I would die for you 16

«Fic TOLL de lyra»

Capítulo 16

Nadie pudo volver a dormir en lo que quedaba de noche, ni la familia de Tom ni el resto del vecindario. Los que no se despertaron por el eco de los dos disparos lo hicieron por la llegada de la policía y las ambulancias que llegaron. Salieron a la calle sin importar que estuvieran en pijama y estuvieron espiando la zona acordonada donde el médico forense certificó dos muertes y ordenó el levantamiento de los cadáveres.

Eran ya más de las 5 de la madrugada cuando Tom se despidió de su superior, dando por finalizada una dura noche de «trabajo».

—Con esto queda el caso cerrado—dijo Ford estrechando su mano.

—Déme un par de días más, terminaré el informe y ataré con Bill algunos cabos sueltos—murmuró Tom carraspeando.

Ford asintió, sabía cual era uno de esos cabos que Tom quería dejar bien atado… Carraspeó y se despidió de él con un movimiento de cabeza, dejando que se reuniera con su familia y tratara de dormir algo.

Pero no pudo hacerlo. Se encontraba en la habitación de invitados, viendo como Bill descansaba con los ojos cerrados. Se había tomado el té que le subiera minutos antes, pero se negó a que uno de los médicos le diera algo que le ayudara a dormir. En esos momentos dormitaba tumbado de espaldas en al cama, él solo. Tom le mirada sentado en una silla mientras pensaba.

El caso estaba cerrado, sus caminos se iban a separar… ¿qué iban a hacer cada uno con su vida? Se había acostumbrado a despertarse cada mañana y bajar a la piscina a nadar un rato hasta que Bill se le unía y desayunaban junto con Georg y Gustav. Ahora le tocaba volver a su antigua vida, levantarse solo cada mañana e irse a trabajar a la comisaría, donde le encargaría otro caso el que se pondría a trabajar con cuerpo y alma. Y una vez que regresara a casa…nada.

Seguiría solo, sin nadie a quien contarle como le había ido el día, o discutir porque se pasaba dos horas metido en el baño y había prisa. Sonrió sin poder evitarlo, recordando todas las discusiones de ese estilo que había tenido con Bill. Como cuando tuvieron que asistir a esa comida con David y ese productor que quería que Bill desfilara, llegaron más de media hora tarde solo porque a Bill no le gustaba como le quedaba el pelo. Un poco más y cogía él las tijeras y le hacía un nuevo corte.

Iba a echar eso mucho de menos, sus peleas….su sonrisa, sus besos…

Como si le hubiera leído el pensamiento, Bill separó los labios en sueños y emitió un suspiro prolongado al tiempo que se daba la vuelta. Los ojos de Tom se clavaron en esos dulces labios de inmediato. Era como si le hubieran hipnotizado, no podía apartar la mirada ni pestañear. Se levantó haciendo caso omiso a esa vocecilla que le decía que eso estaba mal. Se acercó a la cama y se desnudó sin decir nada, metiéndose bajo las sábanas.

Bill no se dio cuenta hasta que fue demasiado tarde, cuando unos brazos le cogieron por la espalda con firmeza y unos labios empezaron a besarle tras la oreja. Sonrió con los ojos cerrados, separando de nuevo los labios y suspirando.

Tom le escuchó y siguió con lo que estaba. Con los labios contra la piel de Bill, bajó un poco y comenzó a lamerle el lóbulo de la oreja al tiempo que sus manos bajaban por su espalada, cogiendo el borde de su pijama y tirando de el hacia abajo.

—Tom…—gimió Bill despierto ya del todo.

—Calla—susurró Tom contra su piel.

No quería que dijera nada, no quería escuchar su voz por miedo de que dijera algo que le detuviera. Quería actuar sin pensar, aprovechar las pocas horas que les quedaban para estar juntos. Cuando llegara la mañana cada uno trataría de rehacer su vida, pero en esos momentos quería disfrutar de su cuerpo.

