2 Temp. Jóvenes Rebeldes 11

Fanfic TWC / TOLL de lyra

«Jóvenes Rebeldes: 2 Temporada»

Capítulo 11

Una vez a solas, regresaron a la biblioteca. Habían prometido ponerse a estudiar tras el desayuno y ocuparon sus asientos en la gran mesa.

— ¿Estás en condiciones para estudiar?—preguntó Tom preocupado.

—Si, no pienso dejar que lo que ha pasado afecte a mis estudios—comentó Bill abriendo su cuaderno de Ciencias—No he dejado que pasara en Hillerska y tampoco dejaré que pase con David.

— ¿Qué clase de comentarios te hacen en Hillerska?—preguntó de repente Tom.

Bill resopló, no quería hablar del tema. Era doloroso y no quería ponerse a pensar en todas las barbaridades que había tenido que escuchar de los niños ricos que se burlaban de su aspecto.

— ¿Eran muy crueles contigo?—insistió Tom.

—Fijo que habrás escuchado más de uno, así que ya te haces a la idea—murmuró Bill deseando cambiar de tema.

Tom se mordió el labio, recordaba escuchar hablar a Georg y Gustav cuando le aconsejaban que no se acercara a Bill a no ser que lo que buscara era que se la chuparan, como si Bill no sirviera para otra cosa.

—Estudiemos, por favor—pidió Bill—Ya lo he superado, y ahora solo quiero olvidarlo.

Tom asintió con la cabeza y abriendo él también su libro se pasaron media mañana haciendo parte de los deberes que les habían mandado. Fueron interrumpidos por Nora a media mañana para llevarles un ligero aperitivo que comieron con ganas.

Pero fue la interrupción de Robert la que hizo que dieran por finalizados sus estudios.

—Disculpe señorito Thomas, tiene visita.

Tom se le quedó mirando sin comprender, ¿quién le venía a ver? Sus amigos de su antiguo instituto estaban de vacaciones también, le hubieran avisado antes al móvil de su visita y no se habrían presentado de manera inesperada.

—Es el señorito Matthew, hijo de los O´Brian—anunció Robert—Le está esperando en el salón.

—Gracias, Robert. Dile que voy enseguida—murmuró Tom.

Robert asintió con la cabeza y saliendo de la biblioteca los dejó de nuevo a solas.

— ¿Es un amigo tuyo?—quiso saber Bill.

—No exactamente—murmuró Tom poniéndose en pie—Es hijo de unos amigos de mis padres, nos conocemos desde niños pero nada más. No sé que quiere…

—Ve a hablar con él, así nos tomamos un descanso—dijo Bill cerrando el libro que tenía en las manos—Llevamos toda la mañana aquí metidos, necesito estirar las piernas.

—No tardaré mucho—prometió Tom.

Salió de la biblioteca y se dirigió al salón reservado para las visitas. Allí se encontró con Matthew, a quien Nora le había servido un refresco junto con un aperitivo.

— ¡Thomas!—saludó Matthew poniéndose en pie.

Le tendió la mano y Tom se la estrechó por educación, esbozando una sonrisa.

—Perdona que me presente sin avisar—se disculpó Matthew tomando asiento de nuevo.

—No te preocupes—murmuró Tom sentándose en un amplio sillón— ¿Querías algo?

Matthew sonrió con nerviosismo, no es que ellos dos fueran grandes amigos que se lo contaban todo pero había una amistad cordial entre ellos.

—Sabía que estabas en casa por vacaciones y que tus padres se iban hoy de viaje—empezó a explicarse Matthew—Por eso vine, porque quería ver qué tal estabas.

Tom se le quedó mirando, no sabía si lo preguntaba de corazón o por el morbo que había levantado su video.

—Lo que te han hecho es una putada—dijo Matthew sacándole de dudas—Entiendo perfectamente por lo que habrás pasado, a mi me pasó parecido.

No hacía falta explicar más, de sobra sabían los dos que su condición sexual había sido comentada en sus casas y no hacía falta aclarar nada más.

— ¿También te grabaron a escondidas y subieron a internet el video?—preguntó Tom sin poderlo evitar.

Matthew negó con la cabeza, lo suyo no era nada comparado con eso.

