Listen to your heart 42

Parte III, capitulo 7

Tras el «accidente» del ascensor, Bill se mantenía con la cabeza agachada mientras trataba de recobrar la respiración. No sabía que había pasado….como pudo hacer eso…derramarse en su propia mano mientras era besado por un extraño, el mismo que con la cara aún enterrada en el cuello suspiraba de placer tras haberle escuchado gemir a él.

Mike sabía qué hacer para que alguien tan vulnerable como Bill cayera en sus redes e hiciera todo lo que él le pidiera. Con qué sutileza empezó a toquetearle hasta que Bill hizo justo lo que él quería, llevarse la mano al pantalón él mismo y dejar que le ayudara a masturbarse mientras que no dejaba de lamer su dulce cuello.

Él mismo se sentía a punto de explotar, no sabía cómo Bill no notaba esa dureza pujar contra sus nalgas a través de los pantalones que ambos llevaba, y que si no fuera por ellos y la ropa interior se estaría corriendo tras haber entrado con violencia en su cuerpo…

Bill…has estado genial—murmuró contra su cuello.

Se lo besó por última vez y entonces se separó suspirando. Estaban llegando a su planta y esperaba que Bill le invitara a pasar a su habitación, aunque en el fondo eso no importaba. Pensaba entrar y punto.

Esperó a su espalda mientras se recuperaba, le veía por el espejo como abría los ojos y alzaba la mirada avergonzado al tiempo que sacaba de sus pantalones la mano y se la miraba. Se le veía muy trastornado y tuvo que pensar con rapidez, no quería que por culpa de esa…pajilla se fuera al traste lo suyo.

Perdona, me dejé llevar—se disculpó poniéndose serio—Me gustas mucho y pensé que…tal vez me precipité, lo siento.

Bill asintió sin atreverse a mirarle, estaba muy avergonzado por lo que había pasado. Mike le gustaba de verdad….no tanto como Tom, claro, pero como no debía pensar en él su nuevo propósito en la vida era buscar otro chico que se lo sacara de la cabeza. Y con Mike había empezado todo tan bien…la manera en que se conocieron en el hall del hotel, el paseo que dieron y luego esa agradable comida. Lo del ascensor era un gran retroceso en su relación, pero…si realmente quería superar lo de Tom debía aprender a olvidar. Había sido solo un desliz, nada más.

No…no pasa nada—murmuró carraspeando.

Me he pasado y quiero recompensarte—dijo Mike con firmeza—Hay un centro comercial aquí al lado, podemos pasar una tarde de compras o hacer lo que tú quieras.

Bill se giró y se le quedó mirando, no le daba la impresión de que Mike era de esas personas que disfrutaban acompañando a sus amigos de compras pero se le veía tan afectado por lo pasado que solo pensaba en recompensarlo. Eso decía mucho de él y decidió darle una segunda oportunidad.

Asintió con la cabeza para deleite de Mike, quien sonrió ampliamente.

El otro día vi una cazadora de cuero negra que te sentará como un guante—comentó Mike como si nada hubiera pasado—Y me sé de una tienda que te va a encantar.

Dejó de hablar cuando se abrieron las puertas del ascensor y dando un paso atrás dejó que Bill saliera, momento que aprovechó para echarle un vistazo a ese trasero contra el que antes se había frotado. Se mordió el labio suspirando, solo faltaban minutos para estar dentro de ese dulce cuerpo, de tenerle desnudo bajo el suyo mientras le follaba sin compasión alguna…

Salió de sus calientes pensamientos y fue tras él, dirigiéndose primero a su habitación como ya sabía que harían.

Yo…necesito lavarme las manos—explicó Bill carraspeando.

Claro, te espero fuera—dijo Mike cruzando los dedos.

Le siguió por el pasillo hasta que llegaron a la puerta, que Bill abrió con la llave electrónica.

Solo será un minuto—dijo volviéndose.

Tranquilo, mientras le mando un mensaje a un amigo—murmuró Mike sacando el móvil.

Se apoyó en el marco de la puerta para que Bill viera que de ahí no pasaba y pensaba quedarse fuera, y también para impedir que le cerrara la puerta. Estuvo manipulando el móvil como si nada mientras que Bill le miraba, hasta que se cansó y se fue al baño a lavarse las manos. Sonrió para sus adentros y tras escribir un mensaje a su amigo con rapidez en donde le decía que estaba a punto de caer, se guardó el móvil en el bolsillo de la cazadora que se quitó y entrando en la habitación dejó bien colgada en el respaldo de una silla.

Luego dio un suave empujón a la puerta para que se cerrara y sin esperar a ver si la había dejado bien fue directo al baño en el momento en que Bill salía secándose las manos.

¿Listo?—preguntó Mike mirándole de arriba abajo.

