
Fanfic TWC / TOLL de lyra
«Jóvenes Rebeldes: 2 Temporada»
Capítulo 15
Salió del despacho con el estómago encogido, sabía que Bill le estaría esperando en la habitación pero también quería saber cómo estaba su madre.
Fue a su habitación y llamó a la puerta antes de que su madre le diera permiso para entrar. Pero fue su madre en persona quien le abrió y no pudo reprimir el fuerte abrazo que le dio.
—No te preocupes, todo está en manos de los abogados—dijo Simone tratando de consolarlo—La verdad saldrá a la luz.
—Pero…papá se ha llevado otro disgusto por mi culpa—susurró Tom entre sus brazos.
—David es el culpable, no debes pensar lo contrario—dijo con firmeza Simone.
—No, debí haber puesto más atención a los documentos que David me hacía firmar—insistió Tom—Nunca me cayó bien, debí seguir desconfiando de él.
Simone suspiró al escucharle, nada de lo que dijeran harían que su hijo dejara de sentirse culpable.
—Siempre ha estado a nuestro lado, tu padre le ha confiado todo su trabajo y así nos lo ha pagado David—murmuró Simone—Robando.
—No se saldrá con la suya—dijo con firmeza Tom—Le haré pagar todo el daño que le ha hecho a papá, y también a Bill.
Simone se le quedó mirando extrañada, no tenía noticia alguna de que David hubiera conocido a Bill en persona o de que le hubiera dicho o hecho algo.
—Fue muy cruel con él—explicó por encima Tom—Cree que va tras nuestro dinero, que nuestra relación es toda una farsa.
—No sabe nada, yo he visto cuánto os amáis y me da igual lo que puedan opinar el resto del mundo—dijo Simone con firmeza—Solo me importa tu felicidad, y si es al lado de Bill será bienvenido a la familia.
—Muchas gracias mamá—susurró Tom emocionado—Gracias por la bienvenida que le habéis dado a Bill, se ha sentido muy cómodo y hemos sido muy felices estos días.
—Ahora vuelve con él, seguro que estará ansioso por saber qué ha pasado para que hayamos tenido que interrumpir nuestro viaje—dijo Simone dándole otro abrazo a su hijo—Puedes contarle todo, sé que podemos confiar en Bill y sabrá cómo consolarte cuando lo necesites.
Tom asintió con la cabeza y deseándole buenas noches salió de la habitación y se dirigió a la suya.
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En ella se reunió con Bill, quien nada más ver la cara que traía corrió a abrazarle con fuerza.
— ¿Le ha pasado algo a tu padre?—preguntó Bill con preocupación.
Tom negó con la cabeza, agradecido por cómo se preocupaba por la salud de su padre. Le cogió de la mano y caminaron hasta la cama, donde se sentaron a hablar.
—Bill, han robado en la empresa de mi padre—dijo Tom yendo directo al grano—Y ha sido David, pero mi padre necesita pruebas antes de culparle y sus abogados están trabajando duro porque estamos seguro que se ha aprovechado cuando mi padre tuvo el accidente y yo tomé el control de la empresa. Bill, me ha hecho firmar un montón de documentos y de cara a la ley he sido yo quien se ha llevado todo el dinero.
Bill le cogió de la mano con firmeza, estaba horrorizado con lo que le estaba contando.
—Tú no tienes la culpa de nada, te han utilizado—dijo Bill muy serio.
—Eso dice mi padre, que sus abogados harán todo lo que esté en sus manos para demostrarlo y que David pague por lo que ha hecho—murmuró Tom suspirando.
Se le veía muy cansado, después de lo bien que lo habían pasado en la piscina les había tirado un jarro de agua fría encima dejándolos a ambos helados.
— ¿Estás bien?—preguntó Bill sin dejar de acariciar su mano— ¿Necesitas algo?
Tom se le quedó mirando, no sabía en qué sentido había formulado Bill esa pregunta pero había una única cosa que necesitaba en esos momentos. Y le tenía sentado a su lado, vistiendo solo un alborno blanco sin nada debajo.
—Te necesito a ti—contestó Tom en un susurro.
No tuvo que decirlo dos veces, Bill asintió con la cabeza y se inclinó sobre él. Comenzó a besarle tímidamente la mejilla, haciendo que Tom cerrara los ojos y soltara un gemido.
