2 Temp. Jóvenes Rebeldes 1

Esta vendría siendo la segunda temporada de la historia. Será publicada bajo el mismo título, para que no se pierdan y sigan disfrutando del hilo continuado de la narración.

Fanfic TWC / TOLL de lyra

«Jóvenes Rebeldes: 2 Temporada»

Capítulo 1

Odiaba la Navidad. Parecía que todo el mundo tenía que estar feliz porque eran unas fechas especiales para pasarlas en compañía de la familia. Y en esos momentos Tom no se hablaba con sus padres. Llevaba 3 días en casa y ya había dejado las cosas claras. Y por supuesto, todo lo que había dicho no había sido del agrado de sus padres.

A pesar de haber querido mantenerlo alejado de los problemas que había causado, Jörg Kaulitz ya sabía el escándalo que había montado su hijo por ese video. Y no podía estar más enfadado.

—Terminarás tus estudios en Hillerska, y luego cogerás las riendas de la empresa familiar—dijo con firmeza Jörg—Y ya te puedes ir sacando a ese chico de la cabeza. Ese, y cualquier otro.

—Se llama Bill—murmuró Tom de brazos cruzados.

— ¡Me da igual cómo se llame!—estalló Jörg dando un golpe en la mesa—Si es necesario hago que lo expulsen de Hillerska.

—Cariño, por favor—suplicó Simone mirando a su hijo—No te estamos pidiendo mucho.

—Siempre me estáis exigiendo—estalló Tom a su vez—Que sea educado, que mi comportamiento y notas sean ejemplares. Tengo 17 años, llevo toda la vida obedeciendo sin rechistar y solo os he pedido una única cosa.

Tom miró a sus padres jadeando, odiaba tener esa conversación en esas fechas que tanto gustaban a su madre. Pero siempre era él el que acababa cediendo y haciendo todo lo que era de su agrado para no molestarles. Y eso ya se había acabado.

—Quiero seguir viendo a Bill—repitió Tom con firmeza—Y que nuestra relación sea pública, no me avergüenzo de haberme enamorado de él.

— ¡Qué sabrás tú del amor!—gritó Jörg—Eres muy joven, lo tuyo con ese chico solo ha sido un calentón fruto de vuestras hormonas revolucionadas.

—Sé que no puedo vivir sin él—confesó Tom—Y siento mucho que no aceptéis mis sentimientos, pero no puedo cambiarlos. Estoy cansado de actuar como otra persona, este soy yo de verdad. Soy gay, y me he enamorado de otro chico.

Simone no pudo evitar soltar un sollozo, su único hijo había salido diferente. Serían la vergüenza de toda Alemania.

—Mi secreto ya ha salido a la luz, lo ha visto todo el mundo—dijo Tom, como si le hubiera leído la mente a su madre—Yo no me avergüenzo de nada.

—Dijimos que tú no eras el del video y así lo seguiremos manteniendo—insistió Jörg.

—En Hillerska todos mis compañero saben que soy yo—dijo Tom para su sorpresa—No son tan ciegos, se ve claramente que el video se grabó en mi propia habitación. En estos momento lo estarán diciendo en sus casas a sus padres, ¿vas a mentir a tus amigos a la cara negando lo evidente?

Jörg sabía que eso era cierto, la mayoría de los padres que llevaban a sus hijos a Hillerska eran conocidos suyos y si su hijos le había ido confirmando el rumor, que él siguiera desmintiéndolo sería una falta de respeto hacia ellos. Por tomarlos por tontos.

—De todos modos, ese chico no te conviene—dijo Jörg con firmeza.

— ¿Ahora pretendes buscarme una pareja de mi mismo estatus?—se enfrentó Tom a su padre—En un pestañeo has aceptado que sea gay, pero no mi relación con Bill.

—No puedo cambiar tu forma de ser, eso ya lo he asumido—murmuró Jörg mirando a su hijo—Pero no permitiré que te dejes llevar por las fantasías de un chico que ha tenido la inmensa suerte de meterse en tu cama.

