1: Ambición y Necesidades

«Billy Future» Fic de Ignacio Pelozo

Capítulo 1: Ambición y Necesidades

Narra Bill
Siete de la mañana. El despertador me indica que hay que regresar a la rutina y mis vacaciones terminaron. La pasé de maravillas dos semanas en la playa alejado de mis responsabilidades pero era hora de retornar. Me llamo Bill Kaulitz, tengo veinte años y junto con mi padre una gran y millonaria empresa, realmente lo que mas amo en este mundo materialista. Mis diseños son lo más importante, el negocio más fuerte de papá. A veces pienso que haría sin mí. Producimos todo tipo de indumentaria, calzados, bolsos y sumado a esto tenemos una revista propia quincenal y un catálogo de precios mensual.
En cuanto a mi vida no tan “personal” ya que siempre hay un maldito periodista hablando sobre lo que hago o dejo de hacer, vivo en un duplex de un barrio cerrado con mi mejor amiga. Sí, mi mejor amiga. La conozco desde que tenemos diez años, jamás se despegó de mí y cuando cumplí mis dieciocho y me fui de casa me la traje conmigo. Es mi mayor confidente, en realidad la única amiga que tuve toda mi vida ya que no soy alguien rodeado de mucha gente ni afectos. Jane trabaja en un programa también de moda en un canal de aire. Todas las mañanas la dejo en la puerta y parto a la oficina.

Mis compañeros de trabajo son muy raros unos de otros, diferentes pero con algo en común: el chisme, el alcohol y el sexo de fin de semana. Está David, que además del gerente de ventas es el mejor amigo de papá y me conoce desde que entré en la adolescencia. En lo que respecta a la revista podemos destacar a Georg el notero de espectáculos, Nick el encargado de chequear que las notas generales vengan cargados de fuertes temas, Jenny encargada de los temas femeninos del mes, la sección de salud y la de belleza y por último Charly el que nos permite la conexión con la agencia de modelos. Antes de irme, despedí a todo el equipo de fotografía y diseño supongo que papá se encargó de conseguir personas más eficientes. Después puedo decir que esta Lily, la secretaria una jovencita muy tímida y bonita. Peter el chico de la mensajería con su moto de los años dos mil, Natalie la encargada de producir a las modelos, Gustav el administrador de los ingresos y por último el subdirector, un tipo que me cae demasiado mal. Su nombre es Derek. Ah la nota de tapa es mi trabajo! Es mi seguridad de que vamos a vender hasta agotar. Bueno es hora de levantarse – suspiré tapándome hasta la cabeza – no quiero!


Narra Tom

Perdí mi empleo en la discoteca y mi madre me dijo que si no encontraba un trabajo no pisara la casa hasta conseguirlo. Antes de ayer, uno de mis clientes favoritos me visitó en el Nach, donde trabajaba claro y me comentó que su patrón buscaba desesperado un equipo de imagen, yo soy fotógrafo tal vez tuviera suerte. Pero cuando supe que él pertenecía al grupo de la manga de imbéciles que se emborrachaban allí todos los viernes me quedé pensando. El equipo masculino de Billy Future, venía a Nach y tenía que escucharlos a todos, a esos hombres tan profesionales uno a uno con sus pesares. Me llamo Tom Trümper y es la primera vez en la vida que me encuentro frente a la ventana desayunando a estas horas de la madrugada. Mi vida siempre fue la noche, las barras, el alcohol, la música fuerte, las mujeres y el sexo. No tenía ni la mínima facha para ir a trabajar nada más ni nada menos que a la marca y editorial que arrasaba con todo en el país, pero no veía otra salida. Suspiré acabando mi tazón de leche mientras mi madre le hacía dos coletas a mi pequeña hermana de seis años a cada lado, era como una hija para mí. Me besó la mejilla, cogió su osito y salieron de la casa. Miré el reloj resignado, si quería seguir vivo tendría que intentarlo.

– Bill arriba! – gritó Jane desde la cocina – dale mocoso, hay que volver a trabajar.
– No grites es demasiado temprano – se quejó el muchacho delgado con rastas oscuras – estoy exhausto, debo de tener una pila de cosas que chequear.
– Comete esto – ordenó la muchacha de cabello chocolate oscuro – quiero que me lleves al canal. No sabes los rumores que corrieron en tu ausencia!
– Ya me imagino – suspiró en gesto de harto – que salgo contigo, que no lo confesaremos y bla-bla!
– No – negó ella con una sonrisa pícara – dicen que eres gay!
– Vale, me importa poco – corrió a un lado la taza tomando las llaves, el celular y su bolso algo incómodo – te espero en el coche.

-¡Ya me voy papá! – Gritó Tom desde la puerta – deséame suerte!
– ¿Con esas pintas piensas ir? – Preguntó el hombre serio – vas a una empresa!
– ¿Y? – Añadió levantando los hombros – nos vemos por la noche.

En el fondo no quería el empleo, quería seguir viviendo la vida loca, con su choche y sus nenas pero no quería perder a su hermanita Melisa por una estupidez.

