Fanfic TWC / TOLL de lyra
«Jóvenes Rebeldes: 2 Temporada»
Capítulo 14
Media hora después, ambos disfrutaban de un agradable baño. Les había costado dejar la cama, habían terminado de desayunar y tras hacerse algunos arrumacos más decidieron continuar en la bañera.
Se levantaron y entraron en el baño sin importar estar los dos sin nada de ropa. Sobre el lavabo estaba el bote de eucalipto que le había dado Nora y Tom lo cogió yendo directo al jacuzzi. Lo llenó y echó una buena cantidad.
Pronto el ambiente se llenó de un agradable olor mentolado. Entró primero en la bañera y tendiéndole la mano Bill se cogió de ella encantado. Se sentó en su regazo, recostándose contra su pecho suspirando al notar los brazos de Tom rodear su cuerpo.
Sentía sus manos acariciar cada centímetro de su piel, bajando por sus caderas hasta apoderarse de su miembro.
Cerró los ojos y se dejó hacer, con la cabeza apoyada en su hombro no podía evitar gemir con cada caricia recibida. Sentía los labios de Tom besar su mejilla, ladeó la cabeza y entonces fueron sus labios los que recibieron sus húmedos besos.
Podía sentir su lengua entrar una y otra vez en su boca, frotarse con la suya mientras se movía con lentitud frotando sus nalgas contra su miembro, jadeando con esfuerzo cuando Tom le hizo derramarse entre sus dedos.
Con los ojos cerrados, se recostó contra Tom mientras su pecho subía y bajaba agitado. Necesitó un par de minutos para recuperarse.
—Esto…no podemos estar así toda la mañana—susurró con la respiración entrecortada.
— ¿Y por qué no?—picó Tom—Hagamos novillos, no salgamos de la habitación hasta mañana.
—Te recuerdo que tenemos que centrarnos en los estudios—dijo Bill negando con la cabeza—No quiero que tus padres se enteren que tras su marcha no hemos abierto ningún libro en todas las vacaciones.
—Pero no ha sido así—apuntó con firmeza Tom—Hemos estudiado todas las mañanas, ayer adelantamos la tarea para poder tomarnos unas horas libres. Solo nos queda repasar un tema y a este paso lo terminaremos esta tarde y podremos disfrutar del último día de vacaciones para nosotros solos.
Bill tuvo que darle la razón, se habían esforzado mucho y se merecían una buena recompensa.
—Pero, hoy no podemos saltarnos la tarea—insistió Bill—Si tus padres se enteran, no quiero que piensen que nuestra relación está influyendo en nuestros estudios.
— ¿Y quién se lo iba a decir?—interrogó Tom alzando una ceja—Nora no, desde luego. Además, se piensa que estamos estudiando en la habitación.
—Todos nuestros libros están en la biblioteca—le recordó Bill.
—Pero eso ella no lo sabe—dijo entre risas Tom.
Bill resopló como respuesta, era imposible ponerse serio desnudo en una bañera. Pero tenían que hacerlo, ya se habían retrasado y él disfrutado de un buen orgasmo. Llegaba la hora de volver a la realidad.
—Vamos, no seas perezoso—pidió Bill moviéndose—Nos vestimos y bajamos, quiero terminar el comentario de texto que dejé ayer a medias.
Salió de la bañera, observando su cuerpo lleno de espuma. Miró la ducha y entró en ella para aclararse, dejando a Tom mirándole fijamente desde la bañera.
Sabía lo que estaba haciendo, tras verle salir y empezar a ducharse ante sus ojos había bajado la mano y comenzado a tocarse con la mirada fija en la ducha. No le importaba que le mirara, ya había perdido con él toda la vergüenza.
Cogió jabón y empezó a lavar su cuerpo pasando las manos por todos lados sonriendo al ver como Tom gemía con los labios separados mientras se acomodaba mejor en la bañera. Estaba a punto de terminar, se lo notaba en la cara. No podía apartar la mirada de ella, sonriendo al verle cerrar los ojos entre jadeos mientras se derramaba entre sus dedos…
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Horas después ya vestidos se encontraban en la biblioteca terminando al fin esos deberes que les habían impuesto en sus vacaciones. No lo dejaron hasta que sus estómagos protestaron y cerrando el libro Tom se negó a seguir estudiando.