Sonrió al escucharle y continuó con sus besos, bajando por su cuello. Quería ir más abajo, sabía que Tom lo necesitaba en esos momentos y él estaba deseoso de dárselo.
Se levantó de la cama sin dejar de besar su piel, cambió de postura y se hizo paso entre las piernas de Tom, arrodillándose en el suelo entre ellas.
Tom abrió los ojos, sabía lo que quería hacer y quiso negarse una segunda vez, pero se acordó de lo que le había dicho la última vez. Que se dejara hacer y disfrutara, justo lo que necesitaba en esos momentos.
Cogió aire y lo soltó en un profundo jadeo cuando las manos de Bill fueron directa a sus pantalones y comenzó a desabrocharlos. Metió una mano dentro y tras hurgar en su ropa interior sacó su palpitante miembro.
No se lo pensó dos veces, separó los labios y lo recibió en ellos, haciendo que Tom pegara un bote en la cama. Sonrió al notarlo, era la primera vez que lo hacía y por las reacciones de Tom estaba disfrutando.
Empezó a lamer y succionar con suavidad, moviendo la cabeza de atrás adelante haciendo que Tom entrara y saliera de su boca. Sintió sus manos sobre su cabeza, acariciando su pelo y ayudándole a marcar el ritmo.
Hasta que sintió que le frenaba, señal de que si seguía así iba a terminar derramándose en su boca y no era allí donde quería hacerlo.
Le dio una última lamida y se incorporó. Entonces llevó las manos al cinturón que sujetaba el albornoz que llevaba y lo deshizo. Abrió la prenda dejando su desnudo cuerpo a la vista de Tom, quien no pudo reprimirse y abrazándose a su cintura le atrajo hacia él. Comenzó a besarle el vientre con suavidad, llevando sus labios más abajo para también recibirlo en su boca.
Bill sintió que el aire no llegaba a sus pulmones, separó los labios y comenzó jadear al sentir la lengua de Tom recorrer su miembro de arriba abajo.
Al igual que él, llevó las manos a su cabeza y marcó el ritmo al tiempo que movía las caderas entrando y saliendo de su boca hasta que sintió que si seguía así se iba a derramar de un momento a otro.
Salió del todo de su boca y se quedaron mirando fijamente a los ojos. Tom tomó el mando y tiró de él con suavidad haciéndole sentarse a horcajadas en su regazo.
Bill se acomodó sobre él, sintiendo su erección rozar sus nalgas. Llevó una mano atrás y la cogió con suavidad llevándola a su entrada. Le hizo entrar en su cuerpo, moviendo las caderas de atrás adelante con lentitud hasta que su cuerpo se adaptó a Tom, entonces puso las manos sobre su pecho y empezó a moverse con más rapidez, sintiendo las manos de Tom en sus caderas llevando el ritmo también.
Minutos después sintiendo que iba a estallar de un momento a otro, inclinó la cara y se apoderó de los labios de Tom, gimiendo contra ellos al sentirse derramarse contra su cuerpo mientras que Tom hacía lo suyo en su interior.
Se quedaron quietos jadeando sin poder evitarlo, tratando de recuperar el aliento sin poder apartar la mirada de su contrario. Sin poder separar los labios, gimiendo contra ellos lo mucho que se amaban y necesitaban en esos momentos….
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Al día siguiente se levantaron temprano, era su último día de vacaciones y estando los padres de Tom en casa tenían que bajar a desayunar con ellos. Se dieron prisa en ducharse y arreglarse y bajaron al comedor donde Nora servía una taza de té a Simone.
Tom fue hacia su madre y le dio los buenos días besando su mejilla.
— ¿Has podido descansar?—preguntó Tom con preocupación.
—No muy bien—contestó Simone, dirigiéndole una sonrisa a Bill— ¿Has disfrutado de tus vacaciones?
—Mucho, gracias por su amabilidad—respondió Bill devolviéndole la sonrisa.
—Siento mucho no haber tenido más tiempo para conocerte, en tu próxima visita prometo ser mejor anfitriona—prometió Simone.
—Por favor, no tiene por qué disculparse—se apresuró a decir Bill.
—Eres muy amable, Bill—dijo Simone suspirando—Tomad asiento, que no se enfríe el desayuno.
