50: ALMUERZO FAMILIAR
Cruda moral era algo con lo que estaba comenzando a familiarizarse en el último tiempo, primero había sido con Bill y ahora con Eva, se lleva las manos al rostro y deja escapar un gruñido amortiguado contra ellas, se regaña mentalmente por haber hablado de más, ella solo tenía que decirle a la morena cuan enamorado esta Lemir y sobre la gran pareja que hacían juntos y que no tenía que preocuparse porque ella fuera una sombra en su relación, pero una vez ahí, no pudo contener su vomito verbal y termino diciéndole todo lo que no debía, acerca de su relación con Bill, ahora era seguro Eva pensaba que le hacía falta un ajuste de tuercas, pero no era así, detrás de todo eso que dijo, había algo que era cierto, se estaba enamorando de la forma de ser de Bill y sabía que terminaría dañada porque ambos son igual de tercos y necios, pocas veces están dispuestos a ceder.
Empuña los ojos en señal de frustración y molestia tiene que solucionar el desastre que ella misma ha provocado al hablar de su relación, no mentía cuando dijo que cuando Bill la miraba sus ojos se oscurecían, pero los de ella también, y eso solo se debía a tensión sexual a la que están sometidos y tenía que ponerle fin a la tensión.
Se golpea la frente contra el volante al recordar el detalle relevante de su conversación con Eva, como se le había ocurrido decirle que estaba enamorada de Lemir, eso no tenía por qué saberlo, incluso ella aun dudaba que eso fuera real, pero no iba a averiguarlo. Lamentablemente no había nada que hacer respecto a ese sentimiento, más que dejarlo morir de la misma forma que había nacido tiempo atrás y al que ella se había empeñado en negar.
Suspira y sale del coche, saluda a la señora Donovan, que la mira con mucho interés mientras regresa su mirada al periódico que está hojeando, leyendo la más reciente noticia que envuelve a la familia del gobernador, pero sobre todo donde hacen alusión a la bella acompañante de Bill Kaulitz.
— ¡Eva, acaba de llamarme! —Grita Lemir, cuando ve a Sofia abrir la puerta de su departamento—No creía que fuera a escucharte—la estrecha fuertemente y presiona un beso en su frente.
—Eso significa que hice un buen trabajo—se aleja de Lemir y camina hacia la cocina, directo al refrigerador a tomar una cerveza.
—Dijo que habías sido muy convincente, no voy a preguntar que le dijiste, porque no me interesa, el punto es que volvimos y todo gracias a ti Sofh—sonríe alegremente, provocando que Sofía ponga los ojos en blanco y de un nuevo trago a su cerveza—Entonces, ahora me voy a verla y te llamo más tarde —le arrebata el botellín y da un trago largo terminado con el resto del contenido, Sofia le da un golpe en el brazo cuando le entrega el botellín vacío—bueno me voy.
—Lemir—llama deteniendo su paso, balbucea, pero nada sale de su garganta, llamando la atención del chico.
— ¿Estás bien?
Asiente y sonríe cálidamente—Me alegro mucho por ti, Eva es una gran chica.
—Lástima que no pueda decir lo mismo de Bill, pero que le vamos hacer.
— ¡Lemir! —le reprende con la voz cansada.
—Lo siento, prometo comportarme cuando lo presentes oficialmente a tía Morgana.
—Sera mejor te vayas a ver a Eva, antes de que se arrepienta de darte una nueva oportunidad.
—Tienes razón, tengo muchas cosas que organizar para demostrarle que no se va arrepentir.
Sofia lo acompaña hasta la puerta donde se despiden y lo ve perderse por el pasillo, rumbo a las escaleras, silbando Mr. Brightside, lo que la hace reír, cierra la puerta tras ella y apoya la espalda contra esta, mientras se va resbalando lentamente hasta llegar al suelo, completamente cansada de todo lo que ha hecho durante esa mañana, aunque parezca poco física y mentalmente se siente exhausta.
