12: La visita de David

Saludos, gente bella, queremos dar las gracias a todos quienes continúan leyendo y comentando este fic creado grupalmente para todos nuestros lectores. Disfruten de su lectura. 

 “Wir Schliessen uns Ein”

Capítulo 12: La visita de David

David observa a los jóvenes sentados en el césped del jardín de la cabaña. El día era cálido y todos estaban disfrutando de las pocas veces en que había sol.

Y de esa forma la familia se preparó para la guerra futura —Bill terminó su relato.

Ahora entiendo de donde salió la idea de Caperucita Roja —dijo Tom soltando un suspiro—. Mis hijos…

Georg gruñó y todas las miradas se dirigieron a él.

¿Y a ti qué te pasa? —Preguntó Gustav en un tono divertido.

Me hubiera gustado mucho ser uno de los hijos lobos —respondió, arrancando unas ramitas de pasto, sólo para volver a arrojarlas.

Tom rió y comentó—. Georg, eras nuestro mejor amigo, el sheriff del pueblo. Gracias a ti pudimos librarnos de la inquisición y además…

También te volviste lobo —Bill terminó la frase por el gemelo mayor.

Cierto —dijo Gustav y esta vez él sonaba un poco resentido—. Tú lograste ser de los generales de los lobos, en cambio yo…

Tú me ayudaste a salvar a uno de mis hijos, Gus —dijo Bill con una sonrisa cálida—. Eras mi mejor amigo médico. Y gracias a ti no dejé a Tom cuando tuve dudas por culpa de Ixchel.

Pero no hay nada mejor que tener un lazo de familia —dijo Georg en voz baja—. Me habría encantado ser uno de tus hijos en esa vida.

David escuchaba sus palabras. Él comprendía a la perfección lo que Georg mencionaba, recordaba vívidamente el amor que Bill y Tom le dieron como hijo en una de sus vidas pasadas, donde Bill, como Victor, prefirió que todos ellos murieran en lugar de soportar su partida por la enfermedad al corazón que lo mataba poco a poco. Ellos lo amaron con todo el corazón y ahora mismo quería levantarse y abrazarlos… especialmente a Tom y decirle “mamá, cuanto te quiero, gracias por cuidarme”

¿Está usted bien? —Preguntó Ava, dejando en la mesa una taza de café para el manager.

David parpadeó, para alejar las lágrimas que tenía retenidas allí y asintió, dando un sorbo a su café—. Sólo estoy cansado. No he dormido nada y creo que la edad me está pasando la cuenta.

Lo siento, David, esto es mi culpa —dijo Bill, levantándose de su lugar, para sentarse junto al mayor en la mesa.

Esto no es culpa de nadie, ¿está bien? Ni tuya, ni del mago. Fue sólo una mala jugada del destino —respondió, no volvería a culpar a Bill, no después de todo lo que estaba sintiendo al recuperar las memorias de sus vidas pasadas.

El destino no existe, David —dijo Ava con tono místico.

Es el destino —alegó el hombre—, porque Bill, Tom y tal vez todos nosotros, tenemos algo que hacer en este mundo, por eso nos hemos reencarnados tantas veces.

Es una oportunidad —dijo la mujer y David recordó las palabras del mago, cosa que le recordó a qué había venido realmente.

Y eso me lleva a la razón por la que estoy aquí.

David había llegado a la pequeña cabaña, después de haber amenazado a Gustav con enviarlos a todos a un psiquiátrico para evaluación, si no le daba la dirección actual de los gemelos. Por eso no le extrañó encontrarlos a todos juntos cuando apareció ahí, por a tarde. Después de explicarles la visita que había hecho a Tony Camu, le aseguró a los Kaulitz que no los obligaría a regresar al trabajo, hasta que solucionaran todo este embrollo, los gemelos agradecieron su gestión y comenzaron a relatar algunas de sus vidas anteriores, cosa que había maravillado y entristecido mucho a David.

Pensé que venías a decirnos que estábamos libres —dijo Tom arrugando el ceño, poniéndose junto a su gemelo protectoramente.

Esa es una de las razones, pero la verdad es que… después de pensarlo mucho, creo que Tony tiene razón en una cosa.

¿En qué podría tener razón ese charlatán? —Preguntó Gustav furioso. Georg le sujetó el brazo, intentando calmarlo.

Dos cosas; primero, no es un charlatán, de serlo jamás habría logrado acceder al subconsciente de Bill, quien a su vez, jamás habría sabido nada de sus vidas pasadas —comenzó David—. Y segundo, él dijo que la única forma en que esto deje de ser un tormento para Bill, porque él no sabe que todos están relacionados en lo mismo, es que vuelva a ser hipnotizado.

Bill se levantó de golpe de la mesa—. ¡No olvidaré mis recuerdos! ¡Me niego!

Yo tampoco lo haré —agregó Tom, pasando un brazo por los hombros de Bill.

David vio el gesto, vio la expresión de amor en los ojos de ambos y comprendió que ellos recordaban su amor como pareja. Su lazo de gemelos ya les había ocasionado muchos problemas en las constantes promociones, él mismo debió eliminar fotografías donde ellos parecían más amantes que gemelos, no habría forma de suavizar esos sentimientos, no sin la participación de Tony Camu.

No es una hipnosis para olvidar, Bill —explicó David, captando la atención de todos los presentes—, es una sesión para que pueda controlar las emociones que los recuerdos te generan. Él no sabe que ustedes han recordado tantas vidas pasadas, ni que lo han hecho juntos. Él sólo sabe que Bill sufrió un shock emocional al recordar una de sus vidas. El señor Camu dijo que con una terapia de hipnosis se podría controlar el nivel de ansiedad y estrés que se sufre al enterarse de algo que ocurrió en una vida pasada, como una muerte traumática o la pérdida de un ser amado, o el enterarse que fuiste amante de alguien que en esta vida es un familiar.

Los gemelos se dieron una mirada cómplice y asintieron. Eso era justamente lo que estaban buscando. Bill podía lidiar con todo esto, pero sabía que Tom todavía sufría en silencio, lo sabía porque lo sentía en su propio corazón. Esta nueva hipnosis sería la solución a su dolor y, si Tom dejaba de sufrir, él también lo haría.

Acepto —dijo Bill, sintiendo como Tom tomaba su mano.

Yo también.

Los G’s sonrieron y asintieron. Ava miraba la escena en silencio, preguntándose qué tan buena sería esta oportunidad, porque después de todo, los gemelos todavía no habían cumplido su propósito en la vida, ellos recién habían descubierto su amor y siendo hermanos gemelos, no podrían vivirlo a plenitud. Suspiró y asintió, tendría que mantenerse en contacto con ellos para ayudarlos cada vez que pudiera.

Voy a redactar un documento de confidencialidad para Tony Camu y hablaré con la discográfica para que retire la demanda contra él.

Los chicos asintieron y aceptaron. Cuando llegó el momento de marchar, David dio un abrazo a cada uno de los chicos y se quedó un segundo más en los brazos de Tom, susurrando un “gracias”, que sólo fue oído por el gemelo mayor.

Esa noche, en su casa, David cerró los ojos y dio gracias al cielo por haberse reunido nuevamente con sus padres y por tener la oportunidad de ayudarlos y protegerlos, tal como ellos hicieron cuando era sólo un niño.

 

& Continuará & 

Supongo que será fácil descubrir quién escribió este capítulo, pero de todos modos, estamos felices de seguir escribiendo esta historia para ustedes. Esperamos su amor en los comentarios. Besos a todos y gracias por leer.

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Un comentario en «12: La visita de David»

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