2 Temp. Jóvenes Rebeldes 10

Fanfic TWC / TOLL de lyra

«Jóvenes Rebeldes: 2 Temporada»

Capítulo 10

Fue el primero en despertarse. Entraba la luz del día por la ventana y sentía el sol acariciando su rostro. Suspiró en sueños y se dio la vuelta en la cama sonriendo, sentía a Tom a su espalda dormido plácidamente. Se puso de costado para poder verlo mejor, aprovechando que estaba dormido para estudiar su relajado rostro.

No pudo evitarlo y llevó una mano a su mejilla, acariciándosela con suavidad. Se mordió el labio al verle separar los suyos y emitir un profundo suspiro. Acercó sus dedos a su labio inferior, recorriéndolo con una de sus largas uñas lo que despertó a Tom del todo.

Le vio abrir los ojos poco a poco, arrugar la frente y girar la cabeza para observarle con una amplia sonrisa en los labios.

— ¿Te diviertes?—preguntó Tom en un susurro.

Bill asintió con la cabeza devolviéndole la sonrisa, inclinándose sobre él para besarle con suavidad en los labios.

—Buenos días—susurró contra sus ellos.

— ¿Qué tal has dormido?—quiso saber Tom.

—Me encanta tu cama—contestó Bill entre risas—Es muy blanda y parecía que estaba durmiendo en una nube.

Tom sonrió al escucharle, la verdad era que gracias a la fortuna de sus padres podían contar con todas las comodidades, como una de las mejores camas del mercado que tanto le había gustado a Bill.

—No como los camastros de Hillerska—comentó Tom gruñendo— ¿Te acuerdas?

Bill se ruborizó sin poder evitarlo, había pasado una noche solo en la habitación de Tom allí en Hillerska y dormir precisamente no fue lo que más hicieron.

— ¿A qué hora se van tus padres?—preguntó Bill cambiando de tema.

Tom se estiró para coger su móvil, eran las 8 de la mañana y sus padres planeaban salir sobre las 10.

—Hay tiempo de sobra para ducharnos y bajar a desayunar con ellos—explicó Tom— ¿Quieres ir tú primero?

Bill asintió con la cabeza y tras besar sus labios de nuevo salió de la cama, agradeciendo el gesto de Tom de no tratar de incomodarle insinuado que podían compartir la ducha y así ir más rápido. Había dejado bien claro que con sus padres aún en la casa no iban a hacer nada de nada, y a pesar de que ambos se morían de ganas y a la vez estaban muy nerviosos, Tom le había respetado y sólo habían pasado una noche agradable durmiendo el uno en los brazos del otro.

Entró en el baño y se dio prisa en ducharse, mirando con ansías el jacuzzi. Quizás lo probarían ese mismo día cuando ya tuvieran la casa para ellos solos.

Cortó el agua y cogió un albornoz blanco que colgaba de un gancho. Tom ya le había señalado donde estaban las toallas limpias y con una de la mano empezó a secarse el pelo mientras entraba de nuevo en la habitación.

—Cuando quieras—le dijo a Tom, que remoloneaba en la cama mirando el móvil.

Tom se levantó de inmediato y guiñándole un ojo entró en el baño, observando que Bill le acompañaba y entraba de nuevo.

—Cojo mi secador y me arreglo en la habitación—explicó Bill cogiendo también sus cepillos y neceser.

—Puedes quedarte, no me importa—dijo Tom despojándose del pantalón de pijama—Aquí estarás más cómodo.

Bill tuvo que darle la razón, en el baño tenía todo lo necesario. Suspiró y dándole la espalda empezó a secarse el pelo sin poder dejar de observar a través del espejo cómo Tom se desnudaba del todo y entraba en la ducha dándole también la espalda.

Le vio lavarse el cuerpo, cómo pasaba sus manos por toda su desnuda piel y tuvo que morderse el labio inferior para que no se le escapara ningún gemido de placer, al imaginar que eran sus propias manos quien acariciaba su desnudez…

.

Se dio prisa en arreglarse, Tom ya había salido de la ducha y envuelto en otro albornoz le dejó a solas mientras él se vestía en la habitación.

— ¿Te queda mucho?—preguntó Tom asomándose al baño.

—Solo vestirme, pero baja sin mi—pidió Bill cerrando su neceser—No hagas esperar a tus padres.