—Jörg, por favor—pidió respeto Simone.

—Ya me he informado de la situación económica de tu amigo—dijo Jörg mirando fijamente a su hijo—Lo sé todo sobre su familia, bastante suerte tiene de haber conseguido una beca para Hillerska.

—Bill no va tras mi dinero si es lo que quieres sugerir—dejó Tom bien claro.

—Por supuesto que no lo hará, si persiste en tu empeño de seguir viéndote con él lo harás con todas las consecuencias—dijo Jörg con firmeza—Cancelaré tus tarjetas, no tendrás ningún privilegio. Estudiarás en Hillerska como un alumno más, no te desheredo por no hacer sufrir más a tu madre pero a partir de ahora se terminaron todos tus caprichos.

—Me da igual el maldito dinero—estalló Tom sin poderse contener—Y si tengo que elegir entre vosotros o Bill, yo…

—Ya has elegido, Thomas—cortón Jörg con rabia—Te da igual el daño que hagas a tu familia, solo piensas en ti como siempre.

— ¿En mi?—repitió Tom sin podérselo creer—He aceptado tomar las riendas de la empresa pensando solo en la familia. Cuando no sé si en un futuro querré seguir llevándola, tú ya das por hecho que si porque ese es mi destino.

—Estoy lo bastante recuperado para volver al trabajo, ya no te necesito—dijo Jörg—Puedes volver a Hillerska, centrarte en tus estudios y en ese chico. Y en darnos más disgustos a mi y a tu madre, ¿el siguiente video que será, más explícito?

—Jörg, no permito que digas esas horribles cosas de nuestro hijo—intervino Simone para sorpresa de ambos.

—Ponte de su parte, ¡como siempre!—estalló Jörg—Te lo vengo diciendo desde hace años, que lo estás malcriando. ¡Y mira como ha salido! Yo quería convertirle en un hombre hecho y derecho y tú mimándolo como si fuera un niño.

—No quiero que discutáis por mi, me encerraré en mi habitación el resto de mis vacaciones—dijo Tom con firmeza—No quiero que mi presencia os moleste.

Salió del despacho de su padre dando un sonoro portazo, no pensaba permitir que insultaran a Bill en su presencia.

&

Y desde esa discusión con sus padres, Tom vivía preso en su propia casa. Les había tenido que entregar el móvil y tenía terminantemente prohibido ponerse en comunicación con Bill o pedirle a alguien del servicio que lo hiciera.

Tom solo deseaba que se terminara la maldita Navidad y volver a Hillerska. Entonces vería a Bill y le pediría perdón de nuevo por haberle defraudado, y también le pediría una oportunidad más de volver a tener una relación. Pero esa vez sin ninguna condición, se acabaron los secretos.

Esa mañana aún estaba en la cama a pesar de que eran más de las 10. No tenía ganas de bajar a desayunar, ni había cenado la noche anterior. No quería ver a sus padres, siempre que sus caminos se cruzaban era para discutir o perderle el respeto a Bill. Habían dicho un montó de barbaridades sobre él como que si se le había acercado había sido solo porque era rico. Pero Tom sabía que eso era mentira.

— ¿Thomas?

La puerta se abrió y entró su madre. Tenía los ojos enrojecidos, había estado llorando y Tom se odiaba por verla en ese estado.

Se incorporó en la cama y Simone se sentó en el borde suspirando.

—Thomas, no podemos seguir así—empezó a decir Simone—He tratado de hablar con tu padre, solo queremos que entiendas lo disgustados que estamos.

—Lo sé, y lo siento mucho—dijo Tom mirando con cariño a su madre—Y yo solo quiero que entendáis que así soy yo y no puedo cambiar mi manera de ser. Llevo años luchando contra estos sentimientos, diciéndome que estaban mal y yo enfermo…

— ¡Thomas!—susurró Simone cogiendo una mano de su hijo entre las suyas—No estás enfermo, nunca hemos pensando eso.

