“Matrimonio Arreglado”
Capítulo 6: ¿Familia?
Justamente a las 7:00 estaba Tom fuera de la casa del mejor amigo de Bill y bajo de su camioneta para tocar el timbre.
Mientras esperaba por el chico observo los alrededores de la casa del peliblanco, estaba ya obscureciendo y el atardecer era realmente hermoso.
— Justo a tiempo señor Kaulitz.- menciono el pelinegro detrás del distraído muchacho.
Tom se giro para verlo y su quijada casi toca el piso al ver al guapo chico que tenia delante.
—¿Y bien?- preguntó Bill extendiendo sus brazos a los lados para que el joven lo apreciara mejor.
Tom estaba totalmente atónito, era consciente de la hermosura que irradiaba su prometido.
—Vamos habla — contestó el chico haciendo un pequeño puchero.
— EH! A si perdón Bill estar muy guapo hoy — salio de su trance y respondió con una sonrisa ladina.
—Pues tu no te quedas atrás contestó tímido el pelinegro — vamos antes de que se no haga tarde.
—Si, pero antes.
Tomo a Bill por la cintura y lo acercó a el y beso sus labios fue un tacto delicado entre las dos bocas, lo suficiente suave para hacer que a Bill le dieran cosquillas en el estómago.
Al separarse Tom le sonrió y lo tomo de la mano guiándolo hasta la camioneta, al llegar le abrió la puerta a Bill un gesto de educación y no era por que Bill pareciera mujer o fuera débil.
Nada de eso a los ojos de Tom Bill era todo menos débil.
El nerviosismo del muchacho era notorio así que Tom le tomo la mano y acaricio con el pulgar.
— Tranquilo Bill — lo miro y le dio un guiño y una sonrisa tranquilizadora — te llevaras bien con la mayoría de todos ellos.
—Eso crees y si ¿por alguna razón no soy de su agrado?
—¿Y por que no lo serias? — lo miro esperando una respuesta — No creo que tengan una razón como para juzgarte o para que les caigas mal.
Detuvo el carro y señalo al gran establecimiento enfrente de ellos.
—Aquí es, esperame ahí, iré a buscar un lugar donde dejar la camioneta.
Bill asintió y lo miro partir al lugar del estacionamiento, en cambio el camino hasta la entrada y espero a que Tom llegara.
Miro a mucha gente entrar y varias lo miraron con extrañeza y Bill se sintió encoger, pensó que no sería de la altura y no hablamos específicamente económica, agacho la mirada ya sin prestar atencion del que pasaba por su lado. De pronto alguien tomo su mano y el se espanto pegando un brinquito.
—Oh! Por Dios Tom me has espantado — dijo al verlo con si sonrisa ladina y se llevo un mano al pecho sintiendo su corazón explotar.
—lo siento —se burlo un poco después torció la boca—¿por que agachaste la mirada?
—¿Que? — pregunto Bill — o no por nada en especial.
—No te creo pero ya mejor entremos.
Bill asintió y camino junto a Tom al interior, al entrar varios rostros se giraron hacia ellos y Bill de nuevo agacho la mirada.
— Lo haces de nuevo — dijo sin dejar de saludar y sonreír a la gente— por favor levanta la mirada.
Bill así lo hizo y miro a nadie en particular.
Se acercaron a un grupo de gente mayor entre ellos los padres de Tom.
—Muy buenas noches — saludo Tom a todos de mano a excepción de su madre a la cual beso en la mejilla.
—Buenas noches joven Tom — dijo una señora de unos 48 años, que iba acompañada de una mujer más joven y ninguna de las dos dejaba de ver a Bill pero no de una manera cortes, ni agradable —Veo que esta vez vienes acompañado.
—Si, el es mi prometido Bill — les sonrió a las mujeres y Bill saludo a todos de mano y a las mujeres de un beso en la mejilla.
—Hola mucho gusto— dijo Bill.
Se quedaron un rato platicando con las personas del grupo, después Tom llevo a presentar a Bill con casi todo l gente de ahí, l mayoría solo saludaba y ya no sostenían una charla con el.
Fueron a sentarse a una mesa, cenaron y pasaron rato juntos hasta que Tom se levantó y dejo solo al pelinegro.
En cambio el chico no dijo nada y solo bebía de su copa.
