«EL AMO» Fic Toll de Chris_twc
Capítulo 36
—¡Eso es! ¡Eres mi perra ahora! ¡Dime quién es tu amo!— Soñaba con todas sus fuerzas si creía que iba a decírselo— ¡Habla, vamos!— El látigo plástico que tenía en su mano golpeó en mi espalda, provocándome un espantoso ardor— ¿No piensas hablar?
—No va a hablar— El hijo de puta al que yo creía mi padre estaba allí, observándome—. Si yo fuera tú, seguiría golpeándolo— Alcé la mirada lentamente y recibí un golpe en el rostro. Uno de los tantos de esa noche—. Oye, toma, haz algo por tu vida— Él jaló mi cabello y me arrastró hasta dejarme boca arriba. Recién allí fue cuando pude ver la navaja que le había entregado mi padre. Era lo único que faltaba. No podía estar más jodido.
—¿Ahora sí me vas a escuchar?— él intentó abrir mis piernas, pero no lo permití. Las apreté tanto como me fue posible— ¡Abre las jodidas piernas, vamos! ¡Ábrelas!
—¡No! ¡Suéltame!— Se inclinó sobre mí y colocó la navaja en mi cuello— No, por favor, detente— no pude contener mis lágrimas. La humillación de tener a mi padre observándome y a este tipo haciéndome daño.
—Me gusta cuando me ruegas de esa forma— Acercó sus labios a mi oído cuando giré mi rostro para evitar el roce con sus labios—. ¿Así le rogabas a tu amo? ¿Así llorabas mientras él estaba a nada follarte?— Sentí una fuerte presión en mi entrepierna. Era su mano—. Ábrelas o te cortaré la garganta.
—Por favor, no…
—No quiero cortar ese bello rostro que tienes. ¿Te imaginas que tu amo vea ese rostro que tanto ama destrozado? Un hombre superficial no podría soportar una horrible marca en este precioso rostro— la punta de la navaja acarició mi rostro suavemente—. Sé un buen chico y haz lo que te digo. Sería una lástima que arruines este momento— abrí las piernas sin nada más que decir. Él se colocó entre ellas sin perder ni un segundo— Jörg, déjame hacerte una pregunta.
—¿Qué tipo de pregunta?
—Una muy sencilla.
—Pregunta lo que quieras.
—¿Crees que Bill es hombre o mujer?
—Veamos, déjame pensar— se echaron a reír—. Creo que solo es una niña llorona. Actúa como una niña, se viste como una y le gustan los tipos.
—¿Crees que debería verse como una niña? Una niña llorona no necesita de esto— tomó mi miembro en su mano con fuerza y lo sacudió. El dolor ante el fuerte forcejeo me hizo escapar varias lágrimas.
—Córtaselo. No lo usará de todos modos— Clavó sus ojos en mí, mi cuerpo tembló al ver la navaja en su mano contraria—. Yo siempre quise una hija adolescente— Comenzó a reírse sin razón—. Tal vez es hora de que pueda tener una.
—¿Oíste, pequeño? Si tu padre dice que no lo necesitas, es porque no lo necesitas— alzó su mano con la navaja la llevó rápidamente a mi miembro, amagando a cortarlo, pero no lo hizo. Solo se rió de mí al verme llorando y temblando—. Tranquilo, no voy a cortarte nada— dio una palmada en mi mejilla y volvió a inclinarse sobre mí—. Morirías si eso llegase a pasar y de nada me sirves muerto.
—Detente, por favor…
—¿Ahora me pides por favor? ¿Qué paso con tus palabras que parecían tan rudas? «Yo nunca te llamaré amo», «eres un idiota», «Tienes miedo»…— decía en tono burlón— ¿Te das cuenta de que ahora estás llorando, pidiéndome por favor que no te haga daño? Eres patético. No eres capaz de sostener esa valentía que dices tener. Por lo menos finge, así no te verás como un maricón debilucho.
—Solo quiero irme…
—¿Con tu amo? ¿Quieres ir corriendo a sus brazos? Pero si él morirá muy pronto, ¿crees que vale la pena ir detrás de alguien que dejará este mundo tan pronto? Pobre niño, ahora sí que estás jodido.
—¡Cállate!— dejó otra fuerte bofetada en mi rostro— No…— yo y mi jodida boca. Joder, quería irme de ese espantoso lugar— Ya no quiero estar aquí…— mi llanto se intensificó al instante. Estaba cansado y asustado, solo quería desaparecer.
—Grítame de nuevo— tomó mi mandíbula y sacudió mi rostro fuertemente— ¡Te reto a que me grites de nuevo, pedazo de mierda! ¡Vamos!
—N… no. No.
—Di quién es tu amo. Dime quién es tu amo ahora— guardé silencio, aunque sabía que aquello me traería los peores problemas— ¿Los ratones te comieron la lengua? No es un buen momento para que guardes silencio— aun así no dije ni una sola palabra— ¡Dilo! ¡Habla, maldita sea!