Tomó su celular y le marcó a su cliente preferido, se llevó el móvil al oído presionándolo contra su hombro con ambas manos al volante.
– ¿David? – preguntó nervioso – oye estoy yendo para la empresa… avísale a tu jefe, estoy totalmente cagado, tengo mi cámara acá por si quieren una prueba y eso… no me jodas hombre, cómo que el hijo regresó de vacaciones? … Pero no me habías dicho que era un complicado, un estricto, un frío interesado?…Okey, okey… en unos quince minutos estoy ahí.
Suspiró manejando y encendió la radio, amaba la voz de esa mujer que cantaba sensualmente entre gemidos. Tarareó la melodía acompañando el movimiento con sus piernas y su cabeza. Se miró al espejo del retrovisor admirando su propia belleza y sonrió. Siguió andando bajando desde un puente a la avenida cuando un Audi se le cruzó en luz roja consiguiendo que diera un giro seguido de un freno algo violento.

-Imbécil! – le gritó un muchacho mas o menos de su edad bajando la ventanilla – ¿Acaso no viste el semáforo?
-Imbécil tu madre maricón! – le gritó arrancando con más velocidad – la que me faltaba, empezamos mal el día Tom, empezamos mal.

Aceleró el paso sintiendo impotencia por el tipo que se le había cruzado, vale que hasta parecía una muchacha. Frenó al notar el lujoso edificio con una gran B y una F atravesada dibujaba en cada uno de los cristales. El portero le abrió la mecánica puerta y accedió con el automóvil, lo estacionó lejos de la puerta ya que varios coches aparcaban el lugar. Bajó rezando que tuviera suerte con su pequeño bolso y se lo cruzó. Abrió la puerta de cristal donde una joven con un pequeño mostrador y un teléfono le recibió.

– Buenos días señor ¿En qué puedo ayudarlo? – preguntó la muchacha.
– Primero no me digas señor hermosa – añadió con picardía y la chica se ruborizó – vengo por el puesto de fotografía y ese rollo.
– Tome el ascensor que está al final del pasillo y suba al tercer piso, pregunte a la secretaria por Bill o Jörg Kaulitz – le respondió nerviosa – mi nombre es Violeta, por si las dudas.
– Gracias bonita –le sonrió caminando hasta el elevador sin prestar atención a los grandes retratos que colgaban de la pared. Las mecánicas puertas se cerraron y sintió como era llevado tres plantas más arriba. El sonido del ascensor anunció que había llegado a tierra firme. Miró a su alrededor y notó cantidad de gente trabajando, era increíble. Frente a él tenía otro pequeño mostrador con otra bella secretaria, luego una puerta transparente y cientos de escritorios pegados con tres puertas de madera que indicaban que esas eran las oficinas de altos puestos.
– Vengo por el puesto… – dijo en voz alta el de trenzas pero la chica le interrumpió.

– Sí – agregó rápidamente – por aquí sígame.
Lo condujo pasando cerca de todo ese gentío y sin vergüenza echó una mirada a la corta falda de tiro alto que llevaba puesta la joven.
– Que pase – dijo una gruesa voz luego de ser anunciado y se echó a la suerte.

Mientras tanto, Bill subía las escaleras como siempre para hacer ejercicio antes de trabajar y corrió hasta el tercer piso.
– Buenos días Lily – sonrió el pelinegro de rastas agitado y la muchacha le sonrió – noticias?
– Emm no… – respondió dudosa sentándose nuevamente hasta que el teléfono le sonó.
Liliana cuando venga mi hijo le decís que venga urgente, estoy entrevistando al fotógrafo, pero él sabe más que yo de estas cosas no se una verdadera mierda, hago puros papelones – reconoció de inmediato la nerviosa voz de su padre y resopló – de aquí lo veo al muy idiota, ven para acá Bill!
Resopló, odiaba con toda su alma cuando su padre le hacía esas escenas delante de los empleados como si fuera un niño. Fue primero hasta su oficina, dejó su laptop y su bolso.
– Pasa hijo – le dijo Jörg luego de que tocara la puerta y claramente vio de espaldas a un muchacho que tenía menos aspecto muy particular. Llevaba ropas anchas, más grande que su talla y unas oscuras y cortas trenzas, con una especie de bandana atada sobre su frente – Thomas, él es mi hijo, director-diseñador Bill.
Se giró para saludarlo pero al cruzar sus miradas se reconocieron de la mañana.

– ¿Tú? – gritó Bill sorprendido – ¿Qué…que se supone que haces acá?
– Intentar conseguir un empleo – respondió secamente bajando la mano del aire – de lo que más me apasiona.
– No me digas – rió irónicamente Bill – ajam sí con esa pinta.
– Bill te dejo para que lo entrevistes, me gustan mucho sus puntos de vista, creo que es muy bueno –añadió Jörg saliendo de la oficina– tengo que ir a la imprenta.
Se quedaron en silencio unos minutos, y el joven director se sentó en la silla de su padre con frialdad y superioridad. Apoyó sus brazos en el escritorio mirando fijamente al muchacho de trenzas.
– Bien, te escucho… – murmuró no muy convencido.
– Thomas Trümper – agregó molesto volviendo a extender la mano – y mucho gusto.
– Igualmente – suspiró sin importancia girando los ojos – lo escucho Trümper.

Continuará…

por administrador

Publico con autorización del autor

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