15: Deseos y necesidades

«Billy Future» Fic de Ignacio Pelozo

Capítulo 15: Deseos y necesidades

La reacción de Simone, no era lo que realmente Tom esperaba de ella pero aún así nada lo podía hacer más feliz ¿Qué mejor que el apoyo de su madre? Sin embargo, durante la cena conversaron de todo un poco, desde como era Bill con él hasta cómo le dirían a Gordon la nueva decisión. El padre de Tom, desde que su hijo había entrado en la adolescencia jamás le había dado pautas ni charlado sobre las precauciones. Siempre Simone era quien estaba detrás de su hijo por el temor a ser abuela antes de tiempo. Las probabilidades, entonces, de que Gordon siguiera manteniéndose al margen eran las más altas o tal vez también lo apoyara ya que nunca dio comentarios homofóbicos. Melisa por su parte estaba feliz y tranquila. Bill se estaba convirtiendo en su mejor amigo, ese amigo grande como ella escribía en sus dibujos pero con el corazón de un niño.

Departamento de Bill
Jane tenía su corazón hecho añicos. Sus esperanzas de algún día enamorar a Bill estaban pisoteadas y solo le quedaba intentar olvidar.
-¿No vas a decirme qué te pasa? –preguntó el de rastas mirándola desde el umbral de la puerta de su habitación con un par de lágrimas en sus mejillas– Jane realmente me preocupas.
-Ven –susurró la morena sentándose como indio en el sofá, y Bill ya con ropa de dormir se acomodó junto a ella. La miró esperando una respuesta y suspiró– verás…es que ahora mi mejor amigo es feliz, encontró la persona que tanto esperó y apuesto a que dentro de poco querrás vivir con él, compartir tus cosas con él… y a mi me dejarás de lado.
-No –interrumpió abrazándola, sintiendo un nudo en la garganta– el lugar que te ganaste en mi corazón desde que no superábamos el metro del piso, solita lo ganaste ¿De acuerdo? Y eso no lo podría cambiar nadie. Vamos Jeini yo te amo.
-Jeini –suspiró con una sonrisa– prométeme que no me abandonarás.
-No lo haré – añadió Bill y de repente se separó – ahora como mi mejor amiga necesito un consejo.
-Si es de amor no soy la indicada – dijo de inmediato – sabes que mi relación anterior con Martín fue un tremendo fracaso.
-No es de amor – susurró el pelinegro y de inmediato se ruborizó – ya sabes… de lo que yo no hablo.
-¿De sexo? – Preguntó con plena naturalidad y Bill se ruborizó hasta las orejas – no seas tonto, decime.
-Bueno verás… yo…mmm, no se – dijo mordiéndose el labio – no se.
-¿Qué no sabes? – cuestionó Jane sin comprender y él se removió en el sofá – ah ya se! No sabes quién a quién.
-Sí, eso –asintió con timidez– tampoco le quiero preguntar a Tom, me da vergüenza o temor que piense que quiero ir rápido.
-Verás, eso es un tema que solo ustedes pueden saberlo…pero supongo yo que él a ti-comentó intimidándolo aún más– pero tranquilo sucederá cuando tenga que suceder.

Bill se quedó pensativo con su corazón latiéndole muy fuerte, mientras su mejor amiga lo despedía con un beso en la mejilla y se marchaba a dormir. Lleno de ilusiones y deseos, él también se fue hasta su cuarto. Abrió la cama y cerró la puerta encontrándose únicamente con una penumbra y la tenue luz proveniente de la ventana. Se sentó sobre su cama quitándose la camiseta acostándose únicamente en esos pantalones de chándal. Se tapó hasta la cintura y dejó escapar otro suspiro estaba vez más tibio. Cerró sus ojos y recordó los besos de su fotógrafo, acto seguido comenzó a acariciar la piel de su pecho sintiendo el frío de su mano hacerlo estremecer. Sus finos dedos delinearon desde su sensual piercing hasta la estrella en su cadera escabulléndose por dentro de su ropa interior. Los vellos de sus brazos y su nuca se erizaron ante la sensación mientras acariciaba su erección. Con un Tom enamorado y apasionado en sus pensamientos sintió su esencia bañar parte de sus dedos y las sábanas. Sonrió ante el acto que acaba de cometer, justo cuando su móvil vibró en su mesita de luz. Lo tomó entre sus manos y lo elevó hasta su vista.

No puedo dejar de pensarte, no sabes cuanto desearía tenerte acá pegado a mí todo tu cuerpo y estar recorriéndolo con mis labios. Tom”
También deseo lo mismo – escribió acostándose de costado – no puedo dormir, te necesito.
Mamá se entero de lo nuestro – respondió el de trenzas y su corazón se atemorizó – pero lo ha aceptado, quiere conocerte.
Oh que nervios por dios, yo también a ella – tecleó nervioso – tu madre, tu hermana y tu son tres ángeles.
Tu eres mi ángel – envió Tom – era para eso mi amor, te dejo descansar. Nos vemos mañana y prepárate para perder en la carrera.
Já eso es lo que piensas – rió irónicamente el de rastas – descansa y sueña bonito. Te amo.
Yo más – finalizó el fotógrafo.
Volvió a colocar su móvil en la mesa de luz y cerró sus ojos, esperando a que la noche pasara rápidamente para volver a estar junto a él.