—Fueron unas fotos, besándome con Peter—contestó Matthew—Mi madre me las pilló en el móvil y puso el grito en el cielo. Estuve meses sin poder hablar ni ver a Peter, hasta que las cosas se calmaron y mis padres tuvieron que aceptarlo. Y ya ves, llevamos 2 años juntos y cada día más enamorados.

Tom sonrió al escucharlo, ya se imaginaba con Bill durando esos años y más.

—Por eso cuando me enteré de lo tuyo quise venir a ver que tal estabas, pero sabía que en Navidades sería imposible y luego regresaste al internado—siguió diciendo Matthew—No tengo tu móvil y me daba miedo pedírselo a tus padres, así que tuve que esperar hasta las siguientes vacaciones.

—Te lo agradezco, la verdad es que lo hemos pasado mal—dijo Tom relajándose—Aquí no me pusieron las cosas fáciles ni a Bill en Hillerska, pero al final mi padre ha aceptado mi relación con Bill y en clase empiezan a darse cuenta que no somos unos apestados porque nuestros gustos sean diferentes a los suyos.

— ¡Que les den!—exclamó Matthew sin quererse contener.

Tom sonrió al escucharle, dándole toda la razón del mundo. Ya se había acostumbrado a los cuchicheos a su espalda y a ignorarlos.

—Espero que si averiguas quien ha sido, le des su merecido—dijo con rabia Matthew.

—Ya sé quien ha sido y tranquilo, que le partí la cara—murmuró carraspeando Tom.

Matthew se le quedó mirando, se moría de ganas de preguntar quien había sido pero no quería que pensara que había ido a visitarle para sonsacarle información ni nada parecido.

Tom lo vio en su mirada, y no le importó contarle el resto de la historia. Su preocupación por él era de corazón y sincera.

—Fue mi primo Andreas—siseó Tom para su sorpresa—No sé que le he podido hacer para que haya reaccionado así, publicando el video.

—Me dejas de piedra—murmuró Matthew—Yo sospechaba de algún compañero tuyo, pero…tu propia familia…

—Lo supe antes de Navidad, le remordía la conciencia porque convencí a mis padres de que le pagaran la matrícula y el resto del curso en Hillerska—siguió explicando Tom—Y así es como me lo agradece, se disculpó por haberlo hecho pero ya era tarde.

—Su situación económica ya es un secreto a voces—le informó Matthew—Pero lo que te ha hecho no tiene justificación.

Tom suspiró asintiendo con la cabeza. A pesar de las disculpas de Andreas que no le habían sonado para nada sinceras, el daño ya estaba hecho y no se podía retroceder en el tiempo. Y no había más que verle o escucharle hablar de Bill como para saber que en el fondo se alegraba de haberlo hecho sin importarle las consecuencias.

—Bobby tampoco está pasando por un buen momento—murmuró de repente Matthew cambiando de tema.

Bobby Peterson, otro amigo más que había defraudado a sus padres…

—Empezó a salir con un chico, Markus y cuando sus padres se enteraron casi le denuncian por abusar de un menor—explicó Matthew.

— ¿Cómo?—preguntó Tom sin entender.

—Bobby no había cumplido aún los 18, le faltaban un par de meses—contestó Matthew—Y Markus tenía 21 cuando….bueno, ya sabes.

No hacía falta que explicara más, Tom ya se hacía una idea.

—A Bobby le costó su relación con Markus, sus padres no le denunciarían si no le volvía a ver—dijo Matthew suspirando—Y sus caminos se separaron. Creo que está con otro chico, no lo sé. Al igual que tú traté de ver cómo estaba y sus padres me cerraron la puerta en las narices.

—Parece que los de nuestra clase no aceptan que les salgan raritos los hijos—no pudo evitar comentar Tom.

—Pues no, ya ves como se las gastan—dijo sonriendo Matthew—En nuestros casos, con el tiempo nuestros padres lo han aceptado.

Tom asintió con la cabeza, había costado pero habían tenido suerte. Podían seguir junto al chico del que se habían enamorado, tratar de llevar una vida normal.

—Si no tienes nada que hacer mañana, un amigo tiene un local que se ha puesto de moda—empezó a decir Matthew—Es muy discreto, y tiene buena música.

Tom se le quedó mirando, sabía que aunque no lo dijera claramente el local tan discreto del que le hablaba Matthew era de ambiente gay. Nunca había estado en uno de ellos, ni sabía donde podían estar.

