37: LA RESPUESTA A NUESTRAS ORACIONES
Morgana observa a Sofía, darle pequeñas mordidas al sándwich de pavo y queso, las ojeras bajo sus ojos son notables, al igual que su aspecto deplorable.
— ¿Estás segura que quieres ir al hospital? —pregunta, sin obtener una respuesta de ella—Sofía, no has dormido, ni una sola noche completa en dos días.
—Estoy bien tía—responde dándole un sorbo a su café, sin azúcar. Morgana se muerde la lengua, para no contradecirla. —Además no me puedo dar el lujo, de faltar nuevamente, tengo exámenes y exposiciones que dar.
—Lo sé cariño, pero es solo que estoy preocupada, al menos déjame llevarte al hospital, no me siento tranquila, dejándote conducir.
—Tía, estoy bien, no te preocupes, además si me voy ya, llegare con tiempo de sobra a Berlín.
Morgana asiente y se contiene de seguir insistiendo en algo que no va a ganar, camina detrás de Sofía, observándola despedirse de Lucas, que duerme tranquilamente en su cama, aun lado de la chimenea, Milk, debe estar debajo de la alacena o metido en algún jarrón.
—Iras al bistró, cuando salgas del hospital.
Sofía se detiene en la entrada, con la mochila a medio hombro—Pasare al departamento, a recoger algunas cosas y hablar con Pier y James.
—De acuerdo, entonces nos vemos más tarde—le sonríe y deja un beso en su frente, viéndola atravesar el jardín y caminar hacia el coche, que está detrás del suyo.
***
Sofía atraviesa las puertas del hospital, con pasos lentos y la mirada baja, tiene un fuerte dolor de cabeza que está punzando detrás de sus ojos, conoce la razón no ha dormido en dos días, está completamente histérica y desconfía incluso de su sombra, intenta que nadie note eso, pero le resulta demasiado difícil, observa su reloj de pulsera aún faltan veinte minutos para que todos sus compañeros lleguen, pero es el tiempo necesario, para su reunión urgente, con Jake, después de meditarlo durante toda la madruga, se había armado de valor y había llamado a la única persona en la que confiaba, para poder contra sus ataques de ansiedad, aunque sabía que era una mala idea.
Cruza el corredor, hacia los elevadores, observa por sobre su hombro la entrada y no ve a nadie conocido, presiona el botón del elevador que se abre rápidamente, aprieta fuertemente el tirante de la mochila, al tiempo que presiona el botón del piso, que la llevara a la oficina de doctor Köller, que es donde se encontrara con Jake.
El pasillo está parcialmente vacío, saluda a una mujer regordeta que lleva el uniforme de intendencia, mientras camina en dirección a la oficina, la puerta está abierta, se asoma y encuentra a Jake recargado en el escritorio, suspira y se frota las manos contra el pantalón del uniforme, antes de ingresar y cerrar la puerta detrás de ella.
***
— ¡Hey Sofía, despierta! —el chasquido de unos dedos, la hace parpadear, se presiona el puente de la nariz, mira Morgan y Lara que la observan preocupados.
— ¿Qué?
—Eso, mismo nos preguntamos nosotros—responde Lara— ¿Qué tienes, luces cansada?
—No tuve un buen fin de semana.
—Tal vez, deberías irte a casa, total no estamos haciendo nada interesante.
—No—bosteza—lo siento, ¿Qué decías?
—Tranquila, solo estamos hablando del caso Kaulitz. —Sofía los mira sin entender.
— ¿No te has enterado?
— ¿Enterarme? ¿De qué?
—Sofía, ¿cómo que no sabes? es el chisme del año—Sofía, la mira sin comprender.
—Al parecer trataron de asaltar a Bill Kaulitz.
Sofía, siente un estremecimiento al escuchar eso— ¿Dónde?
—No se sabe, las noticias, dijeron solo eso, que había sido asaltado y que estaba en el hospital.
— ¿Dijeron que hospital?
