CAPITULO 19: MI HERMANO ANTES QUE TÚ

Tom mueve su cuello de un lado a otro, hasta que lo escucha tronar, sin apartar la mirada de la computadora, actualizando los documentos que Jörg, le pidiera, se siente más como un maldito asistente de su padre, que un como el encargado de uno de los departamentos de la empresa, pero con Bill, haciendo el vago o como le llama Andreas, jugando hacer el samaritano, le queda todo el trabajo a él, como si eso no fuera suficiente, tener a Simone y a Kate zumbándole los oídos a cada segundos, con el asunto de una boda que no se va a realizar, su nivel de paciencia esta por desbordarse cual represa. Pero no solo contra esas dos mujeres, también con Bill, el cabron  está haciendo cosas sin consultárselas, había tenido que sacárselas a Andreas, casi a golpes, cuando el rubio, boca floja se había quejado de los encargos que tenía que hacerle a Bill.

Se lleva las manos al rostro, y termina enredando sus dedos en su cabello, dejando escapar toda la frustración que lo está envolviendo. Enciende un cigarrillo, dejando que la nicotina, el alquitrán, la escasa esencia de menta del cigarro, en conjunto con los miles de químicos que envuelven ese pequeño instrumento de muerte le calme, el efecto no es tan rápido, como uno de los cigarrillos especiales de Gustav, pero estando en la oficina donde no solo es el responsable de un departamento en concreto, si no también siendo uno de los herederos, tiene que comportarse.

Un golpe en hombro lo hace salir de sus pensamientos, Gustav está sentado frente a su escritorio, junto él Georg, que le sonríe burlón, le revuelve el pelo, antes de sentarse junto a Gustav.

Viejo tenemos diez minutos frente a ti y nada, ¿Qué pasa?

Deberías cortar con este asunto de Kate, antes de que te lances del balcón, de ese bonito apartamento que yo iba a comprar y tú me robaste—Gustav, pone los ojos en blanco, ese tema del departamento es la fibra sensible de Georg.

No te preocupes, la fiesta de mi compromiso es en un par de semanas (por no decir meses) y junto con ella, el fin de mi relación con esa arpía y mi momento de dulce venganza a Simone.

¿Pero hay más?, no lo niegues—Tom suspira, Gustav siempre da en el clavo de lo que le preocupa.

Es Bill, no lo he visto en días—Por la reacción de Georg y Gustav, es claro que ellos tampoco.

¿Qué hay de Andreas?

¡Oh! Ese idiota, claro que lo ha visto, algo me dice que esos dos están haciendo cosas, que no quieren que yo sepa, porque los voy a castrar.

¿Con cosas, te refieres al asunto del hospital? —Tom asiente a la pregunta de Gustav.

Ok, no quiero decir te lo dije, pero te lo dije, que tú y Georg, le dieran esa caja de pandora a Bill, con parte de la vida de Sofía, era un peligro, sabemos cómo es Bill, cuando se obsesiona con algo, no se detiene hasta conseguirlo, han pensado que la chica no quiere nada con alguien como Bill—Georg se encoje en el asiento y Tom solo baja la mirada—Nuestro Billy es especial, es como un niño chico caprichoso, al que desgraciadamente le hemos dado todo, solo porque queremos que olvide lo mal que la paso durante ese año en la correccional, porque aunque Gordon se encargó de que estuviera en aislación, nada nos asegura que los guardias no se burlaron de él, hasta quebrarlo, Bill jamás habla de eso.

Gustav, tiene razón—murmura Georg—El Billy, caprichoso y rebelde pero tierno, se fue por el desagüe cuando conoció a esa puta de Sarah y termino en prisión.

 —Tom, has pensado en que va a pasar si el asunto de Sofía, se estanca.

Qué poca fe le tienes  a Bill, Gustav.

No es eso y lo sabes, pero seamos honesto, esa chica es alguien con futuro, tu hermano es solo un chiquillo, mimado con demonios con los cual no ha podido lidiar. Qué pasa si Sofía, no resulta ser lo que Bill, está buscando.

¿Según tu que está buscando Bill?

