CAPITULO 13 TE ENCONTRÉ.

La puerta del departamento 7A se abre, Tabatha, esta vestida únicamente con un sujetador y calzón negro de encaje, la cubre una traslucida bata del mismo color, le sonríe a Bill, que rápidamente la toma del cuello y la besa rudamente, invadiendo el interior de su boca con su lengua, Tabatha jadea ante la sorpresa, Bill la empuja hacia el interior, cierra la puerta con el pie, Tabatha se aleja cuando el aire le falta.

Buenos días a ti también—se  pasa la lengua por el labio inferior—No pensé que vendrías.

Tenía ganas de verte—responde, mientras le pasa el dedo por el vientre en una suave caricia, que hace que se le enchine la piel.

Tabatha lo toma de la mano y lo lleva hacia la sala,  lo empuja hacia uno de los sillones y se pone a horcadas de Bill, quien le retira la bata, y  le besa el cuello.

Eres jodidamente hermosa—susurra, lamiendo una parte de su cuello, Tabatha jadea y comienza a mover sus caderas de adelante hacia atrás, siente como el miembro de Bill, comienza a cobrar vida. Sus manos vuelan al botón de sus jeans y los abre rápidamente, le sonríe pícaramente y se muerde el labio, mete una mano dentro de su pantalón y le acaricia sobre la tela, Bill jadea y sus nudillos hacen presión sobre su cadera.

El ruido del teléfono, los interrumpe, Bill deja escapar una maldición, cuando Tabatha brinca de su regazo, para responder su celular, le pide a Bill que guarde silencio, mientras habla con Harry, Tabatha, se mira las uñas mientras escucha a Harry del otro lado de la línea, tras una escueta respuesta de su parte, da la llamada por terminada, dejando el teléfono en la barra.

¿Dónde estábamos? —se gira y se apoya en la pared, mirando salvaje y sensualmente a Bill, que se pone de pie, coloca sus brazos ambos lados de la pared, encerrando a Tabatha, la besa nuevamente y nuevamente son interrumpidos por el celular de la morena—¡Maldición! —grita y camina de nuevo hacia la barra, Bill, comienza a irritarse por tanta interrupción—Si, Hansel, ya hable con Harry, adiós. —apaga el teléfono y suspira antes de girarse.

¿Pasa algo malo? —pregunta Bill, al girarla.

Hoy no abrirá de nuevo Edén.

¿A qué se debe que no estén abriendo diario?

A que los Timbler están pasando por una mala racha.

Explícate —Bill, la lleva de nuevo al sillón y la sienta a su lado.

Su antiguo contador, les robo millones y abrió su propio club, Paraíso—Bill asiente—Pues tienen deudas y las ganancias de Edén, a pesar de que son buenas, no alcanzan para cubrirlas, creo que van a necesitar un nuevo inversionista o en su defecto cerrarlo o en el mejor de los casos venderlo—hace una mueca— Si eso, pasa no sé qué voy hacer, yo ni de loca me voy con Wolfang como lo hicieron algunas de las chicas de Edén.

¿Quiénes se fueron?

Unas chicas que no valían, la pena,  a excepción de Lisa, pero Gustav se ve muy entretenido con la chica Rusa.

¿Se llevó a la Barman?

A Nina —ríe—No, que más hubiera querido Wolfang, pero hubiera perdido el tiempo, Nina, es leal a los Timbler, casi como yo, pero ¿Por qué preguntas?

Curiosidad, el otro día que estuve ahí, no la vi y Gustav quería darle las gracias, ya sabes aun este algo traumado por lo que paso hace algunos meses.

Según estuvo, enferma.

¿Algo grave?

No, lo creo, o bueno si consideras quedarte a retozar en la cama con el hijo del dueño, tal vez si sea algo grave.

Bill, siente un extraño malestar en la boca del estómago— ¿Cuántos años tiene ella?

debe tener entre veintiuno o veintidós, la verdad no estoy segura.

¿Qué hay del chico?

diecinueve, es un niño aun pero Nina, es toda una come hombres por lo visto. ¿Bill en verdad es curiosidad?

¡Claro que es curiosidad! —grita y se pone de pie, Tabatha también lo hace.

Discúlpame, es que esto de Ende, me está volviendo loca.

