Dark side of the sun 1

Fic Toll de lyra

Capítulo 1

Para Tom Kaulitz, todos lo días eran iguales. Se levantaba al rayar el alba y se vestía con ropa cómoda. Bajaba y antes de que se levantaran su madre o hermano él ya había preparado el desayuno tras haber hecho las labores del campo. Se sentaba con ellos y disfrutaban de una conversación amena que no tuviera nada que ver con el problema que se avecinaba y los tenía a todos muertos de miedo.

Se había escuchado en las noticias que el sol se iba a oscurecer uno de esos días. Nadie sabía el porque, ni si volverían a ver de nuevo brillar con su luz intensa. Los líderes del pueblo enseguida buscaron una solución al problema, pero de momento nadie sacaba nada en claro.

Pero para Tom solo era miedos infundados. Él solo creía que el sol volvería a salir pasado un tiempo, que no hacía falta armar tanto revuelo. Pero su madre y hermano eran más susceptibles y se creían palabra por palabra lo que su líder David Jost les mandara.

¿Qué planes tienes para hoy, hermanito?—preguntó Tom alzando una ceja.

Rió al verle sonrojarse. Hacía semanas que se veía a escondidas con el mejor amigo de ambos, Andreas. Su madre aún no lo sabía y él los descubrió por casualidad, mientras se besaban con pasión escondidos en el pajar. Desde entonces le tomaba el pelo siempre que podía, pero en el fondo…se alegraba mucho de que hubiera encontrado al fin el amor verdadero.

No como él, que iba de flor en flor. Aunque las leyes dictaban que no se podían mantener relaciones si no había una firme promesa de por medio, la mitad de las chicas del pueblo habían caído rendidas a sus encantos en más de una ocasión. Él les prometió rozar el cielo con la punta de los dedos, y vaya que si lo cumplió…

Bill, tu hermano te ha hecho una pregunta. Contéstale—intervino Simone.

No lo sé….iré a dar un paseo con Andreas, Georg y Gustav como siempre—contestó Bill, fulminando con la mirada a Tom.

Simone sonrió y se despidió de ellos. Tenía que ayudar en la comisión del pueblo y ya se retrasaba.

El día menos pensado, te hago tragarte tus palabras—amenazó Bill a Tom una vez a solas.

Vamos Bill, no te enfades—rió Tom poniéndose en pie y abrazándole con fuerza—Sabes que te quiero mucho y nunca te haría daño.

Le sintió forcejear para que le soltara, pero le abrazó más y se acercó hasta poner los labios en su mejilla y besarle una y otra vez hasta que a Bill se le pasó el enfado y se relajó en sus brazos.

Ve a divertirte con Andreas, yo me encargo de las labores de la casa—dijo Tom soltándole.

¿No te importa?—preguntó Bill poniéndose en pie.

Para nada, solo quiero que tú seas feliz—contestó Tom sonriendo.

Y lo soy. Andreas me quiere mucho y yo a él también. No veo el día en que….nos prometamos y….bueno, ocurra eso…—confesó Bill sonrojándose.

Cuando llegue ese día, te diré todo lo que quieras saber. No debes tener miedo, es una experiencia hermosa y disfrutarás mucho—explicó Tom.

Esperó una respuesta por parte de Bill, pero conociéndole sabía de sobra que se había girado para que no viera que se había sonrojado. Suspiró al verle salir de la casa, en eso eran bien distintos. A él no le importaba hablar con pelos y señales de cada uno de sus encuentros sexuales, pero al parecer Bill era muy reservado y jamás le había dicho nada de si le gustaba alguien o si le habían besado. Cuando le contó que les había visto a él y Andreas besándose, casi se le cae delante de él desmayado…

Decidió darse prisa, había quedado antes de comer con una chica y al ofrecerse a hacer la tarea de Bill se retrasaría. Pero no le importaba, que disfrutara de ese amor que había encontrado. Él también lo haría cuando…cuando lo encontrara él, pues lo suyo solo eran rollos pasajeros de los que se olvidaba cuando el sol rayaba el alba.

&

No pudo negar que había pasado una mañana muy agradable, y todo gracias a Tom. Se encontró con Andreas en las afueras del pueblo y fueron juntos a uno de sus rincones favoritos, a orillas de un río donde se besaron con pasión apoyados en el tronco de un árbol. Pasaron un par de horas haciéndose arrumacos y hablando del futuro que les esperaba. Los dos estaban muy seguros de lo que sentían y Andreas quedó en ir a ver a su madre esa misma noche y pedirle su mano.