Así lo hicieron, esperando a que Nora les sirviera. Ambos tomaron una taza de café con unas tortitas con nata.
— ¿Y papá?—preguntó Tom tras echar un trago a su café.
—Arriba, hablando con los abogados—contestó Simone suspirando—Nora le ha subido el desayuno porque no creo que salga de su despacho hasta haberlo solucionado.
—Ya verás como se arregla todo—dijo Tom con firmeza—David no se saldrá con la suya.
—Cambiemos de tema, por favor—pidió Simone, sintiendo que le iba a estallar la cabeza— ¿Habéis terminado de hacer los deberes?
Los chicos asintieron con la cabeza y trataron de animarla explicándole todos los ejercicios que habían tenido que hacer, comentarios de texto y los temas que habían estudiado para el examen que iban a tener el martes.
—Será mejor que empecéis a hacer las maletas, que no se os olvide nada—dijo Simone poniéndose en pie—Bill, si tienes algo de ropa para lavar no te preocupes, te la enviaremos a Hillerska. Ahora si me disculpáis, subiré a descansar un poco.
— ¿Quieres que te acompañe?—se ofreció Tom poniéndose en pie.
—No cariño, disfruta de tu última mañana con Bill—negó Simone con una sonrisa.
Tom observó como su madre salía del comedor, se le partía el corazón al verla así de derrotada. Lo que les había hecho David era imperdonable.
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Pasaron casi toda la mañana preparando las maletas, asegurándose de llevarse todos los libros de estudios y los cuadernos con sus tareas.
Faltaba una hora para la comida, se abrigaron bien y salieron a dar un paseo por el barrio. Tom le iba explicando a quien pertenecía cada mansión que se encontraban por el camino, llegando a una ante la que se paró en seco.
—Aquí viven los padres de Gustav—explicó en voz baja—Me siento muy culpable de que hubiera sido expulsado de Hillerska por mi culpa. No sé que habrá sido de él, en que otro internado o instituto habrá terminado. Con un expediente como el suyo manchado por el tráfico de drogas habrá tenido muy pocas opciones.
—El verdadero culpable es Andreas—dijo Bill con firmeza—Tenía que ser él quien hubiera pagado las consecuencias. Creía que eran amigos, hasta Alex se ofreció a hablar con Nolan cuando supo que podía ser yo el expulsado. Eso hacen los amigos de verdad.
—Si, pero el problema es que mi primo es un puto egoísta—murmuró Tom con rabia—Solo piensa en él mismo, le da igual hacer daño a su propia familia. Y…ahora que hablamos de él, ten cuidado cuando regresemos a Hillerska. La chica con la que estaba saliendo le ha dejado por todo el asunto del video, debe estar enojado y querrá hacérmelo pagar a mi o a ti.
—No le he vuelto a dirigir la palabra desde que supe que fue él el autor del video—explicó Bill—Y procuro no cruzarme en su camino.
—No le demos ningún motivo para que trate de hacernos algo—dijo Tom suspirando—Que haga su vida, que nosotros haremos la nuestra.
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Siguieron paseando hasta la hora de la comida. Regresaron y Nora les informó que su padre había salido para hablar en persona con sus abogados y su madre no había querido dejarle a solas, así que comerían ellos dos solos en el amplio comedor.
Fue una silenciosa comida, parecía que se había muerto alguien. Y tras ella aunque esperaron todo lo que pudieron llegó la hora de regresar a Hillerska. Tom llamó a su madre antes de coger el coche, despidiéndose al menos así de ella.
—Te da muchos recuerdos y siente mucho no haber estado aquí para despedirse en persona—murmuró Tom cortando la llamada.
—Dile que lo entiendo, que no se disculpe—dijo Bill, lamentando mucho la situación en la que se encontraban los padres de Tom.
Entraron en el coche tras despedirse de Robert y Nora, y emprendieron el viaje de vuelta. Fue más silencioso de lo que ambos hubieran deseado, perdido cada uno en sus pensamientos.
Bill no podía dejar de pensar que habían compartido tantas cosas que no sabía como iba a poder seguir adelante sin tener a Tom a su lado, sin despertar junto a él en su misma cama y besarse hasta que sentían que les faltaba el aliento.
