Fic TWC de Melody Fliegen

Capítulo 10: Temor

By Bill

Me quedé sin hablar cuando dijo esas palabras. ¿Por qué mierda había dicho eso? Ni siquiera había razonado mi respuesta. Debía controlar más mi boca la próxima vez. Pero no habría una próxima vez de ese tipo si…

Tom seguía besándome los labios muy fuerte, succionándolos contra los suyos muy brutalmente mientras me buscaba la entrada por detrás. No le fue complicado. Ya me conocía tan bien que no tenía que hacer mucho trabajo, y mi cuerpo no se estaba negando. Me dejaba tocar por él. Perdería la virginidad. Con mi hermano, como lo había deseado desde los trece…

Gemí en su boca cuando me penetró rápidamente con uno de sus dedos, simulaba estocadas mientras me dilataba. No podía evitar comenzar a calentarme mientras mi hermano hacía lo suyo detrás. Pude notar que seguía con lo bóxers de ayer, esos rojos, cuando dejó de besarme y yo decidí bajar la vista hacia mi miembro. Encontré muchas marcas en mi piel, algunas moradas y otras rojizas, unas dolían un poco, pero quizás era normal, Tom y su brutalidad era normal… No me había visto en el espejo desde la noche anterior, no sabía lo que me había sucedido ayer, y esas marcas al parecer revelaban algo que había pasado. ¿Y si ya lo había hecho con él sin haberlo sabido? Quería darme un castigo, eso había escuchado, era lo último que recordaba… no lo haría, ¿o sí? No, no lo había hecho, sentiría dolores… nunca se aprovecharía de mi.

Gemí fuerte cuando introdujo tres detrás de mí, encontrando un punto en el que me hacía sentir una electricidad en mi columna, que llegaba hasta mis cuerdas vocales haciéndolas explotar en gemidos sonoros de placer. Quedé por un momento cegado mientras Tom me sostenía, del goce me había arqueado completamente, estaba seguro que había logrado observar las estrellas en su más mínimo detalle.

Oh sí… oh Tom… ah…

Aunque me dolía la cabeza sobremanera, mis gritos no me influían, seguía tocando justo ahí, haciéndome gritar como si no pudiera hacer otra cosa. Me mordí el labio ya roto por mi hermano haciéndome sacar un par de lágrimas.

Tanta pasión de una persona que no demostraba estar intentando hacer el amor conmigo. Solo quería tener sexo, se le notaba en los ojos brillantes que tenía. Ambos ya estábamos bien empalmados, entonces mis labios articularon palabras sin que yo lo deseara, no alcancé a taparme la boca o a morderme nuevamente. Me salían lágrimas incomprensibles de los ojos cuando dije entre gemidos:

Ya, hazlo ya Tom… tengamos sexo, ¡ya! — me soltó rápidamente para sacarse la ropa que traía puesta, y me sacara lo único que tenía puesto, los bóxers de ayer… que sucio era. Con mi ayuda se desabrochaba el cinturón, totalmente caliente al igual que yo…

¡Bill! ¡Soy tu mejor amigo Andreas! Coge el… — Mi tono de celular cuando llamaba mi hermoso rubito. Tom gruñó al escuchar la voz de mi mejor amigo grabada en el móvil, y que sonaba insistente para que contestara. Nunca le había negado una llamada a Andreas, y nunca lo haría. Pero Tom me agarró rápidamente y me tiró a la cama para posicionarse entre mis piernas con su cara en mi empalme — ¡Bill, conteeeeesta!

Tom no, ¿qué intentas? Oh… — solo emitió un gruñido mientras me tocaba el trasero y ponía sus dedos nuevamente en mi entrada para darme más placer sin penetrarme. — Ah… Tomi no… — el celular sonaba por tercera vez insistente. Tom no me pudo detener cuando tomé el celular y lo puse en mi oído mientras le pedía, casi rogaba, que se detuviera. Extrañamente obedeció con un gruñido enojado, corriendo su cara, comenzó a besar mis muslos — Andy… — intenté que mi voz sonara normal en los parámetros del placer. — ¡Bill! Pensé que no contestarías… pensé que…

Oh… mm…

¿Bill… pasa algo? — Maldito desgraciado, me estaba masturbando mientras con sus dedos lo hacía por detrás. Me correría pronto con ese placer tan excitante.

