“Wir Schliessen uns Ein”
Cap 1: Un alma en Dos cuerpos
—¿Qué tan malo puede ser?
—Si estás seguro que quieres saber, solo te pido una cosa, Tommy —dijo el cantante, bastante inseguro.
—Lo que desees, aunque no entiendo tú aprensión —contestó Tom extrañado, mientras él y su hermano se ponían cómodos.
—Bueno, vamos comenzar, no me interrumpas hasta que yo diga, ¿entendiste, Tom? — preguntó con una ceja levantada y mirada seria, aunque el temblor en sus manos evidenciaba su nerviosismo.
—Está bien, pero la historia tiene que valer la pena. —Bill suspiró y se dio valor él mismo, sin hacer caso a las últimas palabras de Tom
—Está bien, todo comenzó hace bastante tiempo…
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Annika y Traudel llevaban horas corriendo, su campamento había sido atacado y casi todos, hombres, mujeres y niños habían sido masacrados por soldados romanos, lo único que las había salvado fue que en un intento desesperado por salvar a Traudel y su hijo nonato, el rey Ekhardt las había mandado a ella y a la sacerdotisa al bosque mientras pasaba el peligro, peligro que no pasó. Últimamente las batallas entre los pueblos de Germania y Roma eran bastante sangrientas y despiadadas y los pueblos un poco más tranquilos que eran en su mayoría nómada, como él suyo, pagaban las consecuencias.
Las mujeres regresaron a su asentamiento a ver si quedaba alguien vivo, pero partieron con el corazón roto, al ver que esas crueles bestias habían encontrado el escondite de los niños y… todos estaban muertos. Después de eso, la prioridad de Annika era mantener a Traudel fuerte y tranquila, las dos solo querían llegar a un lugar tranquilo, donde pudieran llorar a sus muertos, los cuales, ni siquiera podrían tener un entierro digno.
Las dos mujeres corrieron hasta llegar a uno de los sitios sagrados de sus dioses, sabían que en esos lugares estarían seguras, no solo porque los romanos no estaban enterados de ellos, si no que los otros pueblos respetaban esos lugares y no las lastimarían. Annika hacia todo lo que podía para mantenerlas a las dos, pero Traudel estaba tan destruida por perder el amor de su vida, que lo único que tenía en mente era a Ekhardt, su amado rey y por supuesto, tenía miedo por su bebe. Un día sin luna, pidiendo la bendición de su dios Odin, hizo un ritual prohibido, ofreció su alma y la de sus muertos para que su bebé por nacer, no solo tuviera la fuerza y destreza de un gran guerrero, si no la inteligencia y poder para protegerse él y a sus seres queridos, para que encontrara la manera de ser feliz en ese mundo de muerte y guerra.
Cuando Annika se dio cuenta de lo que Traudel había hecho, sonrió y también pidió por ese ser que estaba por nacer, ese ser que era su esperanza para seguir. Faltando poco para el alumbramiento, las dos encontraron refugio en una nueva tribu guerrera, la cual les daría suficiente protección y lo más importante, le daría protección al pequeño príncipe. Los nueve meses llegaron a su fin, y las dos mujeres recibieron al pequeño, pero cuando pensaron que todo había terminado, las contracciones empezaron de nuevo y 10 minutos después un bebé idéntico al primero fue recibido por las manos de Annika.
Las dos mujeres no podían estar más felices, los dioses les habían mandado un guerrero entero, un alma en dos cuerpos, Annika sonrió, había una leyenda que decía que cuando nacían gemelos, era porque nacía un alma que al partirse para separarse en el mundo y luego reencontrarse, sufría tanto separada de su otra mitad, que los dioses no tenían corazón para separarlos. Aun con la sonrisa en la boca, tomo a los niños y con ayuda de la sacerdotisa local, llevaron a los niños hacia el Rio congelado para llevar a cabo el ultimo ritual, las dos mujeres sumergieron a los niños recién nacidos y calientes del vientre de la madre, en el agua helada al mismo tiempo y al sacarlos recibieron dos gritos fuertes, Wilhelm y Thomas daban el primer grito de su vida, pero no él ultimo de su alma.
