«Billy Future» Fic de Ignacio Pelozo

Capítulo 10: Escapando del dolor

– Vete – susurró en un hilo de voz el de rastas – lárgate de mi casa.
– Lo siento – repitió Tom – lo que menos quiero es lastimarte.
-¡Que te vayas! – le gritó corriendo hasta la puerta– ¿Eres sordo o qué? No te necesito ni a ti ni a tus explicaciones, mucho menos tu lástima.
El de trenzas suspiró pesadamente y salió intentando darle un beso en la mejilla pero el joven director le corrió el rostro apurándolo para quedarse solo nuevamente. Apoyó su frente contra la puerta golpeándola fuertemente con los puños.
-Te amo, te amo, te amo –lloró fuertemente descargando su furia – no te lleves mi vida, no te la lleves…por qué me haces esto?
La puerta se abrió y Jane entró cargada de bolsas viéndolo fuera de la cama.
-¿Qué mierda haces levantado y sin abrigo? – Cuestionó enojada – es muy tarde, hace mucho frío y cuando te deje acostado tenías fiebre.
-Vino… él vino –sollozó conteniendo el aire en su estómago– Se va a trabajar con esa zorra, ¡Dios! ¿Por qué? Por qué me hiere de esta forma, renuncia… lo amo Jane! Te juro que lo amo con todas las fuerzas de mi alma.
-Tranquilo –le susurró dejando todo a un lado para mecerlo en sus brazos– ven acuéstate que te traeré algo de comer.

La noche fue la peor de todas. Bill prefirió quedarse solo en su cuarto, no paró de llorar ni un momento, intentó darse fuerzas, se daba apoyo a sí mismo pero era inútil rompía en llanto cuando se daba cuenta que el fotógrafo le había tocado los puntos más sensibles en su corazón, y que su interior dolía demasiado por su rechazo. Su mejor amiga era la menos indicada en darle consejos, así que optó por irse a su habitación y rezar que todo saliera bien, ella lo único que deseaba era que su Billy fuera feliz, feliz como ella siempre deseó hacerlo.
Para Tom, también fue complicada. El día había sido demasiado recargado. Había conocido a una mujer con la que había decidido sacarse de la cabeza al pelinegro de rastas, él le había confesado su amor y además se iría de la empresa. Todo había sucedido rápido, demasiado rápido. Ahora estaba desnudo bajo las sabanas con la rubia a su lado en un cuarto de hotel, su hermanita debía estar esperándolo para que le leyera el cuento de todas las noches. Y lo peor de todo es que, no solo no podía dormir, sino que deseaba que quien descansaba a su lado fuera Bill. Suspiró, le daba igual. Se vistió rápidamente y dejando a Chantelle sola se fue hasta su casa.
Pero esto no terminaba. Al día siguiente Tom llegó más temprano de lo usual a la empresa, para adelantar parte de su trabajo. La rubia inversionista se había enfadado y no paraba de llamarlo, pero él no tenía las mínimas intensiones de atender por lo que apagó su móvil, ya que su cabeza en cualquier momento estallaría. Ahora es cuando deseaba tener un amigo a quien contarle sus confusiones. Corrió la cortina corrediza de su oficina esperando ver llegar a Bill, pero fue inútil. Pasado el mediodía no tenía señales del director.
Mientras tanto el de rastas había llamado a su padre comunicándole que se había herido el brazo y no se sentía bien. Luego de pensar toda la noche había tomado su laptop intentando buscar una solución, mientras bebía un poco de café para mantenerse despierto. Cuando le llegó un mail de la sucursal de su marca en Suiza. La empresa colocada en ese país, estaba teniendo dificultades entre los accionistas y los gerentes, era la excusa perfecta para alejarse de sus problemas.

– Lo tengo – suspiró entre aliviado y herido – me iré del país.

Sin dudarlo escribió un informe advirtiendo que ese mismo viernes viajaría para allá. Es decir, mañana por la noche. Sin más rodeos, sacó los pasajes por teléfono con su tarjeta de crédito y sin decirle nada a nadie comenzó a empacar. Poco a poco vació su closet cuando de repente cayó la revista y suspiró.
-Te amaré por siempre – dijo para sus adentros metiendo el número editorial también en la maleta.
El de trenzas no podía concentrarse en la edición de las fotografías, las torcía, las acomodaba, nada lo conformaba. Impaciente golpeó el escritorio con su puño resoplando y se mordió el labio cerrando los ojos.
-No puedo más – se dijo a sí mismo – si no aclaro mi cabeza busco el primer acantilado y me tiro…creo que es mala idea, no hay acantilados. ¿Por qué mierda no apareces?
Y la realidad fue que Bill no apareció en toda la mañana, ni en la tarde. Tom no tenía el valor suficiente para llamarlo, para pedirle una disculpa así que mucho menos tendría valor para dejar esa aventura con Chantelle y decirle lo que sentía por él. Al día siguiente todo estaba más tenso y más distante. Bill llegó a la empresa con su brazo vendado y unas gafas anchas y oscuras, silencioso sin saludar a nadie mientras todos corrieron sin disimular directo a la cocina y comenzaron a cuchichear a sus espaldas.

