2 Temp. Jóvenes Rebeldes 17

Fanfic TWC / TOLL de lyra

«Jóvenes Rebeldes: 2 Temporada»

Capítulo 17

Decidió regresar a casa el mismo viernes por la tarde tras la comida. Nolan le había dado permiso de inmediato cuando le explicó que iba a visitar a su primo. No hacía falta que dijera nada más, que expresara en voz alta el motivo de su visita. Nolan le concedió permiso y Tom se fue a hacer la maleta con rapidez.

Apenas metió nada, solo los deberes que tenía que hacer ese fin de semana y un par de libros. No hacía falta que se llevara ni ropa, serían solo un par de días nada más.

Se dio prisa en comer y una vez que terminó cogió el coche, teniendo el detalle de parar en casa de Bill para despedirse de él. Le encontró ayudando a Alex con sus estudios, su padre trabajaba hasta tarde y cuando llamó al timbre Bill corrió a abrirle.

Se fundieron en un abrazo nada más verse, no quería que se retrasara por su culpa y le acompañó de nuevo al coche donde se abrazaron de nuevo y se despidieron entre besos.

—No corras con el coche—le suplicó Bill contra sus labios—No tienes prisa por llegar, no verás a Andreas hasta mañana.

Tom asintió con la cabeza, lo último que faltaba era que tuviera un accidente por estar distraído.

—Te llamaré antes de irme a la cama—prometió Tom—Y mañana también.

Bill sonrió al escucharle y tras darle un último beso le soltó con pesar y observó como entraba en el coche y arrancaba. Regresó a casa suspirando, donde Alex trataba de entender cómo había resuelto su última ecuación.

&

Al día siguiente Tom se presentó en casa de sus tíos tras el desayuno. Había hablado con ellos nada más enterarse de lo ocurrido y les prometió visitar a su primo ese fin de semana coincidiendo con su alta.

Se lo encontró descansando en la cama, recostado contra las almohadas y con una expresión de cansancio recorriéndole la cara.

— ¡Thomas!—exclamó Andreas al verlo.

Tom sonrió y entró del todo en la habitación. En sus manos llevaba un par de revista de historia y viajes sabiendo que a su primo le gustaba leer, no había tenido tiempo para comprarle nada más ni tampoco tenía ni idea de cuáles eran los gustos de su primo.

— ¿Qué tal te encuentras?—preguntó Tom, dejando las revistas sobre la mesilla.

—Muy cansado, pero me han dicho que se pasará con el tiempo—contestó Andreas suspirando—Gracias por las revistas, y la visita claro.

—Era lo menos que podía hacer—murmuró Tom, tomando asiento en una silla que acercó a la cama de su primo.

Andreas se le quedó mirando, esperando que empezara a hablar. En esos días estaba acostumbrado a que la gente le fuera a ver para primero ser amable por su estado y luego echarle la charla por la estupidez que había hecho.

— ¿Cómo has podido hacerlo, Andreas?—soltó Tom sin poderse contener.

Andreas resopló al escucharle, ahí estaba la charla de su primo.

—Es muy complicado Thomas, no lo entenderías—contestó Andreas, sabiendo que era la misma respuesta que daba a todo aquel que le hacía una pregunta parecida.

—Le has dado un buen susto a tus padres—siguió diciendo Tom—Todo por una chica…

—Cuando Bill pasaba de ti, estabas hecho una mierda y yo no te di la charla—soltó Andreas sin poderse contener—Si te llego a decir que eres idiota por estar así de mal solo porque un chico pasa de ti, me hubieras partido la cara.

Tom se le quedó mirando, a pesar de su estado tenía las fuerzas necesarias para enfrentarse a él como lo llevaba haciendo desde que puso un pie en Hillerska.

—Te recuerdo que ya te partí la cara—murmuró Tom, tratando de quitarle importancia.

Andreas esbozó una sonrisa, tenía que darle la razón en eso aunque el puñetazo que le dio había sido por otro motivo.

—Bueno, por lo menos ha servido para que hagamos las paces de una vez, ¿no?—quiso saber Andreas.

Tom asintió con la cabeza, no podía negarse en su estado y porque ya había pasado mucho tiempo desde que le hubiera traicionado. Todos había pasado página empezando por sus padres y Bill, no iba ser él el único que continuara enfadado por el dichoso video del que por suerte ya nadie se acordaba.

