Segundas oportunidades 11

Parte I, Capitulo 11

 

Cuando se quiso dar cuenta, ya era muy tarde. Habían estado hablando hasta que se hizo de noche y les avisó el llanto del pequeño Richard. Bill se apresuró a cogerlo en brazos mientras que Tom recogía lo de la cena. Desde la cocina escuchaba la risa del pequeño Richard mientras que Bill le hacía carantoñas para que se calmara.

No lo pudo evitar y fue en busca de ese dulce sonido. No había estado nunca en ese piso, fue pasando puertas que no se atrevió a abrir y mirar dentro a ver que había. Llegó a una habitación decorada con motivos infantiles, en donde encontró a Bill haciendo reír a su hijo.

Se le veía muy relajado, sonriendo ampliamente mientras le señala a su hijo un gran oso de peluche que descansaba en una esquina de la habitación. Se quedó observándoles con una sonrisa en los labios sin darse cuenta de que Bill le estaba mirando, hasta que el pequeño Richard dejó de reír y parpadeó extrañado.

—Lo siento—murmuró sonrojándose.

Había roto un momento muy privado…

—Será mejor que me vaya yendo—dijo separándose de la puerta en la que cómodamente se había apoyado—Tendrás que bañarlo y acostarlo, y estarás cansado.

—Te acompañamos a la puerta—dijo Bill asintiendo.

Salieron de la habitación del pequeño Richard y Tom esperó a que le abriera la puerta. Acarició con suavidad la mejilla del niño a modo de despedida y salió del piso.

—Mañana tengo que ir al club a hacer unas fotos para la página web—dijo Bill casi sin aliento.

—Pues entonces me pondré guapo por si me sacas—bromeó Tom.

— ¡Claro que tienes que salir! Eres nuestro DJ—aclaró Bill riendo.

Tom le imitó y diciendo adiós con la mano se despidió hasta la noche siguiente. Bill le devolvió el saludo y cerró la puerta para dedicarse a su hijo. Le bañó y una vez con el pijama puesto le dio la cena entre bostezos.

Había sido una tarde muy entretenida, hacía tiempo que no pasaba un buen rato y reía. Tom era un cielo…

 

 

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Al día siguiente no le quedó más remedio que contar con Sonhia de nuevo, pero esa vez obligó a Georg a quedarse con ella los dos en su piso.

— ¿Cómo vas a ir al club tú solo?—preguntó Georg negándose en redondo.

—Estará Gustav, nadie me va a comer. Y a la vuelta llamo a un taxi—explicó Bill con calma—No puedo permitir que Sonhia pase otra noche sin ti, ya me parece abusar de ella para que cuide de Richard.

—Sabes que lo hago encantada—intervino Sonhia, que le había escuchado—Pero estoy con Georg, no puedes ir tú solo.

Bill resopló con cansancio. Tenía 21 años, no era un niño pequeño y sabía defenderse.

—No estaré solo. Estará Gustav, Andreas….—empezó a enumerar.

“Tom”—pensó sonriendo.

—Además, no me voy a quedar mucho rato—siguió Bill explicando—Iré a primera hora que casi no habrá nadie y podré tomar las fotos que necesito y hablar con Gustav sobre la habitación que me cederá para que Richard pueda estar conmigo.

Georg y Sonhia cedieron a regañadientes. Sabían que se pasaban un poco protegiéndolo, pero se le veía tan indefenso…y solo…

 

 

Llegó al club a las 8. Gustav aún no estaba, había abierto Andreas que era como su mano derecha cuando él no estaba. Se sentó en la barra a esperarle mientras manipulaba la cámara de fotos que Gustav le había dejado esa mañana. Quería que hubiera gente, pero no mucha para que se viera bien el local.

—Bill, toma—dijo de repente Andreas.

Alzó la mirada y vio el café que le ponía en la barra. Arrugó la frente extrañado, hasta que Andreas señaló a la persona que le había invitado. Desde su cabina de DJ, Tom le miraba con una amplia sonrisa en los labios.

Se la devolvió de inmediato y se tomó ese café poco a poco mientras le veía trabajar. Estaba colocando los cd´s que compró el día anterior, Gustav le había encargado que buscara música nueva y por eso estaba en el centro comercial cuando se encontró con él por casualidad.

No se pudo resistir y viendo que estaba distraído, levantó la cámara y le sacó una foto. Tenía pensado hacerle más trabajando, en su ambiente. Pero en esos momentos se le veía tan concentrado…y guapo…

Se atragantó con lo que acababa de pensar. Si, era verdad que Tom esa noche estaba muy guapo, pero él no estaba nada interesado… ¿verdad?

Dejó la cámara en la barra y se terminó ese café con esfuerzo. Entonces escuchó que Tom le llamaba y fue a ver que quería.

—Dime si te gusta esto—dijo Tom pasándole unos auriculares.

Bill los cogió y se los puso con cuidado de no despeinarse. Esperó a que Tom regulase el volumen y entonces pudo escuchar una suave melodía. Asintió en silencio, era una buena canción. Se iba a quitar los auriculares cuando Tom le dijo por señas que no, que había más.