Siguió con lo que estaba, le bajó el pijama arrastrando su ropa interior. Bill le ayudaba, alzando las caderas y las piernas hasta quedar desnudo bajo las sábanas. Entonces Tom se le arrimó, empezando a frotarse contra sus nalgas sin dejar de lamer su piel. En esos momentos sus labios estaban en su cuello, lamiendo y besando, escuchando los gemidos que Bill trataba de retener desesperado.

Sentía esa dureza frotarse contra su cuerpo, tratando de entrar en el. Se puso duro él también, bajó una mano y no pudo evitar tocarse mientras escuchaba a Tom jadear y gemir contra su cuello.

Se sentía ya listo, tenía que parar o se iba a derramar contra la espalda de Bill. Llevó las manos a su cintura y le hizo girar en la cama, quedando tumbado boca abajo. Se puso sobre su cuerpo y sin dejar de besarle en el cuello, continuó frotándose contra sus nalgas, abriéndose paso hasta su entrada.

Bill gemía contra la almohada, sollozaba por tenerle dentro por última vez…Sus ruegos fueron escuchados, Tom le penetró sin esfuerzo. Alzó la cabeza al sentirle dentro, avanzando por su cuerpo. Llevó las manos a la almohada, cogiéndola con fuerza entre sus dedos mientras que Tom el embestía con un ritmo lento. Arqueaba la espalda cada vez que sentía que iba a salirse del todo, relajando el cuerpo una vez dentro de nuevo.

No quería gemir muy alto, consciente de que había más gente en la casa. Se mordía los labios tratando de evitarlo, pero una vez que Tom aceleró las embestidas, no se pudo reprimir más y separando los labios dejó escapar un gemido prolongado.

Estaba a punto de terminar, no podía aguantarse más…Llevó las manos a las caderas de Bill y alzándoselas le embistió por última vez derramándose en su interior. Se quedó quieto mientras terminaba, jadeando contra su espalda…

Bill esperó pacientemente a que terminara, y cuando le sintió salir de su interior quiso moverse, pero Tom le inmovilizó.

—Déjame a mí—le pidió besándole el cuello de nuevo.

Asintió y se dejó hacer. Sintió como Tom se levantaba lo necesario para colar una mano bajo su cuerpo y coger su erección entre sus dedos. Se mordió los labios al sentirle recorrérsela de arriba abajo, yendo lentamente hasta que sus jadeos le delataron. Aceleró los movimientos y le escuchó reír por lo bajo cuando no pudo evitar derramarse en su mano.

Enterró la cara en la almohada, sintiéndose avergonzado por si los padres de Tom le habían escuchado. No había podido reprimir el grito que se le había escapado, pero Tom había hecho tan bien su trabajo que cuando quiso darse cuenta el orgasmo ya le recorría el cuerpo de arriba abajo.

Una vez terminado, Tom le escuchó suspirar y entonces bajó de su espalda. Se tumbó a su lado y le atrajo a sus brazos.

—Durmamos—murmuró besándole la frente.

Y así lo hicieron una vez los dos saciados. Cerraron los ojos y cayeron en un profundo sueño del que no despertaron hasta que un rayo de sol entró tímidamente por la ventana. Tom fue el primero en despertar, abrió los ojos y sonrió al ver dormir a Bill. Estaba tumbado de espaldas, con su largo pelo por la almohada. Él de lado, sin poder apartar los ojos de sus labios.

Le dio mucha pena despertarlo, y aunque se moría por hacerlo a besos, se lo pensó mejor y tras la noche que habían pasado le dejó seguir descansando. Salió con cuidado de la cama y se vistió. Bajó a la cocina, donde su padre estaba aún en casa. No iría a trabajar esa mañana, su familia le necesitaba.

—Buenos días—saludó Tom carraspeando.

Jörg sonrió al ver a su hijo y corrió a abrazarlo. Tom se dejó hacer, sabía que la noche anterior había estado muy cerca de la muerte. Si Georg no se hubiera interpuesto, habría sido para él esa bala. Andreas era muy bueno en su trabajo.