Y Tom conducía con la mirada fija en la carretera sin poder dejar de pensar en que esa noche su cama le iba a parecer muy solitaria y fría sin Bill a su lado.
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Llegaron a su destino a media tarde, aparcó delante del jardín que rodeaba la casa de Bill y apagó el motor del coche. Aún podían disfrutar de un par de horas de libertad, él tenía que estar en Hillerska para la hora de la cena y pensaba aprovechar el tiempo que le quedaba con Bill.
Salieron del coche y abriendo el maletero sacó sus maletas que él mismo cargó hasta la puerta.
— ¿Quieres pasar?—preguntó Bill, reacio a separarse aún.
—Claro, saludaré a tu padre—contestó Tom sonriendo.
Bill asintió con la cabeza y sacando la llave abrió la puerta. Entró el primero, extrañándose de no ver a su padre a esas horas en casa. Ese domingo no trabajaba, y por las horas que eran solía estar preparando ya la cena teniendo ambos que madrugar al día siguiente.
Pero fue a la cocina y la halló vacía. Arrugó la frente y se dirigió a la escalera que llevaba al piso superior.
— ¿Papá?—llamó en voz alta.
Pero no obtuvo respuesta alguna. A su espalda, Tom había dejado sus maletas en el suelo del recibidor y entrado en la cocina. Echó un vistazo a su alrededor, sonriendo sin poder evitarlo.
—Que raro, no está en casa—comentó Bill yendo a su lado.
—Estará dando un paseo—comentó Tom a su vez.
— ¿A estas horas?—dijo Bill, negando con la cabeza— ¿Y la cena? ¿Y si le ha pasado algo?
—Bill, tu padre ya es mayorcito—empezó a decir Tom con calma—Hazme caso, estará dando un paseo por el pueblo aprovechando su día libre y que hoy no hace tanto frío.
—Pero sabía que regresaba a casa, podía haberse quedado a recibirme—murmuró Bill cruzándose de brazos.
— ¿No te has dado cuenta?—preguntó de repente Tom.
Bill le miró sin entender, aún dándole vueltas en la cabeza al por qué su padre no estaba en casa cuando era un hombre de costumbres.
—Fíjate en la basura—apuntó Tom—Hay varias botellas de vino vacías. ¿Crees que tu padre se las ha bebido él solo?
Bill se fijó en ellas, notando que además en el fregadero había un par de copas junto con dos platos también. ¿A quién había invitado su padre a comer? Si casi no conocían a nadie, se pasaba la mitad del tiempo encerrado en el bar trabajando, y los únicos amigos de verdad que tenía eran los padres de Clarisse y Alex.
—Tu padre se está viendo con alguien—soltó al fin Tom.
— ¿Cómo?—preguntó Bill negando con la cabeza—Es imposible, me lo habría dicho.
—Tú tampoco le dijiste de buenas a primeras que te estabas viendo conmigo—le recordó Tom—Y tu padre lleva tiempo intercambiando miraditas con Kate, la cocinera del bar.
Bill se le quedó mirando con la boca abierta, ¿cómo era posible que él no tuviera ni idea de esas miradas?
—Tenías que verlos, llevan semanas así—prosiguió Tom con su relato con una sonrisa amplia—Me fijé una tarde que fuimos a merendar, como a tu padre parecía más torpe de lo habitual cada vez que Kate andaba cerca de él o simplemente le miraba.
—No te rías de mi padre—exigió Bill, esbozando él también una sonrisa.
Tom le estrechó en sus brazos y le besó en la mejilla suspirando.
—Tu padre ha aprovechado estos días sin ti para lanzarse, y al parecer ha funcionado—murmuró contra su piel—Y hacen buena pareja, ¿no crees?
Bill asintió suspirando, no podía evitar acordarse de su madre pero quería que su padre fuera feliz, y no podía pasarse solo el resto de su vida mientras que él ya solo pensaba en pasar junto a Tom el resto de la suya.
— ¿Qué quieres hacer?—preguntó Tom de repente—Tengo tiempo antes de recluirme en Hillerska, podíamos ver un poco la tele o simplemente sentarnos el sofá.