No… ah… es que…

No… dime que no por favor… — escuché un sollozo de Andreas a través del teléfono — Tom no lo está haciendo… es un…que no lo haga por favor… no dejes que lo haga…

An… Andy no… mm… Tom ya…Andreas volvió a sollozar al otro lado del teléfono. ¿Ahora qué le pasaba? Tom seguía haciéndolo lentamente para que no me corriera, lo estaba postergando mientras mantenía alzadas mis piernas para disfrutar de la vista — ¿Vendrás en la tarde? — Tom empezó a masturbarme con más intensidad cuando escuchó esas palabras. Ya no estaba jugando con mi entrada, pero sí lo hacía con mi miembro, y bien suave para que no llegara al orgasmo. El sudor estaba brillante en mi frente mientras él seguía y seguía… — Ah… ah… Andreas… di que sí… ah…

Sí… sí iré… pero por favor no te dejes…

Cortó rápidamente la otra línea mientras yo me quedaba con el celular en el oído. Entonces abrí mucho mis ojos cuando sentí que el orgasmo iba a llegar. Mi cuerpo tiritó completo, mis dedos de los pies se estiraron, y el celular desapareció entre las sábanas cuando lo tiré lejos para poder apretar las sábanas con ambas manos…

Yo no quería… no quería tener sexo o hacer el amor con él, no quería nada con Tom, y esa llamada de Andreas era extraña, como si me hubiese abierto los ojos a otra perspectiva, no meramente sexual… no quería… yo no quería, ¡NO QUERÍA TENER SEXO CON TOM!

Mi gemelo me soltó rápidamente para comenzar a bajarse los pantalones y los bóxers rojos que también estaba usando, ¡Qué romántico!, idénticos a los míos, pero yo lo empujé con una patada, casi en su entrepierna, cuando se había colocado entre mis muslos, él estaba listo, preparado para darme la que sería la mejor experiencia de mi vida, y yo estaba completamente fuera de mí. ¡Él lo estaba haciendo para SU autosatisfacción! Ni siquiera estaba pensando en mí… nunca lo hacía, y esta no sería una excepción.

¡NO! ¡Esto no es amor! — lo empujé lejos mientras me tapaba con las sábanas y me acurrucaba en ellas gritando — ¡Fuera! ¡Bestia! — no sabía de dónde había salido esa rabia contra mi hermano, pero lo que menos quería, era que me tocara en ese momento. Mis lágrimas corrían por mis mejillas mojando el cojín en el que apoyaba mi cabeza — Tú no… Tú no… — agarré con fuerza las sábanas para que Tom no pudiera sacarlas.

¡¿Qué mierda?! — debía terminar con mi doloroso empalme para poder correr al baño. Seguía malditamente excitado. ¡Ya no quería más! No por hoy, esto se había salido de mi control, y eso no podía ser… Tomi estaba enojado, muy enojado sólo por mi culpa… y eso hacía que mi excitación disminuyera, por lo que me costaría más trabajo.

¡Déjame en paz animal! — Grité fuera de mi mientras tomaba mi propio miembro para comenzar el último momento del trabajo — ah…¡TÚ NO MERECES NADA! — Mis palabras salían impensadas, se expulsaban saladas y crueles de mi boca, como si siempre hubiesen estado en mi mente y garganta sin haberme dado cuenta, y ahora aprovecharan de salir con un consentimiento extraño de mi consciencia — Ah… mm… gemía con mi propio trabajo de placer, sabía que Tom estaba fuera de sí, no soportaba que yo me tocara sin su consentimiento o ayuda, odiaba eso.

¡No! ¡Tú no eliges! ¡Aquí yo elijo mierda! ¡Tú… eres sólo mi juguete! — me tomó nuevamente corriendo las sábanas mientras terminaba de bajarse los bóxers apareciendo su miembro palpitante entre sus piernas, que pude observar por primera vez, cuando me volvió a tomar de los brazos y me puso en posición perruna sin poder negarme. Mis lágrimas salieron imparables cuando sentí su miembro restregarse contra mi entrada. — ¡Grita mierda! ¡Sé que te gusta! — Me tapé la cara con dolor mientras lloraba sin parar, mordía la sábana, convulsionándome. Me tenía sostenido con fuerza, no me podía mover a voluntad, tenía mucha más fuerza que yo. No me gustaba lo que hacía, no lo estaba haciendo con delicadeza, estaba siendo un animal… ni siquiera se daba cuenta que me dolían sus palabras, ¿un juguete? ¿Eso era yo para Tom? ¿Un puto juguete? — ¡Voy a hacer que te duela si no me obedeces! — me amenazó mientras yo trataba de no gritar para pedir ayuda. Si lo iba a hacer… prefería que no me escuchara, que él también sufriera algo… por favor…

No… no… — lloré mientras seguía sintiendo su punta en mi entrada, haciendo presión para comenzar a entrar, pero mi propio cuerpo me pedía lo contrario, se contraía sólo — por favor… no… — sollocé mientras Tom ponía su mano en mi boca para callarme y hacer que dejara de moverme desesperado.

¡Tú…!

¡Chicos! ¡Llegamos! ¡¿Dónde están los cumpleañeros más lindos?! — todo mi cuerpo tembló al escuchar la voz de mi madre desde la escalera, toda esa mezcla de sentimientos desaparecieron en un suspiro dando sólo protagonismo al miedo que había invadido mis venas en ese momento, aumentando mi presión. Si nos atrapaban sería nuestra perdición, simplemente seríamos catalogados como la peor escoria del mundo.

