10: Audiciones y una tarde de Boxeo

CAPITULO 10 AUDICIONES Y UNA TARDE DE BOXEO

Sofía mira su reloj para comprobar su ritmo cardiaco, es su última vuelta, ha estado corriendo cerca de una hora, con Lucas a su lado, quien parece tener energía suficiente para perseguir a la perrita bichon maltes que va corriendo con su dueña justo frente a ellos, de no ser por el fiero agarre de Sofía, ya habría ido tras la pequeña bola blanca que se bambolea frente a ellos.

El sonido del móvil, la hace detenerse, provocando que Lucas gruña, al perder a la pequeña perrita que iba frente a él. Frunce el ceño al ver el escueto mensaje de Harry “Fred va por ti en una hora”

— ¿Qué demonios, si es lunes? —mira a Lucas que se ha quedado acostado en el suelo, jala un poco la correa y el perro se pone de pie—Vamos, tengo que darme una ducha y darte el desayuno—Lucas comienza a correr, causando la risa de Sofía.

Entra corriendo al edificio, saludando a la señora Donovan, que se encuentra hablando con Pier, el joven francés que vive frente a su departamento con su pareja Jake. Abre  la puerta del departamento,  arroja las llaves en el pequeño plato de cristal, que está sobre la mesita del recibidor, dejando también la correa de Lucas quien corre directo a su tazón del agua, se desnuda camino al baño, dejando todo en el pasillo, abre la llave del agua fría y da un bote al sentir el primer impacto, pero desaparece rápidamente, toma la botella de shampoo y coloca una pequeña cantidad aunque es lo suficiente para hacer espuma, lo aclara un par de segundo después, para después colarse el acondicionador que deja reposar unos segundos, mientras toma el jabón líquido y comienza  a lavar su cuerpo, cierra los ojos sentir las ligeras cosquillas que ella misma se causa en el vientre, deja escapar un suspiro, cuando son otras manos, las que lavan su cuerpo, una de ellas está cubierta por un tatuaje, mientras que la otra se pierde entre sus muslos, apoya su cabeza contra el hombro y deja que sus labios se pierdan entre su cuello y descubra sus zonas sensibles, jadea al sentir el orgasmo golpearla con intensidad, abre los ojos, apoya sus manos, contra la pared, mientras deja escapar un serie de maldiciones y deja que el agua helada, se lleve todo.

Se viste en tiempo record, le costó un poco más de tiempo salir de la ducha, pues las piernas le temblaban, después del orgasmo que se provocó, al pensar en Bill, pero decide que esa parte vergonzosa de su ducha, será guardada en la parte más recóndita de su cerebro y jamás saldrá de ahí.  Abre rápidamente una lata de comida para Lucas, quien la mira curioso y si no fuera porque es un perro, podría asegurar que Lucas se está burlando de ella, por  lo que paso cuando tomaba su ducha, y el nombre de Bill, retumbo por todo el apartamento, toma un yogurt líquido y lo bebe en menos de tres segundos, corre por todo el departamento, cuando el timbre suena.

Tras una rápida despedida a la señora Donovan y  Pier quienes aún siguen en el pequeño recibidor del edificio, sale corriendo.

—Hola Fred—saluda al hombre que la espera con la puerta del coche abierta.

—Buenas días Sofie, ¿llevas todo? —pregunta al ponerse tras el volante y encender el coche.

—Sí, ¿Qué pasa? Intente llamar a Harry pero no me responde y Lemir tampoco y no estuve segura si llamar a Ángela y preocuparla.

—Hiciste bien, en realidad todos están en Edén, pero no sé qué está pasando, es muy inusual que me llamen para ir por ti, un día que el lugar no abre.

—Muy inusual—murmura, ambos continúan en silencio lo que resta del viaje.

—Llegamos—Fred, detiene el coche, en la calle que está detrás de Edén, Lemir está  apoyado en la pared fumando un cigarrillo, que lanza justo cuando la puerta del coche se abre y Sofía sale del interior.  Tras una breve despedida, el coche retrocede y se aleja por la misma calle por la que apareció.