Bill no podía dejar de sonreír desde entonces. Regresaron al pueblo y antes de que nadie les viera cogidos de la mano y diera la voz de alarma, se separaron con esfuerzo dándose un último beso. Debían ser muy precavidos, si eran vistos en actitud sospechosa sin estar prometidos, ya fuera estando cogidos de las manos, besándose o simplemente mirándose, serían castigados. Incluso podrían ser desterrados del pueblo, obligados a vivir en el oscuro bosque que lo rodeaba…

Tragó con esfuerzo al pensar en eso. Tenía mucho miedo, solo se sentía a salvo en el pueblo o cuando se decidía a entrar en el bosque en la compañía de Andreas o Tom sabiendo que estaba en buenas manos. No quería dejar la vida que llevaba, verse lejos de su familia que tanto amaba de la noche a la mañana.

Se dio prisa, era ya hora de comer y Tom había estado haciendo su trabajo mientras él…retozaba con Andreas… Carraspeó y entró en la casa, donde estaba Tom terminando de hacer la comida.

¿Y madre?—preguntó entrando en la cocina.

Aún no ha regresado—contestó Tom suspirando—He llegado hace un minuto de…de hacer una cosa, y no había nadie en casa.

La esperamos para comer—dijo Bill asintiendo.

Le ayudó a terminar de hacer la comida y se sentaron en la mesa a esperar a su madre, que no apareció hasta una hora más tarde con la preocupación reflejada en la cara.

¿Qué ha pasado, madre?—preguntó Tom levantándose.

El sol…está muy bajo y no es hora—explicó Simone tratando de no asustar a sus hijos—Hemos de reunirnos con David en la plaza del pueblo, nos dará las instrucciones que debemos seguir.

Se pusieron en camino de inmediato, olvidándose de que ninguno de los tres había probado bocado, pero tras una noticia como esa nadie podía comer nada. Fueron a la plaza y allí se encontraron con todo el pueblo reunido, incluso sus amigos.

Viendo a Andreas, Bill corrió a ponerse a su lado, cogiendo con disimulo su mano.

Estoy muy asustado—susurró mirando a su amado.

No te pasará nada conmigo a tu lado—dijo Andreas con firmeza.

Bill asintió y desvió la mirada, viendo a Tom mirarle con un gesto de preocupación pintado en la cara. Sabía a lo que se refería y por mucho que le pesara, soltó la mano de Andreas y esperó a que David Jost tomara la palabra.

Siento mucho haberos hecho salir de casa a estas horas, pero es más grave de lo que me esperaba—empezó a decir David mirándoles con gesto grave—El sol está muy bajo, casi como si ya estuviera anocheciendo. La luna pide paso y no es su hora.

Un murmullo asustado recorrió la plaza, todos tenían la mirada fija en David a la espera de que les diera la solución adecuada.

Hay una salida—dijo David tratando de mantener la calma—Pero es un alto precio a pagar.

Pagaremos lo que haga falta—dijo una voz entre la gente.

Todos asintieron de acuerdo, harían lo que fuera preciso para que el sol volviera a brillar con toda su fuerza y calor.

Es necesario hacer un sacrificio humano—dijo David con firmeza—Un ser puro que no haya sido corrompido, su sangre virginal hará retroceder a la luna y que el sol nos alumbre con todo su esplendor.

Un nuevo murmullo recorrió el pueblo, todos los ojos estaba en ese momento fijos en la población joven que miraba asustada a todos lados, como si temiera que alguien los fuera a apresar de un momento a otro.

Sé que es una locura pero no hay otra salida—siguió diciendo David—Ahora quiero que todos los chicos y chicas de entre 15 años a 20 se presenten en la sala de reuniones y se escogerá al candidato ideal.

Antes de que pudieran negarse, los chicos fueron empujados hacia donde había ordenado David. No tuvieron tiempo de despedirse de su madre, Bill y Tom fueron llevados junto con Andreas, Gustav y Georg y el resto de los chicos y chicas de su edad. Les obligaron a entrar y cerraron la puerta por si alguien trataba de escapar.

Todos se miraron con los ojos llenos de miedo, todos se abrazaban y lloraban, y entre toda la multitud Tom presenció como su hermano y Andreas sellaban sus labios con un beso de profundo amor…

Continuará… 

por lyra

Escritora del fandom

Un comentario en «Dark side of the sun 1»
  1. Que raro que no haya leído esto antes, si he leído muchas de tus historias.
    Supongo que al ser tan corta no me llamó tanto la atención.
    Me equivoqué, claramente.

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