Fic TOLL de Sira483

Capítulo 20

El de ojos verdes toco el timbre de la gran casa que se imponía frente a ellos.
Miro a su amigo, al cual se le notaba bastante nervioso.

Puso los ojos en blanco.

—Hey, tranquilo. Son solo Bill y Tom, nuestros amigos — dijo palmeandole la espalda

—Sí, tienes razón, son solo nuestros amigos que son hermanos y… algo más.

—Gustav ¿Vas a empezar de nuevo? Creí que ya lo habías asimilado bien.

—No, no voy a empezar, es solo que… No lo sé, Georg — éste volvió a tocar el timbre — no les he visto la cara desde que me enteré.

—No mientas. Claro, que si lo has hecho ¿O no recuerdas las vídeos-llamadas?

—Es muy diferente verlos a través de una pantalla a verlos en carne y hueso frente a mí.

—Ya, como sea, tuviste un año y medio para prepararte.

—Y tú dos años y tres meses… — Gustav paro de hablar en cuanto se escucharon pasos dentro de la casa, dirigiéndose hacia la puerta — ¿Sabes? Mejor vuelvo mañana..

Intento huir pero Georg lo sujeto fuertemente de un brazo.

—Tú no te vas, pequeña sabandija cobarde — el de anteojos iba a protestar, por tremenda forma de llamarlo, pero fue interrumpido por el sonido de la puerta al abrirse.

Ambos se giraron hacia la puerta ya abierta de par en par.

—Hola…

—Hola, Bill — Georg soltó a Gustav para abrazar a su otro amigo siendo correspondido por el muchacho.

Se separaron y fue cuando Gustav hablo — Hola… — sus mejillas se tiñeron de rojo por la incomodidad y la vergüenza.

Bill sonrió — Ven aquí — dijo atrayendolo repentinamente hacía él, fundiendolo en un caluroso abrazo.

» Bill siempre tan energético » pensó Gustav ya separado de éste.

Los hizo pasar, justamente cuando Tom bajaba las escaleras agarrando de la mano a Alice, quien ya tenía tres años de edad.

—Tío Bill, mira — la niña se soltó de Tom, cuando terminaron de bajar, para correr hacia el pelinegro.

—¿Que cosa, eh? — el chico se puso a la altura de Alice.

—Mira, lo que me hizo mi papi — la niña agarro sus dos coletas de cabello, que estaban a cada costado de su cabeza, excibiendolas a su tío.

—¡Pero que lindas! — la alzó y le dio un sonoro beso en la mejilla haciéndola reír.

—Hola, chicos — hablo Tom.

Los dos muchachos apartaron la mirada de la escena que le brindaba Bill junto con la niña.

—Mira, Alice. Ellos son Georg y Gustav, tus otros tíos — Bill se acercó a ellos, bajando a Alice al estar en frente de los chicos.

La niña se mostró tímida e insegura y fue Gustav el primero en inclinarse y ofrecer su mano en un saludo formal. Alice alzó su pequeña mano hasta agarrar la de el mayor, completando aquel saludo.

—Yo soy Gustav, seguro no te acuerdas de mí porque eras muy pequeña la última vez que te vi.

La hija de Tom sonrió tímidamente para luego soltarse del agarre y extender su mano al otro sujeto desconocido para ella, Georg.

&

Todos los adultos habían pasado a la sala para poder conversar a gusto mientras que Alice se quedaba sentada sobre la alfombra justo al final de las escaleras, jugando con los diversos juguetes esparcidos a su alrededor. Bill y Tom se giraban a mirarla de a ratos para comprobar que seguía allí y atendiendo todo lo que hacia.

—Y… ¿Como han estado? — pregunto Tom, sentado en el sofá y con una taza de café en la mano.

—Yo bien, no hay nada de que quejarme — dijo Georg en un tono burlón.

—Las cosas marchan bien — dijo Gustav, quien se veía incomodo según Bill.

Tom también lo había notado y junto con Bill intercambiaron miradas cómplices. Ambos creían que debían de hablar del tema frente a frente con Gustav. Después de todo el muchacho lo merecía, con Georg habían hecho lo mismo hace ya tiempo atrás. Una semana antes de que se fueran de el país, para ser exactos.

Justo tres meses después de el fallecimiento de Simone, después de haber ‘celebrado’ el cumpleaños de Alice en Alemania y después de hablar y arreglar las cosas con Georg, Tom y Bill junto con Alice se fueron de el país.