— ¿Me vas a decir que está pasando?—pregunta, cuando quedan solos, Lemir suspira y toma la mochila de Sofía.

—No es nada malo, solo estamos haciendo audiciones.

— ¿Audiciones? ¿Audiciones para qué? ¿Qué tengo que ver yo con eso?

—Escucha, estamos en ligero problemas.

— ¿A qué te refieres con que estamos en problemas? —Lemir sonríe, pasa su brazo libre por uno de sus hombros y besa su cabeza.

— ¿Recuerdas a Wolfang? —Sofía hace una mueca, cómo no recordarlo, el hombre ponían sus bellos de puntas cada vez que se paseaba por el bar, antes de abrir, odiaba la forma en que la miraba, como solía sonreírle, su estómago se contraía cada vez que el hombre se acercaba a la barra con la excusa de revisar el listado de bebidas, su sola presencia la hacía recordar cosas desagradables, por suerte los chicos de seguridad siempre estaban lo suficientemente cerca, como para que el hombre, no intentara algo con ella—Seguro, que lo recuerdas, maldito bastardo, si no dejaba de comerte con la mirada, creía que no, nos dábamos cuenta—Sofía, guarda silencio esperando a que continúe—el imbécil, nos robó, una fuerte cantidad de dinero, ahora estamos en graves problemas.

— ¿Qué tan malos?

—Muy malos, pero nada que no se pueda resolver—frunce el ceño— pero eso no es todo, resulta que con el dinero que nos robó, abrió su propio club Paraíso—dice con asco— ¿¡Qué clase de nombre es ese!? Pero eso no es todo, se ha llevado a tres de nuestras chicas, tres de las cuales eran las más solicitadas y claro al imbécil de Peter, por eso estas aquí.

Sofía se muerde el labio y duda si preguntar— ¿Se llevó a Tabatha? —sabe que ella es quien deja más entrada de dinero en el lugar, sobre todo porque Bill Kaulitz, ha pagado una gran cantidad de dinero, para que nadie más este con ella, se patea mentalmente, por sentirse molesta por ese hecho, Bill es un estúpido, niño mimado y arrogante que la saca de quicio, pero es jodidamente atractivo y ha comenzado a taladrarle la cabeza. La risa de Lemir, la hace salir de sus pensamientos.

—No, ella sigue aquí, Wolfang no pudo hacer que se fuera con él, pero créeme lo intento, se llevó a Rita, Kim y Lisa.

— ¿Lisa? —Lemir asiente—pero ella, es la chica que últimamente está con uno de los amigos de Kaulitz— el chico solo se encoje de hombros, antes de pasar sus manos por sus rostro en un gesto de frustración, Sofía hace una mueca.

—Vamos, mis padres ya debieron haber terminado con el asunto de la audición y deben estar esperándote.

Ambos caminan hacia el interior del club, donde solo están Harry, Ángela y Hansel, el hermano de Harry que es un fotógrafo muy conocido en la industria del entretenimiento para adultos, para suerte de Sofía, la última chica ya lleva una bata rosa que cubre su desnudes.

—Doctora Sacks —Sofía frunce el ceño ante el recibimiento de Harry, Lemir le aprieta el brazo para que le siga la corriente a su padre—Llega justo a tiempo.

—Buenas tardes, señores Timbler—saluda ambos hombres con un apretón de manos.

—Ángela, cariño, lleva  a la doctora Sacks, a la habitación donde están las chicas—Ángela se pone de pie y tras darle un pellizcon en el antebrazo a Lemir, para que deje de comerse con la mirada a la morena que está en una bata rosa, frente a su padre y tío, le hace una seña a Sofía, para que la siga, llevándose con ella también a la chica que le sonríe descaradamente a Lemir, Sofía niega, pues es más que obvio que con eso, ha perdido la oportunidad de trabajar en Edén,  cuando la puerta de la habitación se abre, Sofía, mira rápidamente a las diez chicas que están en la habitación, algunas son realmente bellas y otras no tanto, pero ciertamente cubren el estándar de calidad que ofrece edén a sus clientes. Mira a Ángela, que sonríe, pues ella fue quien se encargó de conseguir a las chicas. Sofía le pide que se quede con ella, para que pueda auxiliarla en la prueba, media hora más tarde, las diez chicas, salen de Edén, con la promesa de recibir una llamada en caso de que sean elegidas para formar parte del lugar.

