CAPITULO 14 VERIFICANDO DATOS

Andreas le sonríe a un par de chicas que pasan frente a la ventana de la cafetería donde Bill y él se encuentran, frente a ellos, hay un enorme parque, con una pista de correr, desde su lugar, pueden ver a varias chicas correr, todas en ajustados pantalones de deportes, aunque usan sudaderas, el clima está comenzando a cambia, da un sorbo a su café y mira a Bill, quien tiene la mirada fija en el parque. Se encuentran en la parte norte de la ciudad, en un barrio conocido principalmente por albergar a estudiantes de la universidad de Berlín, visualmente el lugar ofrece una buena vista de las chicas que viven cerca, un lugar al que Andreas a denominado su nuevo “Jardín de flores” quien puede resistirse a su encanto y a su poderoso porsche 911 targa 4s  azul eléctrico.

 —Bill, en verdad aprecio que me hayas invitado un café, pero ¿Qué hacemos en esta parte de la ciudad?

Estamos verificando datos.

¿Verificando datos? ¿Eso qué demonios significa?

Bill, suspira, voltea a ver a Andreas por un segundo, aunque sus ojos se ocultan tras sus gafas, Andreas sabe que le dedica una mirada exasperada— Estamos asegurándonos que la información que Tom, me dio es la correcta—Andreas se rasca la parte posterior del cuello y vuelve a darle otro sorbo a su café.

 Bill, había leído la poca información de la carpeta que Tom le había entregado, solo contenía su nombre completo, fecha de nacimiento, recientemente había cumplido veintitrés años, sabía que tenía un perro llamado Lucas, la dirección y numero de apartamento, además de que estaba en su último año de medicina en la Universidad de Berlín, y que hacia practicas o algo así en el hospital general de Berlín, la curiosidad era algo  nato en Bill y no podía negar que le llamaba la atención como la chica, podía balancear dos vidas, era como una clase de superhéroe,  de día una dulce e inteligente estudiante y de noche una sexy barman. Bill recordaba que sus años como estudiante de arte, había sido caótico, sus maestro solían decirle que tenía pasión y habilidad para el dibujo, pero que su técnica necesitaba pulirse y debía concentrarse más en las clases y menos en las fiestas.

¡Ahí, estas! —una radiante sonrisa se apodera de las facciones de Bill, Andreas desvía la mirada de su teléfono, hacia la ventana, para ver correr a una chica rubia, en ropa deportiva negra, con el cabello, recogido en una coleta, sostiene la corree de un golden retriever, que no debe pasar de los nueve meses, que corre tras un caniche blanco.

¿Es Nina? —pregunta completamente intrigado

No, esa es Sofía Sacks—responde viéndola desaparecer, toma su cámara y ajusta la lente, para cuando vuelva aparecer, tomar una foto—Nina es la barman.

¿No, son la misma? —se rasca la frente, en un gesto que denota su confusión.

Mismo cuerpo, diferente identidad.

Bill, ¿Qué te metiste?

¡Olvídalo, Andy! —le sonríe tiernamente es un gesto que Andreas conoce muy bien, es el mismo que usaba su madre cuando era niño y creía que era una pérdida de tiempo explicarle algo tan simple. Se cruza de brazos molesto, Bill, regresa su atención a la ventana, justo cuando aparece de nuevo Sofía, ajusta el lente de su cámara nuevamente, para enfocarla y obtener una buena toma, hace una serie de fotos, hasta que vuelve a desaparecer.

¿Hasta cuándo vamos a estar aquí?

Bill, levanta  la mirada de la pantalla de la cámara y mira a Andreas como si acabara de hacer la pregunta más estúpida del mundo, levanta su mano, haciéndole una señal al mesero, para que les lleve la cuenta, vuelve a la mirada a la ventana, justo cuando Sofía, cruza la calle en dirección a la cafetería.

¡Mierda! —dice Bill, llamando la atención de Andreas, que está revisando las imágenes de Instagram, levanta la mirada cuando la puerta se abre, Sofía entra con Lucas y se coloca frente al mostrador, le sonríe al chico que está del otro lado, Bill, frunce el ceño al verla coquetear con el chico.