A Bill le parecía una buena idea, quería disfrutar de cada minuto que le quedaba a solas con Tom. Se dirigieron al salón y sentándose en el sofá encendieron la tele para ver si daban con algo interesante. Pusieron el canal de música, pero apenas prestaron atención. Sus labios ya se buscaban hambrientos y acomodándose en el sofá Tom hizo que Bill se recostara sobre su cuerpo.
Se abrazó a él sin dejar de besarle en ningún momento, colando las manos bajo la camiseta que llevaba y acariciando su desnuda espalda. Sonrió al escucharle gemir contra sus labios, y como se estremecía bajo su contacto.
Llevó una mano a su nuca y atrayéndole hacia él entró en su boca con un profundo gemido. Bill respondía a su beso, frotándose contra su lengua hambrienta.
Y la mano que tenía en su espalda bajó por ella, posándose sobre sus nalgas que acarició con destreza sobre la tela.
Tan concentrados estaban que no se dieron cuenta de que la puerta de la casa se abría y entraba Gordon por ella, quedándose sin habla al ver como el novio de su hijo le besaba apasionadamente y le metía mano con descaro en su propia casa.
Carraspeó y al segundo observó como se separaban a la velocidad de un rayo y se le quedaban mirando.
—Papá…ya has regresado—murmuró Bill, pasándose una mano por los labios.
Tom se incorporó en el sofá con la respiración agitada, esperaba que Gordon no se hubiera enfadado. Entonces observó que tras él Kate los miraba con una amplia sonrisa en los labios, que le devolvió de inmediato.
—Pensé que volveríais más tarde—comentó Gordon.
—Y yo que estarías en casa preparando la cena, pero veo…que tenías otros planes—dijo Bill sonriendo—Hola, Kate.
—Bill, Tom—saludó Kate a los muchachos— ¿Qué tal las vacaciones?
—Cortas—contestó Tom por los dos.
—Bill, quería que te hubieras enterado de otra manera—se disculpó Gordon.
—Papá, no pasa nada—se apresuró a decir Bill—Me alegro mucho por los dos, en serio.
Gordon sonrió a su hijo y cogiendo a Kate de la mano se dirigieron a la cocina para empezar a hacer la cena dejando que la joven pareja se calmara y recompusiera sus ropas, pues la camiseta de su hijo continuaba medio subida mostrando el tatuaje que se hizo sin su consentimiento y por el que ya fue debidamente castigado cuando lo hubo descubierto.
—Me muero de hambre—comentó Tom levantándose del sofá.
— ¡Nos ha pillado mi padre!—soltó Bill sin poderse contener—Deja de pensar en la comida.
—Y el otro día nos pilló mi madre y no se ha acabado el mundo por eso—apuntó sonriendo Tom—Además, que solo nos estábamos besando
—Y algo más—susurró Bill—Te recuerdo que has empezado a frotarte contra mi, llega a tardar más y lo hacemos aquí mismo en el sofá.
—Lo tendremos que dejar para otro día—dijo Tom sonriendo—Seguro que Kate hace uno de sus platos especiales.
Pasó por su lado guiñándole un ojo y se dirigió a la cocina con total naturalidad. Bill resopló y colocándose la camiseta en su sitio fue tras él.
— ¿Te quedas a cenar, Tom?—invitó Gordon.
—Claro, estoy seguro que será mejor que lo que me espera en Hillerska—aceptó Tom— ¿Echamos una mano en algo?
—Podéis id poniendo la mesa mientras yo cuezo la pasta y Gordon prepara la salsa—explicó Kate.
Tom observó lo bien que se manejaba en la cocina, señal de que no era la primera vez que estaba en ella y sabía donde estaba cada cosa.
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Disfrutaron de una agradable cena, Tom quería conocer más a Kate pues lo poco que sabía de ella era que trabajaba con Gordon en el bar. Kate respondió a todas sus preguntas sin problema alguno, también a todas las que le hizo Bill pues a pesar de vivir desde siempre en el mismo pueblo apenas la conocía.
Descubrió así que Kate era la menor de 3 hermanos, que tenía 5 sobrinos pequeños y que fue su madre quien le enseñó a cocinar tan bien. Había estado casada 2 años, pero se divorció y su ex marido se fue a vivir a Francia con su mejor amiga. Kate ya lo había superado, pero en su momento lo pasó muy mal. Por suerte no habían tenido hijos y así la separación no fue más traumática.