Una señal de alarma saltó dentro de Bill. Se le quedó mirando a su vez, había entrado cuando le dijo que se quedaría afuera esperando y cerrado la puerta. Se había quitado la cazadora y en esos momentos se daba cuenta de ese sospechoso bulto que lucía su pantalón.

Tragó con esfuerzo mientras pensaba de qué manera podría deshacerse de Mike en esos angustiosos momentos, pero estaba paralizado por el miedo.

¿Bill?—llamó Mike en un susurro.

Me…me duele la cabeza—susurró Bill a su vez—Lo dejamos para otro momento.

Cuanto lo siento—dijo Mike sonriendo—Acuéstate un rato hasta que se pase.

Eso haré…cuando me dejes—murmuró Bill sonriendo con esfuerzo.

Mejor me quedo a hacerte compañía, no sea que te pongas peor—insistió con firmeza Mike.

No—contestó Bill con brusquedad—Quiero estar solo, vete por favor.

¿He hecho algo que te haya disgustado?—preguntó Mike reacio a marcharse, dando un paso en su dirección.

Mike…por favor…—suplicó en vano Bill.

Por favor ¡qué!—saltó ya Mike— ¿Te crees que puedes ponerme cachondo y dejarme a medias?

Le encantaba la reacción de Bill, apretando en sus manos la toalla que llevaba para que no le temblaran del miedo intenso que estaba sintiendo. Sus ojos le delataban, estaban llenos de lágrimas y el labio inferior le temblaba. Tal y como su amigo pensaba, no le iba a quedar más remedio que escucharle llorar mientras se lo tiraba….bueno, no estaba mal del todo, ver sus lágrimas le excitaba.

Vamos Bill, no tiene que ser por las malas—se «ablandó».

No quiero hacerlo—logró susurrar Bill.

Sentía la garganta reseca, no podía pensar en otra cosa que no fuera lo que iba a pasar a continuación. No sabía qué hacer para escapar de él, la puerta le quedaba muy lejos y si trataba de encerrarse en el baño, sabía que Mike era más fuerte además de rápido y era una batalla perdida.

¿Qué me dices de lo del ascensor? ¿Cómo te has corrido para mí gimiendo de placer?—recordó Mike entre risas.

No…yo no quería…—sollozó Bill.

No quería echarse a llorar pero no lo pudo evitar, tenía los ojos llenos de lágrimas que se derramaron cuando supo que no había nada que hacer e iba a ser violado sin remedio.

Si querías Bill—insistió Mike de nuevo—Tus ojos me lo están pidiendo, que te tome en estos momentos.

Sabía que era un inútil esfuerzo pero trató de pasar por su lado, cosa que supo que era un error en el momento en que Mike le cogió con fuerza del brazo. Gimió de dolor por lo bajo revolviéndose de su agarre, pero solo logró que Mike tirara de él y le llevara dirección a la cama.

Suéltame…no estoy solo y de un momento a otro…

Vamos Bill, estás más solo que la una—rió Mike con ganas—Lo noté en el desayuno esta mañana y mi amigo también se dio cuenta. Tenías los ojos llenos de lágrimas y tus gestos te delataban. No tienes a nadie para defenderte, y si no te portas bien llamo a mi amigo para que te sujete mientras y puede que luego vaya él también.

Esas fueron las palabras necesarias para que Bill dejara de revolverse, pensar que si no colaboraba vendría una persona más que tras sujetarle con firmeza le violaría también cuando Mike terminara. Se dejó llevar a la cama y que le tirara sobre ella, pero no contaba con que su cuerpo se rebelara. Fue sentir a Mike echarse sobre él y esa dureza frotarse contra su miembro y ponerse a gritar sin poderse contener.

Pero Mike no se quedó quieto, le abofeteó con todas sus fuerzas e hizo presión con su cuerpo. Bill apenas se revolvía bajo él, mareado por la bofetada y por ese intenso miedo que poco a poco iba creciendo. Aún así debía darse rapidez, alguien le podía haber escuchado y llamaría al personal del hotel.

Sus manos enseguida volaron y desabrocharon sus pantalones sacando al aire una palpitante erección. Luego fueron a desabrochar los de Bill, tratando de bajárselos hasta las rodillas arrastrando la ropa interior, pero no contaba con que la puerta estaba mal encajada y que alguien entrara en la habitación.

¡Qué demonios pasa!

Se puso de pie de inmediato maldiciendo por lo bajo, encarándose al recién llegado.

¿Es que no puedo follar con mi novio en paz? ¡Joder!—exclamó enojado.

El recién llegado le miró con una ceja alzada sin poderse creer lo que escuchaba. Luego dirigió la mirada al chico que lloraba sobre la cama y que incorporándose lo suficiente le miró con las mejillas bañadas en lágrimas.

¿David?—susurró Bill sin podérselo creer.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!