No te hagas el idiota Tom y no te enojes conmigo, pero sabemos lo que está buscando, un reemplazo de  Sarah

¿En verdad lo crees Gustav?

No hay que ser un genio Georg, espero equivocarme y que el interés de Bill, por ella sea porque lo ha cautivado, y no porque esté buscando un blanco con el cual descargar su rabia acumulada.

¿Tom, tú conoces mejor a Bill, crees que sea capaz de lastimarla?

Tom se rascas la frente—Espero que no, pero de ser así tengo que estar preparado, para hacer una contención de daños.

¿Para ella o para él? —Tom siente un ligero tic en el ojo, al sentir la mirada retadora de Gustav, sobre él—admite que la cagaron, al darle a Sofía en charola de plata y yo te ayudare a pensar en algo.

¿Qué, si no lo hago?

Tom, Tom, Tom, otra vez, no te enojes conmigo por la pendejada que tú y Georg hicieron, solo intento que por una vez, piensen por alguien que no sea Bill, ustedes son más inteligentes que Andreas.

Tom, creo que Gustav tiene razón.

Solo cállense ambos y déjenme pensar que voy hacer.

Georg, dile a Tom, todo lo que sabes de Sofía.

¡Gustav! —grita, llevándose las manos al rostro

Georg, ¿de qué demonios está hablando Gustav? Creí que me habías dado toda la información que habías conseguido de ella.

Tom, la carpeta que te di—mira por un segundo a Gustav—muchas gracias bocón, escucha hay algo que tal vez debí haberte dicho, para que se lo dijeras a Bill…ammm, lo que pasa es que.

¡Vamos Georg, no le des tanta vuelta al asunto!

Tom, cuando Sofía era una niña fue abusada por la pareja de su madre—Tom, mira a Gustav y después a Georg—Si te lo digo ahora, es porque, bueno Gustav me ha obligado, pero también para que tengas en mente, que no solo tu hermano lo ha pasado mal,  siendo honestos creo que fue una total putada lo que le paso siendo una niña y conociendo a Bill y sus extraños arranques de ira, bueno creo que ahora tendrás una mejor idea de por qué Gustav, nos ha estado diciendo que hicimos mal, en decirle a Bill, lo poco que sabe sobre la vida de ella.

¿Qué se supone que, que quieren que haga? ¿Qué le diga que deje de intentar cualquier cosa con ella?

Tom, lo que Georg, intenta decirte—Gustav se frota la frente—Tom, la vida de Bill, comparada a la vida de Sofía, ha sido un lecho de rosas, ya sabemos que no vas a detener a tu hermano, pero se al menos se consiente que esa chica ha tenido una vida difícil, como para que dejemos que Bill, venga y la arruine, así que piensa en algo, en caso de que las cosas se le salgan de las manos.

Los tres se quedan sumidos en un silencio, hasta que un gracioso ladrido, los hace voltear a la puerta— ¡BILL! —grita Tom, levantando al pequeño perro del suelo—No puedes traer al perro a la empresa y menos a mi oficina.

No puedo dejarlo solo, es aún muy pequeño y no quiero que Simone lo saque a la calle— responde, arrebatándole al pequeño cachorro, y dejándolo en el suelo—Hola, Gustav, Hagen—palmea el hombro de ambos.

¡Bill!

Pumba, no orines la oficina de Tomi, o nos va a correr—le dice al cachorro, que continúa investigando el lugar—Listo, ya no hará nada— sonríe.

¿Dónde estabas, te hemos estado buscando? —Tom, observa el aspecto, descuidado de Bill, el cabello despeinado, unos pantalones grises holgados y una sudadera blanca.

Estaba en el estudio.

¿Estudio? —Pregunta las tres voces a coro.

¿Qué hacías ahí?

Gustav, de los cinco siempre he sabido, que tus eres el más inteligente, así que tú pregunta me sorprende, pero igual te lo diré, estaba trabajando.

Vaya estar en el hospital, jugando hacer  la madre Teresa de Calcuta, te ha servido, Bill—Georg estalla en risas, ante su broma, igual que el resto. Bill, solo se encoje de hombros—Estas pensando en publicar tus nuevos trabajos.