—Desayunaremos en el comedor, ¿recuerdas el camino?—preguntó Tom, viéndole asentir con la cabeza—Pero a partir de mañana, podemos comer con Nora en la cocina. Siempre lo hago cuando estoy en casa y mis padres de viaje, es una bobada usar el comedor para mí sólo.

Bill sonrió al escucharle, le parecía buena idea pues él no estaba acostumbrado a comer en sitios tan elegantes como el comedor de esa casa.

—Ah, y baja tus libros y apuntes—dijo Tom antes de salir por la puerta—Puedes dejarlos en la biblioteca, nos pondremos a estudiar cuando se hayan ido mis padres.

Y dicho eso le dejó que terminara de arreglarse Bajó al comedor, encontrándose con su madre empezando a desayunar.

—Buenos días—saludó Tom con un beso en su mejilla— ¿Y papá?

—Ya le conoces, está ultimando unos detalles del viaje—contestó Simone suspirando—Trabajando hasta el último momento.

Tom sonrió al escucharlo y se sentó al lado de su madre, sirviéndose una taza de café recién hecho.

— ¿Qué tal Bill?—quiso saber Simone— ¿Ha dormido bien?

—Si, está terminando de arreglarse—explicó Tom cogiendo también una tostada que untó con mermelada casera—Quiere causar buena impresión.

Simone lo sabía, había notado muy nervioso a Bill ante ellos por mucho que le había pedido que se considerara en su propia casa. Pero sabía que era muy difícil, más después de todo lo que había pasado a pesar de que ya estaba olvidado.

—Verás como se relaja cuando no estemos—dijo Simone sonriendo a su hijo—Comprendo que le asuste nuestra presencia, pero con el tiempo logrará relajarse. El tiempo que he pasado con él a solas lo he podido ver, dejó a un lado su nerviosismo y estuvimos charlando amigablemente.

Tom sonrió al escucharla, le gustaba mucho que estuviera haciendo todo lo posible para que Bill no se sintiera incómodo en casa.

Y no es que quisiera echar a sus padres, pero estaba deseando que llegara la noche siguiente. Estarían por fin a solas, podían compartir la cama como nunca lo habían hecho antes…podían probar sus cuerpos por primera vez como tantas noches llevaban soñando hacerlo….

.

Terminó de vestirse y cogiendo sus libros y apuntes como Tom le había dicho bajó con ellos. Se dirigió primero a la biblioteca, no le parecía apropiado aparecer en el comedor con ellos de la mano.

Las puertas estaban abiertas y entró sin darse cuenta de que Jörg Kaulitz hablaba por teléfono al lado de la chimenea.

—Perdón—murmuró Bill dando media vuelta.

—Bill, no te vayas—pidió Jörg.

Bill se volvió de nuevo observándole despedirse de su interlocutor y guardarse el móvil en el bolsillo.

—Siento mucho haber interrumpido—se disculpó Bill—Las puertas estaban abiertas y….

—No pasa nada—dijo Jörg— ¿Esos son tus deberes?

Bill asintió con la cabeza, entrando del todo en la biblioteca y dejando con suavidad los libros sobre la mesa.

—Tom me dijo que los dejará aquí, nos pondremos a estudiar tras el desayuno—explicó Bill.

—Eso está muy bien—dijo Jörg acercándose.

Usaba un bastón para caminar, y apoyado en él caminó hasta Bill.

—Quería aprovechar que estamos a solas para charlar un poco contigo—empezó a decir Jörg.

Bill no pudo evitar ponerse tenso, una charla a solas con el padre de Tom no entraba en sus planes. Con la madre había sido mucho más diferente, con una sonrisa siempre en su cara Simone le parecía mucho más amable y cordial que Jörg.

—Dime Bill, ¿cuáles son tus planes tras terminar tus estudios en Hillerska?—preguntó Jörg, yendo directo al grano.

— ¿Mis planes?—repitió Bill con torpeza.

—Thomas irá a la Universidad de Humboldt, en Berlín—dijo con orgullo Jörg—Yo estudié allí, es una de las mejores de Alemania. Allí han estudiado 29 ganadores de un premio Nobel.

—Yo aún no lo sé, la verdad—confesó Bill—Todo depende de las notas y si puedo lograr una beca, claro…

—Por eso no tienes que preocuparte—dijo Jörg para su asombro—Sé que tus notas en Hillerska son lo suficientemente buenas y si las mantienes así hasta final de curso tienes asegurada otra beca para el próximo año y el siguiente. Y cuando termines tus estudios yo me encargaré de que te den otra beca para la universidad que quieras.