—Voy a desmayarme si no como algo—se quejó entre risas.
Bill sonrió al escucharle y cerrando él también su libro se levantó y caminó por la biblioteca mientras se estiraba entre bostezos.
— ¿Quieres que cojamos el coche tras la comida?—preguntó de repente Tom—Quiero enseñarte una cosa.
Bill asintió con la cabeza, le encantaban las sorpresas y por la mirada de Tom estaba seguro de que había planeado pasar una agradable tarde.
Salieron de la biblioteca y fueron a la cocina donde el servicio ya había comido pero Nora les esperaba terminando de limpiar con la mesa puesta.
—Tu madre llamó mientras estabais estudiando—dijo de repente Nora—No quiso que os molestara, solo era para informarnos que el viaje se había acortado y regresarían antes.
— ¿Le ha pasado algo a mi padre?—preguntó Tom, poniéndose ya en lo peor.
—No, tranquilo—contestó con rapidez Nora—Tu padre está bien, creo que ha surgido un problema en la empresa.
—Espero que no sea nada grave—intervino Bill.
Tom se sentó a la mesa pensativo, esperaba que fuera lo que fuera su padre se lo tomara con calma. En su estado no debía alterarse y el mínimo problema podía afectar su ya resentida salud.
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Terminaron de comer y a pesar de las noticias recibidas Tom decidió seguir con sus planes. Cogieron el coche y tras casi media hora de viaje llegaban al centro de Berlín.
Sentado a su lado Bill no podía dejar de admirar el lujoso barrio en el que estaban. Lo reconoció de inmediato, era el barrio de Mitte, una de las zonas más cara y exclusivas.
Tom condujo hasta un gran edificio de piedra blanca, lo rodeó y entró en un parking privado al que tuvo acceso cuando su matrícula fue reconocida.
— ¿Dónde me llevas?—no pudo evitar preguntar Bill.
—Ahora lo verás—contestó Tom sonriendo.
Recorrió el parking hasta llegar a una plaza de aparcamiento. Dejó el coche bien aparcado y salieron de el. Le guio hasta el ascensor y Bill se fijó que había sacado una llave magnética y gracias a ella subieron hasta el ático.
Cuando las puertas se abrieron de nuevo, la cara de Bill era todo un poema. Se hallaban en un lujoso apartamento, el ascensor daba directamente al vestíbulo y sintiendo que Tom le cogía de la mano salió del ascensor.
— ¿Te gusta?—preguntó Tom.
Bill asintió con la cabeza sin dejar de mirar a su alrededor, no podía hacerse una idea de lo grande que podía ser. Se hallaba en un amplio vestíbulo que daba a un espacioso salón con una enorme chimenea de metal que ocupaba casi toda una de sus paredes.
Y a su derecha se hallaba una cocina de aspecto moderno con todo lujo de detalles, incluyendo una mesa de comedor de madera rústica para al menos 16 comensales.
—Esta será mi futura casa—explicó Tom para su sorpresa—Aún no está del todo decorada, mis padres quieren regalármela para cuando cumpla los 21 pero me dejan venir de vez en cuando a verla. Y hoy quería que tú también la vieras, porque…en un futuro no muy lejano, podemos vivir aquí los dos juntos.
Bill estaba sin habla, no se imaginaba viviendo rodeado de tanto lujo. Si ya la mansión de sus padres le incomodaba, vivir con Tom en ese apartamento…
— ¿Quieres ver nuestro dormitorio?—preguntó Tom tirando de su mano.
—Dame unos minutos para que me reponga—pidió Bill soltándose.
Tom lo comprendió, le había pillado por sorpresa. Le observó caminar por la estancia, echando un vistazo al salón y sus ventanales. Desde ellos la vista era magnífica, podía verse algunos de los mejores monumentos que había en Berlín como la Puerta de Brandemburgo o el Reichtag.
— ¿Te apetece beber algo?—preguntó Tom—Hay de todo en la nevera, refrescos, zumos…vino…
—Agua, por favor—pidió Bill.