—En apariencia todas se ven sanas, y no hay rastro de drogas visibles—Harry asiente y recibe los expedientes de cada chica, al que ya han anexado las fotos—Timo, vendrá este domingo para realizar los estudios de rutina, si escoges a las chicas para el domingo, puede tomar las pruebas necesarias y así puedes asegurarte que están limpias.

—Me parece buena idea—responde Lemir—de hecho hay una chica que puede funcionar, esa morena de ojos verdes, es preciosa—se encoje cuando recibe un golpe en la cabeza por parte de Ángela, causando que los presenten rían, ante la mueca de dolor de Lemir, por el golpe que le ha dado su madre— ¡Solo doy mi punto de vista mami! —se soba la parte golpeada.

—Eres muy gracioso Lemir Timbler—le apunta con un dedo—Ahora saca tu trasero de aquí, antes de que me arrepienta de dejarte trabajar aquí  y lleva a Sofie a comer, es tarde.

Tras despedirse y Lemir recibir un nuevo golpe en la cabeza por parte de su padre y tío, salen de Edén. Sofía aún está riendo, mientras Lemir conduce refunfuñando por la muestra tan cariñosa de su familia.

—Sofh—escucha un ligero murmullo— ¿Tienes ganas de cocinar?

— ¿Lemir, cariño, tienes tu ganas de cocinar?

— ¡No es justo! —Sofía ríe y Lemir continua enfurruñado—Esta bien pero iremos a tu departamento, te hare mi especialidad-

—Es muy tarde para cereales.

—No, te voy a preparar cereal,  hare tortilla española, tienes todos los ingredientes.

—No, lo sé, pero siempre puedes tocar a la puerta de Pier—lo último lo dice intentando esconder su risa.

—Pier y Jake, me quieren en un trio.

—Debería sentirte orgulloso, no todos los días, dos hombres sexis como ellos te piden algo. —Lemir aleja una mano, y le da un ligero golpe, que Sofía regresa, comenzando hacer una pequeña guerra dentro del coche. — ¡Ya basta! ¡Hagamos una tregua! —Lemir asiente y ambos se frotan la parte golpeada de sus brazos.

***

Lucas, salta alrededor de Lemir, cuando lo ve entrar en la cocina, mientras Sofía termina de recoger la ropa que tiene esparcida por la sala, después de que Lemir, se burlara de sus panties negras de encajé, las cuales después lanzo al descubrir que fueron un regalo de su madre y comenzara a gritar que sus ojos se quemaban, cuando ella le respondió que su madre tenía unas iguales.

Ambos se sientan en la mesa y Lemir enciende la computadora de Sofía, con la excusa de querer mostrarle el nuevo sencillo de Imagine Dragonas, cuando de pronto suelta una maldición, haciendo que Sofía levante la cabeza y lo mire. Lemir gira el notebook, para mostrarle una foto de Bill,  con una morena de ojos azules, que ellos conocen muy bien, Sofía comienza a toser, cuando el bocado que masticaba se ha desviado de su curso en su tráquea.

—Sí, papá ve esto se va a poner furioso.

—No, sé que le ve—murmura bajo, pero Lemir logra escucharla.

— ¿Te gusta Kaulitz? y no te atrevas a negarlo—Sofía boquea, pero no logra decir nada—mueve ese trasero, te llevare al gimnasio.

—Me vas a trenzar el cabello—sonríe y Lemir hace una mueca, pero asiente.

***

Lemir saluda a un par de chicos, mientras observa a Sofía a que está hablando con Timo ,un chico de cabello castaño y ojos color miel, que no pasa del  1.60, quien es el mismo que se  encarga de tomar las muestras de sangre para los análisis trimestrales de las chicas de Edén, que le está vendando las manos.