Morgan y Lara se miran confundidos y después miran a Sofía, Morgan es el primero en hablar —Sofía, es obvio en que hospital esta. —Por la mirada que ambos reciben, de la rubia les queda claro que no tiene idea del lugar. —Se encuentra ingresado en el Alexianer Krankenhauser.
—Uno de los mejores de Berlín—dice Lara y bufa—por no decir uno de los más caros.
Sofía asiente y se pone de pie, murmura algo acerca de ir al baño, pero no se detiene a esperar una respuesta, camina rápidamente hacia la salida del hospital, por el camino se encuentra con Erika, quien no pierde el tiempo para dirigirle algún comentario mal intencionado, pero no tiene tiempo para detenerse, necesita saber de Bill.
Se apoya en la pared y saca su teléfono del bolsillo de su bata, busca el número de información, presiona la tecla y pide el número del hospital en el que se encuentra Bill. Tras memorizarlo, vuelve a marcar, rebusca entre su bolsillo, por el cigarrillo que le quitara a un camillero ese día más temprano, se lo lleva a los labios y lo enciende, observa el encendedor y siente un vuelco en el corazón al reconocerlo como el encendedor que Bill, le diera aquella lejana tarde, cuando fumaron en las escaleras.
—Hospital Alexianer Krankenhauser, buenas tardes—saluda la voz del otro lado de la línea, Sofía, casi bota el encendedor, por la sorpresa, logra recomponerse y toma el cigarrillo antes de responder.
—Buenas tardes—se aclara la garganta—Señorita, necesito información sobre un paciente.
— ¿Sabe el nombre o número de habitación?
—Sí, su nombre es Bill Kaulitz—le da una calada al cigarrillo y esperando respuesta, pero parece que la línea se ha quedado muda— ¿Señorita?
—Disculpe, pero no puedo proporcionarle, esa clase de información.
—Señorita, espere—cierra los ojos—Solo, dígame si él está bien.
—Le repito que no puedo darle ese tipo, de información, ¿es familiar del paciente?
—No—escucha como la chica del otro lado suspira—Somos amigos.
—Lo siento, buenas tardes—tras esas palabras, la llamada es terminada
—Espere, ¡Argh! —lanza el cigarrillo y cierra los ojos.
— ¿Sofía, estas bien? —Abre los ojos y mira a Morgan, parado frente a ella— ¿Por qué pedias, información sobre Kaulitz?
Presiona fuertemente sus labios—Seguro escuchaste mal—despega la espalda de la pared y comienza a caminar hacia la entrada del hospital.
—Te escuche perfectamente, Sofía, creía que éramos amigos.
—Lo somos Morgan—se gira a verlo.
— ¿Entonces?
—Bill y yo somos amigos, pero no quiero que se haga un chisme, tu sabes cómo este lugar, sobre todo si Erika y compañía, se enteran.
—Sí, lo sé, pero.
—Lo siento, vamos te invito a un café.
—En realidad solo salí a decirte que ya podemos irnos, Köller, tiene una reunión y ha cancelado la clase de esta tarde, para mañana.
—Oh, bueno, igual te invito al bistró de mi tía—ofrece con una sonrisa.
—Mejor mañana me traes el café, quiero ir a dormir un rato, estoy cansado. —Sofía, asiente y ambos caminan de regreso al hospital, para recoger sus mochilas.
—Hasta mañana Morgan—dice caminando hacia su auto. Suspira y presiona el botón de la alarma del vehículo, abre la puerta trasera y lanza la mochila al interior, hace lo mismo con la bata y cierra, la puerta. Se suelta el cabello y saca el teléfono del bolsillo de su pantalón, presiona la tecla número cuatro y el nombre de Bill aparece en la pantalla, tras un primer timbre el buzón de voz se activa, hace una mueca. —Bill, yo… ammm, me acabo de enterar que fuiste atacado, intente pedir información en el hospital, pero me la negaron, en verdad espero que te encuentres mejor y bueno, llámame cuando te encuentres mejor, besos. —mira molesta el teléfono, como si el tuviera la culpa de no poder hablar con Bill, suspira una vez más y abre la puerta del coche.
***
Sofía, atraviesa la puerta de su departamento aun con el dolor de cabeza, punzando detrás de sus ojos, detrás de ella camina Pier, preocupado.