Mejor usa tu boca para algo en lo que definitivamente si eres buena—la hace quedar de rodillas frente a su miembro, le toma del mentón, mientras que su otra mano libre saca su pene del confinamiento de su bóxer, Tabatha, cierra los  ojos, al sentirse humillada y molesta, pero decide no decir nada, se concentra en hacer lo que Bill, le ha pedido, puede sentir sus manos enredarse en sus cabellos castaños, tirando fuertemente de ellos, al tiempo que el pene de Bill, le llega hasta la garganta, lleva una mano hasta su cabeza, para encontrar la mano de Bill, haciendo presión en ella, para que deje de tirar tan fuerte. Bill sienta que está próximo a terminar, Tabatha es una jodida diosa del sexo, tira de su cabello una vez más, se escucha un sonido húmedo cuando su miembro sale de los labios de la morena, la pone de pie, colocándola de espalda, sin darle tiempo hablar, aparta un lado de la tanga y la penetra rudamente, arrancando un grito de dolor de la morena, que solo se agarra fuertemente al filo de la barra, Tabatha, cierra fuertemente los ojos, algunas lágrimas se escapan, está acostumbrada a que Bill, sea rudo, pero en ese momento, parece estar desquitándose, Bill, sale y se empuja rudamente dentro de ella, un par de veces, hasta derramarse en su interior, sale bruscamente, Tabatha jadea nuevamente, pierde el equilibrio, cae de rodillas y aprovecha para limpiarse las lágrimas.

Eres excepcional muñeca—le palmea la cabeza, termina de arreglarse la ropa, saca un par de billetes y los deja sobre la barra—Llámame cuando abran de nuevo Edén, ardo en deseos de verte bailar—Tabatha se pone de pie, hace una mueca de dolor, se gira y le sonríe, Bill se acerca de nuevo y le besa los labios—No olvides tomar tus pastillas—le pasa una mano por el delicado cuello, hasta que hace presión, Tabatha lleva sus manos hacia la de Bill y niega—Bien, no, me gustan las sorpresas—le sonríe, Tabatha  jadea, cuando la mano de Bill deja de hacer presión.

***

Bill, abre la puerta del departamento de Tom, lo primero que  escucha son las estruendosas risas de  sus amigos, entra en la sala y es recibido por Andreas que rápidamente le entrega una cerveza.

¿Dónde demonios estabas, llevamos llamándote toda la mañana? —Andreas le reclama y se deja caer junto a Gustav.

Me estaba follando a Tabatha.

Viejo en verdad te ha pegado duro—se burla Georg.

Esa es una perra en celo que me sirve para una sola cosa.

¡Bill! —se queja Gustav, Bill lo mira con una sonrisa—No, la llames así, la pobre ilusa cree que la vas a sacar de Edén.

Pobrecita—hace un gesto de lastima—creo que voy a tener que mandar hacer una réplica de mi pene, para que cuando deje de follarla, no me extrañe tanto—los demás ríen, ante el chiste.

Deberías andarte con más cuidado, una mujer despechada es peligrosa y más si solo la usas como un hoyo donde meter tu pene—dice Tom, entrando en la habitación.

¿Lo dices por experiencia? —Bill, levanta una de sus perfectas cejas.

Que te jodan.

Eso lo acabo de hacer yo, me jodi a Tabatha—le da un trago a su cerveza—Por cierto, ya sé porque Edén, está abriendo cada tercer día, parece que tienen problemas económicos y necesitan un inversionista, alguien interesado.

¡Bill, pero tú en verdad estas pendejo!—dice Georg, riéndose— ¿Quién de nosotros va querer meter su dinero ahí?

Bueno, yo lo haría—Responde Andreas—Si tuviera, claro.

¿Qué quieres decir con que si tuvieras? —pregunta Gustav, mirando fijamente al rubio.

Bueno invertí, mi dinero en un equipo de futbol de segunda división.

Rubio carbón—le palmea el hombro Tom—que callado lo tenías.

¿Qué hay de ustedes G’s?

Bill, ya te dije que no, además si quisiera hacerlo, tendría que esperar a que mi padre muriera y me deje su herencia, si es que me deja, ya sabes que odia que haya estudiado psicología y esté dando clases y para entonces Edén, ya estaría cerrado.

No lo haría Bill, mi dinero está invertido en mi estudio de grabación y con eso de que ahora ya todos pueden grabar desde la comodidad de sus  casas el estudio no está pasando por una buena racha y no creo que a mi padre le agrede que su hijo este invirtiendo en eso.

¿Qué hay de ti Tom?

¡Claro Bill, porque no lo había pensado antes! —se palmea la frente

No seas sarcástico—lo patea.

No es sarcasmo Bill, pero no, tampoco lo haría, si cierran  esa mierda de lugar, me da igual y a ti también debería, has tenido demasiados problemas gracias a tus parrandas ahí.