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Los años fueron pasando y por exigencia tanto de la tribu, como de Annika y Traudel, los hermanos crecieron no solo para convertirse en fuertes y hermosos guerreros, sino que también aprendieron magia y hechicería, que Traudel sabia a escondidas de los demás, ella quería que sus hijos supieran el secreto de su familia y tal vez en un futuro les sirviera, Magia que los marcaria para la eternidad.
Al punto de vista de todos, los gemelos eran una sola persona, desde pequeños habían mostrado un lazo indivisible, pero no solo eso, sino que se podían entender con solo mirarse a los ojos y vivían en su propio mundo, eran fieles a la tribu, a su madre y a Annika, pero más aun entre ellos.
Los gemelos habían cumplido 20 años cuando se dieron cuenta de su amor más que fraternal el uno por el otro, conocieron el más puro cariño y el más pasional amor entre ellos, solo ellos, en su burbuja, sin dejar pasar a nadie, ni siquiera a su madre, quien era su confidente y la persona que mas amaban. Sabían que la gente de su tribu sospechaba, sin embargo nadie decía nada, pero es que ¿cómo decir algo contra un amor tan puro?
Con el tiempo vinieron batallas y los gemelos se dieron a conocer, no solo entre su tribu y las tribus vecinas, sino también en el bando enemigo, los dos tenían una reputación de guerrero, crueles y despiadados con su enemigo, pero si embargo protectores de su gente, sin embargo su mayor prueba llegaría y esta vez… no saldrían tan bien librados.
—Entiende Sören, tenemos que huir de esta lucha, nos estamos poniendo en peligro a nosotros y nuestros hijos, los dioses no están a favor de esta batalla —le decía Ulrike, la sacerdotisa actual de la tribu al líder de esta.
—No, no voy a dejar el lugar que he ganado con esfuerzo, vamos a luchar —dijo Sören dando por terminada la discusión e inmediatamente, dando órdenes para prepararse para la batalla.
—¿Sören, podemos llevarnos a los niños y mujeres al bosque, con unos jóvenes para que nos protejan? Solo por si acaso —Preguntó Annika humildemente, no olvidando la última vez que un líder no hizo caso a los designios de los dioses.
—¿Qué no tienes confianza en nosotros, Annika? —le preguntó Sören con un dejo de burla, él era joven, su padre era quien había aceptado a las dos mujeres, para él solo eran cargas para su pueblo, ni siquiera tenían las mismas costumbres, varias veces había visto a esa mujer, Traudel, haciendo ritos extraños con sus engendros.
—No es eso Sören, solo es precaución y yo la apoyo —dijo Ulrike poniéndose del lado de la vieja mujer.
—¿Y quién las va a defender? Yo no voy a dar a mis guerreros para que anden de niñeros cuando estamos a punto de entrar en batalla.
—No es necesario, nosotros vamos con ellas —Interrumpió la voz fría y sedosa de un joven, Sören tuvo un escalofrió involuntario, la voz pertenecía a una de sus dos pesadillas personales, Wilhelm.
Los gemelos eran bastante conocidos entre la tribu, los dos generaban sentimientos encontrados entre su pueblo, había quienes los amaban por la unión y amor incondicional que representaban, o como él, que los odiaba tanto. Cuando eran pequeños se les conocía no solo por su increíble parecido e inteligencia, sino por su soledad, con el tiempo fueron tomando actitudes sumamente extrañas y diferenciándose entre ellos, pero para los demás era un frente unido, un sola persona en dos cuerpos, había escuchado alguna vez decir a Ulrike, «son almas gemelas», no entendió el significado, pero con esas palabras había pedido que los dejaran en paz. Pero no solo su comportamiento era extraño, sino que su apariencia distaba bastante de la mayoría, sino es que todos los hombres de la tribu, mientas que la mayoría de ellos llevaba el cabellos marrón, rubio o Cataño oscuro, el cabello de los gemelos era negro como la noche, lo que os diferenciaba aun mas, era que los gemelos no llevaban barba y bigote como ellos, también sus peinados eran distintos, Wilhelm, llevaba el cabello, negro largo y liso, como la mayoría de las mujeres, y Thomas lo llevaba amarrado en gruesas rastas que su madre se encargaba de adornar con afiches metálicos, los dos eran bastante delgados para ser guerreros, aunque bastante altos como la mayoría.