— ¿Nunca has querido tener un hijo?—no pudo evitar preguntar Bill.
—Si, pero no se me ha presentado la ocasión—contestó Kate suspirando—Y con mis sobrinos he podido ejercer de madre siempre que he podido, los adoro y ellos a mi pues no tengo por qué ser tan estricta con ellos como lo son sus padres. Me gusta mal criarlos un poco, aunque alguna vez he tenido que ponerme seria con ellos.
— ¿Qué edad tienen?—quiso saber Tom.
—Por parte de mi hermano Joseph están Alice y Luka, de 8 y 13 años—contestó Kate—Y de mi hermano Simon están los gemelos, William y Simon de 5 años. Son dos terremotos, arrasan por donde van.
Bill sonrió al escucharla, le gustaba ver cómo hablaba con tanto cariño de su familia.
—Si ya habéis terminado de comer, hay tarta de manzana casera—intervino Gordon—Kate la hizo esta mañana y queda bastante.
—Sabía que es la favorita de Bill, y quise que te quedase para la noche—explicó Kate levantándose.
Entre ella y Gordon se encargaron del postre mientras que Bill y Tom recogían la mesa intercambiando una silenciosa mirada. A ambos no se les había pasado por alto el detalle de que la tarta se había hecho esa mañana, lo que quería decir que Kate había pasado la noche en casa.
Se sentaron de nuevo a la mesa y disfrutaron de la tarta.
—Está deliciosa Kate—dijo Tom tras probarla—También es mi favorita y Nora siempre me la hace cuando estoy en casa.
—No como los postres de Hillerska—apuntó Bill—Solo hay natillas o arroz con leche y de sólo olerlo ya entran nauseas.
Tom asintió con la cabeza sonriendo, era lo malo que tenía Hillerska, la comida no era muy buena o quizás lo hacían para no malcriar más de lo que ya lo estaban algunos de sus alumnos.
—Espero que no se te haga tarde—dijo de repente Gordon.
—Me he retrasado un poco pero no importa—comentó Tom—Sólo me he saltado la cena.
—A ver si te van a castigar por llegar tarde—intervino Kate.
—Bueno, puede caerme una semana en los establos—dijo Tom encogiéndose de hombros—Ya estoy acostumbrado, y no me importa pasar tiempo con los caballos. Son mas amigables que algunos de nuestros compañeros.
De todos modos Gordon insistió en que diera prisa y tras terminarse el postre Tom le dio las gracias a Kate y se despidió. Bill le acompañó hasta el coche y antes de que Tom subiera a el le abrazó con fuerza y se despidió con profundos besos.
—Llámame si necesitas hablar—pidió Bill entre beso y beso.
Tom asintió con la cabeza, le había hecho bien pasar una agradable velada con el padre de Bill y Kate, por un momento le había hecho olvidar los problemas por los que estaba pasando su familia.
—Te voy a echar mucho de menos esta noche—susurró Tom contra sus labios.
—Yo también—dijo Bill suspirando.
—Seguro que podremos escaparnos un fin de semana, a tu padre no le importaría que me quedara un sábado por la noche—dijo Tom sonriendo—Prometo no hacer nada, me conformo con dormir contigo en mis brazos.
—Bueno, lo hablaré con él—murmuró Bill besándole por última vez—Ahora vete antes de que Nolan te castigue todo un mes.
Tom se separó con pereza y entró en el coche. Bill se quedó observándole marcharse, y entonces regresó a casa. Gordon recogía la cocina con ayuda de Kate, les echó una mano y viendo la hora que era se despidió de Kate.
—Espero volver a verte pronto—dijo Bill sonriendo.
—Claro que si, el sábado podíamos hacer una comida—comentó Kate—Y por supuesto Tom está invitado.
—Se lo diré—prometió Bill.
Se despidió de su padre y subió a acostarse, dejando que la pareja tuvieran un momento de intimidad antes de separarse.
Una vez en su habitación se puso el pijama y se fue directo a la cama tras sacar de su maleta los libros que había llevado a casa de Tom. Preparó su mochila para el día siguiente y una vez apagada la luz no pudo evitar acomodarse en la cama pensando en lo mucho que echaba de menos dormir acurrucado en los brazos de Tom y despertarse con sus besos cada mañana.
Continuará…
Gracias por leer.