Tranquilo, hombre que solo está pidiendo una malteada—regresa su atención al teléfono, mira esporádicamente a Bill, que comienza a removerse inquieto en el asiento, tiene dos teorías, una puede ser la abstinencia de drogas en la que han puesto a Bill y a ellos, aunque es Bill quien más consume, o en verdad estar por lanzarse hacia la barra a reventar a golpes al chico que se despide de Sofía. Bill, la sigue con la mirada y se pone de pie, Andreas también lo hace, deja un billete en la mesa y sale tras Bill, no sea que haga una estupidez, corre tras el justo para tomarlo del codo y hacerlo retroceder— ¿Qué estás haciendo?

La sigo idiota—se suelta

¿La sigues? Yo más bien diría, que estar por agarrarla de la mano—se rasca la parte posterior del cuello—Escucha, mejor vámonos y luego puedes regresar cuando, hayas planeado mejor como acercarte a ella.

¡Tienes razón!—le toma el rostro con ambas manos y le besa la frente—Eres un genio, necesito que me lleves a un lugar—se gira y camina hacia el coche de Andreas, con un chico confundido detrás  de él. Sin decir una palabra, enciende el coche y se enfila en la calle para salir del barrio.

Ok, ¿A dónde se supone que vamos?

Iremos hablar con Gordon y después veremos.

El llegar a la oficina del padrastro de Bill, les lleva más tiempo del que esperaban, pues se habían topado con una manifestación, habían desviado el tráfico, cuando por fin llegan a su destino, Bill sale corriendo del coche, haciéndole una seña a Andreas para que lo espere, recibiendo un gesto de aberración del rubio en respuesta, pero sabe que no tiene otra, maldice al resto de los chicos, por no querer ser el chofer de Bill, todos se habían excusado con el hecho de que tenían que trabajar. Saca un cigarrillo del interior de su chaqueta, maldice al darse cuenta que no es uno que pueda fumar en la calle y mucho menos en la casa de campaña de Gordon Trümper. Abre la puerta del coche y revisa la guantera hasta dar con una cajetilla que Gustav dejo ahí, por suerte aún tiene un cigarrillo, lo enciende y comienza a fumar recargado en  el capo de choche. Mientras mira algunas becarias salir, para tomar su almuerzo, les sonríe, asegura el coche y cuando esta por caminar detrás de una de las becarias, la puerta se abre y Bill, sale corriendo, Andreas vuelve a maldecir por décima vez en lo que lleva de ese día, puede ver que su amigo está feliz, supone que sea lo que haya tenido que hablar con Gordon, salió como Bill, lo esperaba no cabe duda que el pequeño Kaulitz  es un completo manipulador.

Vamos rubio, mueve tu culo, tienes que llevarme a otro lugar.

Bill, tengo hambre —se queja, pero aun así camina detrás de Bill y abre el coche.

Solo haremos una última visita y te invito a comer a casa de la perra de Simone o a donde tú decidas.

¡Mas te vale crabrón! —Le apunta con un dedo y pone de nuevo el coche en marcha, — ¿Qué vamos hacer a la oficina de Schneider?

Vamos arreglar unas cosas.

Bill, seamos prácticos la última vez me dijiste que te amenazo en el baño, ¿Qué vas a decirle?

Ya lo veras, tú solo conduce.

Andreas guarda silencio y sigue conduciendo, Bill se muerde el labio inferior y se frota las manos, comenzado a dudar de que su plan funcione, aunque tiene el respaldo de Gordon, en caso de que el bastardo de Schneider se ponga pesado.

Por cierto casi prendo un porro frente a la casa de campaña de Gordon, por suerte me di cuenta a tiempo—dice, con la intención de calmar la ansiedad de Bill, quien le mira con un gesto divertido—Me deshiciese del porro, pero en la guantera hay una cajetilla que dejo Gustav.

Bill niega y se acomoda en la gorra nuevamente—Es hermosa ¿verdad?

Anderas, desvía la mirada por un segundo de la carretera a Bill, solo para ver como mira las fotos que hizo hace un par de horas—Si, lo es —concede antes de volver la mirada al tráfico—Bien llegamos.

Ambos caminan por el pasillo que los lleva a la oficina del juez Schneider, son recibidos por la secretaria que les dedica una sonrisa que enmascara una mueca de fastidio, su jefe estaba de malas y el haber recibido la llamada de Gordon Trümper para informarle que su hijastro iría a verlo, solo había empeorado el asunto y ella había terminado pagando los platos rotos.