Bill no sabía que decir, se sentía abrumado por lo que acababa de escuchar. La verdad era que su miedo al conocer al padre de Tom era que le hiciera esa misma proposición pero a cambio de dejar a su hijo. Se le había pasado por la cabeza en más de una ocasión, pero estaba descubriendo que no era como se lo había imaginado.

—Yo…no sé que decir—murmuró carraspeando Bill—Gracias, de verdad. No me lo esperaba.

—No tienes por qué darlas, es lo menos que puedo hacer tras lo que ha pasado—dijo con firmeza Jörg—Me ha costado aceptar que mi hijo ame a otro chico, y solo quiero compensarle por mi comportamiento. Y a ti, te echaba toda la culpa por lo del video pero debo reconocer que no tuviste nada que ver y eras una víctima más.

Una vez más, Bill se quedaba sin palabras. Se estaba disculpando por su comportamiento ya no solo con Tom sino con él. No le conocía y le había juzgado con mucha rapidez, seguro que incluso habría llegado a pensar que lo del video había sido pactado para poder cazar a Tom o quizás chantajearle si no quería que saliera a la luz.

La verdad era que había pensado de todo del padre de Tom, y nada bueno la verdad. Y le estaba demostrando que estaba completamente equivocado.

—Quiero que sepas que lo hago de todo corazón—siguió diciendo Jörg—Me gusta ayudar a la gente que realmente lo necesita, Hillerska da la oportunidad a brillantes estudiantes como tú y por lo que veo la has sabido aprovechar. Es una látima que otras personas se piensen que por el hecho de tener dinero tienen las puertas abiertas de cualquier universidad sin necesidad de aplicarse en sus estudios…

No hacía falta que mencionara a quien se refería. Andreas, su propio sobrino al que habían pagado sus estudios en Hillerska sin saber que había sido el culpable del último y mayor escándalo de su hijo. Si Jörg lo hubiera sabido antes, desde luego que le echaba de Hillerska él mismo a patadas.

Pero Jörg no había terminado de hablar, rodeó la mesa y se acercó a Bill hasta ponerle una mano sobre el hombro.

—Bill, quiero que sepas que sigas o no con mi hijo de aquí a que termines tus estudios en Hillerska, mi propuesta seguirá en pie—dijo Jörg con firmeza—Tienes asegurada una beca para estudiar en la universidad que quieras. Dile a tu padre que no se preocupe por nada, y que si quiere hablar conmigo estaré dispuesto cuando él quiera.

Le vio abrir su cartera y entregarle una de sus tarjetas donde venía su móvil personal. Bill la cogió con manos temblorosas, sin poderse aún creer el maravilloso regalo que le estaba haciendo,

—Gracias señor—susurró Bill carraspeando.

—Gracias a ti por hacer feliz a mi hijo—dijo Jörg sorprendiéndolo de nuevo—Le veo muy cambiado y es gracias a ti.

Bill no pudo evitar sonrojarse al escucharlo, más cuando Jörg le apretó el hombro con cariño antes de salir de la biblioteca. Se quedó unos minutos a solas tratando de recuperar el aliento, lo que acababa de pasar era un sueño hecho realidad.

Siempre había tenido miedo de no poder seguir con sus estudios en Hillerska, o qué universidad elegir que se adaptara a la economía de su padre. Sabía que si se esforzaba mucho sus notas le abrirían muchas puertas, pero ahora gracias al padre de Tom tenía asegurado su futuro.

.

Minutos después y tras haber asimilado las buenas noticias, Bill se dirigió al comedor. Tom desayunaba con sus padres y saludando con educación ocupó su asiento.

—Nora te ha preparado otro té—explicó Tom señalándole la tetera que tenía a su lado—Y ha hecho más galletas, tienes también tostadas y tortitas con nata. Come lo que quieras.

Bill miró el gran desayuno que tenía delante, la verdad era que tras su conversación con Jörg sentía un nudo en el estómago. No podía evitar sentirse un abrumado por su ofrecimiento, y Tom lo notó. Pero no dijo nada, no quería ponerle en evidencia ante sus padres.

— ¿A qué hora viene al final David?—preguntó de repente Simone mirando a su marido.

—Se retrasará media hora, tiene que pasar por el despacho para recoger unos informes—explicó Jörg poniéndose en pie—Me los ha mandado por e-mail, voy a repasarlos.