—¡Dilo, maricón!— Gritó mi padre— ¡Ten huevos una vez en tu estúpida vida!
—¡Dime quién es tu amo ahora! ¡Vamos! ¡Acepta que él estará muerto muy pronto!
—Jake, te necesito— Gracias a Dios, la voz de Ronnie logró distraerlo—. Hay un tipo que quiere hablar contigo. Debe ser el dueño del lugar y viene a cobrarte— Jake volvió a mirarme y tomó mis cabellos con fuerza.
—Te salvaste solo por esta vez. No olvides que tenemos cuentas pendientes, niño— me habló luego de soltarme y levantarse— Ven conmigo— golpeó el hombro de mi padre—. Tú, quédate y vigílalo y no hagas nada más que observarlo— Habló a su hermano.
A penas salieron de la habitación intenté sentarme, el cuerpo me dolía horriblemente a causa de los golpes y las lastimaduras producidas minutos atrás. Ronnie se acercó casi inmediatamente para ayudarme. En este tiempo, se había convertido en una gran ayuda para mí. Como si aquel odio que yo creyera que él tenía hacia mí se desvaneciera poco a poco, dejando a alguien más comprensivo. Casi se podía decir que se preocupaba por mí, como un hermano o ese padre que nunca tuve.
—Mira cómo te han dejado la cara. Son unas malditas bestias— sacó de su bolsillo un pañuelo y me lo entregó—. Buscaré un poco de alcohol, intentaré limpiarte un poco esas heridas— se levantó y comenzó a revisar en los cajones del escritorio.
—Es inútil, volverán a aparecer y cada vez peor. Hoy casi me abren la cara con una navaja— se inclinó frente a mí y comenzó a limpiar la herida en mi ceja— No hace falta que… ¡auh!— me quejé por el ardor— yo puedo hacerlo, déjame a mí.
—No, yo quiero hacerlo— Ni siquiera me escuchó—, así que cierra la puta boca, niño— rió levemente y yo lo seguí— Estuve pensando esta tarde y creo que tengo una idea para sacarte de aquí.
—¿En serio?— Toda mi atención se fijó en él— ¿Cómo…? Mi amo te va a matar si te ve, va a hacerte pedazos. Sabe que estás detrás de todo esto o, al menos, lo sospecha.
—Es lindo que te preocupes por mí, pero no habrá necesidad de eso porque no apareceré de la nada en su casa para decirle que mi hermano te secuestró, te violó y te golpeó hasta casi matarte. Eso sería muy estúpido de mi parte.
—Bueno, eso es cierto. Es un buen punto.
—Lo que tú vas a hacer es escribirle una carta, citándolo en cierto lugar y a cierta hora. Escribe tanto como puedas para hacerle creer que en realidad eres tú. Usa frases que solo tú usas con él, fírmala y dile… dile lo que sea, pero que él se dé cuenta de que eres tú. Es la única forma de llegar a él sin que me dispare en la frente.
—No es una mala idea. Haré lo que sea necesario, pero no dejes que algo le pase a él— él dejó el pañuelo de lado y bajó la mirada con un largo suspiro que no me tranquilizó ni un poco— No dejarás que nada malo le pase, ¿verdad?— su silencio solo me incomodaba, no podía creer que no fuera capaz de responderme aquello— Ronnie, respóndeme y dime que no dejarás que le pase algo malo.
—Está bien. Haré todo lo que esté a mi alcance para que nada malo le pase, pero si tengo que elegir por uno de los dos ese no sería él. Prefiero salvarte a ti antes que a él, ¿comprendes eso?
—Sería inútil que hagas eso.
—No me importa. A mí no me importa ese tipo, me importa que salgas de aquí con vida. Si recurro a él es porque yo no tengo el poder suficiente como para ayudarte. Mi hermano es capaz de cualquier cosa con tal de cumplir sus caprichos y si eso significa pasar sobre mí… estoy seguro de que lo hará— Él comenzó a pasar el pañuelo nuevamente por mi ceja. Alejé mi rostro y apoyé mi cabeza contra la pared— ¿Estás bien?
—Quiero estar con él. Esto no debería haber pasado, no ahora. Todo estaba tan bien, todo era perfecto. Íbamos a dejarlo todo atrás, íbamos a irnos de este lugar para empezar de cero. Íbamos a ser, por fin, felices.
—Ojalá puedas lograr aquello. Lamento que estés aquí, yo pude haberlo evitado y no lo hice. Lo lamento tanto…
—No es tu culpa— Ronnie limpió una de las lágrimas que derramé—. Yo debería poder evitar todo esto. Tendría que saber cómo defenderme. Soy un verdadero imbécil.
