Fic Twc/Toll escrito por lyra
«In another lifetime»
Capítulo 3
Leipzig, 2028
Esa noche a solas en su habitación sacó el frasquito de lavanda y cogiendo una rama la dejó con suavidad sobre la almohada. Se sentía tan nervioso que no sabía si iba a ser capaz de conciliar el sueño. Por eso se había preparado un té que le ayudase a tranquilizarse.
Se metió en la cama y se lo tomó con calma, ignorando su móvil que tenía sobre la mesilla en silencio. Esa tarde había tenido que llamar a su tutor para explicarle que por motivos de salud se iba a ausentar unos días de clase. Había hablado con su abuela y ella misma le haría el justificante necesario.
Después de eso decidió quitarle el sonido al móvil, había recibido varios mensajes de ánimo de algunos de sus compañeros y no estaba de humor para contestarlos ni para leerlo.
De Roger no tenía noticia alguna, aunque sabía que estaba al tanto de su estado gracias a su abuela.
Sacudió la cabeza, no quería pensar en Roger en esos momentos. Necesitaba estar tranquilo y tras terminarse el té apagó la luz y se acomodó en la cama. Cerró los ojos, percibiendo el suave aroma de la ramita de lavanda que tenía sobre su almohada.
Poco a poco cayó en un profundo sueño, y como si fuera arte de magia…vio a su padre. No estaba solo, Thomas le abrazaba consolando su llanto.
Arrugó la frente en sueños, el dolor de su padre parecía traspasarle y colarse en su cuerpo haciéndole sollozar.
Podía escuchar sus palabras perfectamente, frases sueltas dichas entre lágrimas.
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—Bill, por favor—suplicaba desesperado Thomas—Debes regresar a tu hogar.
—*Tú eres mi único hogar*—susurraba Bill entre lágrimas.
—Debes hacerlo por mí…y por nuestro hijo—decía Thomas sonriendo con esfuerzo—*Este niño es lo único que quedará de mi*
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No pudo evitar sollozar en sueños, estaban hablando de él mismo, aún no había nacido y Thomas se estaba despidiendo de él. Su destino estaba en Cullodem y antes de enfrentarse a el quería poner a su padre a salvo enviándole de vuelta al futuro, y llevándose a su hijo no nato.
Entonces otra voz entró en escena, de una mujer que Jamie no reconoció. Empezó a recitar una especie de poema, palabras sin sentido alguno para Jamie.
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*Alas del tiempo empujad,
aletead, acelerad el camino.
Apresurad su viaje hacia adelante,
que el futuro sea presente…*
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Abrió los ojos de golpe y se incorporó en la cama sintiendo que le faltaba el aliento. Se llevó una mano al pecho, trataba que se le normalizara la respiración mientras pensaba en lo que acababa de pasar.
Había soñado con sus padres, con el momento en que Bill fue enviado de vuelta al futuro. Había visto a Thomas, no tan claramente como hubiera querido pero sabía que había estado en su sueño.
Y había escuchado la voz de su abuela Claire. Estaba seguro que era ella, recitando un conjuro gracias al cual pudo viajar su padre en el tiempo. Y sus palabras estaban aún frescas en su memoria.
Se volvió a dar la luz de su mesilla y cogiendo una libreta lo apuntó con manos temblorosas. Solo tenía que modificar algunas palabras, cambiar presente por pasado y así poder salvar a sus padres del cruel destino que les esperaba.
&
Vio amanecer desde la cama, no había logrado volver a quedarse dormido tras el sueño tan bonito que había tenido. Había visto juntos a sus padres, y sentido un gran amor entre ellos.
En esa época, su padre tenía su misma edad y había realizado algo impensable: viajar al pasado. Para regresar luego con el corazón destrozado, y un hijo dentro que creció viviendo una mentira.
No podía culpar a Andreas, fue una víctima como él. Le quiso y crio como a su propio hijo, y siempre le llevaría en su corazón.
Pero también había hecho un hueco a Thomas, el hombre que le engendró y que en esos momentos volvía a ser feliz al lado de la persona que tanto había amado.
Cansado de dar vueltas en la cama se levantó a pesar de ser tan temprano. Tenía un plan en mente y no quería que nada le hiciera desistir de el. Le dolía mucho hacer daño a las personas que amaba, a su abuela y a Gordon, y a Roger. Pero tenía que hacerlo, y esperaba que lo comprendieran.
Se visitó con ropa cómoda y subió al desván. Abrió el baúl y sacó de el el segundo diario de Claire. Se lo llevó consigo a la habitación, se sentó en la cama y pasó varias horas investigando en la letra de Claire en busca de ayuda. Ya tenía el conjuro, solo necesitaba saber el momento ideal para realizarlo.
Casi gritó al encontrar un párrafo donde explicaba el gran poder de la luna llena.
«La energía de la Luna es muy poderosa para conseguir lo que más anhelas, sobre todo si es llena. Por la noche las energías se perciben y canalizan mejor, es el mejor momento para elevar tus plegarias al cielo y que todo lo que deseas se haga realidad»
Cerró el diario y cogiendo el móvil entró en Google, buscando las fases de la luna para saber cuándo habría luna llena. Descubrió que en 3 días la habría, tendría tiempo suficiente para prepararse y despedirse.
Tenía que conseguir algo de ropa de época, o lo más parecido posible. Cuando su padre se fue, su abuela le había preparado ropa en condiciones pero no podía pedírselo pues si se enteraba de sus planes se opondría rotundamente suplicándole que no se fuera.
Pero tenía que hacerlo, por mucho daño que hiciera a sus seres queridos, no podía seguir viviendo un día más sin saber de sus padres. Ni dejar que murieran, tenía que salvarlos al igual que le salvaron a él mandándole de regreso a su época para que tuviera una oportunidad de vivir.