Salió del comedor sin apenas haber probado su desayuno, solo una taza de café con una tostada. Simone lo había notado y cogiendo un plato con tostadas y galletas fue tras su marido para tratar de convencerle de que comiera algo más.

Una vez a solas, Tom se limpió los labios con una servilleta y abordó a Bill sin dejarle tiempo para reaccionar.

— ¿Ha pasado algo con mi padre?—quiso saber.

Bill soltó un suspiro, no era que no quisiera contárselo pero es que él aún lo estaba asimilando.

—Bill, si te ha dicho algo que te haya molestado…—empezó a decir Tom.

—Quiere pagarme la universidad—soltó Bill sin aliento.

Tom se le quedó mirando, era lo último que podía esperar de su padre.

— ¿A cambio de qué?—preguntó Tom, conteniendo la respiración.

—De nada—contestó Bill con rapidez—Ha sido muy amable, me ha dicho que si mantengo mis notas tengo asegurado la continuidad de mis estudios en Hillerska y que luego puedo elegir la universidad que quiera, que él se encargará de todo.

Tom le escuchaba hablar de su padre como si fuera un completo extraño, su comportamiento había cambiado desde las navidades cuando estalló todo el escándalo.

—No me lo esperaba—murmuró Tom con sinceridad.

—Yo menos—dijo Bill logrando esbozar una sonrisa—Estoy aún abrumado por la conversación que hemos mantenido, además también me ha pedido perdón por su comportamiento por lo del video. Quiere que sepa que sabe que yo no tuve nada que ver aunque lo pensara al principio y está muy arrepentido de ello.

—Nunca había visto así a mi padre—confesó Tom—Estaba muy enfadado por el escándalo que se había montado, no veía que ni tú ni yo teníamos la culpa. Fue mi madre quien logró que entrara en razón, le llevó su tiempo pero al final mi padre ha recapacitado y disculpado con los dos.

—No tenía por qué hacerlo, era normal que se enojara por una noticia así—comentó Bill—Mi padre reaccionó parecido, no quería que volviera a Hillerska ni que volviera a verte.

Tom lo recordaba, para ambos padres la culpa la había tenido el otro chico del que su hijo se había enamorado. Pero eso ya había pasado, quedaba olvidado. Solo debían centrarse en el presente, y el futuro que les esperaba.

—Entonces, ¿te vienes conmigo a Humboldt?—preguntó Tom, cambiando de tema.

Bill sonrió al escucharlo, había oído hablar de Humboldt y sabía que era una magnífica universidad. Y también que exigía una buena nota para poder acceder a ella, no sabía si sabría estar a la altura.

—Tengo que hablarlo con mi padre—murmuró Bill.

—Por supuesto, pero piénsalo—insistió Tom sonriendo—No quiero volver a separarnos. Y el próximo curso en Hillerska quizás haya cambios…

Bill se le quedó mirando sin entender, ¿es que no iba a volver el próximo año?

—Lo he estado hablando con mi madre en el desayuno—empezó a decir Tom—Ambos cumpliremos los 18 para el próximo curso, puedo elegir seguir interno en Hillerska o buscarme un alojamiento fuera del internado. He pensado que quizás tú y yo…

Bill se le quedó mirando, era otra buena noticia que no se esperaba que le dieran durante el desayuno.

—Estoy cansado de no poder vernos nada más que en Hillerska—estalló Tom sin poder evitarlo—Que el resto del tiempo tú te vayas a tu casa y yo me tenga que quedar encerrado subiéndome por las paredes de mi habitación. Somos jóvenes, estamos enamorados y lo normal es que queramos pasar más tiempo juntos.

—Pero…eso podía afectar a nuestros estudios—murmuró Bill indeciso.

—No lo permitiremos, ambos somos consciente de ello y nunca hemos tenido ningún problema cuando hemos estudiado juntos, porque lo hemos hecho en serio—apuntó Tom—Podemos dejar nuestros sentimientos a un lado mientras estudiamos, nuestras notas no han bajado en todo este tiempo. Todo lo contrario.

Bill lo sabía, gracias a Tom sus notas habían mejorado.

—Aún es pronto para habar de ello, pero piénsalo—le pidió Tom—En el verano tomaremos una decisión, lo hablaré con tu padre si es necesario.

— ¿Y dónde piensas que podíamos vivir?—preguntó Bill, empezando a hacerse a la idea— ¿En mi casa con mi padre?