Cuando ve que esta lista, le hace una seña para que se acerque y se despide de los chicos con los que estaba hablando, mira a los chicos que están ahí, como babean cuando la ven cruzar por la habitación en ese minúsculo y corto short rojo, con el top blanco y la camisa gris atada dejando ver su plano vientre , aunque no puede culparlos, quien no lo haría, Sofía tiene uno de los cuerpos más espectaculares que ha visto, además de ser endemoniadamente hermosa, es inteligente y sobre todo es una sobreviviente y es por eso que se ha empeñado en hacer que aprenda a boxear, para que nadie puede volver a lastimarla.

— ¿Lista?—pregunta cuándo esta frente a él.

—Después me vas a dejar que te dé un par de golpes—sonríe como si fuera una niña pequeña.

—Claro, si me dejas patearte el trasero también —Sofía asiente—Bien, vas hacer una serie de golpes en esta pequeña pera—levanta una ceja y hace una mueca, odia cuando, Lemir se empeña en que haga eso, le deja los brazos demasiado cansados, para cuando suben al ring—tiene algo especial—se hace a un lado y quita la toalla con la que la estaba envolviendo, Sofía no puede evitar reír, al ver la foto del rostro de Tabatha, pegada en la pera— Ahora puedes desquitarte, con ella por todo lo que te hace, en Edén—se pone de tras de ella, acerca sus labios hasta que sus labios rozan su oído—de paso por salir con Kaulitz—Tras esa última palabra, propina el primer golpe a la pera, Lemir junto con otro chico comienzan a gritar, para darle ánimos, pues en ese momento es la única chica que están en el gimnasio, haciendo que los demás chicos también lo hagan. Lemir detiene la pera, cuando la fotografía de Tabatha, está casi destrozada.

—Bien, pequeña gatita, creo que ya puedo patearte el trasero. Timo, ayúdala a ponerse los guantes.

—Lemir, ya viste la fotografía, creo que puedes quedar peor que ella—responde Timo, tras ayudar a Sofía a subir al ring, algunos chicos se acerca y rodean el lugar, pues siempre es un privilegio, cuando una sexy chica se sube al ring a pelar con alguno de ellos, pues no hay muchas en el lugar y menos con el atractivo de Sofia.

—Bien gatita el primero en tocar el suelo y esto se acaba.

—Debajo de estos guantes, te enseñando mi dedo mágico— Los chicos ríen al escucharla, Timo hace sonar la campana y cada uno tomo su lugar.

Los chicos que están rodeando el ring, alienta a Sofía, creando un gran alboroto, que llama la atención de Gustav y Georg que van entrando al lugar, justo a tiempo, para ver a la misma chica que ayudara al rubio, durante su altercado. Ambos se miran y se acercan, más al ring, para verla moverse de un lado a otro, esquivando los golpes del chico que esta frente a ella. Lemir le da un golpe que la hace trastabillar, provocando que los demás chicos griten, momento que Georg aprovecha para sacar su teléfono y comenzar a grabarla. Lemir le da un par de golpes más que ella también responde,  hasta comenzar arrinconarlo en la esquina del cuadrilátero, y comenzar dejar llover una serie de golpes que no logra esquivar, Georg y Gustav se miran, sorprendidos, hasta que asesta el último y Lemir termina en el piso.

— ¡Gane, gane, gane! —grita Sofía, saltando por el lugar y recibiendo los aplausos de los chicos. — ¡Te pateé el trasero!

—Si bien hecho, pequeña gatita—se pone de pie y se apoya contra las cuerdas, para después abrazarla— ¿Ahora me puedes curar los golpes? Mami no va estar feliz de ver cómo has dejado a su bebé.

—Ella estará orgullosa de mí.

***

—No cabe dudas que tiene agallas— Tom, sonríe al ver el video que Georg le acaba de enviar de la chica bajo el título de “Puede patear el mío cuando quiera” y  está de acuerdo con esa afirmación, lástima que sea Bill, quien la vio primero.

&   Continuará   &

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