Sentado donde estaba, Matthew se fijó en el ventanal que tenía justo enfrente y en la persona que paseaba por los jardines.

—Vaya, no sabía que….que estaba aquí—murmuró carraspeando.

Tom se volvió y localizó a Bill, habría salido al jardín a despejarse un poco y no se había dado cuenta de que le estaban observando.

—Espera, que te lo presento—dijo Tom levantándose.

Se dirigió a uno de los ventanales que comunicaba con el jardín y abriéndolo llamó a Bill para que se reuniera con ellos. Le cogió de la mano y le hizo entrar al salón, donde Matthew se había puesto en pie por educación.

—Bill, te presento a Matthew O´Brian, sus padres son muy amigos de los míos—explicó Tom.

—Encantado de conocerte—dijo Bill sonriendo ampliamente.

—Lo mismo digo—dijo Matthew devolviéndole la sonrisa—Espero no haber interrumpido nada, me he presentado sin avisar.

—Estábamos estudiando—explicó Tom por encima—Nos han mandando un montón de deberes para estas vacaciones.

—Le estaba comentando a Thomas que si mañana os queréis venir a un local de un amigo—comentó Matthew dirigiéndose a Bill—Mi novio y yo solemos ir mucho, es muy discreto.

—Bueno…no sé que planes tenemos para mañana—murmuró Bill mirando a Tom.

—Vayamos, me apetece salir a divertirnos un poco—dijo Tom sonriendo.

—Genial, os pasamos a buscar—dijo Matthew recogiendo su abrigo del sofá—Le pedí el chófer a mi padre, así podremos beber sin tener que pensar que luego hay que conducir.

Viendo que ya se iba, le acompañaron a la salida. Robert apareció al momento y les abrió la puerta, quedándose a un lado con la mirada clavada en la pared de enfrente. Como si no estuviera.

—Vendremos sobre las 10—explicó Matthew.

—Oye, te paso mi móvil por si acaso—dijo de repente Tom—Así podemos hablar, me gustaría saber si te enteras de algo de Bobby.

Se lo dio y Matthew lo guardó en la agenda de su móvil.

Se despidieron de él y regresaron a la biblioteca. Era ya casi la hora de comer y decidieron dejar los libros y apuntes bien recogidos para continuar al día siguiente.

— ¿Te parece bien el plan de mañana?—quiso saber Tom.

—Si, yo también tengo ganar de salir de fiesta—dijo Bill sonriendo—Las 2 últimas veces fueron horrorosas, me merezco algo de diversión.

Tom resopló al recordarlas, la primera había sido su ridícula iniciación y la segunda un desastre en toda regla.

— ¿Quién es Bobby?—preguntó Bill de repente.

—Bobby Peterson, es más amigo de Matthew que mío—explicó Tom—Como ya has podido ver, Matthew también es gay y Bobby también. Matthew ha sido muy amable, quiso venir a ver si estaba bien por lo del video y hemos estado hablando. A él le pasó algo parecido, y lo de Bobby es de película.

Bill le escuchaba sin podérselo creer, ¿es que en esa sociedad no era bien visto que les saliera un hijo gay?

— ¿Qué tal se tomó tu padre cuando se lo contaste?—quiso saber Tom.

La pregunta le pilló a Bill por sorpresa, no esperaba que jamás se la hicera la verdad.

—Si me lo quieres contar, claro—murmuró Tom carraspeando.

Sentía que había preguntado algo demasiado personal, quizás era muy pronto para hablar de ciertos temas.

—Es que no hay mucho que contar, la verdad—empezó a decir Bill—Como ya te dije, mi padre no pasa mucho tiempo en casa y apenas había tiempo para hablar. Yo lo tenía claro desde siempre, y al parecer mi padre lo presentía. Y ya sabes que en un pueblo nos conocemos todos y la gente habla, y trabajando en el bar fue como mi padre se enteró de que me habían visto besándome con otro chico a plena luz del día.

Tom le escuchaba en silencio, pensando que cuanta razón tenía diciendo que en un pueblo se conocían todo. No se podía ni estornudar sin que se enterara el vecino de al lado.