Y eso lo sabíamos ambos. Aunque Tom al parecer no estaba interesado en eso…

¡Mierda! — Exclamó mi gemelo alejándose de mi para luego sólo acercar su boca a mi oído y susurrar malévolamente mientras yo tiritaba. — Te salvaste de esta Bill… — me tomó del brazo alejando su cuerpo del mío, y me arrastró, literalmente, al baño. — No creas que a la próxima te salvas hermanito — dijo luego de mirarme con lascivia en sus ojos mezclada de toda la rabia que tenía e irradiaba, y lamerme el lóbulo de la oreja mientras me tomaba del pelo con fuerza, jalándomelo — báñate… hueles a puta, ¿lo sabías? — hizo una mueca de asco mientras ponía su rostro frente al mío, para mirarme a los ojos — Fuiste bien perra ayer en la noche… si sólo hubiera aprovechado mejor… — hablaba entre dientes mientras salían un par de lágrimas de dolor de mis ojos por los tirones que le propinaba a mi cabello — ahora mismo estarías con dolores fuertes en tu traserito virgen… — me mordió la mejilla mientras me estrujaba el trasero y me besaba en los labios con crueldad.

Mis ojos se abrieron impactados… yo no recordaba el ayer… ¡Mierda, no podía recordar lo que había hecho! ¡Tom no me podía comparar con putas! Yo no era así… nunca lo había sido…

Me metió allí empujando la puerta sin darme tiempo de contrarrestar, dejándome solo, totalmente desconcertado. Lo último que vi fue que tomaba sus prendas y salía de mi pieza apurado tirando mi bóxer a una esquina oscura antes de que mi puerta se cerrara totalmente, no sin antes mirarme y tocarse su miembro totalmente descarado, haciendo que tragara saliva mientras reía silencioso.

Luego todo fue cegado por mis lágrimas mientras la puerta chirriaba por sus bisagras encerrándome en el pequeño sitio.

Sentí como todo mi cuerpo comenzaba a tener tiritones. Abrí la tapa del baño para vomitar todo lo que había bebido el día anterior mezclado de una amarga bilis desagradable. Me apoyé en la tapa del váter mientras seguía llorando y botando todo lo que mi estómago no tenía.

Con el susto de la llegada de mamá, mi empalme había vuelto a desaparecer. Pero mi sensación vomitiva y desagradable producto del exceso de alcohol se había hecho presente, ahora con mayor presión por el momento vivido recién con Tom. Resaca, esa sensación que había desaparecido con el placer que mi hermano me había proporcionado minutos antes en mi cama, ahora volvía tan asquerosa como la escena con mi gemelo, tan repugnante como sus hirientes palabras. Ahora sólo podía tiritar al pensar en él. Mis piernas flaqueaban, mi llanto me había provocado un hipo imparable.

Tom no había logrado ultrajarme sólo gracias a la llegada de mis padres. Gracias a ellos mi gemelo se había llevado toda su impotencia a otro lado. Porque yo no había podido impedir que explotara. Yo lo había provocado más de la cuenta, quizás había sido mi culpa… quizás me lo merecía. Quizás merecía que se aprovechara de mi, porque al final… todo era mi culpa, yo había comenzado todo.

No había logrado tranquilizarlo de ningún modo, sabía y tenía claro que una de las formas más efectivas de tranquilizar a Tom era dejando que me tocara como y cuando él quisiera, a su propio estilo, le gustaba que me corriera gracias a sus caricias. No le gustaba que hiciera nada lujurioso sin él. ¡No había logrado tranquilizarlo! Y solo funcionaba con unos cuantos roces. Yo no le había dicho nada para que se pusiera violento… excepto haberle gritado que era un animal, una bestia, eso le había molestado… me había pasado esta vez.

Abracé mi propio cuerpo desnudo en la esquina del baño mientras mis espasmos por el llanto iban disminuyendo con el pasar infinito de los segundos. El sólo pensar que Tom iba a aprovecharse de mi… que iba a hacerlo sin pensar en mi… me ponía muy, muy mal.

— Juguete… soy sólo su puto juguete… nada más que eso…

Sollocé recordando sus palabras.

Me abracé las piernas mientras cerraba mis ojos dolorosamente. Estiré la mano para prender la ducha, comenzando a escuchar el repiqueteo de las gotas chocar con la tina. Él había dicho que olía a puta… lo había dicho cruelmente.

Debía admitir, que aunque amaba a Tom con mi vida, que era la única persona en el mundo que sabría siempre todo sobre mí sin preguntar, el único que lograba tenerme en sus garras, al único al que le pertenecía en cuerpo y alma… el único que siempre lograría tenerme a su merced violenta y provocadora… Le había comenzado a temer…

… a mi propio hermano….

Tenía miedo…

… Le temía a mi propia sangre…

Pero… ¿Por qué mi corazón seguía latiendo por él?

Continúa…

Gracias por la visita.

por administrador

Publico con autorización del autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!