Buenas Tardes, ya te están esperando—dice poniéndose de pie y llamando a la puerta, tras escuchar la respuesta del otro lado, la abre y deja pasar a Bill, detiene  a Andreas—Sera mejor que esperes ahí—señala un par de sillones de cuero, Andreas se encoje de hombros y se gira para esperar a Bill, donde le han dicho.

 

Bill cierra la puerta y mira al hombre que le sonríe y se cruza de brazos, Bill  no sonríe, no va a caer en provocaciones, si quiere que su plan funcione.

Bill, muchacho, ¿Qué te trae por aquí? —le saluda y le indica la silla frente a él.

Voy a ir directo al grano—el hombre asiente—quiero hacer mi servicio comunitario en el hospital general de Berlín.

Schneider, enarca ambas cejas y ríe, Bill, solo suspira contando internamente hasta diez, para controlar las ganas que tiene que golpear al hombre con el adorno de tiene en su escritorio.

Bill, el servicio comunitario, no es una asignatura de la escuela que puedas cambiar solo porque no te gusta.

Eso ya lo sé, pero es bastante molesto tener a la prensa detrás de mí, mientras levanto basura.

¡Oh! ¿Así que de eso se trata esta visita? —Bill, le mira confundido—Solo estas aquí para abogar por tu comodidad.

¡Claro que no! —hace puño las manos—Quiero retribuir a la sociedad, de eso se trata esto, estoy asintiendo a mis clases de control de la ira, he salido limpio en mis últimos exámenes de antidoping y estoy pagando mi deuda y ya le pague  a la zo…—se muerde la lengua y se corrige— señorita por el daño que le cause—Además voy a comenzar a trabajar en la empresa de mi padre, codo a codo con Tom.

Me alegra saber eso—entrecierra los ojos para mirar escrutadoramente a Bill— ¿Por qué el hospital?

Porque no hay un mejor lugar para limpiar mi imagen que ese lugar—Schneider se reclina en su asiento, esperando por una mejor respuesta, Bill, pasa saliva antes de continuar con su mentira—Además, si la prensa ve que estoy haciendo mi servicio ahí, supongamos en el ala de pediatría, eso suma puntos positivos para la reelección de Gordon y eso nos conviene a todos, ¿cierto?

No cabe duda que eres listo chico, bien hare un par de llamadas y me asegurar de avisarle a tu oficial encargado, de tu cambio—Bill, trata de controlar su alegría, bajo su máscara de indiferencia—No, lo vayas a echar a perder Bill, el hospital es algo serio, no es un lugar en el que puedas ir a jugar y buscar una enfermera sexy, para jugar al enfermo, ¿entiendes verdad?

Claro, no voy hacer nada, para arruinar esto—se pone de pie—me llamas cuando hayas hecho los tramites

Sí, yo te aviso, pero hoy tienes que ir a juntar basura—Bill hace una mueca—Tómalo como tu despedida. —Bill, le dedica una mueca que parece ser una sonrisa, se pone de pie y tras estrechar su mano, sale de la oficina, Andreas se pone de pie, en cuanto lo ve salir, le hace una seña con la mano, indicándole que todo salió bien, aunque Andreas no tiene idea de nada.

***

¿Y bien me vas a decir de que hablaron?

Ya no voy a levantar basura, mi querido Andreas, de eso se trataba esto.

¿Le pagaste para que te liberara del servicio comunitario?

Claro que no—ríe y le hace una mueca a Susana, la chica del servicio para que se retire—Voy hacer mi servicio en el hospital general de Berlín.

¿Tú en el hospital, haciendo servicio social? —Andreas estalla en carcajadas, Bill, le mira molesto— ¡Oh! ¿Es verdad? —para de reír y aprieta sus labios hasta formar una línea tensa, que controla su risa. Bill suspira, y continua con su comida, aunque puede escuchar la risilla que se escapa de Andreas, Bill, levanta la mirada para darle un golpe en el hombro, justo cuando Simone entra en la habitación.

