CAPITULO 27: RECUERDOS

Bill entra hecho una furia seguido de su hermano y su padre, el último está furioso, se puede ver el palpitar de su sien, casi seguro que en cualquier instante tendrá un derrame cerebral, prefería que fuera antes de que Simone viera el nuevo peinado de su adorado hijo menor.

Los había sermoneado durante todo el trayecto de  su casa a la casa de su ex esposa, una semana a su cargo, los dejaba solos un par de horas y cuando regresaba encontraba con que la cabellera rubia de Bill había cambiado a negra.

La empleada doméstica que les ha abierto la puerta, mira estupefacta al pequeño niño mimado de la casa, que camina impávido hacia la sala, seguido de un muy molesto Tom.

¡Eres el colmo de los colmos Bill! —ruge Jörg, pero el resultado sigue siendo el mismo

A mí me gusta—responde Tom, por su hermano, que le sonríe.

Cállate Tom—reprende a su hijo.

Los sonidos de pasos provenientes del pasillo, hace que los tres miren hacia la entrada de la sala, Gordon aparece con su radiante sonrisa, aunque el atisbo de preocupación por ver  a los chicos, antes del tiempo programado no pasa desapercibido para Jörg, que se hace a un lado y señala el motivo del regreso abrupto, sentado tan campante y con una sonrisa brillando en sus picaros ojos, sentado al otro lado esta Tom, cruzado de brazos, con su cabello rubio llegando a sus hombros.

¡Bill! —observa con grandes ojos, el cabello negro y corto del ahora ex rubio niño de nueve años, da un par de pasos hasta detenerse frente al niño, presiona el hombro de Tom, cariñosamente al pasar por su lado.

¡Los dejo solos una par de horas y ve con lo que me encuentro! —explota nuevamente el padre de los niños, provocando que Tom de un bote un su lugar y Bill deja escapar una pequeña risa—No te rías, pequeño idiota—da un par de pasos, con la clara intención de golpear a Bill, pero es detenido por Gordon.

Jörg, te pido que en mi casa, no te refieras a ninguno de los chicos así y mucho menos vuelvas hacer el intento de golpearlos. —Jörg retrocede, Gordon mira de nuevo a Bill, que ahora está cabizbajo—Bueno—se rasca la parte posterior de la nuca—Tu madre nos va a matar ambos, por eso—se pone a nivel de Bill, tomándolo por la barbilla para que lo mire, tiene los ojos brillantes y no está seguro si es por lo que acaba de decir Jörg, o por temor a lo que dirá Simone—Me gusta, ¿Tu qué dices Tom? —se gira a ver al niño, no sin antes ver a Jörg rojo por la aparente ausencia de disciplina que no imparte a sus hijos.

Que le queda bien.

Bueno, entonces los tres  estamos de acuerdo—les sonríe—Yo me encargo de tu madre—le murmura bajito, una lagrima cae de los ojos de Bill, que rápidamente se la limpia con el dorso de la mano, antes de que Jörg la vea, detesta cuando llora y no duda en hacerlo sentir mal—Es normal que te ardan los ojos, apuesto a que fue Tom quien te lo tiño—En respuesta reciben una carcajada de parte de Tom, que levanta las manos y les muestra una mano manchada en parte de negro.

Los guantes me estorbaban—responde.

 Jörg no puede dar crédito a que lo ve, sabe que Gordon es demasiado permisivo, pero con un demonio, son sus hijos y si la estúpida de su ex mujer no puede disciplinarlos, entonces tendrá que hacerlo él.

Carlota, me dijo que los chicos habían regresado antes—interrumpe Simone entrando, Gordon se incorpora y oculta a Bill, Tom se pone de pie y se acerca a su madre, besándole la mejilla—¿Dónde está mi Bill? —pregunta, al no ver a su pequeño rubio.

Bill, está aquí—responde Gordon, antes de que hable Jörg—pero antes, recuerdas que a Bill, le gusta jugar con su imagen.