Cierra los ojos y comienza golpear su cabeza contra la puerta no tan fuerte como para que se escuche por el pasillo o hasta la puerta de sus vecinos, pero lo suficiente para acomodar sus neuronas o terminar de destruirlas. Lucas se acomoda a su lado, apoyando la cabeza en su muslo, dejándose acariciar el lomo y quedándose dormido, mientras la mirada de Sofia se pierde más allá del pasillo de su departamento.
Pestañea cuando el ruido de su teléfono se escucha por todo el lugar, no sabe cuánto tiempo ha pasado sentada con la espalda apoyada contra la puerta, sin llegar a una solución sobre cómo poner fin a su tensión con Bill, aunque la respuesta sea más que clara, es demasiado fácil pensarlo, pero muy difícil el llevarlo a cabo, siente las piernas adormecidas cuando se pone de pie, hasta llegar al teléfono que continúa sonando.
—Hola tía—saluda cuando reconoce la alegre voz de Morgana, al otro lado de la línea.
— ¿Estabas dormida? —pregunta al reconocer el tono de voz apagado de Sofia.
—Si—responde escuetamente, no tiene caso preocupar a su tía con una de sus tonterías—A noche llegue realmente tarde y Lemir paso temprano esta mañana.
—Acabo de enterarme del bochornoso incidente en casa de la familia de tu novio, de verdad que es increíble, la prensa está haciendo trisas a la chica.
—Tom estaba bastante alterado anoche, Bill se quedó con él, temía que cometiera una estupidez por despecho.
—Suena lógico, imagínate tantos años con esa chica a la que veía como la futura madre de sus hijos y su compañera de vida y resulta que era toda una fichita, pobre chico.
—Si un hecho bastante lamentable, ¿espero que tu llamada no sea para eso tía?, me sorprendería demasiado si así fuera.
—Claro que no—se defiende ante las palabras de su sobrina, pero la risa de Andrew al otro lado de la línea, le demuestra que tiene razón al hacer esa observación —de acuerdo me atrapaste, pero también quería decirte que sales bellísima en el periódico, cariño déjame decirte que hacen una bonita pareja.
—Me alegro que tú pienses eso.
— ¿Es que acaso alguien piensa lo contrario?
—No, bueno, Lemir, pero ya sabes como es.
—Bueno cariño estamos hablando de alguien, que te quiere de una forma en particular.
—Quien tiene una novia que lo adora y viceversa.
—Si eso ya lo sé, pero eso no cambia el hecho que ya sabemos, en fin—pone fin a la discusión —quiero preguntarte otras cosas y hablar de otras importantes, pero no lo hare por teléfono, crees que podamos quedar para comer mañana en casa y me cuentas como te fue con la madre de Bill, porque espero que la señora te haya tratado con amabilidad.
—Seguro, y sobre la madre de Bill, no hable mucho con ella, ya sabes estaba muy emocionada por el evento y después se puso mal cuando paso lo que ya sabemos ahora—miente nuevamente, si tan solo Morgana se llegara a enterar de lo que le dijo Simone, le importará un rábano que se trata de la esposa del gobernador, es capaz de ir y plantarse frente a la casa de Simone, solo para poner los puntos sobre las ies. Tras ponerse de acuerdo sobre la hora, da por finalizada la llamada, justo a tiempo cuando llaman a su puerta.
Salta emberrinchada como si tuviera cinco años, antes de caminar hasta la puerta, ahora que ya sabe que salió bellísima en el periódico junto a Bill (en palabras de su tía) y la noticia de Tom y su humillación es del dominio público, está más que segura que todos querrán saber los detalles sórdidos de la noche y con todos se refiere a James y Pier que seguramente están del otro lado de la puerta.
— ¡No se absolutamente nada! —dice abriendo la puerta, pero la persona que está del otro lado no es quienes esperaba que fuera.
—Me alegra escuchar eso—dice Bill, dando un paso hacia ella para tomarla de la cintura y besarla como si se le fuera la vida en ese beso, Sofia se aferra fuertemente a su cuello y escucha como la puerta se cierra, pero está concentrada en caminar hacia al sillón o la primera superficie que le resulte cómoda para seguir besando a Bill—Veo que tú también me extrañaste—rompe el beso, pero no retira sus manos del interior de la blusa específicamente de su cintura.