¡Bill, lo quiere es ver a la Barman! —Andreas aplaude y grita

Déjate de estupideces Andreas, y si así fuera a ustedes ¿Qué?

Bill, esa chica jamás va hacerte caso—dice Gustav.

¿Por qué no?

Porque no eres nadie, solo un pendejo mimado por su hermano y sus amigos, la chica estudia medicina y la verdad no creo que quiera estar con alguien que aduras pena termino la carrera de Arte.

¿Por qué no inviertes tu Bill? —le pregunta Andreas poniéndose de pie.

No es mala idea.

¡Andreas, no le des ideas! —gritan Tom, Georg y Gustav

¿Qué? Si todos sabemos que Bill, está más quebrado que todos juntos, entre la multa, las drogas, la ropa, las perforaciones y los tatuajes, Bill próximamente se va a tener que vender para poder pagar todas sus deudas.

Eres un idiota—Bill, golpea Andreas en el estómago, sofocándolo.

¡Idiota! —se queja, los chicos ríen.

Si tengo dinero, pero no tanto.

Vámonos Andreas, Bill está a punto de entrar en modo diva y aún tenemos que averiguar lo de Sofía.

¿Qué Sofía? —pregunta Bill, mirándolos fijamente a todos. Tom mira molesto a Georg, que se pone rojo como tomate.

Estoy leyendo la decisión de Sofía,  Andreas y Gustav me apostaron a que no lo terminaría, ya sabes es jodidamente confuso—Bill, hace una mueca y Tom niega—Bueno nos vamos, despídete rubio—Andreas levanta el dedo medio y los chicos desaparecen del departamento.

***

Bill observa su reloj de muñeca, desde la última vez que lo observo han pasado solo diez minutos, da una rápida mirada a la habitación donde además de él hay unas veinticinco personas más, la encargada del curso, da una breve introducción sobre el curso para el control de ira, suspira fastidiado se había saltado las clases el último par de semanas, hasta que recibió una visita del cuerpo de policía y había pasado ocho horas encerrado por desacato. No pensaba que el crabrón de Schneider en verdad cumpliera con su palabra, pero se había equivocado.

Podía salir al baño y fugarse, pero la idea resultaba menos atractiva si contaba con que afuera estaba el sequito de guardaespaldas de su padre, Jörg le había gritado delante de toda la comisaria después de sacarlo y el mismo lo había llevado, para después dejar a tres de sus hombres más confiables haciendo la labor de niñera de Bill.

Como si eso no fuera suficiente, había dado positivo en el examen antidoping, estúpido Andreas que no había podido contener sus ansias de esnifarse en su compañía, Tom le había gritado y golpeado y él no había hecho nada para impedirlo, ahora tenía el labio partido y un corte en la ceja, al único que no quería defraudar y lo había hecho, Tom se había encerrado en su departamento y había dado la orden de no dejarle pasar y como no era del agrado del conserje, este le había bloqueado la entrada.

Se desploma en el asiento trasero del coche, mientras este se pone en marcha y lo llevaba a la oficina de Jörg. Tiene que darle un reporte de cómo le había ido en su primera clase, para después tener que ir al hospital a realizarse una nueva prueba.

Toca la puerta  y espera a que su padre le dé la orden de pasar, cuando escucha el adelante, abre la puerta asomando primero la cabeza, no puede evitar sonreír o al menos hacerlo cuando ve a Tom sentado en uno de los sillones de la oficina, pero su sonrisa no es retribuida.

Pasa Bill— pide  Jörg mientras tapa con una mano el auricular del teléfono, entra y cierra  la puerta tras sí, Jörg regresa a su llamada y le indica que tome asiento junto a Tom, quien toma una carpeta que esta sobre la  mesa y finge hojearla.

¿Hasta cuándo vas a seguir molesto? —Su voz es débil, Tom le mira un segundo y regresa a su atención a los papeles — ¿Tom?

No me jodas ahora Bill.

Bien, ¿cómo te fue? — pregunta Jörg cuando termina con su llamada.

Bien— es la escueta respuesta de Bill.

¿Solo eso? ¿Bien?

Fue mi primera clase, así que estuvo bien, esto va a durar como un mes o algo así— esa respuesta parece convencer más a Jörg quien sonríe.

Bueno, le estaba comentando a Tom, que es hora de que ambos se dediquen al negocio familiar— Bill mira a Tom quien sin mirarlo se encoje de hombros— claro ambos en aéreas diferentes, ¿Qué opinas Bill?