A Georg le habían explicado el como había sucedido todo, como fue que terminaron de esa forma.
Dejando en claro que las cosas habían sucedido sin ser planeadas… Porque ni Tom ni Bill planearon enamorarse de su propio hermano gemelo. Y por sobre todo dejando en claro que aquello no era solo un tonto juego que les resultaba divertido, que aquello no era solo por el morbo o el placer. Que lo que sentían no era algo pasajero…

Georg lo entendió, pero de gran ayuda había sido el haberlo hablado en su momento con Simone. En cambio, Gustav solo se habia enterado por Georg y después de haberle dado tremendo ataque de pánico y confusión, asimilo la noticia.

Y termino uniéndose a las platicas en vídeo-llamadas con Bill y Tom, éstos ya al pendiente de que Gustav sabia aquel secreto. Claro que lo habían intentado hablar desde el otro lado de la pantalla pero evidentemente no era lo mismo.

Así que, aprovechando que venían de vacaciones por dos semanas a Alemania lo hablarían con Gustav, cara a cara.

Pero ¿como sacar el tema?

—Gustav ¿quieres que hablemos de lo que te incomoda? — pregunto Bill — de mi relación con Tom, que ya sabes que va más allá de una simple relación fraternal.

» Si, nadie más directo que Bill »

Pensó Tom.

Georg se giró hacia Gustav, no quería echarse a reír pero la cara que puso éste no ayudaba en nada. Parecía que le estuvieran ofreciendo participar en Los Juegos Del Hambre.

—Ehmm…

—No tengas miedo ni vergüenza, Gustav — dijo Tom — solo di que quieres saber y nosotros te responderemos.

Era ahora o nunca.

—Quiero detalles. Quiero poder entenderlos en su totalidad. Quiero… Quiero respuestas…

—¿Que quieres saber? Pregunta.

—¿Por que no intentaron ponerle un alto a lo que… sentían?

—No te equivoques, Gustav. Fueron demasiadas veces en la que Bill o yo intentamos pararnos. Puedo asegúrate que, por mi parte, me intente detener. Créeme que mi autocontrol llego a tope. Simplemente ya no pude decir que no a lo que me estaba consumiendo… Ya no podía y confieso que ya no quería resistirme a lo que comenzaba a sentir.

Esto se estaba poniendo interesante según Georg, tanto que se planteaba la idea de correr a por unas palomitas y unos refrescos.

—Y… ¿Que hay de Simone? ¿No pensaron ella?

—Por supuesto, que sí. Solo que… quisimos ser egoístas. Porque ella era una razón más para aferrarnos a lo ‘correcto’ pero ya no queríamos pensar en nadie más… Queríamos pensar en nosotros por primera vez. Sí, tal vez fue por egoísmo. Y no hay marcha atrás — contesto Bill.

Era la verdad y no pensaban mentir en nada.

—¿Cuando se dieron cuenta que se querian de otra forma?

Bill se rio — Bueno, la verdad es que yo no sé con exactitud, porque al príncipio era como un pensamiento de »Oye, pero si mi hermano esta bien bueno y súper follable» y luego fue como encontrar ese pequeño remolino dentro de el estomago, tener las manos sudadas cada que Tom se me acercaba y encontrarme pensando en él todo el tiempo. Y a pesar de eso, pues, una parte de mi se negaba a aceptar un posible enamoramiento… Así que, no sé muy bien cuando me me enamore.

—¿Y tú, Tom?

—Diria que lo mismo, fue como quedar impregnado por toda la energía positiva que trasmitía Bill…

—Y por mi belleza — irrumpió el menor — modestia aparte, claro esta.

Tom se le quedo mirando con cara de póquer mientras que Georg y Gustav se reían, éste último más relajado.

—Como sea, yo tampoco sé cuando fue que me enamore de éste narcisista — termino Tom.

Bill lo codeo — No soy narcisista.

—Eso suena ridículo siendo que estas con tu gemelo, Bill — comento Georg. Todos rieron a excepción de el aludido.

—Y… — el rubio se rasco la nuca de forma incomoda — y no… ¿No les incomoda el hecho de que… Pues, ya saben… El hecho de que sean hermanos?

Georg frunció el ceño. Eso era algo que que ha querido saber desde ya tiempo atrás pero que nunca se atrevió a preguntar a los gemelos. Simplemente no quería hacerlos sentir incomodos con una pregunta como la formulada por Gustav.