— ¿Entonces qué paso?
Sofía se deja caer en el sillón y se cubre los ojos con el brazo, siente el estómago revuelto.
—Es solo, que decidí pasar una temporada en casa de mi tía.
—No voy a insistir, Lemir dijo que ambas necesitaban pasar un tiempo juntas, por el lugar no te preocupes, James y yo nos encargaremos.
—Gracias.
—Voy por un analgésico, luces como si en cualquier momento te fuera a explotar la cabeza. —Se pone de pie y sale del departamento dejando la puerta abierta, Sofía sube las piernas al sillón y pega las rodillas a su pecho y las rodea con sus brazos.
El golpeteo en la puerta la hace levantar la cabeza, en su puerta están dos chicos, uno rubio de lentes y otro castaño alto, ambos le suenan de algún lugar, pero en ese momento no sabe de dónde, se pone de pie y camina hasta ellos.
—Hola, Sofía—saluda el rubio de lentes—Soy Gustav, tal vez no me recuerdes, pero tú me ayudaste una noche.
—Eres el chico de las puntadas—responde—y tú el chico que se subió al ring, para tratar de romper mi marca.
—Ves, Gus, te dije que nos recordaría—sonríe—Georg.
—Georg—sonríe, pero su sonrisa se desvanece— ¿Le paso algo malo a Bill?
—Tranquila, ¿Podemos? —señala Gustav, el interior, Sofía se hace a un lado y los deja pasar.
—Nuestro Billy, es un hueso duro de roer.
—Sofía, aquí está la pastilla—Pier entra en el departamento y sonríe al ver a Georg—Hola, chicos. —camina hasta Sofía, tomándole la mano, dejando la pastilla —Tómatela, soy Pier.
—Pier—dice Sofía, después de tragar la pastilla—ellos son Georg y Gustav, son amigos de Bill—el chico se encoje de hombros, dedicándoles una mirada de pena a los dos, se inclina y deja un beso en la frente de Sofía—Nos vemos después Sofh, un place chicos, en verdad que fue un placer—ríe, cerrando la puerta, dejándolos solo a ellos.
—Estuvimos aquí ayer, pero un chico, que no recuerdo su nombre, dijo que no estabas.
—También nos coqueteó.
—Lo siento, esos son James y Pier, son una dulce pareja, pero les encanta coquetear. —Georg y Gustav, se miran y el segundo se estremece—son buenos chicos.
—Claro—responde Georg.
— ¿Qué le sucedió a Bill? Llame al hospital, pero se negaron a darme información.
—Si bueno, como comprenderás estamos hablando de Bill, es normal que se negaran a decirte algo. Además, que ya no podrían darte información, esta mañana lo dieron de alta.
—Oh—murmura.
—Disculpa a Gustav—dice Georg, golpeando las costillas del rubio a su lado.
— ¿Por qué están aquí?
—Directa, me gusta—dice Gustav, viendo a Georg, quien asiente—Suponemos que quieres ver a Bill, además la única forma de que lo veas, es llegando con nosotros.
— ¿Ustedes, me llevaran a ver a Bill?
—Sí, así lo quieres—responde Georg.
—Entonces vamos—se pone de pie, mirando ambos chicos que aún siguen sentados.
— ¿Así, piensas ir a ver a Bill? —La molesta Georg, Sofía mira su ropa, es su uniforme quirúrgico y frunce el ceño—Supongo que Bill, ya te ha visto así, pero vamos, estuvo casi cuatro días rodeado de médicos, no creo que le alegre mucho, te damos ¿Qué media hora para arreglarte?
—No, necesito tanto tiempo—dice, saliendo de la sala y caminando hacia su habitación.
— ¡Es lo que necesita, Bill, solo para escoger la ropa! —grita Georg, cuando escucha la puerta cerrarse.
Diez minutos después, Sofía aparece en la sala, lleva unos leggins negros y una blusa de manga larga color crema, unos tenis blancos, se ha puesto algo de crema con maquillaje y corrector debajo de las ojeras, aunque aún se pueden ver, Georg, la mira de arriba abajo, Sofía se cruza de brazos, antes la sonrisa burlona del castaño.
