Ese chico es mío 1

Fic TWC de lyra

Capítulo 1. Una pelea más

¡Tom!

El grito resonó en mitad del parking. Un grito de dolor, de miedo.

¡Por favor, que alguien haga algo!—suplicó Bill mirando a la gente.

Parecía que nadie quería moverse, que disfrutaban viendo una buena pelea, viendo como un miembro del grupo Tokio Hotel perdía los papeles y se pegaba con un periodista.

Pero el grito desesperado de Bill fue escuchado por una persona que corrió a ayudar al furioso guitarrista.

Tom suéltale, le vas a matar—dijo Gustav tirando de él.

¡Déjame!—gritó Tom tratando de soltarse—Se lo merece.

Pero enseguida se le unió Georg y entre los dos consiguieron separarle del periodista que se frotaba su nariz rota.

¡Pagarás por esto Kaulitz!—le gritó levantándose del suelo y echando a correr.

Corre cobarde, ¡como te pille te vas a enterar!—gritó Tom a su vez tratando de escapar.

Pero entre los dos amigos consiguieron reducirle y meterle en le autobús ante la asusrada mirada de las fans allí reunidas.

¡Soltadme ya!—gritó Tom furioso con sus amigos.

Así lo hicieron Georg y Gustav, y Tom se apartó de ellos llevándose una mano a su labio roto. Solo había recibido un puñetazo, pero el otro llevaba la cara hecha un cromo.

Bill se le acercó corriendo con una toalla en la mano para intentar para la hemorragia, pero Tom retiró la cara enfadado.

Déjame ayudarte—suplicó Bill medio sollozando.

Puedo yo solo—gruñó Tom quitándole la toalla de las manos.

Se la aplicó al labio y un gesto de dolor le recorrió el rostro.

¡Que alguien me explique lo que ha pasado!—gritó una voz muy furiosa.

David entró en el autobús y el portazo resonó como un látigo. Todos se le quedaron mirando asustados, nunca le habían visto en ese estado, aunque también era verdad que nunca antes ningún componente del grupo se había liado a puñetazos con uno de los miles de periodistas que les asediaban allí donde iban.

Nadie sabía bien cómo había empezado todo, solo recordaban que Tom hablaba con un periodista cuando el primer puñetazo que le dio le hizo caer al suelo, donde siguió golpeándole hasta que le separaron.

¡Tom! Te estoy hablando—gritó David dirigiéndose a él.

Los demás se apartaron del camino para no estorbar. Todos menos Bill, quien se mantuvo firme al lado de su hermano. Le puso una mano en le hombro para que notase su presencia, pero Tom sacudió el hombro y se alejó de él.

¿Y bien?—insistió David cruzándose de brazos.

Solo ha sido una pelea, ¿no lo has visto?—preguntó Tom con ironía.

Conmigo no te hagas el gracioso—estalló David perdiendo los papeles—Y encima era de la prensa. Ya veras mañana los titulares. Me pedirán una razón, dime que quieres que les diga.

Diles lo que te parezca, para eso te pagamos—saltó Tom tratando de salir.

No me des la espalda—dijo David cogiéndole del brazo—Entre otras cosas me pagan para que os vigile, para evitar que no os metáis en peleas como esta.

Pues no has hecho muy bien tu trabajo—soltó Tom librándose de su agarre.

Se le quedó mirando sin pestañear y al final David se dio por vencido.

Tú ganas, ya me inventare algo—dijo David resoplando—Pero si no te gusta, te jodes.

Diciendo esta última frase salió del autobús dando un portazo más fuerte que el primero que resonó en el parking.

¡Tom! No le hables así—riñó Bill a su hermano.

Pero Tom no le escuchó, pasó por su lado y subió al piso superior para echarse en la cama y tratar que el dolor de cabeza se le pasase cuanto antes.

Se tumbó y cerró los ojos sin dejar de apretar la toalla contra su labio. Gimió por lo bajo, no por el dolor, sino por lo mal que se ha portado con David. Bill tenía razón, no debía de haberle hablado así, pero en esos momentos su cuerpo pedía guerra y de sus labios solo salieron palabras dichas con dureza.

Sintió que el colchón se hundía bajo el peso de otra persona, y sin abrir los ojos sabía que era Bill, preocupado por su estado.

¿Qué quieres?—preguntó con cansancio abriendo los ojos.

Saber porque lo hiciste—contestó Bill muy preocupado—Nunca te había visto ponerte así de furioso y me has dado miedo.

Vio que el labio inferior le temblaba, señal de que estaba a punto de llorar, y eso le puso más furioso todavía.

No hay ninguna razón, simplemente me pegué con él porque me apetecía—dijo Tom encogiéndose de hombros.

Porque te apetecía—repitió Bill resoplando—Menuda excusa más boba. Está claro que no me quieres contar la verdad, asi que te dejo para que descanses. No te molesto más.

Se levantó y corriendo la cortina de su cama con fuerza bajó al piso inferior del autobús, en donde se reunió con él. Vio que estaban a solas y antes de que pasase un segundo sus labios ya se habían fundido en un gran beso.

Bill, no llores, por favor—le pidió limpiando sus mejillas con las manos.

Me duele verle así, enfadado conmigo sin motivo—susurró Bill entre lágrimas—Sé que la pelea tenía que ver conmigo, por eso está tan furioso.

¿Contigo?

Ya sabes, es periodista—contestó Bill resoplando—Seguro que le ha ido con el maldito rumor a mi hermano y ya le conoces, siempre está defendiéndome del mundo.

Eso lo tendría que hacer yo, que para eso soy tu novio.

¿Eres mi novio?—repitió Bill con una sonrisa.

Bueno, yo creo que si lo soy. No acostumbro a besar en los labios a mis amigos.

Eso hizo que se sonriera más. Escucharon la puerta del baño y se separaron con rapidez. Se sentaron cada uno en una de las butacas del autobús y se quedaron uno al lado del otro sin poder dejar de mirarse a los ojos.

Le vieron salir del baño y dirigirse al piso superior. Entonces sus manos se entrelazaron con fuerza.

Juntos afrontaremos lo que venga.

Si estás a mi lado, nada me dará miedo—susurró Bill con firmeza.

¿Ni siquiera contárselo a tu hermano?

Algún día lo haré—prometió Bill suspirando—Primero tengo que confesarle que soy gay, lo tuyo se lo diré cuando haya dejado de pegarme.

Sonrió al decir esas últimas palabras, exagerando un poco la situación.

Tom nunca haría eso. Te quería mucho, jamás te haría daño.

Te lo puede hacer a ti—dijo Bill con miedo—En cuanto sepa que estamos juntos se va a poner muy furioso.

¿Más que esta noche?

Por favor, no te rías—pidió Bill muy serio—Me da mucho miedo su reacción.

Le vio levantar un brazo y pasarlo por sus hombros, abrazándole y haciendo que recostase la cabeza en su hombro.

Perdona, sé que lo tienes que estar pasando muy mal. Para ti no es nada fácil tener que admitir tu condición sexual ante la persona que más te ha apoyado en este asunto.

Le besó en la frente y Bill se acomodó mejor contra él. Le daba mucho miedo tener que decirle la verdad a su hermano. Que le gustaban los chicos. Que estaba con uno que era el mejor que podía haber encontrado.

Cerró los ojos y rezaba para que en cuanto se enterase no decidiera liarse a puñetazos con los dos, sino el grupo tendrá que ir buscando un nuevo cantante, y de paso un batería también.

Continuará…

ya se sabe quien es el «otro» de la apreja secundaria que he puesto, ¿no? 😉

por lyra

Escritora del fandom

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