Bill y Tom se pusieron serios.
El gemelo mayor suspiro.

—Pues, eso ha dado bastante en que pensar. Y… y hasta todo esto en su momento parecía loco, de enfermos y desagradable pero llego un punto en el que ya nada importo… — Tom miro a su hermano por un breve momento — un punto en donde aquel dato dejo de ser un obstáculo. Y respondiendo a tu pregunta; no, para mi no es incomodo en realidad. Podría incluso agradecer el hecho de que Bill fuera mi hermano porque estoy seguro de que si no fuese así la vida no me daría la maravillosa oportunidad de tenerlo conmigo. Creo que si Bill no fuera mi hermano nunca lo hubiera conocido y si nunca lo hubiera conocido… sentiría que algo especial, algo grande e importante estaría haciendome falta — finalizó.

Bill no dejaba de mirar a su hermano con la mirada cargada de amor. Las comisuras de su boca se estiraron poco a poco hasta formar una tierna sonrisa dedicada al hombre de trenzas.

—Vaya… — fue lo único que dijo Georg.

—Y ¿Como lo manejan allá en Canadá? O sea ¿Como viven su… relación amorosa…?

Esto se volvia como un partido de ping pong para Georg, quien cada vez que uno de sus amigos hablaba giraba la cabeza hacia éste, justo como lo había hecho recién.

—Pues, tú sabes que ni Bill ni yo somos muy desmotrativos con respecto al afecto y allá en Canadá las cosas no son diferentes — dijo Tom — Y si en algún momento fuimos »cariñosos» pues fue en lugares lejanos a nuestro hogar en aquel país.

—Las personas que no saben nada de nosotros pensaran que somos dos chicos homosexuales, para otras personas más ‘cercanas’ somos solo dos hermanos que viven juntos y los restantes tendrán su propia teoría sin pruebas en el caso de que estén en lo correcto — hablo Bill, viendo nuevamente a Alice, quien seguía jugando con sus muñecas dándole una vida imaginaria a éstas.

—¿Algo más, Gustav? — pregunto Tom con un tono amable.

—Solo algo más… — Georg puso los ojos en blanco pensando que tal vez Gustav ya se estaba excediendo con las preguntas — ¿Donde queda Alice en todo esto? Ella crecera, hasta el punto de darse cuenta que su tío y su padre son algo más que tan solo hermanos. Y para cuando se dé cuenta de ello la sociedad y todas sus normas y reglas ya le habrán lavado el cerebro… Ella sabrá que lo que hacen esta mal visto por las otras personas. ¿Lo piensan ocultar hasta que simplemente todo se desmorone?

—Lo hemos pensado mucho, demasiado — comenzó Bill — y no sabemos que responder a tu pregunta, porque ocultarselo hasta que el secreto salga a la luz por si solo, no es una opción. Sí, es la más fácil… pero no es una opción para nosotros… — los cuatro muchachos observaban a la pequeña niña, jugando con todas sus muñecas tan ajena al tema de la conversación.

—Creo que cuando sea el momento… ella lo entenderá — los demás se giraron hacia Tom al escucharlo hablar después de el silencio que se había formado en la sala — No la obligaremos a aceptarlo y tampoco la criaremos de acuerdo a nuestros ideales ni sometiendola a esto, no le haremos creer que esto es algo normal… En algún momento le explicaremos como es que sucedió e intentaremos hacerla entender. Solo el tiempo nós dirá como terminara esta historia.

—Pienso que sería lo más justo — comento Georg.

Gustav tenia muchas más dudas pero por esta vez era suficiente información. Por esta vez…

Sonrió.

Nunca pensó que algo así pudiera pasar. Que sus dos amigos, a pesar de ser gemelos, terminarían enamorándose uno de el otro.

Cualquiera hasta podría creer que había más posibilidad en que solo uno de los gemelos se enamorara, no era para nada probable que ambos se corresponderian.

Y en realidad nada de lo que sucedió era probable.

Ni en el más loco de los sueños.

Esto era algo que simplemente sucedió y ya. No hay mucha explicación.

Tal vez las cosas en el futuro fueran difíciles pero… estarán preparados, de alguna manera lo estarán.

F I N

Gracias por leer.

por administrador

Publico con autorización del autor

Un comentario en «Niñero. FIN»

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