¿Dónde está Bill? —Pregunta en tono autoritario—se inclina un poco, solo para ver a su hijo detrás del cuerpo de Gordon— ¿Gordon, porque mi hijo se esconde detrás de ti? ¿Jörg, que le hiciste? —se gira a mirar al hombre.

Yo, si lo que debería darle es una buena paliza, al parecer tú no estás haciendo un buen trabajo.

¿Disculpa? ¡Pero tú no eres nadie, para criticar mi trabajo como madre!

¿¡Entonces por qué demonios, tu hijito adorado, se ha teñido el cabello de negro, como si fuera una mujercita!?—Simone se gira a ver a Gordon, quien tiene los puños apretados.

¡Bill! Sal de ahí y déjame verte.

Gordon se hace a un lado, dejando que Bill que ponga frente a su padre, por el rabillo del ojo, observa a Tom, ponerse a su lado. Simone contempla la nueva apariencia de su hijo, su cabello mal cortado, como si lo hubiera hecho el mismo.

¿Por qué lo hiciste?

El no deja de decirme niña, aunque Tom también lleve el cabello largo, solo me lo dice a mí—responde, haciendo puño las manos y mirando con rabia a su padre.

Lo tratas como si fuera una niña y es a mí a quien culpa—se defiende—Sabes que, olvídate de las vacaciones, llevare solo a Tom.

¡No! —Grita—Si yo no voy, Tom no va —mira desafiante a su padre, para después volver a la mirada a Tom— ¡Díselo, dile que si no me lleva, no vas a ir!—demanda con los puños apretados.

Tom, mira en intervalos desde Jörg a Simone y Bill.

Yo…—frunce el ceño.

Tom, tu no vas sin mí—sus ojos se llenan de lágrimas.

Bill, puedes venir con nosotros—interviene Gordon, al ver como ambos gemelos se enfrentan—podemos visitar Disney —pero sus palabras no parecen hacer el efecto deseado, a pesar del asentimiento de Simone.

¡Te odio!— empuja a Tom, pasando por su lado— ¡Te odio, ya no eres mi hermano! —grita saliendo de la sala.

Fueron las primeras vacaciones que pasaron separados y la tensión entre ambos creció, aun cuando Tom, le aseguro que sus vacaciones habían sido aburridas y la nueva novia de su padre era una idiota, podía ver como algo en su hermano, se había oscurecido.

***

Simone corre el largo pasillo del colegio de sus hijos, el mensaje que le había dado su asistente era que sus hijos estaban en la enfermería, no quería imaginarse lo peor, pero desde hacía unos meses, Bill y Tom eran como dos desconocidos, maldecía al imbécil de Jörg por haber creado esa situación entre ambos, ni aun porque Tom cedía a cada capricho de Bill, las cosas habían vuelto hacer como antes.

Se detiene frente al escritorio de la secretaria del director, quien la hace pasar  sin decir nada, una vez dentro, busca con la mirada a sus hijos, Tom sostiene una compresa sobre su ojo y Bill sobre su labio, sus camisetas están rasgadas y llenas de sangre, pero son las manos de su hijo menor, las que la asustan, están llenas de sangre. Además del director, esta una mujer pelirroja, que mira preocupada ambos chicos.

Señora Kaulitz —rechina los dientes al escuchar ese apellido, Kaulitz es su ex esposo.

Es Trümper, señor director.

Usted disculpe— se gira hacia sus hijos y se coloca a su altura para verlos mejor—Señora podemos hablar.

Un segundo, quiero asegurarme que no están demasiado heridos—responde sin mirar al hombre, les acaricia el cabello, después de acomodar las compresas, busca entre su bolsa sus toallas húmedas y comienza a limpiar las manos de Bill, siente la rabia burbujear al ver como ninguno de los dos adultos, lo hizo antes—Tendrá donde tirar esto—le muestra las toallas, que el director rápidamente toma y desecha, revisa ambas, para ver de dónde procede tanta sangre, pero sus manos están intactas.

