Por fin volvi con un nuevo capitulo espero sea de su agrado. Al final del capitulo les dejare una nota sobre el cap o aclarando algunas cosas.
Capitulo 5: There will always be a friend willing to make you smile
Pov Bill
Me quede estático, no sabía si Tom había recuperado sus cinco sentidos y se había dado cuenta de lo que estaba haciendo. Realmente estaba asustado y no quería moverme por lo que fuera a pasar, tal vez sería buena idea simular un sueño.
«¡O Dios mío! ¿Qué debería hacer?» estaba temblando, seguía observando como mi hermano me analizaba con los ojos entrecerrados.
«O mierda pero en que estaba pensando al dejarme llevar, debí simplemente detenerlo y apartarlo.»
– ¿Si? – Mi voz era temblorosa, esperé por una respuesta que no llegó. Tom se bajó de encima y finalmente cayó dormido.
Pov normal
Bill agradeció a todos los dioses por eso; ahora debería irse a su recamara, pero en efecto esa era su habitación. Sería buena idea poner una alarma para levantarse antes que su hermano, para así evitar preguntas del porque dormían juntos. El menor suspiró y deseó con todas sus fuerzas poder dormir como cuando eran pequeños; Tom siempre tenía un espacio para él los días de tormentas o cuando tenía miedo y se despertaba por cualquier cosa en la madrugada. Recordó aquel día en el que Tom le dijo que ya no podían dormir juntos, que ya eran lo suficientemente grandes como para tener su propio espacio y que dejara de tener miedo; Bill tenía once años, y aquella noche había acudido a la habitación de Tom porque había escuchado ruidos y el viento soplaba con una tonada abrumadora. La bombilla de su lámpara se había fundido gracias a el apagón causado por la fuerte tormenta, que se estaba dando lugar fuera de la casa; ocasionando así que el pelinegro saliera corriendo en dirección a su hermano, pero esta vez no hubo espacio para el en la habitación de Tom. Siempre supo que llegaría el momento en el que su precoz hermano lo echaría lejos y, finalmente tendría más tiempo para las chicas que para jugar con él. Se había resguardado en Andreas, su único amigo; él lo apoyaba en todo, y más cuando sus compañeros de escuela se dieron cuenta que Bill ya no tenía protección del mayor, dejándolo vulnerable al acoso; pero nunca se quejó más de lo debido, pues Andreas estaba para darle ánimos y consejos, vaciando así su corazón de todo el dolor.
Quiso odiar a su hermano, pero el mismo sabía que el mayor tenía razón, habría un momento en que tendrían que tomar caminos diferentes. Quería volver a su niñez, quería ser importante para Tom y que éste se preocupara como antes por él.
Pero era momento de aceptar la realidad y enfrentar sus problemas, o ignorarlos, como él sabía hacer perfectamente bien.
5:00a.m y el menor ya estaba despierto y arreglado para salir a ver televisión a la sala o charlar con Simone antes de que se marchara al trabajo.
Bajo las escaleras y ahí estaba su madre, Simone, desayunando; y cuando lo miró se quedó sorprendida.
-Alguien se calló de la cama- ironizó Simone con una sonrisa burlona – ¿Quieres tomar el desayuno?
-Sí, pero no te preocupes, yo me sirvo- agregó el pelinegro, caminando a la cocina antes de que Simone se levantara a atenderlo.
-O vale mi niño- accedió Simone- ¿Saldrás hoy?
-Sí, pienso salir con una amiga de la escuela- asintió sin darle importancia.
– ¡O no sabía que tenías amigos en la escuela!, al único que te conocía era Andreas, pero él no es de la escuela- dijo dándole un sorbo a su café.
-Si bueno, ella es nueva así que hablamos y pues, nos hicimos amigos- tomó asiento en una de las sillas y comió waffles, acompañados de café con leche- Tenemos gustos en común.
-Eso me agrada mi niño, pero bueno, que te diviertas; yo me tengo que ir, nos vemos en la noche.