No estoy seguro, pero puede que tal vez. Tengo unas piezas muy interesantes, que de seguro le gustaran a Madre.

Creo que mejor no preguntamos—le murmura Georg a Gustav, observando a Bill sentado en el suelo jugando con Pumba.

¿Bill, donde esta Andreas?

Está haciéndome un favor, ¿por qué lo necesitas Tom?

No, es solo que me pareció extraño no verlo pegado a ti, como últimamente es como tu sombra.

Huy esto me suena a celos de hermano—Tom fulmina a Georg por esa broma—Ok, fue demasiado.

Muero de hambre, será mejor que vayamos a comer, antes de que me coma a Georg, por sus pésimas bromas.

***

Los chicos estallan en carcajadas cuando una ruborizada mesera se marcha tras haber tomado su orden, Georg y Tom, se aprovecharon de su encanto para ponerla nerviosa, incluso lograron que tartamudeara y sus mejillas se pusieran rojo granate.

¡Dios! Ustedes dos son un peligro—les reprende Gustav, provocando más risas entre Tom y Georg— ¿Tu no dices nada, Bill? —el aludido levanta la cabeza, para ver a los otros tres que lo miran. Finalmente se encoje de hombros.

¿Qué tiene ese maldito teléfono, que no dejas de estar al pendiente de él?

Nada, Tom, cosas mías y creo que te pasaste con la pobre mesera—Tom, le mira ofendido, Bill, levanta una mano, para que no diga nada—Mejor hablemos de lo de esta noche.

¿Esta noche?

SIP, esta noche.

¿Qué se supone que pasa esta noche, Billy?

¿Como que, qué?  Pues que hoy es la reinauguración de Edén, vamos a ir.

Oh, eso—Gustav hace una mueca—La verdad no estoy muy seguro.

Pues yo si  te acompaño, necesito liberar este estrés que me está consumiendo y supongo que Tomi, va con nosotros.

Obviamente, porque dejarlos a ti y a Bill, solos en ese lugar con el imbécil de Andreas, de seguro terminan peor que nuestro Gustav.

Vamos, Gustav, no puedes dejarnos ir solo, te aseguro que esta vez, nadie va intentar abrirte la cabeza y en caso de que eso pase, siempre tenemos a Sofía—Bill, no se da cuenta de las muecas que hacen los otros al escuchar ese nombre.

Hablando de Sofía, ¿La has visto en el  hospital?

Después de nuestro erótico momento con el cigarrillo, no he vuelto a estar tan cerca de ella, y con eso de que la próxima semana es navidad, le han dado vacaciones en el hospital.

Erótico momento—se burla Tom.

Lo fue,  no creí que alguien como ella me siguiera el juego. ¡Creía que me detestaba!

Nosotros también—responde Georg.

Los cuatro disfrutan de su comida y un par de tragos, aun riéndose de la mesera, que justo antes de colocarle las bebidas, casi se las vaciaba encima, por la mirada de Georg y la sonrisa de Tom.

Yo, tengo un asunto que arreglar, nos vemos en tu departamento Tom—dice Bill

¿A dónde vas?

Arreglar unas cosas— se gira y camina hacia su auto, bajo la mirada de los chicos.

¿A dónde creen que vaya? —pregunta Gustav, encendiendo un cigarrillo.

Ni idea, ¿Deberíamos seguirlo? —Georg, mira el coche de Bill, desaparecer entre el tráfico.

¿Cómo para que Georg? Dejemos a Billy solo un rato o ¿Tu qué dices Tom?

Yo me voy a dormir un rato y nos vemos más tarde y Gustav, más te vale estar a las ocho en mi casa.

De acuerdo, veo que más me vale asistir por mi propia voluntad.

Tom observa el coche de Georg  donde también va Gustav y suspira antes de subir al suyo, comienza a darle vueltas a la nueva información que tiene sobre Sofía, apoya la frente sobre el volante. —Lo siento Sofía, pero mi hermano esta antes que tú.

& Continuará   &

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