No es mía—responde Bill con una voz fría, al ver la pregunta en los ojos de su madre—tampoco de Tom—su voz es más cálida al ver a su hermano, ahora con la mano limpia, la estira y rápidamente Tom la sujeta.

Señora Ka…Trümper. —Simone se pone de pie y se gira al ver al director —le presento a la doctora Harper, la psicóloga de la escuela—ambas mujeres estrechan sus manos. El director llama a su asistente y le pide que lleve a los gemelos Kaulitz, a la sala de espera. Tom es el primero en salir, con Bill de la mano, bajo la atenta mirada de la Psicóloga y el director.

Tiene un vínculo muy fuerte, cosa de gemelos—dice para que ambos adultos dejen de ver a sus hijos, como si fueran extraños.

Un comportamiento ciertamente fascinante—concuerda la mujer.

¿Me pueden decir que paso?

El señor Bellanger, se quita los anteojos y se frota el tabique—Sus hijos atacaron a otro estudiante—el rostro de Simone, se llena de incredulidad, ante esas palabras—No sabemos cómo sucedió el incidente, pero uno de sus hijos suponemos que fue Bill, le clavo unas tijeras en el hombro—Simone niega ante tales acusaciones,  sus hijos son traviesos, como cualquier niño, Bill es introvertido, cuando hay personas extrañas a su alrededor, siempre está sentado a su lado, es su niño consentido, así que está segura que Billy no fue y mucho menos Tom, esa clase de cosas que le cuentan no tienen sentido, son dos dulces niños de nueve años, no unos monstruos.

***

¿Tom? ¿¡Tom!? —Georg chasquea los dedos frente al rostro distraído de su amigo, que parece volver a pisar tierra.

Oh, lo siento—se disculpa, Georg niega

 — ¿Qué hizo Bill esta vez? —Gustav, le entrega una cerveza.

¿Por qué supones que fue Bill?

Porque siempre es Bill.

Tal vez estaba pensando en cómo romper mi compromiso, ¿No han pensado eso?

¿Ya sabes cómo hacer eso? —cuestiona Georg, conteniendo una mueca burlona.

Ok, ok—levanta  ambas manos—Si era Bill, en quien estaba pensado.

¿Qué hizo la pequeña diva esta vez? No le basto sufrir casi una semana, haciendo ejercicio como loco, para sudar tanta droga metida, ¿Por qué estoy seguro que Georg, está dispuesto a una segunda ronda? —ambos reciben un asentimiento del aludido.

Por extraño que parezca, ha estado muy tranquilo estas dos semanas, está encerrado en casa, dibujando y extrañamente siendo amable con Mamá.

¿Bill? —preguntan Georg y Gustav al mismo tiempo, dirigiendo una mirada incrédula a Tom, que solo asiente.

Eso sí que es extraño. ¿Es por eso que estas preocupado?

En realidad, estaba recordando un incidente que tuvimos, cuando teníamos nueve años.

¿Qué incidente?

Uno en la escuela.

¿Por qué lo recordaste ahora, Tom? —Georg le ofrece un cigarrillo

Porque cuando paso eso, Bill estuvo realmente tranquilo, por casi un año y sí algo le he aprendido a mi hermanito, es que cuando hace algo realmente malo, se queda tranquilo, bastante tiempo disfrutando de lo que hizo.

¿Espera estás hablando del incidente de las tijeras? —Gustav, pregunta haciendo memoria de esa ocasión, recibiendo un asentimiento de Tom.

Georg da una calada al cigarrillo—Siempre he tenido curiosidad, ¿Quién de los dos fue?

¿Georg enserio, estas preguntando eso? —Gustav lo mira molesto—Tom te acaba de decir que fue Bill.