– ¡Adiós Simone!- se despidió Bill, antes de que su madre desapareciera por la puerta.
Durmió un poco en el sofá de la sala mientras la televisión estaba prendida, después de unos minutos escucho un portazo y miró a su hermano bajar las escaleras con una cara de pocos amigos, optó por ignorarlo y no dirigirle la palabra; lo observó caminar hasta la cocina, supuso que en busca de algo para el dolor.
Después de un rato, volvió a salir, sobando su cabeza con mucho cuidando, se sentó junto a Bill en total silencio; el menor no lo volteó a ver y ni siquiera habló, no lo haría hasta que su hermano lo hiciera primero.
-Me gustaría saber porque yo dormía en tu habitación-reprochó el mayor con una mueca en su rostro que Bill no supo cómo descifrarla.
-Bueno, a mí también me gustaría saber porque dormías en mi habitación- Bill levantó los hombros quitándole importancia.
-Esto es enserio Bill- exclamó Tom -¿Me podrías decir que mierda hacía ahí? Dime que no dormí contigo.
-Para empezar, no me grites, idiota- recriminó Bill levantándose dispuesto a largarse de la estancia si su hermano seguía con su histeria -No pasó nada ¿okey? Y ahora me largo, tengo cosas que hacer.
El pelinegro no esperó más reclamos y dejó a Tom con la palabra en la boca. Los Kaulitz siempre eran así de testarudos, no había nadie que los contradijera, ni siquiera ellos mismos. Incluso cuando peleaban entre ellos, eran un desastre, y pobre de aquel que se metiera; unirían fuerzas para acabar con la tercera persona; era en algo que al parecer, aún eran unidos.
El menor caminaba por las frías calles de Leipzig; tenía puesta su chaqueta de cuero, con estoperoles, y el pequeño grabado de calavera al reverso sus pantalones ajustados, junto con unos converse negros; con los audífonos en sus oídos escuchando la banda Fall Out Boy sonando a un volúmen alto, muy buena combinación para una larga caminata a la casa de su mejor amiga Mei.
Estando ya en la entrada del hogar de su amiga, tocó el timbre y segundos después apareció Mei por la puerta con una gran sonrisa en el rostro.
-Vaya, demasiado temprano, ¡buenos Días Bill! Pasa.
Se hizo a un lado dándole el paso a su amigo, Bill entró y saludando dándole un beso en la mejilla.
– ¡Lo siento mucho! Pero tuve un discusión con Tom y, simplemente no quería verle la cara de cruda que se cargaba, y menos el maldito humor-dió un pequeño suspiro y después, una sonrisa, queriendo decir con ello que se encontraba bien.
-¿Y ahora, que sucedió Bill?- dijó la chica dirigiéndolo hasta su recamara.
-Algo sin importancia no te preocupeees- dió un largo suspiro, le comenzaba a doler la cabeza por el tema.
Bill se paseó por la recamara de la chica, era una agradable habitación para el gusto de Bill. Tres de las paredes eran de un color carmesí de oscuro a claro, era como una ilusión; no se encontraba error alguno de separación de colores, una de las paredes era de un violeta claro con un dibujo de un gran árbol, hojas cayendo y golondrinas volando; era hermoso aquel diseño.
La cama tenía varios cojines de colores negro, carmesí y blancos; y colchas color vino.
Tenía una repisa grande de libros, sin contar el librero que estaban llenos de los mismos.
-Vaya, te gusta leer- afirmó el menor, acercándose para inspeccionar los títulos de muchos de los libros.
-Sí, soy fan de la lectura, ya lo había mencionado antes ¿no? -asintió la chica mientras se sentaba en la cama y tomaba uno de los cojines.
-¡Wao! Tienes toda la saga de GhostGirl- Se le iluminaron los ojos al ver la colección de la chica.
-Si- dijo ella -Esa autora es realmente genial.
-Obvio, es muy buena escritora, aunque sus libros vallan más para jovencitas pubertas, son realmente buenos.
-¿Estás diciéndome puberta?- y de la nada le lanzó un cojín, tomando desprevenido al pelinegro.