—Ese día quiso hablar conmigo, decirme que me apoyaba en todo y darme una charla de educación sexual—soltó Bill no pudiendo evitar sonrojarse—Quería que tuviera las cosas claras, que no cometiera ningún error. Nunca me había prohibido nada y no pensaba hacerlo llegada a esa etapa de la vida en que uno empieza a sentir cosas por otras personas. Esas fueron sus palabras textuales.

—Tu padre tampoco se sentiría muy cómodo hablando del tema—murmuró Tom.

—Nunca le había visto así—le confirmó Bill—Pero me apoyó desde el primer día, que es lo que importa. Ah, y me entregó una caja de condones por si los necesitaba.

Tom no pudo evitar sonreír, la verdad es que Gordon Trümper había sabido llevar mucho mejor la homosexualidad de su hijo que su mismo padre por ejemplo.

— ¿Responde esto a su pregunta?—quiso saber Bill.

—Me has hecho un amplio resumen—contestó Tom sonriendo.

Bill le devolvió la sonrisa, terminó de dejar bien colocado sus libros y sintiendo protestar su estómago salieron de la biblioteca. A partir de ese día como ya le había dicho Tom comerían en la cocina para no usar el comedor, además que allí estarían mucho más cómodos.

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Y así fue, sentado en la amplia mesa de madera que contaba la cocina Bill comió en compañía de Nora, Robert y Elizabeth, la mujer encargada de la limpieza de la casa. Además de ella estaba Mildred que era la doncella personal de Simone pero que se había ido de viaje con los padres para echarle una mano con el equipaje.

Bill comprobó que eran como una pequeña familia, incluyendo a Tom. Hablaban entre ellos dejando a un lado el tono formal que usaban cuando había visitas delante. Incluso descubrió el apodo cariñoso con el que Nora se dirigía a Tom cuando no estaban los padres delante.

— ¿Mas tarta, Tomi?—preguntó Nora.

—No por favor, estoy empachado—contestó Tom entre risas.

Terminaron de comer y tras echar una mano recogiendo la mesa salieron de la cocina dando un pequeño paseo por la casa.

— ¿En qué piensas, Tomi?—preguntó Bill, guiñándole un ojo.

Tom se echó a reír al escucharle, sabía que no había pasado por alto el apelativo cariñoso que usaba con él Nora.

—Soy como un hijo para Nora, es normal que me haya puesto un apodo cariñoso—se disculpó Tom—Verás que con el tiempo, también te lo pone a ti.

—Mi madre…me llamaba Billa—murmuró Bill poniéndose algo más serio.

—Muy bonito también—dijo Tom cogiéndole de la mano.

Había notado su cambio de humor, se había puesto triste al mencionar a su madre.

— ¿Qué quieres hacer esta tarde?—preguntó Tom, tratando de animarle un poco—Podemos ver una película si quieres, escuchar música,… Ah, tengo una Xbox también si te apetece jugar a algo aunque hace mucho que no la uso.

—No tengo ni idea, no he jugado nunca—murmuró Bill dejando atrás su tristeza.

—Te enseño, vamos—dijo Tom tirando de su mano.

Echaron a correr escaleras arriba y entraron en una habitación que quedaba cerca de la que compartían. Tom le abrió la puerta y le mostró lo que en un tiempo fue su sala de juegos.

—Cuando era pequeño, estaba lleno de todos los juguetes que te puedas imaginas—explicó Tom—Era aquí donde pasaba el día con mi institutriz, sobre todo cuando había visita y no querían que un bebé molestara.

Bill sintió pena al escuchar esa parte, como si un bebé fuera a molestar lo suficiente como para tenerlo aparte en otra habitación.

—Cuando crecí, mi madre cambió los juguetes y peluches por otra decoración más acorde a mi edad—siguió explicando Tom—Lo que ves ahora, un cómodo sofá y una amplia tele con su videoconsola. He pasado buenos momentos jugando con mis amigos.

— ¿De tu otro instituto?—quiso saber Bill.

Tom asintió con la cabeza, casi todos eran como Bill. De su clase social, por llamarlo de alguna manera. Y cuando les invitaba a jugar a casa era como si fueran a Disneyland.

— ¿No has vuelto a verles ni nada?—siguió preguntando Bill.

—Muy poco, la verdad—contestó Tom suspirando—No es que fuéramos tampoco amigos del alma, y tras lo del video mi grupo de amigos se ha reducido a más de la mitad.