— ¿En verdad vas a ir así?
— ¿Qué tiene?
—Solo, decía.
—Déjala Georg, nos vamos Sofía, tienes como dos horas para ver a Bill, antes de que llegue Simone.
— ¿Quién es Simone?
—Tu suegra—responde los dos, saliendo del departamento, con Sofía pisándole los talones, le envía un mensaje rápido a Pier, diciéndole que va a ver a Bill y que cierre bien el departamento, tras recibir la contestación, se guarda el teléfono en el bolsillo interno de la chaqueta negra de cuero, que tomo de la entrada.
Camina hacia su coche, cuando Georg, la toma del codo deteniendo su paso—Vamos en el coche de Gustav, de traemos después.
Sofía, observa el vehículo negro donde Gustav está apoyado del lado del conductor, esperando por ellos, para que entren al interior del vehículo, está por negarse, pero recuerda que aún tiene cosas que recoger, antes de volver a Teltow, entonces no tendrá más opción que recortar su visita, con Bill.
—Descuida soy buen conductor, solo tengo una multa—confiesa, Sofía eleva ambas cejas y se coloca el cinturón de seguridad, provocando la risa de Georg—Oye, al menos son, menos que las que tiene acumuladas Bill.
— ¿Bill, tiene muchas? —pregunta, es su oportunidad de conocer un poco más de Bill, algo le dice que ese par es el indicado.
—Algunas, en su mayoría por distraerse—dice Georg, Gustav solo gruñe—Pero si quieres un buen conductor, yo soy tu hombre.
—También Tom—responde Gustav, solo para molestar a Georg, Sofía solo ríe—Pero, tú ya escogiste con cual, Kaulitz quieres estar—Sofía, siente las mejillas calientes y desvía la mirada, Georg ríe estruendosamente, lo que la hace cuestionarse que tan buena idea es que viaje con esos dos—si quieres mi opinión.
—Créeme Gus, no la quiere.
—Igual te la daré—le da un golpe a Georg, para que se calle y mira por el retrovisor a Sofía, que lo mira fijamente—Si, creo que estas con el incorrecto…
— ¡Gustav Klaus Wolfgang Schäfer! —grita Georg—pero que tienes en la cabeza.
—Cállate, Georg, no me llames por mi nombre completo, suenas como mi madre o como Jules, aun no termino.
— ¡¿Es que aún falta más!? La pobre va a pensar que Bill, es un monstruo.
—Cállate Georg—vuelve a pedir —déjame terminar—da una mirada rápida de nuevo por el retrovisor y solo se encuentra con la mirada confundida de Sofía, antes de volver a ver la frente, para asegurarse de no golpear ningún coche—Como decía, antes de que me interrumpieran, creo que estas con el equivocado, porque incluso Tom, no sería un buen candidato para una chica como tú—Georg y Sofía, boquean y Gustav solo levanta la mano, esperando que lo dejen terminar—Pero estoy seguro, que tú eres la respuesta a nuestras oraciones, para Bill.
— ¿La respuesta a sus oraciones? ¿Qué significa eso?
—Que Bill, no lo ha pasado nada bien, tiene un pasado difícil, en cuanto a relaciones, pero tú eres transparente.
—No te entiendo.
—Lo que Gustav, está queriendo decir, si es que lo interprete bien, es que tú eres la paz, que Bill ha estado buscando. —Gustav asiente.
—Eso significa, que soy buena para él.
—Eres perfecta, para Bill y espero que él, sea perfecto para ti—responde Gustav y Georg asiente—estás por entrar en mundo muy difícil.
— ¿Algo así como el cuento de la cenicienta?
—No imagino a Tom, como una horrible hermanastra—se ríe Georg—y nosotros no somos los ratones, o bueno tenemos a Gus Gus—vuelve a reír, pero se calla al recibir un golpe— ¡Auch! No tú eres lucifer.
—Escucha esto es importante, Bill, trata de ignorarlo, pero tiene una pésima relación con su madre.