Desde la barra, Andreas les observaba. Más bien vigilaba, no quería que apareciera de pronto Gustav y se enfadara al ver como Tom tonteaba con Bill, porque eso era lo que estaba haciendo. Aunque no era el único, Bill le estaba siguiendo el juego….

Vio la cámara que había dejado sobre la barra y la cogió sonriendo. Esperó el momento adecuado, cuando Bill le estaba devolviendo los auriculares con una sonrisa en los labios. Tom le miraba embobado…entonces captó ese momento sonriendo.

Cuando Bill la viera, estaba seguro de que no se enfadaría, y le estaría haciendo un favor inmenso a Tom. A lo mejor con un poco de ayuda, entre ellos empezaba una bonita relación. Bill estaba solo, y Tom era simplemente perfecto…pero no era Richard…

 

 

Se reunió con Gustav cuando apareció media hora después. Primero subieron a ver la habitación que le iba a ceder. La había mandado limpiar y en esos momentos resplandecía. Estaba vacía del todo, la usaban como vestuario algunos de los camareros que no querían irse a casa oliendo a un humo intenso. Pero en cuanto les contó para que la quería, no pusieron ningún impedimento y se cambiarían de ropa en el almacén de las bebidas.

—Podemos comprar una cuna y ponerla en esa esquina—explicaba Gustav señalándola—Al otro lado pondremos una alfombra con sus peluches y juguetes, y en esa otra esquina un cómoda para que le puedas cambiar, y una mecedora para que le duermas cuando se despierte.

Bill le escuchaba cruzado de brazos, no le parecía adecuado encerrar a su hijo entre cuatro paredes mientas que él estaba trabajando. Además, no había ni una ventana. Sería muy claustrofóbico…

—Solo van a ser un par de días a la semana—dijo Gustav como si le hubiera leído el pensamiento—Cuando más gente tengamos, el resto de los días podrás trabajar en casa actualizando la página web.

Asintió resignado. Sería así de momento, le gustaba trabajar para Gustav, y cuando su hijo no fuera tan pequeño y dependiera tanto de él, buscaría a alguien de confianza con el que dejarle.

Bajaron al club y Bill empezó a hacer fotos. Primero se lo explicaba a los clientes, no quería que nadie les demandara o algo parecido por aparecer en su pagina web sin haber sido antes informados. Todos aceptaron encantados, y posaron sonriendo para él.

Luego tomó las fotos al DJ en su cabina. En la publicidad se mencionaba que era el mejor de la cuidad, y las chicas quedarían encantadas al ver lo guapo que era también…

Se maldijo en voz baja. Otra vez pensando que Tom era guapo…pero no podía evitarlo…

 

 

Regresó en un taxi al piso tal y como había prometido. Eran solo las 11, pero no quería retrasarse y así Georg y Sonhia podían disfrutar de lo que quedaba de la noche.

Usó su llave y entró en el piso suspirando. Le dolían los pies, esa noche había estrenado unas botas de tacón alto y los tobillos le estaban matando. Entró en el salón en donde Sonhia veía distraídamente la televisión. Le sonrió como saludo y fue directo a la habitación de su hijo.

Se acercó a la cuna en donde suspiraba profundamente dormido. Se inclinó y le besó con suavidad en la mejilla tras arroparle mejor. Entonces se dirigió a su habitación y se descalzó.

Guardó las botas en su caja y regresó descalzo al salón. Georg acababa de aparecer con una bandeja en la mano con dos vasos de leche y un plato de galletas para Sonhia y para él. Se sentó a su lado en el sofá y cogió una galleta que mordisqueó distraído.

— ¿Qué tal las fotos?—preguntó Sonhia.

—He sacado muchas, mañana me pongo con ellas—contestó bostezando.

—Se te ve cansado, mejor nos vamos y te acuestas—dijo Georg empezando a levantarse.

—No, quedaos y os termináis el vaso de leche. Mientras me voy desmaquillando y poniéndome cómodo—dijo Bill con firmeza.

Georg se sentó de nuevo y Bill les dejó a solas. Entró en el baño y se lavó la cara con pereza. Cuando terminó Sonhia estaba asomada a la puerta de la habitación de su hijo.

—Me había parecido oír un ruido—le explicó en voz baja.

Bill sonrió, su hijo estaba en buenas manos cuando Sonhia cuidaba de él.

—Ya nos vamos, o Georg te vacía la nevera—comentó Sonhia riendo.

Les acompañó hasta la puerta y se despidió de ellos con un beso en la mejilla. Regresó a su habitación y se puso un pijama bostezando. Se iba a meter en la cama cuando se acordó de la cámara de fotos. La había dejado sobre la mesilla y la encendió para ver que tal habían quedado las fotos.

La primera de todas era la que le hizo a Tom en secreto. La miró sonriendo, hasta que pasó a la siguiente y la sonrisa se ensanchó en sus labios. Alguien…Andreas lo más seguro, les había hecho una foto a los dos. Se les veía tan compenetrado….

Apagó la cámara y la dejó en la mesilla de nuevo. Apagó a luz y se acostó de espaldas en la cama pensando que Tom era realmente muy guapo….y en la buena pareja que hacían los dos….

por lyra

Escritora del fandom

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