Fic de lyra
Capítulo 11. Ya es tarde para lamentarse
No entendía porque Bill no había ido a verle de inmediato. ¿Seguiría enfadado con él? No, no lo creía. En el fondo le conocía, y al ver como salía en su defensa….se enfadaría más con él…
Suspiró resignado, la había cagado. Solo volvió a Alemania para darle su merecido a ese bastardo, pero se le fue “un poco” la mano. Dos costillas rotas y un diente menos, él solo la muñeca fracturada y los nudillos raspados.
Y todo delante de su atónito padre, que no podía creerse lo que estaba pasando. Fue el primer lugar al que le fue a buscar, y le halló en la casa de su padre, hablando como si fueran una familia feliz.
Entró como una exhalación y le sacó de la casa cogido por el cuello. Su padre trató de impedirlo, pero maldiciendo por lo bajo le empujó y cerró la puerta tras él. Se encaró con Ryan, que desde el suelo le miraba con una amplia sonrisa en la cara. Se la borró de una patada, se lanzó a por él amenazándole con que si volvía a tocar a Bill, le mataba él mismo con sus propias manos.
Al final los separaron la policía. Su padre la había llamado al verse impotente de detenerle. Fue esposado con brusquedad, tumbado boca abajo en el suelo como si se tratara de un vulgar ladrón. A Ryan le trataron con más suavidad, pidieron una ambulancia y se lo llevaron al hospital mientras que él acabó en comisaría.
Por supuesto que su padre se fue con Ryan, mientras llamaba a su madre para contárselo. Le encerraron en una celda tras tomarle declaración y ficharle. Le hicieron la foto de rigor y tras dejar sus objetos personales en una caja, le vendaron la muñeca y curaron sus arañazos, antes de encerrarle mientras llamaban a su madre.
Tuvo que esperar varias horas, el viaje sería largo y sabía que también vendría Bill. El pobre, recién salido del hospital y teniéndose que enfrentarse con la verdad. Porque ya no podía quedarse callado, harían preguntas y el maldito Ryan no debería salirse con la suya.
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Cuando le dijeron que había llegado su madre, se puso en pie de inmediato. Tragó con esfuerzo cuando la vio entrar por el pasillo que conducía a su celda. Miró tras ella buscando a Bill, pero solo iba un agente de policía que tras esposarlo de nuevo le llevó a una sala de interrogatorios donde le dejó libre para poder abrazar a su madre…y recibir la bronca que se merecía.
—Tom….no sé que ha pasado, pero esta no es manera de arreglar los problemas—riñó Simone a su hijo—Nos has dado un buen susto a todos, y tu hermano…ahora debería estar descansando y…
—¿Dónde está?—interrumpió Tom.
—Afuera, no ha querido entrar—contestó aún enfadada Simone.
—¿No quiere verme?—repitió Tom con un hilo de voz.
—Se sentirá mal—murmuró Simone, aún sin entender el porque de los actos de su hijo pequeño—Dejemos a tu hermano a un lado. Dime porque te has peleado.
—Por él—susurró Tom.
—Ese chico… ¿es el hijo de la novia de tu padre? ¿Qué te ha hecho?—insistió Simone.
—A mí no me ha hecho nada, se lo hizo a Bill—susurró de nuevo Tom.
Su madre le miró con la boca abierta. Comenzaba a entender lo que había pasado, y no podía más que admirar a su hijo mayor, lo bien que cuidaba de su hermano pequeño, vengándose de cualquiera que le lastimase…
No le quedó más remedio que abrazar con fuerza a su hijo, besándole el pelo mientras le agradecía ro lo bajo lo buen hermano que era.
Tom se sintió abrumado por su abrazo, no se lo esperaba. Pero el saber que había vengado lo que le habían hecho a Bill….
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Esperaron en silencio hasta que Gordon se reunió con ellos. No venía solo, Bill le seguía cabizbajo. Nada más entrar en la sala vio que Tom se ponía en pie, pero no fue hacia él. Se cruzó de brazos y se quedó de pie en un rincón, evitando mirar a su madre. Le miraba con lástima, y solo pudo resoplar resignado.
La verdad había salido a la luz, y todo por culpa de Tom…
—Señora Kaulitz—llamó un agente—Su marido quiere hablar con usted.
—Es mi ex marido—recalcó Simone con firmeza poniéndose en pie.
Salió de la sala acompañada de su verdadero marido y dejó a sus dos hijos solos.
—¿No vas a decir nada?—estalló Tom, sin poderse contener más.
Estaba cansado de verle con el ceño fruncido, evitando mirarle directamente. Lo había hecho por él, ¿no lo podía entender?
—He tenido que denunciar a Ryan—contestó Bill desde donde estaba.
Tenía miedo de acercársele…de hacerlo y derrumbarse tal y como se estaba temiendo.
—Pues me alegro—dijo Tom resoplando.
—Pues yo no. Ahora lo sabrá mamá y el mundo entero, ya me puedo ir despidiendo de todo, del grupo, de mis sueños…
—No dejes que Ryan te los arrebate—le cortó Tom poniéndose en pie—Si, todo el mundo lo sabrá y te apoyará, las primeras las fans.
—Todos los rumores que corren sobre mi homosexualidad quedaran confirmados, muchos pensaran como papá…que me lo he buscado…
—Nadie es tan cruel como papá—susurró Tom acercándosele—No pienses así, verás el cariño con que te trata la gente y así podrás superarlo con más rapidez.
Vio que Bill estaba a punto de echarse a llorar cansado por todas las emociones vividas en esos días. Se apresuró a abrazarlo con fuerza y como ya hiciera con él su madre, le besó en el pelo suspirando.
—Me tienes a tu lado. Nadie te volverá a hacer daño, ya saben cuales serán las consecuencias—susurró a punto de llorar él también.
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Se quedaron así hasta que la puerta se abrió y entró su madre. Su cara lo decía todo…
—¿Qué…que ha pasado?—preguntó Bill desde los brazos de Tom.
—Ryan lo ha negado todo—contestó Gordon por su mujer—Ha dado otra versión, dice que si, que al principio te resististe pero que luego te dejaste hacer.
—Es mentira—susurró con miedo Bill—No podía luchar contra él, era más fuerte que yo…
Dejó de hablar. Las lágrimas se lo impedían. Cerró los ojos se recostó contra el pecho de Tom, buscando refugio en sus brazos.
—¿Y la policía le creen?—preguntó Tom sin dejar de abrazarle.
—No tienen pruebas de que Bill fuera forzado, el informe del hospital solo habla de la infección que cogió, no vieron señales de nada más—explicó Gordon.
—Pero no se saldrá con la suya—intervino Simone—No pararemos hasta que pague por lo que te ha hecho, y ten por seguro de que si tu padre sigue viendo a esa mujer, no volveréis a pisar su casa nunca más. Los dos.
Tom asintió en silencio. Eso estaba claro desde el principio, tras el “apoyo” mostrado por su padre, para él ya no existía como tal. No dejaría que volviera a hacer daño a Bill con sus crueles comentarios.
Continuará…