—Por que tan solo? — pregunto un rubia y se sentó a si lado dándole una sonrisa.
—No, no vengo solo- respondió el pelinegro— vengo con Tom pero creo que a ido a charlar con no se quien.
La chica miro por todos, localizando a Tom, hasta que lo encontró al lado de una pelirroja, hablando y riendo.
—mmm no, creo que me quedare a hacerte compañía eso va para largo— sonrió y estiró su mano en forma de saludó — Mucho gusto! Soy Natalie prima de Tom y esa de hay es «mejor amiga de el»
Bill saludo y asintió.
—Yo soy Bill prometido de Tom.
—Si escuche por ahí, por cierto eres muy apuesto
—A gracias y mucho gusto—. Contestó Bill con las mejillas sonrojadas— tu eres muy bonita.
—uuuuu ja gracias por tu alagó — dijo ella con una mano en el pecho.
—¿Son amigos de infancia? —señalo a la chica y a Tom que reían — Nos presento hace un momento pero no menciono nada.
—Oh si son amigos desde pequeños, pero, cuidate de ella aparte de que es una quita maridos, es una mal hablada, envidiosa — decía la mujer con una mueca de disgusto en la cara.
—Pero… con Tom, ¿verdad?— preguntó el pelinegro preocupado — Es decir, son amigos no creo que con el intente algo, ¿O si?
—Hum! Creo que seria con el primero en intentar algo—. Contesto burlona la chica
Bill solo fijo su mirada en su prometido y en la mujer, que tanta razón tenia Natalie, es decir que tendría que preocuparse o pasar del comentario.
—Oye que no te claves tanto— hablo la chica al ver que el pelinegro se sumergía en sus pensamientos y en la duda —Solo fue un comentario.
—No, no es eso, solo que mi pregunta es el por que ella no es la prometida de Tom en lugar de ser lo yo.
—Eso es muy sencillo, mi tío no acepto los términos de su familia, así que el matrimonio no se arreglo como contigo—. Contestó ella.
—Ahora lo entiendo— dijo Bill en casi un susurro pero Natalie escuchó.
—¿El que? —pregunto ella.
—¿Que? O nada — dijo Bill dándose cuenta de lo que había dicho.
De pronto su prometido se les acerco y tomo asiento al lado de Bill.
—Hola Nat — Saludo a su prima —Veo que ya conoces a Bill.
—Si! Y no gracias a ti —respondió la chica.
—Bueno fue un gusto verte —dijo tomando su saco — es hora de irnos y el viaje es largo, vamos Bill.
Este se levanto y se despidió que la chica y siguió a Tom hasta el estacionamiento.
Durante el recorrido Bill no hablo, ni Tom pregunto nada, cada uno iba sumergido en sus pensamientos.
Por fin llegaron a casa y el primero en salir fue Bill caminando a la entrada, Tom fue detrás y cada uno comino en diferentes direcciones.
El pelinegro fue hasta su habitación, mientras que Tom iba directo a la cocina por agua.
Después de un rato tocaron a la puerta de Bill y el joven se extraño, pues nadie de los trabajadores se encontraba en esos momentos, así que dio el pase a quien estuviera detrás de la puerta.
Tom asomo la cabeza y sonrió al ver a Bill leyendo antes de dormir.
—¿Puedo entrar? — pregunto y el pelinegro asintió.
Entró por completo en la habitación y camino hasta sentarse al lado de Bill en su cama.
—Solo venia a desearte buenas noches — se acercó y dio un casto beso en los labios de Bill y acaricio su mejilla, el joven suspiro y cerro sus ojos al tacto tibio de Tom, sonrió al separarse y lo miro a los ojos.
—Gracias!! Espero descanses—. Sonrió Bill al verlo alejarse hasta s la puerta.
—Igual tu Bill.
Y desapareció de la habitación, Bill suspiro y pensó en lo que le dijo Natalia, tal vez no sería el en recibir el beso de Tom, ¿aun sentiría Tom algo por esa chica cuyo nombre no recordaba?, ¿El sentía algo por ella?
Esas eran preguntas que el pelinegro se hacia pero nunca obtendría respuesta A menos que preguntara pero él no quería preguntar.
Y solo permanecería la duda.
Continuará…