— ¿Cuándo podrás incorporarte a las clases?—preguntó Tom, cambiando un poco de tema.

—En un par de semanas—contestó suspirando Andreas—Pero estaré bajo atención psicológica tanto aquí como en Hillerska.

—Es normal—murmuró Tom—Pero si necesitas hablar de lo que sea, puedes contar conmigo.

—No quiero que nadie más lo sepa—dijo con firmeza Andreas—Mis padres solo se lo han contado a Nolan y al resto de los profesores, pero no quiero que ningún compañero nuestro lo sepa y me mire con lástima…aunque entiendo que Bill estará enterado…

Tom asintió con la cabeza, pero sabía que él no se lo iba a decir a nadie. Ni siquiera a Alex.

—Sé que puedo confiar en él—murmuró Andreas—Pero no se lo cuentes a nadie más.

—Te lo prometo—dijo con firmeza Tom—No te preocupes ahora por eso, solo en recuperarte.

Sintió que el móvil le vibraba y lo sacó para leer un mensaje de su madre, su padre había ido a reunirse de nuevo con los abogados y comerían los dos solos.

— ¿Qué tal va lo de…ya sabes?—preguntó Andreas, al verle arrugar la frente al leer el mensaje.

Estaba al tanto de lo ocurrido, como muchas de las familias cuyos hijos asistían a Hillerska. Pero en su caso era distinto, eran familia y debía mostrarle todo su apoyo porque sabía que su primo era incapaz de hacer eso de lo que le querían acusar.

—Mi padre no para de reunirse con sus abogados, está costando pero seguro que dan con algo para inculpar a David—explicó Tom—Oye, me estoy quedando sin batería en el móvil. ¿Tienes un cargador?

—Si, creo que el cajón primero de mi escritorio—contestó Andreas.

Tom se levantó y se dirigió al escritorio de su primo, abriendo el cajón que le había dicho.

— ¡Thomas! Espera—gritó de repente Andreas.

Demasiado tarde, antes de que pudiera tratar de levantarse de la cama para impedirle abrir el cajón Tom ya lo había hecho y tras rebuscar en el dio con algo que tan nervioso le había puesto.

Cogió una pequeña cajita de cartón blanca y se volvió con ella de la mano, enfrentándose a su primo.

— ¿Qué demonios es esto?—quiso saber, agitando ante sus ojos una caja entera de ansiolíticos.

—No es nada, solo por si los necesito—murmuró Andreas tendiendo la mano para que se la diera.

— ¿Te los han recetado?—insistió Tom, negándose a devolverle la cajita.

—No, ya los tenía de antes—contestó resoplando Andreas.

—No deberías volver a tomarlos después de lo ocurrido—dijo Tom furioso—Deberías tirarlos y no volver a probarlos nunca más.

—Es muy fácil decirlo cuando no estás enganchado a ellos—se le escapó a Andreas.

Tom se le quedó mirando, la adicción de su primo iba más allá de lo que se imaginaba.

—Thomas, los necesito para poder terminar el curso—dijo Andreas algo más calmado—Es el último, luego los dejaré. Prometido.

—Luego vendrá la Universidad y una excusa más para seguir con ellos—apuntó Tom negando con la cabeza— ¿No ves que te hace mal tomarlos? O tenerlos, puedes sentirte superado e intentarlo de nuevo, quizás esa vez con otro resultado.

—Te juro que no será así—le prometió sin convicción Andreas.

—Eso dices ahora pero llegado el momento no podrás controlarte—insistió Tom—Déjame ayudarte, habla con alguien que te ayude a dejarlos.

—Vamos Thomas, no vayas ahora de amiguito conmigo—estalló ya cansado Andreas—Te importa una mierda lo que me pase, y no te culpo por ello. Solo se me fue la mano con la dosis, jamás pensé en quitarme la vida sólo porque me ha dejado una estúpida chica.

Tom se quedó sin aliento al escucharle, comprendiendo al fin que el intento de suicidio había sido sólo una genial excusa ante el hospital y sus padres.

— ¿Ha sido todo mentira?—estalló Tom a su vez— ¿Les has hecho pasar por todo esto a tus padres sólo porque no quieres aceptar que eres un puto drogadicto que necesita ayuda?