—No eres un imbécil. Tu problema es ser tan bueno. Los hijos de puta te desean porque nunca verán a alguien como tú en su maldita vida. Detesto que sientas compasión por ese tipo cuando nunca sabrá apreciarte lo suficiente.
—Tú no sabes nada sobre él. Deja de pretender que lo conoces.
—Solo sé que mató a mi hermano— se puso de pie—. Él mató a Andrew y tú no lo hiciste. Prefiero que sigas vivo tú a que él siga asesinando personas— Sacó una libreta y una pluma del cajón y me lo entregó—. Plaza central, a media noche. Escribe.
—No lo haré si no me prometes que no dejarás que le pase algo. Prefiero morir aquí antes que vivir sin él.
—Te lo prometo. Ahora escribe, por favor.
—Hablo en serio— Guardó silencio un momento— Ronnie, por favor. Él es todo lo que tengo, no sé qué sería de mí si lo pierdo para siempre.
—¡Joder, Bill! Detesto que me recuerdes tanto a él. Pones esa misma mirada que él ponía cuando en serio quería algo. Él era igual que tú— Supe exactamente a quién se refería y aquello dolía—. No puedo negarte algo, así como tampoco podía negárselo a él.
—Lo lamento tanto…
—No, no me pidas perdón— acarició mis cabellos—. No dejaré que algo le pase a tu amo si es que eso te hace feliz. Te lo prometo. Voy a ayudarte a salir de aquí.
—Gracias.
—Estoy seguro de que Andy lo hubiera querido así— me extendió la pluma—. Hagamos esto. Te sacaré de aquí.
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By: Thomas
—¿Estás seguro de lo que vas a hacer? Pueden matarte en este mismo momento— oí la voz de Lindemann a través del teléfono— ¿Acaso alguna vez te paras a pensar en los riesgos de todo esto? ¿Qué nos asegura que Bill escribió eso?
—Tengo la seguridad suficiente como para saber lo que hago. No necesito de tu estúpida paranoia ahora, Lindemann— me encontraba fuera de mi auto, esperando en el lugar en que la nota lo decía. Aquella nota había sido lo más cercano a una luz de esperanza que he tenido en mucho tiempo.
—¿Estás seguro de que era la letra de Bill? ¡Pueden matarte! ¡Debiste haberme dejado ir contigo!— de nuevo con sus estúpidas advertencias—. Iré a donde estás. Te van a atacar cuando menos te lo esperes.
—¡No seas imbécil y quédate dónde estás! No quiero que te acerques. Esto es personal así que cierra la puta boca— encendí un cigarrillo—. Si te ven no se acercarán así que cierra la maldita boca. Cuando encuentre a Bill sabrás que eres un imbécil por actuar así.
—¿Sabes algo? Dudo que esto no se trate de una maldita trampa, pero ojalá sea el camino hacia Bill.
—No creo que lo sea. Avísame si ves algo extraño. Mantén a mis hombres informados ante cualquier movimiento anormal— corté la llamada y guardé el teléfono.
—Hola, Thomas— giré lentamente mi rostro, dejando escapar el humo del cigarrillo que acababa de calar. Sentí alivio al saber que no había sido en vano el ir a ese lugar—. No te preocupes, no estoy armado, puedes confiar plenamente en mí— Abrió su chaqueta, dejando en claro que lo que decía era cierto aunque poco me importara que lo estuviese o no. Lo único que me importaba recuperar a Bill y si así no sucediera, preferiría estar muerto—. Solo vine para ayudar a Bill y nada más que eso. No tienes que usar tu arma conmigo. Al menos no te conviene si quieres recuperarlo con vida.
—¿Qué te hace pensar que estoy armado?— giré mi cuerpo completamente, esbozando una sonrisa al ver a esa persona que se encontraba frente a mí— ¿Quién lo diría? La lacra que menos se ha movido en el clan más inmundo de la ciudad. El único capaz de ser un traidor, debías ser tú o tu difunto hermano. Supuse que estarían detrás de todo esto, son los únicos tan imbéciles como para delatarse entre sí. Patéticos, al igual que su padre.
—Y ustedes son tan imbéciles como para no saber en dónde se encuentra la única persona que daría su vida por ti. Eso es porque todo aquel que te acompaña es un traidor. Incluso el hombre que te acompaña hoy. ¿Crees que no lo he visto? Nos está observando en aquel auto— bien, Lindemann se ofreció a acompañarme y, no iba a mentir, solo quería sacármelo de encima; pero él me informada de cada movimiento, así que era mejor tenerlo cerca. Si no hubiese requerido sus servicios, ni siquiera le hubiera informado sobre esto.
—No soy tan imbécil como dices. Hay diez personas apuntándote en este momento. Diez personas dispuestas a dejarte igual que a tu hermano. Dispuestos a matarte igual que como yo lo hice con ese perdedor.