Buenas Tardes, Andreas—saluda, el rubio se pone de pie y saluda a la rubia, antes de volver a su sitio. Bill, solo le mira molesto un sentimiento usual en él cada vez que está en presencia de su madre—Bill, Gordon, me dijo que pasaste esta mañana por su oficina, ¿puedo saber para qué?

No, no puedes—le sonríe—si Gordon, no te lo dijo, es porque no te importa—se pone de pie, Andreas mira por intervalos entre su amigo y la madre de este  — ¡Vamos Andreas que llego tarde a mi servicio! —Andreas, le da un último sorbo a su refresco, se despide de Simone y sale de la habitación.

***

Eres muy duro con tu madre, ¿No crees? —pregunta cuando ambos están en el coche. Andreas se encoje ante la mirada que recibe de  Bill, prefiere volver a mirar a la carretera— Ok, ya sé que no es una dulce mujer y, y creo que mejor me callo.

Sí, yo también lo creo—ambos se quedan en silencio de nuevo, hasta que le sonido del teléfono de Bill, irrumpe el silencio, Bill lee el nombre del juez Schneider y no duda en descolgar. Andreas lo mira por el rabillo del ojo, como sonríe, tras responder con un tono de fingido fastidio, da por terminada la llamada, se muere por preguntar qué le dijo, pero se muerde la lengua, ya muchas veces lo han molestado por ser tan chismoso, pero no puede evitarlo, es demasiado curioso—Ok, ya sé que te mueres por preguntar, que me traigo entre manos. Pedí que me cambiaran al hospital general de Berlín, porque Sofía, hace sus prácticas ahí.

Andreas duda un momento, que responder, está asimilando lo que Bill, le ha dicho y una duda comienza a taladrar en la cabeza de Andreas ¿Sera esta pobre chica, la nueva obsesión de Bill?

¿No vas a decir nada?

¿Qué quieres que diga? ¿Qué me parece una idea estúpida lo que has hecho?

¿Por qué es estúpida?

Bill, dime la verdad, ¿Qué planeas hacerle a la chica? —pregunta cuando ha tenido el coche, en el parque en el que Bill tiene que estar ese día, aún les quedan veinte minutos, antes de que Bill tenga que marchase, Bill, frunce el ceño.

No voy a lastimarla, si es lo que estás pensando, ¿Por qué demonios Gustav y Tu no me dan el beneficio de la duda?

Porque te conozco y este chica tiene un parecido impresionante con Sarah.

Esto no tiene nada que ver con aquella zorra—golpea el tablero del coche, provocando que Andreas de un bote, en su asiento—La chica me gusto, desde el primer momento que la vi, y más aún cuando me rechazo —Andreas esta por decir algo, Bill levanta su mano para que guarde silencio—eso la hizo a un más interesante, no es como las demás, no le impresiono quien fuera, ni todo el dinero que tengo, me trato como si fuera cualquier cliente odioso y eso es algo que le admiro, además de que hay algo en ella, que llama mi atención.

¿Qué seria eso?

Tristeza.

Bill, no puedes intentar acercarte a ella, solo porque vez algo como eso, que tal si la chica tiene un trauma o que se yo.

¡Andreas, tu no entiendes!

Bill creo que, quien no entiende eres tú. Creo que te hemos malcriado demasiado.

Creo que todos se deberían callar sus comentarios y dejarme este asunto a mí—sale del coche y da un portazo, Andreas solo maldice, porque de seguro Bill, le ha dañado el coche y además lo ha hecho enojar, pero Gustav tiene razón, esa chica tiene un futuro brillante y Bill, solo es un sombra que va a oscurecer ese brillante futuro. O tal vez puede estar equivocado, si Tom y Georg se han empecinado en darle el beneficio de la duda a Bill y han conseguido todo lo que sea necesario, para que Bill, de con ella, ¿porque no apoyarlo?, aunque claro, siempre estando al pendiente de Bill, de que no vaya a dañar a Sofía.

Lo siento Sofía, pero Bill no va a dejarte tranquila hasta que no te consiga—observa la cámara en el asiento trasero, la enciende y busca hasta dar con las tomas —En verdad eres una belleza—deja escapar un suspiro— Bill es un cabron con suerte si logra llamar tu atención y si tu  logras volverlo alguien más humano, sin que te lastime. Tendrás el agradecimiento de todos nosotros de por vida.

& Continuará   &

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