Caprichos del destino 13

Fic de lyra

Capítulo 13. Todo cae por su propio peso

Los días pasaron y poco a poco Bill se fue recuperando, gracias a los cuidados de su madre y al incondicional apoyo de Tom.

Cuando se hubo repuesto del todo, tuvo las fuerzas necesarias para enfrentarse a lo que le deparaba el futuro. La prensa se había hecho eco de la pelea que el guitarrista de Tokio Hotel le había dado a un chico, no se daban más detalles aunque habían logrado saber que era hijo de la futura esposa de su padre. Pronto la gente empezó a creer que eran los típicos celos entre «hermanos», que habían discutido y el tema se les había ido de las manos.

¡Celos!—gritó Tom arrugando el periódico y tirándolo al suelo—No tienen ni puta idea.

Tom, modera tu lenguaje—pidió Simone enfadada—Ya sabes como es la prensa, si no saben la verdad se la inventa. Y también sabes que…

Que debo tener un comportamiento ejemplar, lo sé—siseó Tom resoplando.

Hacía días que habían sabido la fecha del juicio, faltaban algunas semanas y el abogado que le había conseguido la discográfica le había pedido o más bien ordenado que escuchara lo que escuchara se lo pensara dos veces antes de actuar, no fuera a pasar otro accidente como su pelea con Ryan. Mejor no darle más motivos al juez para que viera en él a una persona que no se sabía controlar y no lo que de verdad era, un buen muchacho que solo actuó como lo hizo por un buen motivo.

Tom resopló de nuevo y su mirada se centró en Bill, quien sentado a su lado le pedía con la mirada que se calmase. Pero… ¿cómo hacerlo tras lo pasado aquella lejana noche? Bill pensaba que estaba dormido y le robó un beso. Y no uno casto, lo robó de sus propios labios y desde entonces no sabía como actuar ante él. Aunque parecía que ya se le había olvidado porque se comportaba como si nada hubiera pasado y fueran los mismos hermanos de antes tan unidos como habían estado.

Pero él ya no era el de antes, no podía serlo porque desde aquella noche no podía dejar de pensar en Bill de una manera que no debiera. Cada día le veía más guapo si era posible, y no podía apartar la mirada de sus labios pensando que se moría por probarlos…

¿No me has escuchado?

La voz de su madre le sacó de sus pensamientos. Carraspeó y se sentó mejor en su silla esperando que le repitiera la pregunta.

Decía que si no es algo pronto para volver a los escenarios—repitió Simone con calma—Bill está recuperado físicamente pero…. y además, el juicio está aya cercano y no sé si…

Mamá, me encuentro bien—aseguró Bill con firmeza—Y lo necesito. Me he cansado de esconderme y tener miedo. No pienso dejar que Ryan destruya mi sueño.

Tom sonrió al escuchar repetir las mismas palabras que le dijo él mismo para animarlo. Tenían que seguir con su vida por donde lo habían dejado, superar el pasado y tratar de olvidarlo.

Y ya sabes lo que dijo David, la discográfica ha presentado una orden de alejamiento contra Ryan—le recordó Bill—No puede acercarse al grupo y mucho menos a mi. Y está Saki.

Simone asintió suspirando, David le había conseguido un guardaespaldas personal y aunque eso le privaba de algo de libertad, lo prefería para poder sentirse seguro y a salvo. No se creía que una orden de alejamiento pudiera hacer que Ryan se olvidara de él, le creía capaz de romperla solo para asustarlo o recordarle que le había hecho mucho daño y podría volver a hacérselo.

Todas las fans están de nuestra parte, y les debemos mucho—intervino Tom—Y quien sabe, a lo mejor es mi última actuación….

Tom, ¡no digas eso!—saltó Bill a punto de llorar.

Lo siento—se disculpó Tom suspirando—Pero tenemos que ponernos en loo peor por si acaso. Quién sabe cual puede ser el resultado del juicio.

No debéis pensar en eso—dijo Simone procurando sonar fuerte ante sus hijos—Os vendrá bien algo de distracción.

Bill y Tom asintieron con la cabeza y subieron a acostarse, salían de viaje al día siguiente. Tenía una pequeña actuación en un local de moda y tras ella habría una fiesta que no se iban a perder. La necesitaban de verdad, uno para no pensar en qué le iba a deparar el destino, y el otro porque estaba cansado de estar asustado. Bill quería demostrarse que era fuerte y podía superarlo todo.