—¿Y Claire y mamá?—preguntó Tom tras que le soltara su padre.

—Tu madre está arriba terminando de arreglarse y Claire continua dormida—explicó Jörg—¿Qué tal Bill?

—Bien…él duerme también—murmuró Tom desviando la mirada.

Se sentía muy avergonzado de lo pasado, sabía que sus padres eran muy liberales y ya le habían demostrado que no escandalizaban porque Bill y él hubieran compartido la cama. Pero, lo que habían hecho bajo las sábanas…

—Necesita descansar—comentó Jörg como si nada.

Tom asintió carraspeando, él también lo necesitaba. Bill le había dejado exhausto y eso que no había hecho nada, se había encargado él de todo el trabajo.

Comenzó a prepararse el desayuno ante la atenta mirada de su padre, que no se le había escapado lo nervioso que estaba. Esperó hasta que su hijo se hubiera tomado su primer café de la mañana y se sentó a su lado, yendo directo al grano.

—Bill y tú…—empezó a decir.

Tom miró a su padre esperando que terminara la frase, consciente de que le debía una explicación a él y su familia.

—Bill y tú no sois novios, ¿verdad?—preguntó Jörg mirando fijamente a su hijo.

—Bill era solo un caso en el que estaba trabajando—explicó Tom negando con la cabeza—Pensé que aquí estaría a salvo, pero ese loco dio con nosotros…y os puse a todos en peligro…

—Tom, no lo podías saber—dijo Jörg.

—Tenía que haberlo sabido—estalló Tom sin querer—Soy policía, sabía que un loco iba tras Bill y nada ni nadie le iba a detener. Debí dejarle en manos más seguras, en protección de testigos y no traérmelo a casa como si nada, así no os habría puesto en peligro y yo no me…

Dejó de hablar al ser consciente de lo que iba a decir, pero su padre era muy agudo y lo había adivinado de inmediato.

—¿Así tú no te habrías enamorado?—preguntó esbozando una sonrisa.

—La he cagado—murmuró Tom resoplando—Bill era mi trabajo, y yo tenía unas reglas estrictas que no dudé en romperlas al caer rendido ante su sonrisa. ¿Y qué vamos a hacer ahora? El caso está cerrado, Bill es una estrella famosa y tendrá que volver a su vida donde la había dejado. Y yo…regresaré a mi trabajo, no volveremos a vernos nunca más y lo de estos días no habrá significado nada.

—Pero Bill también te ama—apuntó Jörg.

Tom miró a su padre sin entender como podía saber algo así con solo verlos. Él se había mostrado muy frío, había veces que había tratado muy mal a Bill. Cualquiera que los viera jamás pensaría que fueran una pareja de enamorados.

—No, Bill no siente nada—murmuró Tom.

Jörg miró a su hijo sacudiendo la cabeza. No quería ser tan «brusco», pero no había otra manera de que su hijo lo viera, y no le quedó más remedio que ir directo al grano.

—Tom…os hemos escuchado—murmuró carraspeando.

Vio como su hijo se sonrojaba hasta las orejas y maldecía en voz baja.

—No pasa nada. Tu madre y yo no nos hemos enfadado—aclaró Jörg.

—No debí hacerlo aquí en vuestra casa, y menos con Claire al lado—insistió Tom enfadado consigo mismo.

—Nunca te hemos prohibido nada, y Claire es ya mayorcita. Sabe que tú y Bill estáis enamorados y os comportáis como tal—dijo Jörg apretando con cariño el brazo de su hijo.

Tom miró a su padre sin saber que decir. A partir de esos días sus caminos se iban a separar, su familia vería que les había mentido y no había nada entre Bill y él. No sabía como iba a reaccionar su hermana, se había hecho muy amiga de Bill y cuando supiera la verdad…a él le iba a odiar…

Continúa…

Gracias por la visita.

por lyra

Escritora del fandom

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