—Es mi vida Thomas, no te metas en ella—murmuró Andreas acomodándose de nuevo en las almohadas—Y no digas nada, puedo hablar de quien metió los ansiolíticos en Hillerska y te recuerdo que tú también los has probado. Tu padre se sentiría muy decepcionado de saberlo…

—Mi padre ya lo sabe, se lo he contado yo mismo—dijo Tom, tirándole la caja de ansiolíticos a la cara—Haz lo que te dé la gana con ellos, sigue jodiendo tu vida si quieres. Si alguna vez cambias de opinión, te ayudaré encantado.

Salió de la habitación procurando no dar un portazo, no quería que sus tíos se asustaran más de lo que ya lo estaban. Por suerte no se encontró con ellos cuando bajó al vestíbulo, el mayordomo le informó que estaban descansado y Tom le pidió que le despidiera de ellos.

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Regresó a casa hecho una furia, por suerte su madre estaba ocupada hablando por teléfono y tuvo el tiempo necesario para calmarse. No quería que le notara agitado, por mucho que muriera por contarle lo que realmente había hecho Andreas creía que lo mejor era que no lo supiera pues iría de inmediato a hablarlo con sus tíos y al final saldría a la luz todo, incluyendo la inculpación de Bill y era lo último que deseaba.

Se reunió con ella para tomar un aperitivo antes de la comida, sentado en uno de los salones parecía más bien un funeral con el tenso silencio que había entre ellos.

— ¿Cómo has visto a Andreas?—preguntó Simone esbozando una sonrisa con esfuerzo.

—Cansado, necesita tiempo para recuperarse—contestó Tom tratando de mantenerse calmado mintiendo con descaro por su primo.

—Nos ha dado un buen susto a todos—comentó Simone suspirando—Tus tíos están muy afectados, no pueden borrar la imagen de encontrarle inconsciente tirado en el suelo sin que respondiera a ningún estímulo. Suerte que reaccionaron con rapidez y llamaron una ambulancia, sino no sé que hubiera sido de Andreas.

Tom escuchaba en silencio, pensando en lo cruel que había sido su primo con sus propios padres. Hacerles pasar por todo eso sólo porque era un adicto y no quería poner remedio. Necesitaba hablarlo con alguien, pero sabía que Bill tenía comida especial en casa con Kate. No quería molestarle, pero ansiaba escuchar su voz y ser consolado.

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Decidió esperar hasta la tarde, tras la comida se entretuvo estudiando un poco en la solitaria biblioteca recordando los días que había pasado Bill sentado ahí a su lado. Le echaba mucho de menos, cada habitación le recordaba su presencia.

Cuando sintió que no podía seguir estudiando más decidió bajar al gimnasio y entrenar un poco, terminando luego haciendo unos largos en la piscina donde de nuevo el recuerdo de Bill ocupó su cabeza.

Allí mismo hicieron el amor, cerraba los ojos y aún podía sentirle entre sus brazos gimiendo y jadeando bajo sus caricias.

Salió de la piscina cuando sintió que sus músculos estaban agotados de tanto esfuerzo. Cogió una toalla y se la ajustó a la cadera tras despojarse del bañador. Fue al gimnasio y entró en la sauna para relajarse un poco.

Y allí estuvo hasta que viendo la hora en el reloj que había en una de las paredes decidió que ya no podía aguantar más sin escuchar la voz de Bill.

Salió de la sauna y subió a la habitación para darse una ducha rápida. Entonces cogió el móvil y marcó su número que ya se sabía de memoria.

—Estaba pensando en ti en estos momentos—escuchó al voz de Bill nada más descolgar.

Esbozó una amplia sonrisa, era escuchar su voz y empezar a sentirse mejor.

— ¿Qué tal está Andreas?—preguntó Bill al otro lado.

—Se está recuperando pero…—empezó a decir Tom resoplando.

— ¡No me digas que habéis discutido!—saltó Bill sin poder evitarlo.

—Ha sido todo mentira Bill—saltó a su vez Tom—No se quiso suicidar, es que se pasó con las pastillas. Pero le ha venido muy bien la excusa, ahora todo el mundo le tiene entre algodones y él se va a librar.

Bill le escuchaba sin poderse creer lo que le estaba diciendo, ¿tan retorcido era Andreas para fingir hasta un intento de suicidio?

—Está enganchado a los ansiolíticos y no los quiere dejar—siguió relatando Tom—Yo lo he intentado pero es imposible hablar con él, si no da el primer paso no hay nada que hacer.