Tom fue a la cocina y le sirvió un vaso de agua. Entendía que debía sentirse abrumado por la situación, le acercó el vaso y observó que le temblaban las manos.
— ¿Tienes frío?—preguntó preocupado.
—Son los nervios—contestó Bill sonriendo—No puedo creer que esto sea real, parece sacado de una revista.
—Más bien de una película—dijo Tom devolviéndole la sonrisa—Mi madre se ha encargado de toda la decoración, pero yo quise darle mi toque tras ver 50 sombras de Grey, quería un apartamento que fuera muy masculino.
— ¿También has incluido una habitación roja para tus juguetitos?—preguntó Bill alzando una ceja.
Tom se echó a reír al escucharle.
—No, pero si quieres podemos añadirla—contestó en un susurro.
Le cogió el vaso y tras dejarlo sobre una mesa se apoderó de sus labios.
— ¿Te gustaría vivir aquí conmigo?—preguntó contra sus labios.
Bill asintió con la cabeza sin dudarlo para deleite de Tom, quien no podía dejar de pensar en el futuro que les esperaba.
—Vamos, te enseño el resto de la casa—dijo Tom cogiéndole de la mano—En la primera planta aparte del salón y la cocina hay una habitación de invitados con su propio baño y una pequeña biblioteca, comparada con la de mis padres. Arriba está nuestro dormitorio con un baño que es una pasada, mi futuro despacho que podré compartir contigo y hasta un gimnasio.
Bill se dejó guiar, sin poder dejar de pensar que todo lo que estaba viviendo era como un sueño hecho realidad.
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Regresaron para la hora de la cena, esa noche Tom quiso que fuera especial y le pidió a Nora que les dejara la mesa preparada en el comedor y se retirara. Iba a ser la última noche que compartieran, al día siguiente tenían que emprender el viaje de regreso a Hillerska y quería disfrutar hasta el último minuto de la compañía de Bill.
Disfrutaron de una agradable cena y tras el postre Tom se le quedó mirando esbozando una amplia sonrisa.
— ¿Qué estás tramando?—preguntó Bill.
Le conocía a la perfección, esa pícara sonrisa era inconfundible.
—Aún no te he enseñado el resto de la casa—dijo Tom poniéndose en pie—Te falta por ver el gimnasio y la piscina.
—Hace mucho frío para salir a ver la piscina—murmuró Bill levantándose también.
—Es cubierta Bill, está en el sótano justo al lado del gimnasio—explicó Tom cogiéndole de la mano.
Salieron del comedor y recorrieron un largo pasillo que daba a otras escaleras que Bill aún no había visto. Bajaron por ellas y accedieron al gimnasio y a la gran piscina que Tom había mencionado.
Separada del gimnasio por una amplia cristalera, Bill pudo admirar una piscina de un tamaño considerable.
— ¿Nos damos un baño?—preguntó Tom empezando a desabrocharse la camisa.
—Pero…no me he traído bañador—murmuró Bill sin poder contenerse.
Tom se echó a reír al escucharle mientras seguía quitándose la ropa.
—Y a mi se me ha olvidado arriba—dijo sin dejar de sonreír—Tenemos dos opciones, bañarnos en ropa interior…o sin ella.
Antes de que pudiera decir nada Tom ya se había despojado de toda prenda y tirado a la piscina de cabeza. Bill se le quedó mirando, como buceaba por toda la piscina hasta salir a tomar aire entre risas.
—El agua está buenísima—animó Tom desde ella.
Bill suspiró y empezó a desnudarse él también sin poder evitar echar un vistazo a su alrededor. Había unas puertas acristaladas que daban a una galería, cualquiera que paseara por ella podía observarles. Y a pesar de que Tom les había dado permiso al servicio para que se retirara, Bill no podía evitar pensar que de un momento a otro podía ser pillados.
Se dio prisa y quedándose en ropa interior se lanzó también al agua yendo al encuentro de Tom, quien le recibió entre sus brazos.
—Quiero tenerte desnudo en mis brazos—susurró Tom cogiéndole por la cintura.
Bill negó con la cabeza al tiempo que alzaba las piernas y rodeaba la cintura de Tom con ellas.