—Tú no, pero papá lo estará pensando en estos momentos—murmuró Tom—Lo he pasado muy mal sin poder hablarlo con nadie, hasta que me di cuenta que era inútil luchar contra mis sentimientos. He encontrado a mi alma gemela, mamá. Bill es muy especial, me gusta mucho y no lo puedo evitar.

Simone suspiró asintiendo con la cabeza, no se podía luchar contra el amor.

—Dame tiempo, lograré que tu padre cambie de opinión—dijo Simone mirando a su hijo—Poco a poco lo irá aceptando y asimilando, pero nos va a llevar tiempo.

Tom sintió que se quitaba un gran peso de encima, sabía que costaría pero al final sus padres acabarían comprendiendo que era imposible hacerle cambiar de sentimientos.

—No hace falta que te quedes aquí encerrado el resto de la vacaciones, baja a hacerme compañía—pidió Simone—Vamos a desayunar y luego daremos un paseo.

Tom accedió para complacer a su madre, sabía que estaba haciendo un gran esfuerzo logrando convencer poco a poco a su padre. Ella le apoyaba plenamente, había comprendido a la primera su manera de ser y no trataba de que la cambiara a la fuerza.

&

Llegó el día de volver a Hillerska. La noche anterior Tom había cenado con sus padres, aunque en un tenso silencio solo roto por el ruido de los cubiertos.

Llegado el postre, su padre decidió tomar la palabra.

—Thomas, por el bien de tu madre voy a hacer un esfuerzo por comprenderte—dijo Jörg carraspeando—No acepto que quieras seguir con ese chico, pero veo que es imposible hacerte cambiar de opinión.

—Si conocieras a Bill, tú también cambiarias tu opinión—no pudo evitar decir Tom.

—Más adelante, cuando las cosas se hayan calmado puedes invitarle a pasar un fin de semana—dijo Simone sonriendo a su hijo—Así nos lo presentas formalmente.

Tom no sabía qué decir, no veía a Bill accediendo a conocer a sus padres. Además, aún no había hablado con él y lo último que habían acordado es seguir cada uno por su lado. Bill le dijo que le estaría esperando, pero que no quería ser su secreto.

Pero ya no tenía porqué serlo, había hablado con sus padres y estaba preparado para que su relación fuera todo lo pública que Bill quisiera.

O eso creía…

&

A la mañana siguiente Tom partía hacia Hillerska, su padre no había bajado a despedirle. Le vio asomado a la ventana de su despacho, levantó una mano y le dijo adiós viendo como su padre inclinaba la cabeza.

Su madre sin embargo se despidió de él dándole un fuerte abrazo y pidiéndole compresión con su padre. También le devolvió el móvil, que Tom guardó en el bolsillo de su abrigo.

Entró en el coche y una vez de marcha sacó el móvil y encendió. Tenía llamadas perdidas y mensajes sin leer de amigos, pero ninguno de Bill. Sabía que le vería al día siguiente cuando comenzaran las clases, se moría por pedirle al chófer que le llevara a casa de Bill pero sabía que si lo hacía se iba a terminar enterando su padre y no quería volver a discutir con él.

Y tampoco quería hablar con Bill por mensajes, tenía que ser en persona.

Una hora después llegó a Hillerska, no podía evitar acordarse del recibimiento que tuvo el primer día. Como Bill cantó para él mientras que le miraba con una amplia sonrisa en los labios.

Pero ese día, nadie había salido a recibirle. Salió del coche y el chófer le sacó las maletas del maletero. Con ellas de las manos Tom entró en el internado tras saludar al conserje.

Fue directo a su habitación, saludando con la cabeza a los compañeros con los que se cruzaba. Colocó su equipaje y llegada la hora de comer fue al comedor.

— ¿Qué tal las vacaciones, Thomas?

Tom se volvió, Charles siempre era muy amable con él. No como otros de sus compañeros, los que sospechaban que lo del video era cierto y les daba asco tener una persona como él bajo el mismo techo.