—¿Lo dice en serio? ¡Vaya, eres es más idiota de lo que pensaba!
—Vaya valentía la tuya, tengo que admitirlo. Para asegurarme no estar armado sigues teniendo una boca muy floja.
—Nunca te aseguré concretamente que no estaba armado, solo dije que no lo estaba. Vaya confianza la tuya. Tú eres quien decide gastar su vida inútilmente, intentando hacer quién sabe qué estupidez. Si vas a intentar algo, te aseguro que no lo lograrás. Soy la única persona que puede llevarte hacia Bill.
—¿No has pensado en que esa absurda palabrería puede meterte en más problemas de los que ya tienes?
—De hecho, no. Bill está como está por tu ineptitud. Por no fijarte con quién te metes y por ese ego tan alto que te hace creer que puedes pasar por encima de cualquiera.
—Si yo fuera tú, cerraría la boca.
—Y si yo fuera Bill, hubiera hecho algo al respecto y me hubiera quedado junto a Andrew hace mucho tiempo.
—Repites eso y te vuelo los putos sesos ahora mismo. Podría matarte con mis propias manos si así lo quisiera, ahora mismo. Tengo la ventaja de que estés aquí solo.
—Estoy solo y no tengo armas, pero tú no me va a matar. No si es que quieres ayudar a Bill a salir del lío en que lo has metido. Si Andrew estuviese con vida, Bill sería libre y no solo sería libre, sería una persona capaz de hacer lo que siempre deseó junto a alguien que lo valora. Tú no eres más que un imbécil que lo descuidó.
—Tu palabrería es la que hará que luego de esto vaya detrás de ti y te corte la jodida cabeza.
Así como pasó con el idiota de tu padre y la zorra que tenías por madre, con la cual me divertí lo suficiente antes de verla morir— el tipo no se inmutaba ante mis palabras. Su rostro no presentaba expresividad alguna. Si ese hubiera sido mi pequeño, ya estaría en llamas— ¿Y cómo olvidarme de tu hermano?— fue esa pequeña frase la que logró cambiarle la expresión por completo. Pasó de no mover ni un músculo facial a apretar sus labios con la misma intensidad que sus puños. Exactamente como Bill lo hacía cuando estaba a punto de llorar de lo cabreado que se ponía—. Yo no mato por matar, yo mato a quién lo merece y el impertinente que tenías por hermano hizo algo que no debía. Cometió el mismo error que tu otro hermano está cometiendo y eso trae muchas consecuencias.
—No vine a hablar de eso de todas maneras. No me importa lo que hayas hecho con mi familia, prefiero ignorarlo por el simple hecho de que no tengo nada que ver con lo que está haciendo mi hermano— ¿Quería matarme? Estaba seguro de que sí, pero no lo haría. Bajó la mirada cual cachorro y suspiró—. El frigorífico abandonado en el este, Bill está allí. Mi hermano tiene contactos que lograron reservárselo.
—No hay nada en ese lugar. He enviado a mis hombres por esa zona y nadie puede entrar allí. No creo que la lacra se tu hermano haya podido infiltrarse en un lugar tan peligroso. Mentir no te va a ayudar en nada.
—¿Crees que vendría a mentir estando completamente desarmado? Tus matones no pueden entrar allí, nadie puede. No han revisado ese lugar y si te aseguraron hacerlo, fue una mentira bastante importante. Gastaste tu dinero en vano, ya que ninguno de ellos fue capaz de entrar, nadie puede. Tienes suerte de que yo esté aquí hablándote de esto o nunca hubieras sabido dónde Bill se encontraba.
—¿Cómo es posible que él esté allí? Me hubiera dado cuenta de eso hace mucho tiempo. Ese lugar está abandonado, nadie entra allí. Que gran estupidez…
—Tú eres el gran estúpido— se atrevió a responderme con un insulto. Joder, tenía tanta suerte de tener respuestas. De no ser así, ya le hubiera arrancado la cabeza y sus malditas extremidades con mis propias manos—. Como ya debes saber, es un lugar de máxima seguridad. Suelen usarlo para pruebas de armas y ventas de drogas. Como ya te lo dije, mi hermano tiene sus contactos y por una buena suma, cualquiera puede entrar. Tus hombres hubieran muerto de inmediato intentando violar la seguridad del lugar.
—¿Y cómo sé que no es una jugada de tu hermano? ¿Cómo sé que no intentas engañarme? Necesito pruebas de que él está allí.
—Lo sé. Bill me dijo lo mismo— cuando el tipo metió la mano en su bolsillo, saqué mi arma y le apunté— Me dijiste que no estabas armado. Me imaginé que lo estarías. Bill me dijo que eras un mentiroso y también me dijo que el arma que tienes en tus manos no está cargada. Bill intentó suicidarse con ella, una de las decisiones más estúpidas e inteligentes que ha tomado en su vida— No pude creer lo que oía, eso no podía oírse de los labios de nadie que no sea él.