– Mierda más que enfermo parece deprimido – susurró Victoria planteando su análisis de la situación – para mí, que se peleó con el fotógrafo por la rubia.
– Para mí está enamorado de Thomas- dijo Violeta en tono dulce y seguro – me encantaría esa parejita.
– Que asquerosa eres – interrumpió Natalie – que poca moral la tuya, agg de solo pensarlo me dan ganas de vomitar.
– Habría que averiguar bien a fondo que se traen estos dos – añadió Derek – y a eso mismo voy.
El subdirector apuró el paso y pudo ver como el de trenzas salía de su oficina dirigiéndose a la de Bill. Golpeó dos veces y asomó la cabeza.

Oficina de Bill
-Permiso – dijo el fotógrafo en voz alta haciéndose notar, pero Bill lo ignoró por completo. Tosió dos veces exageradamente y nada– ¿No vas a dirigirme la palabra?
El pelinegro de rastas, aún con sus ojos detrás de los lentes oscuros caminó por toda su oficina recogiendo cosas de los estantes, cajones y biblioteca metiéndolas en pequeñas cajitas de cartón corrugado.
-¿Dónde te llevas eso? – Preguntó Tom alarmado, pero nuevamente como respuesta obtuvo silencio – estoy hablándote.
El director frotó su nariz, tomó aire e intentando ignorarlo continuó buscando cosas. Luego se sentó en su escritorio, tomó el teclado entre sus manos y escribió sin despegar su mirada de la pantalla, hasta que de repente se puso oscura.

– Hace media hora estoy aquí – añadió molesto el moreno de trenzas luego de apagarle el monitor. Pero Bill sin rechistar volvió encenderla. Tecleo unas líneas más y volvió a ponerse oscura – voy a quemártelo si jodes.
Volvió a encenderlo, el joven diseñador parecía ni respirar no se movía hasta que el fotógrafo le sacó el teclado de las manos. Bill tomó el mouse, sus ojos ya estaban nublándose detrás de las gafas.
– Basta! – gritó Tom furioso quitándole todo lo que estuviera a su alcance – cuánto tiempo tengo que rogarte que me hables?
-Oh Trümper disculpe no lo vi –respondió irónicamente sacando de su bolsillo un paquete de golosinas, para quitarle importancia– ¿Necesita algo?
– No te hagas el idiota – murmuró entre dientes sacándole de sus manos la bolsita de gominolas– ¿Qué mierda harás con eso?
-¿Esas son las formas de hablarle a su jefe? – Refutó tirando su cuerpo hacia atrás – que maleducado resultó ser, cuanto me sorprendes.
-¿Dónde vas? – Resopló Tom – por favor, sin rodeos.
– Me voy a Suiza – se apresuró en decir– te dejo en paz, dejo en paz a toda esta porquería.
-¿Qué? –dijo el fotógrafo en un hilo de voz– ¿Cuándo? ¿Cuánto tiempo? ¡No! ¿Por qué?
-¿Cuál de todas respondo primero? –enumeró irónicamente, por fin sacándose los lentes dejando expuesta su triste y dolida mirada– Esta madrugada, por tiempo indefinido, el por qué? ¿Porque si no me alejo de ti no voy a poder seguir viviendo.

– Pero no puedes irte – ordenó Tom – ¿Dejas tu empresa? ¿Tu amiga? Te necesitan
-Me voy a mi empresa, a la ubicada allí. Jane está grande sabe como cuidarse sola –se levantó de su lugar y tomó sus pertenencias caminando pesadamente hasta la puerta– suerte Trümper.
– No te vayas –susurró el de trenzas– Piénsalo un poco más…
-Nada me detendrá –suspiró firmemente abandonando la oficina, respirando ese tenso y pesado aire por última vez.

Continuará…

por administrador

Publico con autorización del autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!