Tom sonrió al escucharle, la verdad es que no le importaría pero quería gozar de algo más de intimidad estando con él.

—Una parte de Hillerska no pertenece al internado, ¿lo sabías?—preguntó Tom, viéndole negar con la cabeza—Es un edificio aparte destinado a los alumnos que no son residentes de pleno derecho, hay incluso un comedor aparte si no se quiere ir al de Hillerska con su propia cocina para el que quiera. Eso si, tendremos que encargarnos de la limpieza de nuestra habiatación y lavandería de nuestra ropa, pero no será un problema. Allí las normas no son tan estrictas, Nolan no podrá prohibirte el acceso a mi habitación porque podemos compartirla. Hay más libertad de movimiento, y podremos librarnos de las tareas.

—Con lo que te gusta a ti limpiar los establos—comentó Bill sonriendo.

Tom le fulminó con la mirada, se había pasado casi dos meses allí metido por culpa del dichoso video. Primero como consecuencia de el y segundo por haberse peleado con Patrick y Andreas en aquella fiesta. Pero en el fondo, le había gustado trabajar con los caballos.

—Bueno, entonces lo hablamos más adelante con tu padre—dijo Tom muy emocionado—Y ahora sigue desayunando, se van a ir mis padres y tú aún sin probar bocado.

Bill se dio prisa, la verdad era que tras esas buenas noticias su estómago se había cerrado.

&

Minutos después el timbre de la casa resonó por el vestíbulo y Robert se apresuró a abrir la puerta.

—Buenos días, señor Jost—saludó al recién llegado.

—Buenos días Robert, ¿están ya los señores Kaulitz preparados?—preguntó David entrando en la casa.

—Están arriba, les anunciaré que ya ha llegado—explicó Robert—Tiene café recién hecho en el comedor, y Nora hizo galletas de chocolate.

David asintió con la cabeza y se dirigió al comedor, se sabía el camino de memoria. Cuando entró se extrañó de ver a la joven pareja, como desayunaba mientras se hacía arrumacos en la mesa.

—Buenos días, Thomas—saludó carraspeando.

El aludido se puso en pie de inmediato, derramando sin querer una taza de café que manchó sus pantalones. Cogió una servilleta y trató de limpiarse en vano.

—David, buenos días—murmuró resoplando por lo bajo.

David tomó asiento y se sirvió un poco de café mientras observaba con atención al joven invitado que se había sonrojado sin poder evitarlo.

—Te presento a Bill—saltó de repente Tom, recordando sus buenos modales—Bill, él es David. Secretario personal de mi padre.

—Un placer conocerte, Bill—dijo David muy serio.

—Lo mismo digo—murmuró Bill, tragando con esfuerzo.

—Yo…subiré a cambiarme. No tardo mucho—prometió Tom dirigiéndose a Bill.

Bill asintió con la cabeza y minutos después se quedaba a solas con el recién llegado que no podía apartar la mirada de él. No pudo evitar ponerse muy nervioso.

—Al fin te conozco…en persona, digo—soltó David sin cortarse.

Bill le fulminó con la mirada, con eso solo le confirmaba que al igual que el resto del mundo era conocedor del maldito video. Y que lo había visto, no había más que fijarse en la fea sonrisa que le dirigía.

—Te lo has montado muy bien—siguió diciendo David—Aunque no te haya importado joderle la vida a Thomas.

—Andreas grabó y subió el video a Internet—dejó Bill bien claro—Si alguien le ha jodido la vida, ha sido su propio primo.

—Ya, si lo quieres ver así—murmuró David tomándose con calma su café.

Bill se puso en pie tirando su servilleta sobre la mesa, no pensaba quedarse para que le insultaran. Salió del comedor dejándole tomarse el café a solas, escuchando su fea risa cuando pasó por su lado.

No quería subir a la habitación, Tom estaría en ella y se preocuparía por su estado. A punto de echarse a llorar de la rabia que sentía en esos momentos. No sabía donde ir, así que se dirigió a la biblioteca para tratar de calmarse un poco antes de reunirse con los padres de Tom para despedirlos.

.

Cuando Tom volvió al comedor, se extrañó de no verle allí. David tomaba su café con calma y no hacía falta que le contara lo que había pasado. Se lo imaginaba, y se maldijo por ello. tenía que haberse quedado, no dejar a Bill a solas con él y haberle parado los pies.

— ¿Qué le has dicho a Bill?—preguntó Tom yendo directo al grano.