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Al día siguiente viajaron al apartamento donde sus amigos les esperaban. Pasaron ese día ensayando y por la noche un coche acudió a recogerlos. David iba con ellos, por el camino les recordó las nuevas normas de seguridad que la discográficas les había impuesto. No dejaban de ser menores de edad sin un adulto al cargo de ellos.

Nada de pasarse con la bebida, una copa y el resto de la noche refrescos—les recordaba David—Y sobre todo nada de fugaros a buscar un rincón solitario con alguna fan. Saki y el resto de los guardaespaldas deben saber donde estáis a cada momento, y si de verdad lo necesitáis pedís un coche y al hotel.

No sé yo si podré aguantar…—susurró Georg moviéndose incómodo en su asiento.

Gustav le dio un ligero codazo, por el bien del cantante había que hacer algunos sacrificios.

Y Bill esto es importante para ti, tienes que estar tranquilo porque Saki estará siempre a tu lado—siguió diciendo David—Sé que puede ser molesto pero es por tu bien.

Lo sé—susurró Bill carraspeando.

Dicho eso, David dio su charla por terminada y pasó a hablarles de la actuación.

&

Llegaron al local y nada más salir del coche fueron rodeados por miles de flashes y de gritos de fans emocionadas que pedían un autógrafo suyo. Los chicos accedieron a sus ruegos y aunque al principio Bill se sentía algo inseguro con el paso del tiempo cayó rendido ante tanta muestra de cariño y puso su empeño en atender a cada una de sus fans, que un solo autógrafo suyo quedaba satisfecha.

Fueron directos al backstage y allí Bill se retocó el maquillaje en el baño, observando por el espejo como Saki hacía guardia ante la puerta que había tenido que dejar abierta.

Suspiró y siguió dándose brillo en los labios, hasta que vio que su guardaespaldas hablaba con alguien y abandonaba su puesto. Se volvió con rapidez, conteniendo el aliento hasta que vio a Tom entrar en el baño cerrando la puerta tras él.

¿Estás bien?—preguntó Tom, preocupado al verlo tenso.

Es que…Saki se fue y me asusté—contestó Bill en voz baja.

Le dije que tenía que mear y con él mirando no me salía—logró bromear Tom.

Bill sonrió al escucharle y se movió para dejarle sitio, girándose de nuevo para observar su maquillaje en el espejo. Pero Tom se le acercó por la espalda y con toda naturalidad puso ambas manos en su cadera.

¿De verdad que estás bien?—preguntó en voz baja, viéndole asentir por el espejo—Y…¿no hay nada que me quieras decir?

Bill se quedó en silencio, no pudiendo evitar sentirse tenso bajo su contacto. Sentía sus manos acariciarle sobre la camiseta, lo que le provocaba escalofríos. Nunca antes Tom le había tocado de esa manera, y no podía evitar pensar que le gustaba mucho sentirle así de íntimo.

Cerró los ojos y separando los labios se pasó la lengua por ellos al tiempo que se le escapaba un gemido. Tom lo escuchó y le hizo girar entre sus manos para quedar de frente. Solo entonces abrió los ojos y se encontró con los suyos, muy fijos y sin apenas pestañear.

Era como si se hubiera detenido el tiempo, en el pequeño espacio en el que estaban solo se escuchaba su respiración agitada, y los intensos latidos de sus corazones.

Siguieron mirándose sin saber que hacer o decir, hasta que unos golpes dados en la puerta les hizo separarse con rapidez.

Chicos necesito usar el baño con urgencia—pidió Georg desde el otro lado de la puerta.

Los hermanos se movieron con rapidez y salieron dejando sitio a su amigo. Una vez en el pasillo Bill vio a Saki y antes de que pudiera decir nada Tom ya se había ido dejándole a solas con la compañía de su fiel guardaespaldas.

Suspiró y decidió que lo mejor era concentrarse en la actuación de esa noche, y no en rememorar esos sentimientos que le habían hecho perder el juicio.

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Horas después y tras una magnífica actuación los chicos disfrutaban de una merecida fiesta. Desde su reservado Bill una vez más miraba como se divertían sus amigos. Georg y Gustav bailaban en la pista de baile rodeados de chicas y Tom sin embargo le hacía compañía tomándose un refresco sin muchas ganas.

Tom, no hace faltas que te quedes conmigo—dijo Bill por enésima vez—Saki ya me hace compañía.

Y yo te repito que no tengo humor para divertirme—resopló Tom a su lado—No sé que me ha pasado, me ha dado un bajón.