Bajé el arma lentamente, como si volviese a sentir que un poco de aquello llamado vida brotaba en mi pecho e inundaba mi cuerpo en tranquilidad— Ten, te traje esto. Son los planos del lugar, marqué las zonas que debes cubrir en caso de un tiroteo y las pocas posibilidades de entrar sin ser detectado por las cámaras de seguridad. También hay algo más, es la prueba de que Bill está con vida. Espero sea suficiente para que creas en mis palabras. Tómate tu tiempo cuando estés en la comodidad de tu casa— Tomé el sobre luego de guardar mi arma—. Luego de verlo espero que te convenzas de que estoy diciendo la verdad. Los guardias que mi hermano contrató toman un receso de veinte minutos a las cuatro de la tarde. Más le vale apurarse y llevar cuantos hombres pueda. Mi hermano no se va a echar atrás si se trata de su muerte. Lo único que quiere es venganza.
—¿Tú eras Ronnie, verdad?— el tipo asintió lentamente— Jamás le he dicho esto a nadie, pero gracias por cuidar de mi pequeño en mi ausencia. No permitiría que nadie lo hiciera, pero gracias. Espero poder confiar y espero que lo que dices sea verdad.
—Bill merece ser tratado como lo que es y es una buena persona. Sigo sin entender cómo está a tu lado, pero eso es algo que nadie más puede decidir.
—Dile que iré por él y lo sacaré de ese lugar lo antes posible— caminé hasta el auto y quité la alarma antes de abrir la puerta— Una cosa más…— hablé antes de subirme— Dile que lo amo.
—Lo haré. Estará feliz de oírlo aunque sea yo quien no cree en tus palabras— Él se dio la vuelta con una leve sonrisa y caminó por la plaza hasta desaparecer luego de la última farola encendida.
—Estoy seguro que lo estará— susurré para mí mismo, entrando al auto, observando el sobre con cierto entusiasmo.
Casi al instante puse en marcha mi automóvil, directo a mi casa. Casi inconscientemente sonreí, ya sentía su presencia. Mi pequeño, lo tendría muy pronto a mi lado. Todo terminaría y él volvería a mí.
&
«Amo:
Estoy encerrado en el lugar más espantoso que podría haber pisado jamás. Ni siquiera sé qué es este lugar, solo sé que está terriblemente sucio y hace mucho frío.
Mi padre y Jake me han estado torturando hasta el cansancio. Me han golpeado y humillado hasta el punto de rogarles que se detuvieran. Solo quiero salir de aquí pero es casi imposible encontrar un modo. Estoy amarrado en un sótano. Estoy sucio y herido, anhelando lo más cercano a la muerte tras cada segundo.
Sé que usted puede ayudarme, pero para eso debe escuchar a Ronnie. Debe hacerle caso, debe creerle. Es la última oportunidad para hacerlo, pero no actúe impulsivamente. Tómese su tiempo y piense si en serio vale la pena ayudarme. No vale perder su vida por salvar la mía.
Si decide hacerlo, siga cada paso que Ronnie indica porque no hay otra manera. Confío en que sabrá escuchar y si decide venir, le aseguro que estaré esperándolo.
Si algo llegase a pasarme, me iré sabiendo que por lo menos escuché de sus labios que me ama. No lo he olvidado, nunca lo olvidaré y espero nunca se arrepienta.
Si algo sucediera, quiero que sepa que yo también lo amo. Lo amaré en todos los sentidos, siempre. Lo amo.
Bill»
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By: Bill
[Días después]
Un día más allí adentro. Jake acababa de retirarse junto con mi padre, dejándome solo en ese horrible lugar. Debía admitir que prefería estar solo a estar con cualquiera de esos dos. Un día más lleno de dolor había pasado. Me dolía admitirlo, pero a veces creía que mi amo nunca llegaría. Por momentos pensé que debía perder las esperanzas. Lloraba noches enteras, rogando que llegara y terminara todo para irme a su lado y nunca más mirar hacia atrás.
Qué no daría por escuchar su voz, diciéndome que soy su pequeño. Qué no daría por una larga charla junto a él. Qué no daría por reír como siempre lo hacemos. Qué no daría por escuchar esas tontas bromas de niños que siempre me hace. Por sus ganas sacarme sustos y risas como lo haría todo hermano mayor. Qué no daría por escucharlo decirme que me ama. Qué no daría por decirle yo lo mucho que lo amo. Al fin y al cabo, todo lo que hemos pasado nos ha ayudado a crecer… juntos. Él ha aprendido, yo he aprendido. Él me ha cuidado, me ha hecho sentir útil. Me ha hecho sentir hermoso, apreciado, amado… él ha hecho mucho más por mí de lo que la gente cree. Él me ha hecho sentir bien conmigo mismo. Él me ha hecho sentir que no necesito nada más en mi vida. Siento que su presencia me basta para decir que soy feliz.