—Si piensas que vamos a hacerlo aquí en la piscina ya te lo estás sacando de la cabeza—dijo Bill con firmeza.
Tom gruñó como respuesta, enterrando la cara en la curva de su cuello.
— ¿Cuándo vas a dejar de pensar que no están vigilando?—preguntó Tom contra su piel—El servicio está en sus habitaciones, tiene la noche libre y aquí nunca bajan. Quiero disfrutar de este baño contigo, y que tú disfrutes conmigo…
Mientras hablaba tenía las manos puestas en el borde de su bóxer, tirando de el hacia abajo para tener mejor acceso a sus nalgas.
Bill no pudo más que gemir como respuestas al sentirle acariciarle con suavidad y entrar en su cuerpo con sus dedos.
—Eres incorregible—susurró Bill entre jadeos.
No tuvo más remedio que dejarse hacer, le encantaba sus caricias. Cerró los ojos y se dejó llevar, sintiendo como Tom caminaba por la piscina hasta llegar al borde de la piscina, dejándole apoyado de espaldas mientras seguía con sus caricias y besaba y lamía su piel.
Bill trataba de concentrarse en sus atenciones, en no sentir una dureza rozarse contra la suya a través de la fina tela. Sentía que le costaba respirar, su cuerpo reaccionaba como si tuviera vida propia. Sus caderas se movían contra las de Tom, frotándose con insistencia hasta que minutos después no se pudo contener por más tiempo y se dejó llevar.
Cerró los ojos y se aferró con fuerza a Tom mientras sentía como usando solo sus dedos, le penetraba una y otra vez hasta que no pudo reprimirse más y terminó derramándose en su ropa interior, separando los labios y soltando un gemido prolongado.
Echó hacia atrás la cabeza entre jadeos, sintiendo a Tom derramarse contra su piel mientras que con sus labios besaba su cuello una y otra vez.
Entonces abrió los ojos, y una vez su vista se aclaró observó con horror como una persona se asomaba por un momento en la galería y al verlos se daba la vuelta de inmediato.
— ¡Tom!—gritó sin poderse contener.
Tom notó el miedo en su voz y levantando la cabeza se le quedó mirando.
—Tu…tu madre nos ha visto—susurró Bill sin poderse contener.
Al momento se separó de Tom como si quemara, girándose tratando así de ocultarse de la mirada de Simone quien aún de espaldas a ellos esperaba a que su hijo se reuniera con ella mientras les daba la intimidad necesaria.
Tom se volvió con rapidez y comprobó que las palabras de Bill eran ciertas.
— ¿Ya han regresado?—murmuró Tom recuperando la calma—Voy a hablar con ella
—Estás desnudo—le recordó Bill en un susurro.
Tom se acordaba, no hacía falta que lo mencionara. Echó a nadar hasta el lado opuesto de la piscina y sabiendo que su madre no se iba a mover de donde estaba salió de la piscina y echó a correr hacia unos armarios que había en una esquina. Abrió uno de ellos y sacó un albornoz blanco que se puso con rapidez. Cogió otro y se lo dejó a Bill sobre una de las tumbonas que había y corrió a saludar a su madre.
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Simone esperaba cruzada de brazos, no estaba molesta por la situación pues de sobra sabía que eran jóvenes y querían aprovechar el tiempo al máximo. Su malestar era otro, y no sabía por donde empezar a hablar cuando su hijo se le acercó procurando que su respiración se normalizara.
—Mamá…habéis regresado un día antes—dijo Tom tratando de sonar calmado— ¿Le ha pasado algo a papá?
—No, no es por eso Thomas—murmuró Simone—Tu padre quiere hablar contigo, pero sube a vestirte primero. Te espera en su despacho.
—Siento mucho lo que has visto—soltó Tom de carrerilla—Por favor, no pienses que Bill y yo….
—No te preocupes—cortó Simone levantando una mano—Y díselo así a Bill, que no se incomode por esto. Ahora date prisa, tu padre te espera.
Tom corrió a obedecerla, echó a correr escaleras arriba seguido de su madre sabiendo que Bill en cuanto pudiera buscaría refugio en su habitación y allí le estaría esperando para saber qué había pasado.