Bill suspiró al escucharlo, tan animado como estaba pensando en la fiesta y en esos momentos estaba por los suelos. Y lo mismo le pasaba a él, no lo aguantaba más y poniéndose en pie salió del reservado sin decir nada. Necesitaba pasear y sabiendo que Saki iría tras él se dirigió a la puerta del local y salió. Hacía algo de frío y no pudo evitar estremecerse, se había dejado la cazadora en el respaldo del sofá donde Tom ahogaba sus penas en una coca cola.

Se volvió y vio a Saki a su espalda.

¿Puedes traerme la cazadora?

Sabes que no debo dejarte solo—respondió Saki con voz seria.

Me muero de frío y no quiero entrar de nuevo—replicó Bill—Además, el parking está vacío y prometo no moverme de aquí.

Saki cedió a regañadientes, serían solo 2 minutos lo que tardaría en entrar a por ella.

Bill respiró aliviado cuando le vio entrar de nuevo en la fiesta, necesitaba unos minutos para él solo y con Saki atento a cada movimiento no podía poner en orden sus pensamientos.

Se alejó dos pasos, pensando en porqué esos sentimientos hacia su propio hermano. Entonces un ruido llamó su atención, una pareja salió del local comiéndose a besos. Hasta que la chica se separó enojada y trató de soltarse.

Oye, déjame respirar un poco.

La risa del chico fue su única respuesta, una risa que Bill reconoció al momento. Y no fue el único en sorprenderse, Ryan hizo a un lado a su conquista y le miró de arriba abajo con una fea sonrisa en los labios.

Bill, ¡que sorpresa!

Bill se quedó donde estaba sin moverse, sabía que Saki saldría en cualquier momento y por eso no tenía miedo.

¡Oh, si es Bill Kaulitz!—gritó la chica emocionada.

A Bill le dio lástima que una fan suya estuviera con una escoria como Ryan.

Ya te dije que le conocía—dijo Ryan entre risas—Y muy bien de hecho…

Dio un paso en su dirección, lo que le hizo ponerse tenso. Saki se retrasaba más de lo que esperaba.

Recuerdo con cariño los buenos momentos…—siguió riéndose de él Ryan.

Y yo te recuerdo la orden de alejamiento—dijo Bill procurando sonar fuerte.

Me la pela—murmuró Ryan encogiéndose de hombros.

Estaba claro que no había cambiado, y antes de que sucediera algo de lo que arrepentirse más tarde, Bill decidió entrar de nuevo en el local y no montar un escándalo.

Pero Ryan al parecer tenía otra idea en mente, como humillarle ante una fan.

¿Sabes que a Bill le van las pollas?—rió en voz alta.

Bill se paró en seco, viendo como la chica le miraba con una expresión de sorpresa en la cara. Tragó saliva con esfuerzo y en vez de echarse a llorar como lo estaba deseando, pensar en cómo Tom le defendía siempre que lo necesitaba, le dio las fuerzas necesarias para plantarle cara al desgraciado de Ryan.

Dio media vuelta y en vez de dirigirse a Ryan lo hizo a esa chica que no se atrevía a mirarle.

Ten mucho cuidado con Ryan, no te conviene—dijo Bill con firmeza.

¡Hey! ¿Qué demonios dices?—saltó Ryan poniéndose a la defensiva.

Si no quieres acostarte con él no acepta un no como respuesta, incluso se pone violento—siguió diciendo Bill ignorándole.

¿Te vas a callar o qué?—gritó Ryan empujándole para que se apartara.

¡O qué!—estalló Bill a su vez—Puede que no tenga pruebas para demostrar lo que me hiciste, pero si puedo hacer algo para impedir que se lo hagas a ella, lo haré encantado me cueste lo que me cueste.

Ryan se le quedó mirando con la respiración agitada, la chica a su lado había dado un paso alejándose de su contacto. No como Bill, que repuesto del empujón se le acercó todo lo que pudo sin que le temblara un ápice la voz.

Ya no te tengo ningún miedo—dijo Bill con firmeza—Ahora solo quiero que se haga justicia, y pagues por lo que me has hecho.

Dichas esas palabras dio media vuelta y se dirigió a la entrada del local, donde Saki y Tom el esperaban. Corrió hacia Tom y se fundió en un abrazo con él mientras a su espalda Ryan veía como su conquista se escapaba sin atender a sus llamadas, sin creerle cuando le decía que Bill solo estaba despechado porque se le había insinuado y él rechazado.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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