Nach, bar.
-Aclaraste tus dudas, pero no podes reconocerlo –insistió Natalie– reconoce Jörg, tu hijo está con un hombre y todos los empleados lo saben. Yo ahora tengo la certeza.
-Tengo que verlo –se excusó su amante bebiendo el trago fuerte que el joven de la barra le acababa de dejar– Natie tenemos que pensar en algo, de ser así yo no puedo permitirlo, si el mundo se entera de la decisión de Bill… imagínate la prensa, los rumores, los negocios! Cuantos inversionistas me dejarían tirado eh? ¿Cuántos? Adiós negocios… no, no dejaré que una estúpida confusión de Bill haga que todo el esfuerzo se vaya al demonio.
-¿Y qué se supone que harás para separarlos? – Preguntó la rubia – enamorar a Tom? Es absurdo.
-Yo no haré nada – añadió mirándola intensamente – ese es tu trabajo.
-Bill no me dará atención y lo sabes –resopló revoleando los ojos y bebiendo un sorbo a su trago– además, sería imposible con él pegado al fotógrafo todo el puto día.
– Bueno eso es tu trabajo – volvió a decir Jörg – buscar la oportunidad, no te apresures tenemos mucho tiempo, pero no quiero que te le tires a mi hijo.
Natalie lo miró comprendiendo su pedido y le gustó la idea.
-¿Pero tampoco te pido que te enamores de Trümper estamos? –Cuestionó el hombre acercándose hasta ella dejándole un fugaz beso en su cuello– siempre serás mía.
-¿Cuándo la vas a dejar? – interrumpió molesta y él resopló volviendo a beber.

– Sabes que no puedo – contestó apenado – sabes que toda esta fortuna, sabes que la empresa, la mansión, el dinero, hasta los billetes que te doy a ti y a tus antojos son de la herencia de Caroline y mi hijo, si la dejo me voy a la basura.
-Eres tan mierda – sonrió ampliamente la rubia – por eso te amo.

Pista de Karts;
Derek junto con Victoria habían llegado muy temprano a la pista de karts, seguidos de Gustav un loco por estos vehículos. Las mujeres de la empresa, llegaron cerca del mediodía con algunos bocadillos y bebidas que de inmediato acomodaron en una gran mesa donde el sol daba cálidamente. Charly y Georg llegaron más tardes, el primero como porrista y el castaño listo para dar tregua también a la carrera. Por último llegaron Tom y Bill quienes venían desafiándose en el camino. Una vez todos allí, el subdirector les indicó el camino al pequeño vestuario y marcharon hacía allí.
– Quítense todo, se ponen un traje de estos para correr o como se llamen – indicó el hombre – y luego el casco, los guantes y esa bola.
El joven de rastas de inmediato les dio la espalda mientras comenzaba a bajarse los pantalones, dejando al descubierto sus blancas piernas y el boxer oscuro que ajustaba su delicado trasero. Tom no podía despegar la vista de esa zona justo cuando Bill comenzó a subirse el traje para correr y tímidamente notó donde estaba depositada su mirada.
-Ey –le llamó sonriendo– ¿Qué miras?

Derek prestó atención a esa pequeña escena y sonrió con malicia.
-Nada. Nada – respondió el fotógrafo terminando de subirse el largo cierre – ¿Vamos?
Salieron en silencio, intentando disimular ya con la tela que se coloca previa al casco y miraron impacientes la pista.
-Te hago una apuesta –dijo Tom rompiendo el silencio– si llegas antes que yo pasaremos la noche en mi casa, si llegas después que yo, es decir pierdes, en la tuya.
-De acuerdo – aceptó con aire de superado – ve advirtiéndole a tu madre que debe pasar la noche fuera.
-Já claro – murmuró el de trenzas – deja de desafiarme.
Se rieron muriéndose por darse un beso, justo cuando Derek les advirtió a todos que estaban listos para empezar. Gustav y Georg tomaron las primeras posiciones con dos Karts amarillos, atrás Derek y Peter con dos karts blancos, y finalmente Bill y Tom por dos azules.
El hombre que estaba a un lado de la pista levantó y bajó la banderilla indicando el inicio. Las mujeres comenzaron a gritar desesperadas alentándolos… la mayoría a Tom. Bill abrió paso por la derecha, acelerando con velocidad tomando el primer lugar, justo cuando notó que a su lado el fotógrafo intentaba alcanzarlo abriendo pasó por la izquierda. El kart de Derek se detuvo en la segunda vuelta, por lo que tuvo que bajar de él y correr para no ser atropellado.

Bill y Tom habían tomado bastante distancia, y más bien parecía una guerra entre ellos dos. Notaron la línea final muy cerca, Tom aceleró a fondo y Bill hizo lo mismo. Pero uno de los Karts azules siguió de largo y todos gritaron asustados ante el gran impacto.

Continuará…

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