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No tardó más de 10 minutos, se vistió con rapidez y con una toalla sobre sus hombros fue al despacho de su padre. Llamó a la puerta y al segundo escuchó la seria voz de su padre dándole permiso para entrar.
Abrió la puerta y entró en el despacho, volviéndola a cerrar tras él. Ocupó una de las sillas que había ante la mesa y se sentó derecho en ella esperando que su padre empezara a hablar.
— ¿Estabais nadando en la piscina?—preguntó Jörg al ver su pelo mojado.
Tom asintió con la cabeza mientras que trataba de secar sus trenzas en la toalla.
—Ya—murmuró Jörg carraspeando.
No era tonto, y tampoco podía enfadarse por lo que habían estado haciendo con ellos fuera de casa. Eran jóvenes y se amaban, eso ya lo tenía asumido.
— ¿Estás enfadado por eso?—quiso saber Tom.
Jörg negó con la cabeza de inmediato, su malestar era otro bien distinto.
—Thomas, la empresa no está yendo tan bien como debería—empezó a decir Jörg—Me he reunido con mis abogados, han descubierto que falta dinero de una de las cuentas. Por los movimientos realizados, el dinero fue transferido a otra cuenta ajena a la empresa en la época en que tu madre y yo tuvimos el accidente.
No hizo falta que explicara más, Tom ya se hacía más o menos una idea de lo que su padre le estaba sugiriendo.
— ¿Crees que yo cogí ese dinero?—preguntó Tom procurando mantener la calma.
—En absoluto—contestó con firmeza Jörg—No he dudado de ti en ningún momento, no tienes los medios necesarios para hacerlo y sé que jamás se te ocurriría.
Tom pudo respirar más aliviado, se sentía mal por haber dudado de su padre.
—Ha sido David—anunció Jörg para su sorpresa—Pero no tengo pruebas. Mis abogados están trabajando duro para conseguirlas, hasta entonces solo queda esperar y seguir como si no pasara nada.
— ¿Quieres decir, seguir actuando con normalidad ante David?—quiso saber Tom.
—Me gusta tan poco como a ti, pero es lo que me han sugerido mis abogados—murmuró Jörg—De buena gana le despedía ahora mismo.
—Pues hazlo, que no se salga con la suya—dijo Tom con rabia.
—Necesito pruebas—le recordó Jörg—David es muy listo, no quiero que haga ningún movimiento que me pille por sorpresa.
— ¿Qué tipo de movimiento?—preguntó Tom.
—Culparte a ti de todo—respondió Jörg para su asombro—En esa época has llevado la empresa en mi nombre con su ayuda, ¿cuántos documentos te ha hecho firmar sin que tú supieras lo que realmente firmabas?
—Demasiados—murmuró Tom resoplando.
—No quiero que te sientas culpable de nada—dijo con firmeza Jörg—No estabas preparado para llevar la empresa, lo hiciste todo lo mejor que podías y yo confíe demasiado en David. Nunca se me llegó a pasar por la cabeza que te engañaría para que dieras el consentimiento para realizar transferencias a mi espalda.
—Si lo hubiera llegado a saber, me hubiera negado en rotundo—afirmó Tom.
—Bueno, ahora ya sabes el motivo de nuestro repentino regreso—murmuró Jörg—Le he mentido a David, le he dicho que no me sentía bien y tu madre y yo nos hemos vuelto antes porque no podía seguir viéndole la cara por más tiempo. Ahora, ve a descansar. Nos esperan unos días duros, no sé cuanto tiempo podré evitar que salga a la luz la traición de David. Cuando así sea, seremos noticia y el nuestra reputación quedará por los suelos.
—No, porque se demostrará que el culpable es únicamente David—dijo Tom con firmeza—Confía en tus abogados, hallarán las pruebas necesarias y le veremos en la cárcel.
Jörg miró a su hijo muy serio, no era tan fácil como él creía. Las manipulaciones de David no solo le afectaban a él, había más familias involucradas y si no hallaba las pruebas necesarias para exculpar a su hijo, Tom podía ir a la cárcel por malversación de fondos y no pensaba permitirlo.
Continuará…
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