Si tan solo tuviera un mínimo momento para volver a decirle que lo amo, el haber pasado por toda esta mierda habría valido la pena. No me importa morir, me importa lo que él sienta. Lo que él piense de mí en este momento. El hecho de si le importo lo suficiente como para venir por mí y verme una última vez. Siquiera, pensar en recuperarme por lo menos.
Hace días atrás Ronnie me dio todas las esperanzas que necesitaba para no rendirme. Me dijo que mi amo le agradeció por ayudarme, me dijo que él me recordara lo mucho que me amaba. Aquello fue esa pequeña chispa que iniciaba el incendio. Ronnie me ha ayudado más de lo que cualquiera podría haberlo hecho. Ahora solo podía pensar en qué momento él vendría y temía que Ronnie me haya mentido solo para no decaer.
Mis pensamientos se dispersaron cuando de pronto escuché gritos. Fuertes gritos provenientes de una voz masculina. También oí pasos apurados y golpes. Golpes de puertas, fuertes pisadas. Como si alguien intentara forzar una puerta a base de patadas salvajes.
Alcé mi cabeza casi inmediatamente e intenté ponerme de pie, pero no lo logré. Ni siquiera tenía fuerzas para eso. Lo primero que pensé fue en un tiroteo. Moriría allí. Era la primera vez que oía semejante escándalo.
Ronnie entró prácticamente corriendo, sin siquiera cerrar correctamente la puerta detrás de él. Fue allí cuando pensé en mi amo. En aquella situación tan peligrosa. El solo imaginarlo ahí me desesperó.
—¡Ronnie! ¡Ayúdame, desátame! ¡Sácame de aquí, por favor!— le dije, con desesperación— ¿Qué está pasando? ¿Qué sucede?
—¡Silencio, tienes que calmarte!— respondió con la misma desesperación que yo—. Necesito que te quedes aquí, no te muevas.
—¿Dime qué es ese sonido?— alcé la mirada hacia la puerta. De pronto él empezó a apurarse en desatar mis pies— ¿Ronnie? ¡Ronnie, Ronnie respóndeme! Es él, ¿no es verdad?— ni siquiera me respondió, eso solo podía significar una cosa— ¡Es él!— Cuando el último nudo fue desatado intenté ponerme de pie, pero las fuerzas en mis piernas no fueron suficientes y caí.
—¡Cálmate, debes quedarte aquí pase lo que pase! ¡No te muevas! ¡Vuelve a recostarte! Por favor, tienes que hacerme caso si es que quieres escapar de aquí. Necesito que me escuches, esto es crucial.
—¿¡Qué!? ¿¡De que hablas!? Él está ahí afuera, necesito ir con él. Debe saber que estoy vivo, no debo dejar que le pase algo malo.
—¡No se trata de él ahora!
—¡No me importa nada más! ¿¡No lo comprendes!? ¡Solo me importa él! ¡Quiero verlo, debe saber que estoy vivo! Tú me prometiste que no dejarías que nada malo le pasaría y si no vas a hacer algo al respecto prefiero hacerlo yo mismo.
—¡No, no vas a hacer nada! – Tomó mis hombros fuertemente— ¡Regresa a tu lugar y quédate ahí! ¿¡Quieres que él muera!?
—¡No, necesito salvarlo!
—¡Entonces escúchame, maldita sea! ¡Vas a hacer lo que yo te diga!— Oí más disparos, giré mi cabeza hacia la puerta nuevamente. No podía dejar de imaginar una de aquellas balas impactando en él.
—Lo van a matar…
—Si me escuchas, todo saldrá bien. Todo va a salir bien si me escuchas. Debes quedarte aquí, no te muevas. Saldrás solo cuando yo te lo pida.
—No voy a dejar que le pase algo.
—¡Maldita sea, escúchame! ¡No vas a moverte de este lugar!
—¡Es tiempo!— La puerta se abrió sin darme tiempo a recostarme en el mismo lugar— ¿¡Qué mierda crees que estás haciendo!?— Era Jake, apresurado y enojado al ver lo que su hermano acababa de hacer.
—Jake, ya basta— habló Ronnie— Es tu última oportunidad. Déjalo ir, terminemos con todo esto. Por favor, ya ha sido suficiente martirio— Jake no se tomó ni un segundo para pensar su siguiente acto. Con el mango de su arma golpeó a su hermano, logrando hacer que este cayera.
—¡Ronnie!— me acerqué su cuerpo en el suelo— ¡Ronnie, no!
—¿No te parece que ya me has traicionado lo suficiente? ¡Parece que no aprendes! ¡Hago esto por Andrew!— El solo mencionar a Andrew, Ronnie se convertía en alguien totalmente diferente. Pasaba de decir «por favor» a una actitud rebelde, actuando como si nada le importara— ¡Andrew quisiera que esto fuera así!