—Bien,¿ qué has hecho tú Charles?—preguntó Tom con educación.

—Mi familia tiene una casa en los Alpes, pasamos las navidades esquiando—explicó Charles—Y no fuimos los únicos, tu primo estaba allí también.

Tom se le quedó mirando sin saber qué decir. La familia de Andreas no andaba bien de dinero y pasaban una semana esquiando. ¿Cómo era posible eso?

—Y muy bien acompañado—siguió diciendo Charles— ¿Conoces a Felice Ehrencrona? Es la heredera de una de las mejores fortunas de Suecia.

Tom asintió con la cabeza, le sonaba mucho el nombre aunque no le ponía cara.

— ¿Están saliendo juntos mi primo y ella?—quiso saber Tom.

—Yo diría que si, no había más que ver como se comían a besos—explicó entre risas Charles.

—Me alegro por él—murmuró Tom.

Ocuparon su sitio en la mesa de los alumnos de primero y empezaron a comer en silencio. Pero Tom no pudo evitar dirigir una mirada a la mesa de los de tercero, Andreas comía charlando animadamente con Georg.

Pero por unos segundos sus miradas se cruzaron, la sonrisa de Andreas se esfumó y desvió la mirada.

&

Terminada la comida, salió a dar un paseo en compañía de Charles que le seguía como un perrito faldero.

— ¿Puedo hacerte una pregunta?—preguntó de repente Charles.

Tom asintió con la cabeza, la verdad era que no le apetecía hablar pero Charles era uno de los únicos compañeros que le dirigían la palabra.

— ¿Tú y Bill vais en serio?—soltó de repente Charles.

Tom se volvió fulminándolo con la mirada, ¿es que quería detalles de lo que pasó? ¿No quedó claro en el maldito video?

—No me malinterpretes, por favor—pidió Charles—Solo quiero saber si está libre.

— ¿Libre para qué?—repitió muy serio Tom.

Charles tragó con esfuerzo, echó un vistazo alrededor y no viendo ningún compañero cerca que los pudiera escuchar le abrió su corazón.

—Thomas, yo también soy gay—confesó en un susurro—Y Bill me gusta mucho, y si tú no estás ya con él pues…

Tom no se lo podía creer, otro alumno gay en Hillerska. Y encima de buena familia, si su padre lo supiera ya le estaría emparejando con él. Pero Charles solo era un compañero de clase, alguien a quien podía llamar amigo.

—Perdona, no debí decir nada—murmuró Charles sintiendo que había metido la pata—Por favor, no digas nada sobre mí.

—Charles, no debes preocuparte por eso—dijo con firmeza Tom—Y en cuanto a Bill, aún no he hablado con él.

—Pero vas a intentarlo con él, aunque tu padre te lo haya prohibido—soltó para su sorpresa Charles.

Tom maldijo por lo bajo, las noticias volaban. ¿Con quién había hablado su padre que habían llegado hasta Hillerska sus palabras?

&

Esa noche en la cama Tom no podía dormir. Cogió el móvil, eran las 11 de la noche y al día siguiente empezaban las clases. No quiso esperar hasta el día siguiente y le escribió un mensaje a Bill.

«Tenemos que hablar»

Esperó unos minutos hasta que vio que Bill leía el mensaje y al momento le contestaba.

«Mañana, tras las clases»

Tom respiró aliviado al leerlo, por lo menos no le pedía que le dejara en paz. Eso era un avance.

Dejó el móvil sobre la mesa y se dispuso a dormir, sin poder sacarse a Bill se la cabeza. Estaban en la cama que habían compartido, era imposible poder olvidar lo pasado si todas las noches se acordaba de que en esa misma cama le había tenido medio desnudo en sus brazos…

&

Al día siguiente se levantó mucho antes de que le sonara la alarma. Se dio prisa en arreglarse, corrió al baño a ducharse notando como sus compañeros le miraban y algunos salían del baño mientras él se duchaba.