&
Ese día Simone se extrañó cuando al levantarse halló a Jamie preparando un copioso desayuno. Entró en la cocina y besó a su nieto en la mejilla.
—Que madrugador—dijo Simone sonriéndole.
—Me cansé de estar en la cama—comentó Jamie, devolviéndole la sonrisa.
—Te veo más alegre—apuntó Simone observando la cara de su nieto—Seguro que ya has tomado una decisión.
Jamie asintió con la cabeza, pero estaba seguro que no era la decisión que esperaba su abuela.
—Había pensado que podíamos comer juntos—dijo de repente Jamie—Te voy a buscar al hospital y si no estás ocupada pues…
— ¡Claro! Comemos juntos—accedió Simone encantada—Esta mañana no tengo ninguna operación, visitaré varios pacientes y te haré un hueco en mi agenda encantada.
Jamie asintió con la cabeza, quería pasar el máximo tiempo posible con su abuela antes de emprender tal largo viaje…
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Fue un día maravilloso, Jamie comió con su abuela tal y como habían quedado y luego se tomaron la tarde libre. Fueron al centro comercial, Simone se empeñó en comprarle algo de ropa nueva y Jamie entró en una tienda donde para suerte suya encontró unos pantalones que podían pasar desapercibidos en la época a la que iba a ir.
También se buscó una camisa blanca y un chaleco. Simone miró la ropa escogida arrugando la frente, no era del gusto de su nieto. Más bien parecía de alguien de más edad pero si a él le gustaba, no iba a decir nada.
Regresaron a casa con las comprar y Jamie quiso echarle una mano con la cena. Quería preparar uno de los platos favoritos de su padre y cuando Gordon llegó a casa los encontró en la cocina charlando y riendo.
Esa noche Jamie pudo dormir con más tranquilidad, al principio le daba miedo si volvía a tener un sueño sobre el pasado de sus padres. Se había metido en un mundo de magia en el que tenía que ir con cuidado, Claire advertía en su diario que sus consejos no se debían tomar en balde, que si estaba seguro de lo que quería hacer luego no podía arrepentirse.
Y Jamie no lo estaba. Quería viajar al pasado, y haría todo lo que fuera necesario para conseguirlo.
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Llegado el día, o más bien la noche, Jamie lo tenía todo ya preparado. Cuando se marchó de Inverness se llevó consigo la fotocopia que Roger había hecho, quería que sus padres vieran la noticia con sus propios ojos por si no le creían. La dobló con cuidado y metió en el bolsillo interno de una vieja chaqueta de Gordon que había encontrado también en el desván.
Había subido esa misma mañana, recordaba que su abuela guardaba algo de ropa en viejas cajas que siempre decía que tenía que revisar y donar a la parroquia la que se pudiera aprovechar. Y por suerte, nunca tenía tiempo libre debido a su agitado trabajo en el hospital y pudo encontrar en una de las cajas una vieja americana de Gordon que parecía de época. Y también unas botas, eso junto con el pantalón que se había comprado, la camisa y el chaleco nadie diría que venía del futuro.
Se probó la ropa y se miró al espejo, le había echado varios años encima. Suspiró al verse con ese aspecto, pasándose las manos por el pelo que se había peinado hacia atrás. Estaba seguro que si tenía alguna foto de la época de Thomas, podía pasar perfectamente por alguien se su familia….de sus antepasados…
Carraspeó y sacudió la cabeza. No quería echarse a llorar, ya casi le había pasado cuando le dio las buenas noches a su abuela hacía varios minutos, le dio un abrazo a modo de despedida que su abuela pensó que le había dado algo. Nunca había sido tan efusivo, pero sabía que era la última vez que la iba a volver a ver y sus emociones pudieron con él.
También se despidió de Gordon con otro abrazo, sabía que consolaría a su abuela cuando se despertara al día siguiente y viera que se había ido. Había escrito una carta de despedida, le pedía perdón por irse sin despedirse en condiciones, le prometía que iba a estar bien y que era lo que deseaba.
También le pedía que tratara de hacer que Roger lo comprendiera, que sentía mucho romperle el corazón y que siguiera su vida como si todo lo que hubiera vivido hubiera sido un bonito sueño.
No se atrevía a mandarle un mensaje de despedida, no quería que tratara de hacerle cambiar de opinión porque sabía que quizás lo lograra y estaba decidido a dar ese gran giro en su vida.
Cogió aire y tras terminar de acicalarse ante el espejo, cogió el saquito de cuero que Raymond le había dado y se lo metió en el bolsillo del pantalón. Necesitaba toda la protección posible, y toda la suerte del mundo.
No sabía si tras recitar las palabras de Claire pasaría algo o no, él deseaba que si. Aunque era un novato en esa materia, la magia corría por sus venas. Su abuela Claire había sido una gran curandera, su padre el mejor médico de su época. ¿Por qué no iba a poder suceder?
Respiró hondo y colocándose ante la ventana fijó los ojos en la luna llena que brillaba en lo alto del cielo. Esa noche estaba despejada y diría que estaba más grande que nunca.
Cerró los ojos y cruzando los dedos, empezó a recitar su propio conjuro rezando para que funcionara.
*Alas del tiempo empujad,
aletead, acelerad el camino.
Apresurad mi viaje hacia atrás,
que el presente sea pasado…*
Contuvo el aliento a la espera, no sentía nada. Esperó unos segundos, sin atreverse a abrir los ojos hasta que de repente empezó a sentirse mal. Muy mareado, que le faltaba el aire…sintió que las piernas le fallaban y empezaba a caer y a caer al tiempo que con los ojos aún cerrados rezaba para que al volver a abrirlos, sus padres fueran las primeras personas que vieran.
Continuará…
Gracias por leer.