— ¿Qué haces tan temprano aquí? —pregunta llevando sus manos al rostro cansado de Bill.
—Tenía que salir de casa, Simone esta histérica, Tom se fue esta mañana a sabrá dios donde.
—Pensé que las cosas ya estarían más tranquilas por tu casa.
—Pues ya vez que no—la vuelve a tomar de la cintura, escondiendo su rostro entre su cuello y comenzando a besar, provocando que Sofia clave sus uñas en sus antebrazos y se deje guiar hasta el sillón.
— ¡Oye Sofh! —Irrumpe Pier en el departamento, provocando los gruñidos de ambos—Lo siento, es que la puerta estaba entreabierta, hola Bill. —saluda ruborizado y algo divertido al ver las caras de frustración de ambos
— ¿Qué puedo hacer por ti, Pier? —pregunta separándose de Bill, quien solo suspira y se apoya en el respaldo del sillón.
—Amm, yo puedo dejarte esto—levanta el bonito ramo de flores que lleva en su mano, en el cual no había reparado cuando los interrumpió.
—Creía que ya habías hablado con esa persona sobre tu relación con James y que estas próximo a casarte—toma el ramo de flores.
—Lo hice, pero creo que no capto.
—Deberías dárselas a la señora de la entrada—propone Bill, provocando que ambos rían.
— ¡A la señora Donovan! —exclama Pier dejando de reír—se lo contaría expresamente a James, en cuanto lo viera cruzar la entrada, es una dulce mujer, cariñosa, atenta, pero eso no quita que sea una metiche—Sofia asiente de acuerdo, yendo a la cocina para poner las flores en un jarrón.
—Además son bonitas—responde colocando las flores en la mesita de centro.
— ¿Es tu manera sutil de pedirme que te regale flores?
—Por supuesto que no, si lo haces es porque te nace, no porque te estoy obligando—le besa la mejilla y le guiña un ojo a Pier que ríe.
—Bueno tortolos, yo me voy pueden volver a lo que estaban haciendo antes de que los interrumpiera.
—Mataste el momento—le responde Bill, solo para molestar a Pier.
—Una vez más, lo siento—se disculpa con una tímida sonrisa—y Sofh, la próxima vez que Lemir pase tan temprano por aquí avísame, siempre es divertido ponerlo rojo y cohibirlo además de que es un agasajo a la vista—Bill gruñe ante ese comentario—También el verte a ti querido—responde riendo y cerrando tras él.
— ¿Qué hacia Lemir tan temprano aquí?
—Necesitaba hablar conmigo de algo importante.
— ¿Cómo declararte su amor nuevamente?
— ¿De qué tonterías estás hablando?
—No es una tontería, ese chico está enamorado de ti y hace falta ser un ciego para no darse cuenta de eso.
—Bueno pues esta vez estas equivocado—le sonríe.
—Oh eres demasiado buena fingiendo que no lo está—Sofia pone los ojos en blanco ante ese comentario, gesto que molesta a Bill, quien rápidamente la toma del mentón—No me pongas los ojos en blanco, es algo detesto y creo que ya te lo había dicho
Sofia lleva su mano a la de Bill y hace presión para que le suelte—No vuelvas a agarrarme de esa forma, creo que ya te lo había dicho—se lleva la mano al mentón y lo frota.
—Lo lamento, no volverá a pasar.
—Eso espero, la próxima vez no vas a tener la oportunidad de ponerme un dedo encima, sin recibir un golpe primero.
—No podemos estar cinco minutos sin discutir—exclama con la voz cansada.
—Estábamos bien, hasta que tú metiste a Lemir en la conversación.
—Solo te recordaba que el chico está enamorado de ti.
— ¡Eso ya lo sé! —Grita exasperada—No necesito que vengas tu a decírmelo, ya lo sé, todo el mundo se encarga de decírmelo—Bill se cruza de brazos y entrecierra los ojos molestos—Estoy contigo y es contigo con quiero estar, puedes tu poner de tu parte y demostrarme que estoy haciendo lo correcto.
— ¿Demostrarte? ¿Puedes explicarme qué demonios significa eso?