Cuando terminó les fulminó con la mirada, como si les fuera a hacer algo en las duchas…

Fue a su habitación a ponerse el uniforme y casi no desayunó, estaba muy nervioso de volver a ver a Bill. Salió del comedor y fue a la puerta de clase, descubriendo que ya había llegado. Le vio sentado al lado de Alex, conversando tan tranquilamente.

Entró en clase y aunque se moría de ganas de hablar con él sabía que en Hillerska debían mantener las formas en clase. Ocupó su asiento y se volvió a mirarle, descubriendo que le estaba mirando. Sonrió y Bill le devolvió la sonrisa, lo que le alegró el día.

Tuvo que esperar hasta la hora de la comida para poder sentarse con Bill. Pero no estaban solo, Alex y Charles comían con ellos y no fue hasta que se retiraron a la biblioteca a estudiar cuando pudo al fin estar a solas con él.

— ¿Qué tal estás?—preguntó Tom sentándose a su lado.

Bill carraspeó y cerró el libro que estaba tratando de leer.

—Bien, ¿qué tal has pasado estos días?—preguntó con educación.

—He discutido con mis padres—dijo Tom yendo directo al grano—Les he contado todo.

Bill se le quedó mirando sin entender, ¿qué les podía haber dicho si ya todo el mundo estaba enterado gracias al maldito video?

—Les he dicho que soy gay—le explicó Tom para su sorpresa—Que me gustas mucho y que quiero que nos veamos. Así, en público. Se terminaron los secretos.

Bill no podía articular palabra, le estaba diciendo todo lo que llevaba tiempo queriendo escuchar.

—Dijiste…dijiste que me iba a esperar—murmuró Tom al ver que no le decía nada— ¿Te estás viendo con otra persona?

—Por supuesto que no—dijo con firmeza Bill—Es que me has pillado por sorpresa.

Tom sonrió con nerviosismo, bajó una mano y la puso sobre la de Bill quien no pudo evitar ponerse tenso a su contacto.

—Tom, que nos pueden ver—susurró Bill echando un vistazo a las mesas vecinas.

No estaban solos en la biblioteca, había compañeros estudiando y algún que otro mirando lo que estaban haciendo la pareja de moda de Hillerska .

—Me da igual—dijo Tom sonriendo—Ya no me importa, ¿y a ti?

—Aquí si me importa—susurró Bill retirando la mano con brusquedad—Puedo perder la beca por otro escándalo así.

— ¿Cómo?—dijo sin entender Tom.

Bill cogió aire antes de hablar, no habían hablado en las vacaciones y había novedades que Tom no sabía.

—El director llamó a mi padre en navidades—empezó a decir—Para dejar las cosas bien claras, como que soy un alumno no residente y tengo terminantemente prohibido entrar en cualquiera de las habitaciones de los internos. Que a partir de ahora no me iba a quitar los ojos de encima, mi comportamiento debía ser ejemplar. Otra salida de tono y me podía despedir de la beca y Hillerska. Ah, y que estoy castigado. Una semana en cocina que se puede ampliar si hago algo fuera de lugar.

Tom le escuchaba si podérselo creer, le estaban amenazando si se le ocurría hacer una estupidez como empezar a salir con el hijo de una de las mejores familias de Alemania.

—Ha sido mi padre—susurró Tom para sorpresa de Bill—No acepta lo nuestro y quiere separarnos.

—Tu padre no haría algo así—dijo Bill sin mucha convicción—Eres su hijo, no te haría daño.

—No el conoces Bill, amenazó con echarte de Hillerska y ya ves—dijo con firmeza Tom—No pienso dejar que se salga con la suya.

—Ni yo tirar mis estudios a la basura—dijo Bill poniéndose en pie—Hillerska es un sueño hecho realidad, ahora más que nunca tengo claro que lo nuestro jamás podrá ser.

Recogió sus cosas y se cambió de mesa, dejando a Tom hundido en su pena.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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