El chico se rió y se fue a acomodar al lado de su amiga, con una cara de diversión.
-Claro que si- afirmó, y le arrebató el libro que la chica tenía entre sus manos- ¿Estás leyendo The Blessed? ¿Qué tal está?
-Nada mal- dijo ella, de nuevo arrebatándole el libro a su amigo -Éstas chicas sí que cada una tiene su formita de ser, siento que tú eres como Agnes y yo como Cecilia.
-¿Por qué tú eres la rockera y no yo?- lloriqueó el menor, haciendo un puchero de lo más tierno.
-Fácil, porque yo tengo style- respondió la pelinegra divertida.
-JA JA JA ya quisieras preciosura, aquí la estrella soy yo… Espera, ¿me has dicho que soy un suicida? Pero ni siquiera me intentado cortar las venas, y tampoco tengo una madre que me martirice.
-Oh, una madre no, pero si un hermano- agregó la chica, y con el dedo índice golpeteó la punta de la nariz de Bill.
-Bueno en eso tienes razón, ¿y ya leíste los demás libros?- desvió la conversación, no quería pensar más en eso.
-La verdad es que no; siempre por alguna extraña razón dejo de leer el libro, después olvido donde me quede y vuelvo a reiniciar todo. Ya van tres veces de lo mismo- dijo cerrando el libro y se levantó de la cama, dejando solo a Bill- ¿Pedimos pizza?
Bill solo asintió con la cabeza mientras veía la portada del libro que su amiga había dejado ahí, la verdad es que si, era como una combinación de Agnes y de Charlotte (personaje de GhostGirl) las dos tenían problemas; solo que la diferencia era que Agnes trato de matarse por culpa de su madre y no lo logró, y la otra era que Charlotte murió por un incidente estúpido y todo por estar de babosa observando al chico que la traía loca. Se preguntaba si el también moriría a causa del amor, tal vez; si el muriera, sería su forma de lograr su cometido para esta junto a Tom… No era ni buena ni mala idea, la parte buena era que Mei era mujer, así que no habría problemas de que Tom se fijara en ella; pero tal vez su amiga quisiera vivir su vida, y él no podría tomar por siempre su cuerpo solo por sus caprichos, y tampoco quería que nadie más tomara a Tom. Así que descartaba la idea.
-«Dicen que algo es diferente que he cambiado, me dicen que solía ser muy cariñoso pero que en algún momento me volví frío, ellos no lo entienden, me dicen que solía será alegre pero ahora mis ojos, mi rostro y el tono de mi voz… Todo perdió su luz y, todo se volvió aterrador, no estoy seguro si es por el doloroso recuerdo; pero sigo vaciando mi corazón, los buenos corazones son frutos defectuosos de este mundo, es por eso que realmente quiero corromper el mío, como dice el dicho *los amantes deben asemejarse entre sí*, por eso creo que no me parezco en nada en ti- cantaba el pelinegro a todo pulmón y, con una gran emoción, haciendo que totalmente esa canción contara lo que estaba pasando en su vida- Malo, el amor es tan malo, eras la razón por la que respiraba y ahora estas sofocándome. Love is so bad, bad, bad, bad, mientras más conoces el amor, este se vuelve peor- soltó un gran suspiro observando hacia la nada, perdido en sus pensamientos e ignorando su alrededor.
– ¡Wao! Al parecer aquella canción es muy llegadora- caminó hasta sentarse de nuevo en la cama- La verdad es que el amor es totalmente jodido, nos logra manipular de muchas formas y nosotros lo permitimos, definitivamente me quedare con aquella frase.
-Pues sí, ¿Por qué tenía que ser así? ¿Por qué simplemente no pudo ser otra persona? ¿Crees que alguna vez esto acabe? Digo ¿podré preocuparme por otra cosa? No lo sé ¿Tengo que hacer algo que me mantenga ocupado?- preguntó esperando obtener respuestas -¿O tal vez él se fijara en mi? ¿O todo esto cambiara? ¿Dejare de ser molestado? ¿Por lo menos las personas trataran de conocerme? ¿Algún día tendré una oportunidad?