—Yo… yo solo quiero, no lo sé.
—Bueno entonces estamos bastante jodidos en esta relación—Sofia asiente y se deja caer en el sillón, Bill se sienta a su lado, ambos se quedan callados, Sofia recuesta su cabeza sobre su hombro, Bill pasa su mano por su cintura y acerca más a él — ¿Pero quieres estar conmigo? —pregunta besando la parte alta de su cabeza.
—De no ser así créeme que nunca hubieras puesto un pie en mi casa—responde cerrando los ojos.
—Seguro—se burla, Sofia levanta la mirada para verlo mejor —Solo bromeaba—le besa la nariz y después los labios, gira el cuerpo de manera que Bill quede sobre ella, las manos de Bill se pierden en el interior de su blusa y las de ella dentro de la playera de él—creo que tengo la solución a nuestros problemas—dice mientras baja sus besos a su cuello y mordisquea parte de su clavícula.
— ¿Y es buena? —pregunta sin poder evitar reír cuando Bill ha rozado un punto sensible detrás de su oreja.
—Bastante, solo es cuestión de que te dejes llevar—responde besando la misma zona, ante las risas de Sofia.
—Bi…Bill—le llama entre jadeos —espera—pone sus manos entre ambos, para alejarlo un poco.
—Vamos Sofh—apoya su frente contra la de ella—Prometo portarme bien—le acaricia las mejillas sonrojadas, la ve separar los labios para responder cuando son interrumpidos por el sonido de su teléfono— ¡Esto es una jodida broma! —gruñe separándose de ella y caminando hasta su chaqueta para responder su teléfono—más vale que sea importante—gruñe— ¡¿Qué?! —Responde de mala gana—Oh, hola papá—pone los ojos en blanco y se aprieta el tabique de la nariz, Sofia se pone de pie y se acomoda el cabello y la ropa, le indica a Bill que va al baño para darle privacidad para hablar con su padre, por su cara parece ser que no son buenas noticias.
Pone el seguro a la puerta y se lleva las manos al rostro, abre la llave y sumerge las manos en el agua fría, se moja la cara que siente caliente, también lo hace con la parte posterior de su cuello, siente la respiración acelerada, comienza a contar intentando controlar sus nervios, está segura que, si no fuera porque los había interrumpido esa llamada, probablemente habría aceptado lo que Bill desea.
—Termina con esta estupidez, no puedes seguir siendo una cobarde—le dice a su reflejo—vamos tienes que terminar lo que siempre comienzan—cierra los ojos y gruñe—al diablo los juegos previos, te vas a costar a con Bill y terminar con todo esto—se dice convencida, cierra la llave y se acomoda el cabello, sale del baño y se frota las manos contra el pantalón, deja escapar el aire que lleva retenido, cuando llega a la sala, observa la espalda de Bill y asiente, da un paso hacia él cuando se gira y le sonríe.
— ¿Quieres almorzar con mi padre?
— ¿Almorzar con tu padre? —pregunta con la voz ahogada.
—Si eso dije, para eso me llamo, quiere conocerte mejor y blah, blah, ¿entonces?
— ¿Qué respondiste?
—Le dije que lo veíamos dentro de una hora—responde tomando su chaqueta.
—Si ya habías tomado la decisión para que me preguntas.
—Por cortesía.
—Cortesía—suspira—voy a cambiarme—le dice dando la vuelta.
—Pero así estas perfecta—dice caminando tras ella, Sofía se detiene frente al espejo de cuerpo completo que tiene en su habitación, lleva unos jeans negros ajustados, unas botas bajas y una blusa blanca de cuello alto —No necesitas ponerte nada nuevo, solo vamos a comer con mi padre a su casa, nada elaborado.
— ¿Por qué ahora? —se gira y se cruza de brazos.
—Porque eres mi novia, porque otra cosa será—responde mirándola como si su pregunta fuera de las más estúpidas que ha hecho.
Porque planea insultarme como tu madre, piensa, pero asiente finalmente—Entonces será mejor que nos pongamos en marcha y no hagamos esperar a tu padre, ¿solo es tu padre, cierto?
—Creo, aunque puede que también nos encontremos con la esposa de papá.