—Que al fin le conocía en persona, nada más—contestó David con calma.

Tom maldijo por lo bajo, el muy cretino le echaba en cara que les había visto a los dos en el dichoso video.

—Pensaba que habías cambiado David, que no eras tan estúpido como pensaba—saltó Tom sin poder contenerse.

—Yo también pensé que habías cambiado—saltó a su vez David—Tomaste las rienda de la empresa, vi como te involucrabas cuando antes siempre habías pasado de ella. Pero se te cruza un tío por el camino y lo dejas todo por él.

—Se llama Bill, y espero que le trates con más respeto en mi casa—dejó Tom bien claro.

— ¿Con el mismo respeto que tú tienes a tus padres?—quiso saber David—No te has parado a pensar en el daño que les está haciendo tu estúpida relación, está claro que no vais en serio. Es solo un capricho más de niño rico, cuando te canses de él y quieras volver a ser un adulto, entonces te trataré con más respeto.

—Mis padres le han dado la bienvenida a Bill con los brazos abiertos—siseó Tom—Sabes como son, ¿me estás diciendo que todo es mentira? ¿Es eso lo que piensas de mis padres, que son tan fríos y calculadores como tú?

—No…claro que no…—murmuró David tragando con esfuerzo.

—Entonces cierra la puta boca—pidió Tom, odiando ser tan grosero—No sabes nada del tema, mi relación con Bill no es asunto tuyo. Espero que no vuelvas a faltarnos el respeto, o tendré que comentárselo a mi padre.

David asintió con la cabeza, no había podido evitar estallar al ver a Bill tan cómodamente instalado en esa casa como si nada hubiera pasado. Cuando a él le llegaban comentarios desagradables que tenía que escuchar sin poder decir nada, siemrpe había alguna mención del video recordándoles que el hijo del señor Kaulitz había salido algo rarito. No era bueno para la empresa, pero eso al parecer no importaba nada.

Salió en busca de Bill, sabía que no había regresado a la habitación y se le ocurrió buscarle en la biblioteca, hallándole ante la chimenea llorando sin poder evitarlo.

Maldijo por lo bajo y corrió a su lado, estrechándole en sus brazos.

—David no volverá a molestarte—le prometió besándole el pelo—Siento mucho haberte dejado a solas con él.

Bill alzó la cara y se le quedó mirando con las mejillas bañadas en lágrimas.

—No es el primero que me hablan de esa manera, ya debería estar acostumbrado—susurró Bill entre sollozos.

—Pues no deberías consentirlo—dijo Tom con firmeza—Ahora estás conmigo, si alguien vuelve a hablarte en ese tono me lo dices, que le parto la cara.

Bill solo suspiró al escucharle, tendría que pelearse con medio Hillerska…

—Venga, arréglate un poco que mis padres se van a ir enseguida—pidió Tom secando él mismo sus lágrimas con los pulgares.

Bill asintió con la cabeza, no quería que los padres de Tom se preocuparan de verle en ese estado. Y mucho menos quería que el tal David le viera así, solo se alegraría del dolor causado.

Cogió aire y se volvió para mirarse en el espejo que había sobre la chimenea. Sonrió cuando Tom le pasó un pañuelo de tela con su inicial bordada y se secó con cuidado de no estropear el poco maquillaje que le quedaba ya.

Una vez listo y pasado el llanto, se cogió con firmeza de la mano de Tom y fueron al encuentro de sus padres que ya tenían los abrigos puestos listos para emprender el viaje. Por suerte, David ya se había montado en el coche y Bill no tuvo que volver a verle la cara.

Tom se despidió con un abrazo de sus padres deseándoles buen viaje, y Simone le devolvió el abrazo despidiéndose de la misma forma de Bill.

— ¿Tienes frío?—preguntó de repente Simone, reparando en sus cara sonrojada.

Bill asintió con la cabeza agradeciendo que hubiera pensado que su aspecto se debía al frío y no a las lágrimas derramadas.

—Abrígate, no empeores de tu resfriado—dijo Simone sonriéndole.

Bill se lo prometió y cogido de la mano de Tom esperó hasta que hubieran entrado en el coche y arrancado.

Minutos después se encontraban al fin solos y no pudieron evitar mirarse a los ojos, sonriendo sabiendo que tenían un largo fin de semana para ellos solos por delante y eran libres para amarse.

Continuará…

Gracias por leer.

por lyra

Escritora del fandom

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!