—Si lo matas a él, me matas a mí. ¿Comprendes eso? Si ese tipo se muere, yo también— se paró firmemente ante su hermano, sin miedo a nada— Dispárame. Vamos, mátame. Sabes que no eres mejor que yo, no puedes contra mí. Yo no dejaré que sigas con tus planes y es mejor dispararme a que yo interfiera en tu futuro perfecto.
—Por favor, Ronnie…
—Ese tipo es lo único que él tiene— dijo, refiriéndose a mí—. No vas a quitarle todo lo que tiene solo por venganza. No voy a permitirlo.
—¿Así es como piensas?
—Así es como va a ser. Tú no tienes los huevos necesarios para hacerlo. Siempre fuiste débil y no puedes contra ese tipo ahí afuera, no puedes contra mí y mucho menos contra Bill. No puedes hacer más que rendirte.
—Pero yo no soy Andrew— Se oyó el ruido ensordecedor del disparo y tapé mis oídos. Ronnie cayó junto a mí, quitándome toda esperanza de salir a salvo de ese lugar— Ven aquí, tenemos visitas— Con su arma apuntando en mi cabeza, jaló mi cabello me sacó de allí—. Te prometo que esto, será lo más divertido que verás en tu vida.
—¡No! ¡Hijo de puta! ¡Hijo de puta!— Grité— ¡Suéltame! ¡Lo vas a lamentar! ¡Te juro que lo vas a lamentar!— prácticamente me arrastró hasta la puerta, jalando mis cabellos— ¡Ronnie! ¡Ronnie, no!
—¡Ya está muerto, olvídalo!— aquello me había revuelto el estómago— ¡Ahora vas a traerlo hasta mí!
—¡No! ¡No!— Logré apoyarme en el suelo y me puse de pie. No sé con qué parte de mi brazo logré golpearlo, pero me soltó y en ese instante me eché a correr. Oí un disparo y sus gritos detrás de mí.
Logré cruzar la puerta. Todo aquello parecía un campo de batalla. Había disparos por doquier, pero no veía a mi amo en ningún lugar. Solo fue cuestión de tiempo hasta que él también me viera y saliera del auto. Pude ver su rostro una vez más. Sus ojos se cruzaron con los míos, un fuerte flechazo me lastimó el pecho. Era él, era su rostro… vino por mí.
—¡Alto el fuego! ¡Alto el fuego, maldita sea!— Los disparos cesaron. Luego de todo este tiempo, luego de toda esa tortura casi infernal, él vino por mí—. Pequeño…— vi susurrar en sus labios— ¡Pequeño!
—¡Amo!— Quise correr a sus brazos, pero el sonido de un disparo me detuvo. Caí ante un fuerte dolor en mi pierna y de pronto, un fuerte jalón en mi cabello, obligándome a ponerme de pie.
—No puedes escapar de mí. No te voy a dejar ir ahora que estoy tan cerca de conseguir lo que quiero— De nuevo él.— ¡El dinero o lo mataré aquí mismo!— colocó el cañón del arma en mi cabeza.
—¡Suéltalo primero!— mi amo salió de auto inmediatamente— ¡No verás ni un centavo hasta que lo dejes ir!
—¿¡Crees que esto es una maldita broma!? ¡Voy a volarle la puta cabeza si no me das el maldito dinero! ¿¡Me oyes!? ¡Le volaré la jodida cabeza!
—¡Váyase de aquí, es una trampa!— Grité— ¡Lo va a matar, no existe ningún maldito trato!— Golpeó mi frente con el mango del arma y volvió a apuntar, enredando con más fuerza su mano en mis cabellos.
—¿¡Tienes algo más que acotar!?— me gritó— ¡Cierra la maldita boca o la siguiente bala será para tu amo!— habló en mi oído— ¡Ahora, el dinero!— Mi amo ni siquiera me prestó atención, salió del auto sin miedo y arrojó un bolso frente a nosotros.
—Está todo. Cuéntalo si quieres— Mi padre fue quien tomó el bolso y comenzó a revisar—. Ahora suéltalo. Ese era el trato.
—¿El trato?— comenzó a reírse— ¿Crees que sería así de simple? ¿Por qué querría yo dinero si tengo de sobra? Yo no necesito de tu dinero, necesito de tu angustia. Necesito verte muerto. Necesito que sufras tanto como yo he sufrido.
—No obtendrás más que una bala en tu cabeza si no lo sueltas— Esa era la voz de Ronnie— Suéltalo; Jake. Si tú fuiste capaz de dispararme, yo seré capaz de matarte y no estoy jugando— Mi corazón volvió a latir, casi sentí alivio ante aquello.