-Hay Bill, ven-lo tomó del brazo y lo jaló hacia ella dándole un cálido y acogedor abrazo -No pienses en eso, no vale la pena, ¿sí?
El menor solo asintió con la cabeza y se dejó acoger por ese abrazo cálido, había pasado mucho tiempo desde que recibió uno que lo hiciera sentir querido, que lo hiciera sentir protegido.
-¿Sabes que te hará sentir mejor?- preguntó la pelinegra a su amigo.
Éste negó con la cabeza.
-Ir a un karaoke- afirmó entusiasmada -¡Vamos, vamos! Hace mucho que no voy a uno, anda.
-¡Está bien!
Ambos se levantaron y tomaron sus chaquetas para salir al frío de la ciudad, a pesar de ser ya las dos de la tarde. Caminaron hasta la parada del autobús, para ir a la plaza y llegar a su destino.
En todo el viaje los amigos escucharon música, y una que otra ocasión cantaban el coro de alguna canción. Observaban las calles, los coches y también criticaban a una que otra persona solo para pasar el tiempo, lo bueno de viajar en autobús es que te encontrabas de todo, era divertido.
Ya estaban por llegar a su destino, entonces los dos se levantaron, pero una persona tocó el hombro de Bill y este volteó para observar a un chico que parecía asiático, era guapo, pero un poco bajo de estatura. Le sonreía y Bill se perdió en esa sonrisa, y pequeños ojos; salió de su trance al ver que el chico le extendía la mano con algo en ella, el pelinegro observó que era su teléfono, al parecer no lo había guardado bien en su bolsillo y este cayó de ahí.
Bill se inclinó y tomo el celular de entre las manos del joven.
-¡Gracias!- tomó el celular y le sonrió al chico antes de bajar del autobús.
Mei solo observaba a su amigo sonreír, era realmente gracioso, no conocía al chico pero ya babeaba por él. Era como si de repente olvidara su amor por aquel ser que se hacía llamar su hermano, sería una buena excusa del día para que el pelinegro estuviera pensando en alguien más y no en Tom.
– ¡Vamos, vamos! Julieta- lo tomó del brazo para que caminaran hasta el establecimiento.
-Espera me acabas de llamar Julieta ¿Que tú estás loca? ¿Acaso parezco una mujer?- gruñó el pelinegro hacia el comentario de su amiga -No espera, mejor no contestes eso.
Y ambos rieron. Al llegar al lugar, la pelinegra rentó una hora en la cabina privada del karaoke, también encargaron algunas cosas para comer mientras estaban ahí. Después de eso caminaron a la sala rentada que se encontraba hasta el final del pasillo.
Al pasar entre las otras salas, el pelinegro observó aquellas rastas tan conocidas… Su hermano estaba tan concentrado en aquel fogoso beso, al parecer Estefany se percató de la mirada del chico y esta sonrió descaradamente, el menor apartó la mirada y caminó en dirección a su amiga.
La chica se percató del repentino cambio de humor de su amigo, pero prefirió no preguntar y se centró en hacer que el menor se divirtiera.
-Anda que el tiempo corre- lo jaló para que ingresara a la sala.
Se pusieron cómodos y observaron la lista de canciones.
– ¿Que tal la de Rihanna y JAY-Z?- preguntó la chica mientras leía los títulos.
-Y esperas que yo sea Jay-z ¿verdad?
-Claro y ¿por qué no? eres el chico aquí.
-Jajaja estás loca, yo no se rapear soy un asco para eso, no, me niego a hacerlo- dijo cruzándose de brazos y haciendo un puchero, la chica solo volteó los ojos.
-Pues te jodes- y dio a reproducir la canción.
Comenzaron a cantar al ritmo de umbrella, Bill hacia lo que podía al tratar de seguir la pista y la velocidad de la letra, la verdad es que solo balbuceaba. A la mitad de la canción los chicos estaban en carcajadas, porque Bill era un asco y por sus intentos fallidos.