No lo hice—se defiende.

Dijiste que Bill, estuvo tranquilo durante un año.

Sí, pero eso no quiere decir que fue él, pude haber sido yo, ¿No has pensado eso Gustav?

¿Fuiste tú Tom? —lo mira fijamente, Tom presiona su mandíbula, hasta casi hacer rechinar sus dientes— Siempre lo he sabido, al principio pensé que había sido un accidente, ¿pero no lo fue?

Él me defendió, ese chico se me echo encima en el patio de juegos, iba a golpearme con una piedra, Bill uso lo único que tenía a la mano.

Unas tijeras—murmura Georg, Tom asiente.

¿Qué crees que hizo esta vez?

No tengo idea y siendo honesto, no deseo comenzar a buscar algo que me haga preocuparme por la salud mental de Bill, no otra vez. —Se pasa las manos por el rostro, vuelve a arreglarse la gorra, da un largo trago a la cerveza, sintiendo el frio liquido bajar por su garganta y terminar en su estómago.

¿Tom, cuantas veces ha perdido Bill el control? —Georg mira a Gustav, sin entender la pregunta y no es el único—Sé que lo cubrimos todo el tiempo, pero siempre he tenido curiosidad, de cuantas veces lo has hecho tú, sin decirnos una palabra.

Los recuerdos que tengo de esas ocasiones son pocas, el tipo del patio, el del baño y otros que no recuerdo ciertamente. —Omite la última paliza que Bill, le confesara haberle dado a Tabatha, si la chica es una puta, pero no merecía recibir ese trato por mucho que hubiera molestado a Bill.

Ese del baño, me pone la piel de gallina, de solo recordar al pobre chico y como la suela de Bill, se pegaba una y otra vez en su cara, si no hubiéramos llegado a tiempo, creo que el hueso de la nariz, le habría perforado el cerebro. Lo cual creo que lo habría matado.

Bill, pierde control pero eso no quiere decir que sea capaz de matar a alguien, ten cuidado con lo que dices Hagen.

Esperemos que eso no llegue a pasar, por cierto si Bill, esta tan tranquilo en casa ¿Dónde está ese pequeño bastardo cobarde de Andreas?

No tengo idea, le pregunte a Bill, por él y dijo que de seguro estaba haciendo lo que mejor sabe hacer.

Esconderse—dicen al unisonó.

¿Tom? ¿Creo que Andreas sabe que hizo Bill?

Tom cierra los ojos fuertemente, llegando incluso a ver estrellas tras sus parpados, quiere hacer oídos sordos a las palabras de Gustav, el cabron disfruta instigando en contra de Bill, detesta que haga eso, la mayor parte del tiempo tiende a acertar y eso lo pone demasiado nervioso. Se supone que es él quien conoce mejor a Bill, es su gemelo, su otra mitad, solo él sabe que pasa por la mente de su hermano, su vínculo es lo que hace que eso suceda, pero eso no es verdad, lo descubrió cuando siendo unos niños visitaban al psicólogo.

Tom no pudo ver lo oscuro que podía llegar hacer Bill, si lo descubrió fue porque espió a su madre, hablando con el doctor Madden, cuando este le decía, que Bill tenía un comportamiento ligeramente narcisista que tenía que ser monitoreado, junto con otras palabras que no entendió. La palabra institución mental, había salido a relucir en la conversación y aunque en su momento no supo que quería decir eso, no dudo en buscar en uno de los diccionarios que había en la biblioteca, cuando descifro el significado de esas palabras, su piel se erizo, el pequeño niño de casi diez años que estaba dibujando o más bien haciendo rayas negras en una hoja blanca era su dulce hermano, que le daba las gomitas que no le gustaban, era quien se escabullía en su habitación, alegando que en la suya había personas que le decía que tenía que lastimar a otros o lo harían con Tomi y él no estaba dispuesto a seguir escuchándolos, así que salía de su habitación y se refugiaba con su hermano mayor que le decía que eso no iba a pasar, que nadie podía lastimarlo porque él era fuerte y los cuidaría ambos.