—Bueno, apuntó uno más. Matthew—dijo Bill sonriendo.

Tom asintió con la cabeza, a pesar de no conocerse mucho se había interesado por él y tratado de animar. Lo que ninguno de sus otros amigos habían hecho, alguno que otro solo le había preguntado por cotillear.

—Entonces, ¿qué quieres hacer?—preguntó Tom señalando una estantería—Hay libros, juegos de mesa también, películas….

—Podemos ver una película de momento—contestó Bill—Y luego quizás una partida al Monopoly. Te aseguro que no me ganarás fácilmente.

Tom se le quedó mirando alzando una ceja, él era muy bueno también y empezaron a picarse entre ellos. Dejaron la película para más tarde y sentados en el suelo sacaron el juego y lo colocaron sobre una mesita baja que había ante un cómodo sofá.

Pasaron varias horas entretenidos, jugando varias partidas hasta que quedaron en empate. Entonces lo recogieron todo y viendo la hora que era Tom decidió hacer un pequeño picnic como cena.

— ¿Aquí?—preguntó Bill, mirando la habitación.

—Podemos salir al jardín si quieres, pero nos congelaremos—dijo Tom sonriendo—Deja, que me ocupo de todo.

Salió de la habitación y echó una rápida carrera a la cocina. Minutos después entró con una bandeja plateada en sus manos que dejó sobre la mesita. Bill observó en ella dos platos bien preparados de un guiso que olía especialmente bien.

Y eso no era todo, Tom se volvió y recogió la otra bandeja que Robert había subido y que por educación aguardó en el pasillo a que Tom se la cogiera.

—Gracias Robert, dile a Nora que se retire también—se despidió Tom.

Regresó a la habitación y dejó la bandeja junto a la otra. Bill observó que en ella estaba el postre. Tortitas con chocolate.

Tom se sentó a su lado y encendió el televisor. Cenaron sentados en el suelo, disfrutando como nunca de ese picnic improvisado. El postre se lo tomaron ya sentados muy juntos en el sofá, compartiendo la última tortita que quedaba y lamiéndose el chocolate de los dedos.

Terminada la cena, se dispusieron a ver una película. Pero no prestaron mucha atención, pues Tom se tumbó en el sofá con Bill entre sus brazos y entre besos y caricias, se fueron quedando profundamente dormidos con una amplia sonrisa en los labios.

Se sentían tan cómodos, como si llevaran así toda la vida.

.

Tom despertó primero y al sentirle aún dormido en sus brazos bajó la cara y comenzó a besarle en la mejilla. No paró hasta que le sintió removerse en sus brazos gruñendo por lo bajo.

—No pararé hasta que abras los ojos—murmuró Tom entre beso y beso.

Bill suspiró y se dio por vencido. Abrió los ojos y sonrió, se encontraba muy a gusto entre sus brazos.

Se quedaron mirando en silencio, hasta que Tom bajó la cara de nuevo y se apoderó de sus labios. Comenzó a besarle hambriento, haciendo que separase sus labios y le permitiera entrar en su boca con su lengua.

Bill gimió al sentirle frotarse contra él, puso una mano en su nuca y le atrajo para hacer más profundo el beso. Sintiendo como Tom le abrazaba con fuerza y moviéndose en el sofá le hizo recostarse sobre él.

Bajó las manos hasta sus nalgas y se las acarició sobre los pantalones. Sonrió al sentir el profundo gemido que Bill derramó en su boca, y los que le siguieron cuando colocando las manos en sus caderas le hizo frotarse contra su entrepierna.

Entonces frenó los movimientos y salió de su boca. Se quedaron mirando con la respiración entre cortada, ambos estaban sin aliento.

— ¿Seguimos en la cama?—preguntó en un susurro.

Bill asintió sin dudarlo un segundo. No sabía que era hora, fuera se veía todo muy oscuro. Se levantó con ayuda de Tom y tras apagar el televisor salieron cogidos de la mano.

Se dirigieron a su habitación y Tom cerró la puerta tras ellos. No hacía falta que dijeran nada, ambos sabían lo que iba a pasar a continuación y lo estaban deseando.

Continuará…

Gracias por leer 😉

por lyra

Escritora del fandom

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