— ¿No te llevas bien con ella? —pregunta mientras se pone una chaqueta negra y sale de la habitación para tomar su bolso que está colgado en el recibidor.
—Patrice es agradable, quiero decir no tengo una estrecha relación con ella es como la tercera esposa de papá así que es difícil llevarte bien con ellas, cuando tienen fecha de caducidad.
—Eso es parte del encanto Kaulitz—se burla.
—Si lo dices por nosotros—la toma de la cintura y la pega a la puerta, para después besar su mentón—nosotros no tenemos fecha de expiración, te lo dije una vez mía, siempre serás mía.
—Que romántico—le besa la nariz
—Siempre nena—Sofia niega y ambos salen del departamento.
***
Sofia mira impresionada el gran jardín de la casa del padre de Bill, es igual de impresionante que el de la casa de su novio, la mesa está colocada a la perfección y Patrice se ha desenvuelto como una perfecta anfitriona, aunque la mujer parece ser más joven que el padre de Bill, es realmente agradable comparada con la bruja que tiene por suegra, Bill y Jörg están hablado en la oficina del segundo y aun no lo ha saludado propiamente.
—Si necesitas cualesquiera cosas, pídemelo estaré encantada de traerlo.
—Gracias—responde incomoda por tanta amabilidad, después de lo que sucedió con Simone, realmente está a la defensiva sobre que esperar de estas personas.
—Me alegro mucho que hayan aceptado venir a comer, Jörg estaba un poco reacio a que Bill aceptara—Sofia da un sorbo a su té helado, al no saber que responder, pero gracias al cielo no tiene que hacerlo, Patrice continua con su monologo—Últimamente mi marido y yo hemos tenido problemas, pero estamos resolviendo las cosas y ahora que Jörg ha decidido sanar su relación con sus hijos las cosas nos van mejores, es por eso que estoy feliz de conocerte es un gran paso para todos, Bill es un dulce chico aunque demuestre lo contario, además necesitamos olvidarnos de lo que paso ayer con Tom, el chico sí que estaba destrozado, esta mañana cuando vino a ver a mi marido a pedirle que le dejara usar el avión privado, creo que hizo lo correcto en irse unos días hasta que esto se calme.
—Gracias nuevamente por la invitación, si definitivamente a todos nos hace falta relajarnos, en verdad espero que Tom regrese pronto y esto se calme, Bill esta que sube por las paredes por su hermano.
—Son muy unidos, creo que eso fue lo que más afectado la relación de Jörg con sus hijos, pero yo soy la tercera esposa y estos problemas los tienen desde antes, y desde que me case con él, mi único objetivo ha sido que se sane esa relación, lo que me ha causado problemas con Jörg, son tan testarudos que creen que todo pueden arreglarlo—Ambas se quedan calladas, aunque no es un silencio incomodo, la voz de Jörg y Bill las hacen volver la mirada hacia la puerta, Sofia observa ambos hombres, estudiando mejor al padre de Bill, notando de donde ha sacado Bill la intensa mirada y la pose imponente, sin duda los genes Kaulitz son fuertes.
—La primera vez que vi a mi marido, su mirada me puso nerviosa, ¿te paso lo mismo con Bill? —pregunta Patrice al notar como estudia a Jörg.
—Lo hizo—mira a la rubia de ojos castaños que le sonríe cálidamente—Supongo que es parte del encanto Kaulitz—sonríe.
—Jamás se cansan de decir eso—ambas ríen.
— ¿A qué se deben las risas? —cuestiona Jörg, cuando llegan.
—Cosas de mujeres cariño—le acaricia el brazo y Jörg deja un beso en su frente—Bill, Sofia es un dulce—sonríe, obteniendo como resultado que las mejillas de la rubia se sonrojen y sonría incomoda ante la mirada escrutadora de Jörg.
—Lo es—pasa un brazo por sus hombros y le besa la sien—aunque también es muy tímida.