— ¿Simone?
—Exactamente, el deporte favorito de ambos, es molestarse mutuamente y tú, estas por entrar a una zona minada, donde el principal objetivo serás tú.
— ¿Por qué me dicen esto?
—Porque, cuando Simone ataque a Bill, no lo hará directamente hacia él, sino que se ira sobre ti, va a buscar cada sórdido detalle de tu vida, para molestar a Bill, para molestarte a ti, con la única finalidad de que te marches de su vida. —Sofía, traga el nudo que se ha formado en su garganta—pero tranquila, Bill, no es de los que no da batalla.
—Pero, esa mujer no me conoce, como puede intentar alejarme de él.
—Simone es una mujer hermosa, pero adora controlar a sus hijos, para su mala suerte, Bill es incontrolable, Tom solo le sigue la corriente. El punto es que ira de tras de ti, solo por molestar.
— ¿Y si, consigue apartarme de Bill?
—Bueno, Simone será feliz, Bill desdichado y Tom—Georg se gira en el asiente y entre cierra los ojos— ¿Qué tan rápida eres para correr? —no obtiene respuesta y decide continuar—Tom, odia a las personas que lastiman a Bill.
— ¡Georg! Estas hablando de Tom, como si fuera el padrino, escucha Sofía, si dejas que Simone te separe de Bill, es que simplemente no eras tan fuerte, como pensamos y Bill, seguirá siendo el de siempre, pero si logras que Simone, no los separe, tendrás la gratitud de nosotros de por vida, de todos, pero si las cosas no son así, simplemente serás un bonito recuerdo, para Bill y para todos nosotros.
—Eso incluye a Gordon y Jörg.
— ¿En el grupo de personas a temer?
—No, Gordon, es la persona más amable del mundo, adora a Bill por sobre todas las cosas, y por ende tú serás su persona favorita, Jörg, solo te dirá que espera que no seas un problema para Bill.
— ¿Simone, me atacara en cuanto me vea?
—Si—responden al unísono.
—Gracias, por decirme esto.
—De nada y Sofía—Georg, sigue aun mirándola—No estás sola, puedes confiar en nosotros, conocemos a Bill, pero no, nos dejamos cegar por su encanto como Tom, si hay algo que te preocupe o quieras saber, puedes preguntar.
—Como ya te lo dije, eres una buena chica, Bill es alguien desastroso.
—Lo que, me lleva a la siguiente, pregunta, ¿Qué le ve alguien, como tú a nuestro Billy? —Georg, vocaliza, la pregunta de Gustav.
— ¿Por qué lo preguntas?
—Porque tú tienes, un futuro brillante, te apuesto a que eres la segunda de tu generación.
—La primera.
—Ves, Bill, logro terminar la carrera de artes, a base de exámenes de recuperación. Lo único que sabe hacer, es gastar dinero.
—Pinta maravillosamente.
—Así que ya has visto sus pinturas—Sofía asiente—pero volviendo al tema central, que te puede ofrecer alguien como él.
—Seguridad.
— ¿Estamos hablando de seguridad monetaria?
—No, necesito su dinero—responde molesta—Soy buena en lo que hago y poder hacer mi propio dinero, sola.
—Bien, porque eso, es lo primero que dirá Simone, que eres una cazafortuna.
—Pues no lo soy y a la seguridad que me refiero, Bill, lo sabe perfectamente—Georg, mira de nuevo Gustav, que asiente, al comprender a que seguridad se refiere Sofía, ellos saben todo.
—Sofh, ¿podemos llamarte así? —Sofía asiente, Gustav suspira—Sea lo que sea que Bill, te prometa, créelo, lo cumplirá, ahora tú eres su mundo, y sobre contar con nosotros, eso también es cierto, somos buenos amigos, pregúntale a Bill, Tom no es malo, es solo que se preocupa demasiado por su hermano y Andreas, es un buen tipo, solo que le sigue demasiado la corriente a Bill, pero sea como sea, tu siempre estarás segura con todos nosotros a tu lado.
Sofía sonríe, porque sabe que es verdad—Gracias.