Los dos vestían como guerreros, pero sus ropas eran diferentes, las habían cocido a mano Traudel y Annika, en sí, eran diferentes, pero lo que más odiaba Sören de ellos era su mirada, no iba a negar que eran de buen ver, pero esas miradas oscuras y penetrantes, daban escalofríos hasta el hombre más valiente, también los aborrecía, porque hasta la fecha, no había hombre en la tribu que les hubiera ganado en batalla, además de que bastantes veces los había visto en situaciones extrañas, en las que solo se veían a un hombre con una mujer, podría jurar que varias veces los vio besarse en la boca o escuchar gritos y gemidos cuando estaban en el bosque, pero prefirió callar a que lo tacharan de loco.
—Está bien, váyanse —dijo por fin Sören
En poco tiempo Thomas y Wilhelm partieron hacia el bosque llevando con ellos todo lo que se pudieran cargar, pronto se organizaron y mandaron por delante a Ulrike, junto con Traudel y Annika, mientras ellos montaban guardia al final del grupo, pronto escucharon ruidos de batalla e instaron al grupo a avanzar más rápido.
—¿Crees que estén bien? —Pregunto Thomas a su hermano, quien se había detenido abruptamente.
—No lo creo, adelántate con el grupo, cuando estén a salvo regresa —dijo mirando en dirección de donde venían los sonidos.
—No te voy a dejar solo —se negó rotundamente Thomas.
—Ve amor, no me pasara nada —insistió volteando a verlo y dándole su más hermosa sonrisa.
—Está bien, no te atrevas a morirte sin mí —contestó medio en serio, medio en broma al ver que no lograría nada con el testarudo de su hermano.
—Claro, que no—dijo dándole un beso en la boca y dejándole partir, tenía un mal presentimiento, solo esperaba poder salvar a los niños y a su amor…
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—Espera, ¿Qué? —Tom interrumpió la historia de su hermano, con cara de completo shock.
—¿Qué te dije de las interrupciones, Tom? —Contestó Bill bastante mosqueado y apenado, para él no era fácil compartir esa historia y… lo que venía, pero estaba haciendo un gran esfuerzo.
—Lo sé, ¿pero me estas insinuando que cometimos incesto?
—No lo estoy insinuando, además de que si vemos la época, no era tan tabú.
—Pero…
—¿Quieres seguir escuchando? —le interrumpió.
—¿Hay más? —preguntó todavía en shock, pero más tranquilo, mirando a su hermano, quien se había levantado y miraba por la ventana.
—Sí, esto es solo el inicio, de la primer vida, hay más, hay alegría y logros, pero también hay tanto dolor y tristeza… hemos pasado por mucho, tanto extraño como normal, hay tanta magia que no hemos visto, pero que sin embargo hemos vivido, no sé ni cómo empezar a describirte todo. Esta primer vida comenzó todo, falta lo más importante. —Bill se dio la vuelta y lo miró a los ojos—. ¿Estás dispuesto a abrir tú mente y escuchar toda la historia, hasta el final?
& Continuará &
OMG, Tom se enteró de lo más importante de sus vidas pasadas. ¿Creen que acepte esa verdad, después de que se le pase el shock inicial? Hagan sus apuestas. Y hablando de apuestas. ¿Quién creen ustedes que ha escrito este capítulo? Chan, chan, chan. Se viene lo bueno. Un beso para todos a nombre de todos los escritores y muchas gracias por venir.
Yo creo que Tom después de escuchar de sus vidas pasadas aceptará que en esta, la actual, también deben estar juntos como las almas gemelas que son. Qué lindo y original que el inicio de sus vidas haya empezado con magia.