—Baja esa puta arma, Ronnie ¿En verdad crees que soy tan idiota? Mataré a Bill y tú no quieres que él muera.
—Tú tampoco quieres que él muera y yo sé que no lo matarás. Será mejor que lo dejes ir. Atrévete a dispararle y te mueres justo aquí y ahora.
—¿Qué haces? Tenemos el dinero, ¡mátalo ahora!— habló mi padre a Jake. Apretaba ese jodido bolso lleno de billetes en sus brazos, como si alguien fuese a arrebatárselo— ¡Mátalo de una jodida vez, no lo necesitamos!— El arma de Ronnie disparó hacia mi padre. Lo vi caer al suelo. Jake me rodeó el cuello fuertemente, el cañón del arma presionaba en mi rostro.
Mi amo sacó su arma en un instante. Instante en el que oí un fuerte golpe y mi cuerpo quedó libre de Jake. Comencé a correr dificultad sin mirar atrás, sin percatarme de aquella situación, sin importar si algo malo me iba a pasar. Solo quería darle un último abrazo.
El gran dolor en mi pierna no me detuvo. Él caminó hasta mí y, al fin, sentí sus brazos rodearme una vez más. Solo fue un segundo, un segundo que pareció eterno. Ese segundo valió la pena todo el sufrimiento. Fue allí que volví a sentirme vivo.
—tenemos que salir de aquí, pequeño, sube al auto— se alejó de mí y caminó hasta el cuerpo de Jake.
—¡Amo, no! ¡Amo, por favor! ¡Vámonos de aquí!
—Bill, ve al auto— Ronnie corrió hasta a mí y me detuvo antes de que yo pudiera ir detrás de mi amo—. Todo terminó, debes irte. Entra al auto y quédate allí.
—¡Hazme caso esta vez, no quiero volver a perderte!— Habló mi amo— ¡Entra al puto auto y no te muevas de ahí!— Pude hacerle caso. Pude y debí, pero no lo hice. Corrí hasta él y lo abracé cuando los disparos volvieron a sonar.
—¡Bill, no!— Oí la voz de Ronnie, pero no le hice caso.
Fue allí cuando me percaté de Jake, apuntándole mientras estaba tirado en el suelo. Me abracé a su cuerpo, esperando lo peor, pero al parecer no fui el único que se percató de aquello. Él se giró rápidamente y el sonido se oyó tan fuerte y claro como una melodía. Caímos al suelo al mismo tiempo.
Él juró que daría su vida por mí y hoy lo vi caer a mis pies. Una bala penetró en su piel y lo lastimó gravemente, al punto de hacerlo rendirse ante los ojos de un don nadie. Fue como si mi sentido de la audición fallara. Él no habló, no gritó ni se quejó. Aquel a quién yo creí indestructible se derrumbó, destrozándome el corazón. Robándome un desesperado grito con mi último aliento.
Me abracé a su cuerpo, derramé cada lágrima que me quedaba. Cada lágrima que derramé junto a él, ahora las derramaba por él.
—Amo, no… por favor, respóndame— él aún respiraba, tenía pulso. Me miró— ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué?
—Toma mi arma, Bill. Mátalo. Defiéndete y termina lo que ha empezado— Tomé su arma tal como lo había pedido.
—Amo…— él cerró sus ojos y apunté el a Jake antes de que pudiese acercarse más— ¿Qué has hecho? ¿¡Joder, qué has hecho!?
—¿Qué? ¿Vas a matarme? Te reto a que lo hagas, cobarde— se acercó un poco más. El arma comenzó a temblar en mi mano—. Hazlo, ¿qué esperas? ¿No te animas?— un disparo se escuchó, pero no fue del arma de mi amo. El cuerpo sin vida de Jake cayó al suelo. Y un hilo de sangre resbaló por su rostro.
—No dejaré que te manches las manos de esa forma— Lindemann se acercó—. Ve al auto y no salgas. Yo me encargaré de él.
—Lindemann, debemos llevarlo a un hospital. Debemos hacer algo, no dejaré que muera— Till golpeó suavemente a mi amo y este abrió sus ojos despacio. Su rostro expresaba dolor puro.
—Vamos, Bill, estará bien— Ronnie tomó mis hombros—. Tranquilo, todo terminó. Debemos salir de aquí.
—Ayúdenme— Habló mi amo—. Ayúdame— apretó mi mano con fuerza y abracé su cuerpo—. Pequeño…— su voz se volvió suave, casi como si le costara hablar—. No me dejes morir aquí. No me dejes.
—No, no, claro que no— acaricié su mejilla—. Todo estará bien, se lo juro.
—Mis piernas. No siento mis piernas.
Continúa…
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Te lo juro, que si Thomas muere me pego un tiro, ¿me oyes? Me pego un tiro y voy a hacer una video de como me mato.
MI TOM😭😭😭