¿Tom? —la voz de Georg, se cuela en sus oídos, sacándolo de nuevo de sus recuerdos, esos recuerdos que sus dos mejores amigos desconocen, que nadie conoce y es mejor que no sepan, su responsabilidad es cuidar cada paso que da Bill, procurar que no se dañe y dañe a los demás, es una responsabilidad muy fuerte para él solo, pero es su Karma, prometió cuidar a Bill y no lo había hecho, se dejó embaucar por un viaje que Jörg le propuso después de una rabieta que le hizo su hermano, donde ambos discutieron y se dijeron cosas que después Tom se arrepintió de decir, solo tenían quince años cuando sucedió eso, “Un tiempo separados es lo mejor” “No puedes cuidar cada paso de Bill” “Tienes una vida que vivir, es hora de que Bill crezca” esas habían sido las palabras de su padre.

Tengo que irme—se pone de pie— voy a buscar Andreas, necesito saber que hizo Bill.

Vamos contigo—Georg deja la cerveza en el centro de la mesa, al igual que Gustav.

Voy solo, no lo tomen a mal, pero es mi hermano y tengo que encárgame yo.

Es nuestro amigo y tú solo no puedes cargar con toda la mierda de Bill, podemos hacer esto por las buenas o por las malas tú decides Kaulitz.

Tom deja escapar una sonrisa cansada.

Tienes que darte un respiro y deja de culparte por lo que paso.

Pero no puedo, cada vez que veo a Bill al borde del colapso, no puedo evitar pensar que mucho de ese daño es mi culpa, de no haberme marchado en esa época, Bill no habría quedado a merced de Simone y sus reclamos y nada de eso de lo habría orillado a escaparse y encontrarse con esa idiota de Sarah—Hace puños sus manos—no habría conocido ese mundo y no habría terminado pagando una sentencia por algo que no hizo.

¿Estás seguro que Bill, no fue quien disparo? Todos sabemos que Bill, pocas veces llega a sentir remordimiento por sus acciones.

Nunca encontraron residuos de pólvora en sus manos. Lo único de lo que fue culpable fue de sostener esa arma y salvarle el pellejo a esa puta, juro que el día que la encuentre la voy abrir desde la garganta hasta el dedo meñique del pie. Bill podrá tener un trastorno antisocial de personalidad, que nos ha jugado a todos en contra por sus impulsos, pero todos hemos sido testigos de cómo se ha refrenado cuando ve que puede dañarnos, así que no, Bill no es un asesino.

Yo tampoco creo que lo sea, le falla una engrane en el cerebro, pero es un buen chico, algo raro, pero es nuestro Bill. —Gustav se encoje de hombros al decir eso.

Entonces averigüemos que hizo, Bill y si estamos a tiempo de limpiar su desmadre una vez más antes de que tu madre se entere y esta vez sí decida encerrarlo de nuevo.

Eso no va a pasar no de nuevo, antes lo hace Simone, antes que Bill, pero él no vuelve a poner un pie en una cárcel psiquiátrica.

Algo me dice que pronto tendrá un colapso nervioso, cuando se entere que todo lo que ha planeado para la boda de su adorado hijo mayor, se va ir al traste cuando decidas romper tu compromiso.

Lo hará, es una pequeña parte de lo mucho que tengo que cobrarle por lo que le hizo a Bill, no meter las manos al fuego por él, dar por hecho que era un vil delincuente, Jörg también lo hizo, pero al menos intento ayudarlo, por hacerme el favor a mí, pero ninguno de ellos, hizo lo que Gordon parecía más su hijo, jamás lo había visto tan destrozado al ver como Bill, era encerrado, solo nosotros lo visitamos durante ese año y bueno ustedes.

& Continuará   &

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