Jörg no puede dejar de ver con interés la interacción de ambos, sobre todo de Bill que está mucho más tranquilo de lo que lo ha visto en mucho tiempo, Sofía por otro lado se ve incomoda, aunque trate de relajarse, responde con cortesía. La chica no parece ser la caza fortunas que Simone asegura que es, había estado tentado a investigar sobre la vida de la chica, pero primero había querido hablar con Bill sobre ella, lo cual había sucedió hacia unos minutos, la conversación fue por mucho escalofriante ahora que veía a la chica sonriendo y sonrojándose por cada halago que recibía por parte de su hijo y su mujer.
—Es un gusto por fin conocerte apropiadamente Sofia—dice entrando en la conversación, mientras Patrice se encarga de llamar al servicio para que comiences a servir la comida. El almuerzo pasa tranquilamente, Jörg decide hacer algunas preguntas básicas sin intenciones de poner más nerviosa a la rubia de lo que ya lo está, sobre todo ha decidido no tocar el asunto sobre sus padres, ya que Bill lo puso al tanto de que es un tema delicado, sin embargo, decide preguntarle por sus estudios y sus planes a futuro, observa como los ojos de Bill brillan orgullosos al ver como él también está incluido en ellos.
—Estados unidos tiene un excelente plan de estudios para especialidades, pero aun no me decido, supongo que tendré que estudiar mejor mis opciones—responde a una pregunta de Patrice sobre la especialidad que elegirá.
—Aquí también—dice Jörg, Sofia asiente—estoy seguro que harás una buena elección, eres una chica juiciosa y con los pies en la tierra, lo que me lleva nuevamente a pedirte disculpas por lo que sucedió ayer.
— ¿Qué sucedió ayer? —Pregunta Bill mirando fijamente a Sofia solo baja la mirada y Jörg se maldice por su imprudencia— ¿Sofia, que sucedió ayer? —Vuelve a preguntar, pero no obtiene respuesta de la chica— ¿Papá, puedes tu explicarme?
—Simone tuvo un pequeño exabrupto con Sofia.
—un pequeño exabrupto, ¿a qué te refieres con eso? Porque estamos hablando de mi madre, y ambos sabemos cómo es su carácter.
—Fue algo sin importancia—responde con voz pacífica.
— ¿Qué te dijo? —Pregunta enojado—dime la verdad Sofia.
—Bill—pide en voz baja.
—Bill—lo llama Jörg haciendo que desvía su mirada rabiosa de la chica que se ha encogido en su lugar—Tu madre, insinuó que Sofia era una chica de las cuales estás acostumbrado a pasearle para molestarla.
— ¡Dijo que eras una puta! —grita, provocando que todos brinquen cando sus manos golpean la mesa.
—No tienes que gritarlo—le mira molesta y avergonzada.
—Simone me va a escuchar y te va a pedir una disculpa—se pone de pie—gracias Patrice por la comida, pero Sofia y yo tenemos que hablar con mi adorada madre—extiende la mano hacia la rubia que se pone de pie.
—Gracias—murmura tomando su chaqueta.
—Bill espera—Jörg y Patrice van tras ellos—tu madre estaba alterada por lo de Tom, incluso insulto a los chicos, no la estoy defendiendo—responde rápidamente al ver como hace intención de interrumpir—pero no creo que lo hiciera apropósito y lo sabes.
—Estamos hablando de Simone, ella siempre piensa lo que hace—responde, tomando la mano de Sofia.
— Bill por favor, no provoques un problema ahora, espera a que tu madre este más calmada—Jörg sujeta el brazo de su hijo—no te lo pido por ella, te lo pido por Sofia, no la sometas a la rabia de tu madre en este momento.
— ¿Quieres que deje las cosas así?
—Claro que no, pero espera al menos unos días a que todo se calme, yo estaré a tu lado, cuando confrontes a Simone y exijas las disculpa que Sofia se merece.
—Bill, por favor hazle caso a tu padre, solo espera unos días.
—De acuerdo, pero de igual forma nos vamos, muchas gracias por el almuerzo Patrice y esperamos volver pronto.
— Sofía, lamento que nuestro almuerzo no saliera como esperaba, pero te repito nuevamente, me alegro que seas la parte de la familia, cualquier cosa que necesites las puertas de esta casa están abiertas.
Continuará…