¿Tu que has dicho Tom? — ignora a Jörg y mira a su hermano

Me gustan los números y prefiero estar aquí a tener que pasar las mañanas en la oficina de Gordon.

¿Entonces es un sí? —Pregunta de nuevo y Tom asiente — Entonces, por mi está bien— mira a Jörg que le sonríe.

Perfecto, mis dos hijos en la empresa esto va hacer genial ya lo verán chicos.

Seguro— responde Bill.

¿Aun dibujas Bill?

Es bueno saberlo, ¿Quieres integrarte al departamento de arte?

Supongo que está bien.

No te preocupes, Tom se queda en mercadotecnia y estarán casi juntos. — Jörg sabe que sus hijos no pueden estar separados por muy molestos que estén el uno con el otro. Bill solo asiente— Bueno entonces ahora que están de acuerdo, tú y yo tenemos una cita en el hospital. —Se pone de pie y Bill también lo hace —adelántense al coche, mientras hago una última llamada.

Bill juega con las pulseras que ese día complementan su atuendo, Tom sigue en su papel de ignorarlo.

Sofía Sacks — murmura Tom, después de unos minutos de silencio, Bill le mira sin entender, pero Tom no le mira— la chica, Nina— esta vez sí le mira — su nombre es Sofía Sacks— le extiende la carpeta que anteriormente estuviera hojeando en la oficina de su padre.

¿Cómo?

Georg, se tomó la libertad de investigar la receta que le diera a Gustav, le llevo a un consultorio en el centro y el médico dijo que tenía dos médicos que le ayudaban y eso explicaba lo del recetario— Bill sigue sin comprender— le conto de Gustav y que fue una chica quien le atendió y entonces el médico dijo que la única doctora que hacia practica con él, se llama Sofía Sacks y como si fuera señal del destino ella entro en ese momento, pero Georg se despidió antes de que el Doctor  les presentara, lo demás fue con ayuda de algunos contactos.

Yo, no sé qué decir

Escúchame bien— le mira serio— A partir de aquí te mueves tu solo, solo prométeme que no harás una estupidez.

¿Una estupidez?

Solo,  solo se Bill, el chico que nosotros conocemos, no el imbécil del bar, o el de los diarios— Bill asiente, Tom lo golpea en el hombro y esa es su señal de que las cosas están bien nuevamente.

***

Bill pasea la mirada por los cuadros que adorna la pared de la consulta mientras esperan los resultados de los exámenes que le acaban de practicar, Tom se dedica a enviar mensajes para distraerse, Jörg ha salido atender la llamada de su tercera esposa, disculpándose con sus hijos.

¿Cuánto crees que le saque con el divorcio? — Tom levanta la mira y observa a Bill sin entender— Jörg se va a divorciar, no me digas que no lo has notado, hace días que no lleva el anillo.

Tom se encoje de hombres y parece meditar antes de responder— No mucho, Papá es un hombre inteligente y le habrá hecho firmar algún contrato prenupcial bastante complicado y con más candados de los que te puedas imaginar— Bill asiente y ese momento la puerta se abre y entra el Doctor.

Estás limpio de drogas, felicidades Bill— el aludido sonríe satisfecho y Tom también— enviare una copia al juez del examen.

¿Entonces ya me puedo ir?

Claro, nos veremos el próximo, mes, para un nuevo estudio. —Bill asiente, Tom le estrecha la mano al médico, después lo hace Bill y ambos salen del consultorio, Jörg aun continua hablando por teléfono.

¿Qué harás ahora? —pregunta Bill.

Tengo que ver a nuestra adorada madre a y la perra de Kate—hace una mueca—hay que ver invitaciones para nuestro compromiso.

¿Creí que ibas a romper tu compromiso con ella?

Y lo voy hacer, solo que ambas van a recibir un poco de la venganza de Tom Kaulitz, Simone debió escuchar a Gordon y la perra de Kate, debió hacer lo mismo que las demás, darme las gracias por desvirgarla. De no ser por mí, aun seguiría virgen y con lo frígida que es, quien en su sano juicio va a querer tirársela. —Bill ríe estruendosamente, la puerta del ascensor se abre y un par de médicos salen, el altavoz del hospital, llama a la Doctora Sacks, Bill se gira y observa a una rubia correr hacia una puerta, mientras que otro médico, grita el nombre de Sofía. Bill y Tom se miran fijamente, una sonrisa aparece en los labios de Bill. La ha encontrado fuera de Edén.

& Continuará   &

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