Los dos comenzaron a bailar al ritmo de la canción, viéndose ridículos.
Después de que la canción terminara, Mei puso work de Rihanna y comenzó a bailar, tratando de imitar los pasos sensuales de la cantante, fallando en el intento y logrando hacer a Bill carcajearse.
Así pasaron la hora; comieron, cantaron, bailaron y agotaron energías.
El chico encargado del establecimiento les aviso que el tiempo se había agotado, los chicos recogieron sus cosas y salieron del lugar, con rumbo a recorrer las tiendas de la plaza.
Se adentraron a una tienda de ropa y se probaron cualquiera que fuera de su agrado, para al final solo comprar una camisa para Bill; así fueron de tienda en tienda, solamente haciendo ir a las empleadas de aquí a allá, para luego salir de ahí solo con una prenda o incluso, sin ningún artículo.
Tal vez no deberían de abusar así del trabajo de las empleadas, pero es que era divertido verlas tan atareadas de aquí a allá.
El resto de la tarde fueron a un parque y se quedaron ahí un buen rato, disfrutando del frío de la tarde y admirando el paisaje y la naturaleza.
– ¿Sabes? Hace rato vi a mi hermano y a su novia en el karaoke- comentó el pelinegro a su amiga solo para salir de ese silencio.
-Por eso tu cambio tan drástico de humor ¿verdad?
-Si… Pero gracias a ti lo olvidé- afirmó Bill, mirando a su amiga, sonriéndole.
-O para eso estamos los amigos- contestó ésta, dándole un pequeño golpecito en el hombro- ¿Y qué hacía tu hermano ahí?
-No lo sé, supongo que su novia lo llevó; él ni siquiera canta, solo le gusta tocar la guitarra y ya. Pero bueno, supongo que el amor te hace ser mandilón.
-Ya te veré en un tiempo más adelante- decía ésta con un tono de burla.
-Calla- dijo el chico y se rió con ella.
Una vez en su casa, el pelinegro estaba relajado y feliz, aquel día había valió la pena. Haber salido con su mejor amiga era lo máximo.
Lo hizo olvidarse de todo y agradecía por ello, realmente esperaba que su amistad durara para siempre.
Continúa…
ADVERTENCIA SPOILER DEL LIBRO DE GHOSTGIRL.
SI NO HAS LEÍDO ESTE LIBRO Y LO QUIERES LEER PUES HAS LO IGUAL NO ES MUCHO SPOILER
ADVERTENCIA SPOILER DEL LIBRO DE GHOSTGIRL
Para empezar hice esta nota para explicar esta parte del capítulo.
Bueno unos de los libros de la saga de Ghostgirl bueno después de que esta chica muere se podría decir que conoce a una chica que es gótica y así.
Bueno el caso es que estas se pueden comunicar entre sí como la verdad es que no lo sé o más bien no recuerdo bueno la cosa es que hacen una clase de «magia» «brujería» o que se yo pero esto consiste en que hacen un ritual donde la chica gótica permite que el alma de Charlotte tome su cuerpo y así ella se pueda comunicar con la gente, ni se cuál era el propósito de eso pero la chica gótica termina enamorándose del muchacho que le gustaba a Charlotte por eso Bill dice que por una parte seria genial tomar el cuerpo de Mei y etc..
Tal vez muchos ya conozcan el libro y si no se los recomiendo.
La canción que canta Bill se llama Bad y es de tablo es kpop ¿porque puse esta canción? Porque me pareció adecuado con la situación que estaba pasando Bill.
Que tiene que ver korea y el kpop con tokio hotel y el Twincest la verdad es que nada pero igual mezclar culturas no es malo así aprendemos más de otros países y pues de una vez advertirles para que si leen algo que no concuerdo con Alemania o con los chicos ya saben a que se debe igual les dejare notas al final del capítulo.
igual no se si esten deacuerdo con ello y cualquier cosa diganme y quito lo de mezclar culturas y asi no tengo ningun problema.
besos y hasta la proxima.