— ¿Y si se lo cuentas a tus tíos?—preguntó Bill—Quizás a ellos les haga más caso.

—Me ha amenazado si me voy de la lengua—explicó con rabia Tom—Si se lo digo a alguien te delatará como quien metió las pastillas en Hillerska, y no pienso permitirlo.

Bill sabía que tarde o temprano se iba a saber, Andreas siempre estaba amenazando con delatarle para que Tom se mantuviera callado o hiciera lo que él quisiera. No sabía cuánto tiempo iban a poder seguir así…

—Cambiemos de tema, por favor—pidió Tom— ¿Qué tal la comida con Kate?

—Muy agradable—contestó Bill sonriendo—Ha sentido mucho que no pudieras asistir, pero quiere que sepas que en cuanto puedas hará otra.

Tom sonrió al escucharle, Kate empezaba a comportarse como una madre para Bill y no pararía hasta descubrir cuáles eran las intenciones con su «hijo».

—Por supuesto, a ver si el próximo sábado puede ser—comentó Tom.

— ¿Y tus padres qué tal están?—quiso saber Bill.

—Mi padre sigue reunido con los abogados y mi madre ni levanta cabeza—contestó Tom suspirando—Por un lado, el viaje no ha sido del todo inútil. Mi madre está disfrutando de mi compañía.

Bill le escuchaba con tristeza, esperaba que al final pudieran descubrir que fue David el autor de esas transferencias.

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Se despidió de Tom minutos después y dejando el móvil sobre la mesa del salón se puso en pie. Su padre se encontraba en su habitación terminando de arreglarse, habían decidido ir al cine esa tarde y aunque había sido invitado Bill se excusó diciendo que tenía mucho que estudiar. No quería meterse en medio de su cita aunque sabía que Kate era muy amable y no quería dejarle de lado. Pero él prefería que disfrutaran de su día libre los dos solos.

Subió a ver si su padre terminaba de arreglarse, encontrándoselo ante el espejo tratando de anudarse la corbata. Se estaba esmerando en estar radiante. Entró en su habitación y le echó una mano suspirando.

—Tendría que ser yo quien te enseñara—murmuró Gordon dejándose hacer.

—Estoy más acostumbrado que tú a llevar corbata—dijo Bill sonriendo—Aunque es de lo más incómoda. Hillerska debería modernizarse un poco, los uniformes ya han pasado de moda.

Terminó con la corbata y se alejó dos pasos para comprobar que todo estuviera bien.

—Kate se quedará sin habla al verte—murmuró Bill sonriendo.

Gordon le devolvió la sonrisa, era la primera vez que tenían oficialmente una cita. Siempre había sido una cena en casa, o en el mismo bar tras hacer caja. Pero ese día que ambos tenían libre querían aprovecharla para hacer algo distinto.

— ¿Has podido hablar con Tom?—quiso saber Gordon.

Bill asintió con la cabeza, pero había otro tema del que quería hablar y aún no había encontrado ningún momento. No quería dejarlo por más tiempo, pero tampoco quería estropearle la cita a su padre pues después de contárselo sabía que se iba a pasar horas dándole vueltas al tema. Ya se le imaginaba en el cine pensando en todo lo que le iba a comunicar sin prestar atención a Kate o a la película.

Pero por la expresión de su cara, Gordon sabía que algo preocupaba a su hijo y eso fue lo que le hizo empezar a preocuparse él también.

— ¿Ha pasado algo con los padres de Tom?—interrogó Gordon.

—Su padre se ha ofrecido a pagarme la Universidad—soltó Bill sin aliento.

Gordon se quedó mirando a su hijo como si le estuviera hablando en chino.

— ¿Por qué?—fue lo único que dijo.

—Es su manera de pedirme perdón por todo lo que ha pasado con el video—explicó Bill—Le costó aceptar que su hijo fuera gay y tuviera novio, pero al fin lo ha aceptado y asumido que se excedió tratando de separarnos.

—Me parece bien que se disculpe, pero…pagarte la carrera…—murmuró Gordon mirando a su hijo.

—Es mucho lo sé, pero ha insistido—dijo Bill suspirando—Incluso me ha dicho que si de aquí a entonces no siguiéramos juntos Tom y yo, me la pagaría igual. Que no lo hace sólo porque sea el novio de su hijo.

—Bueno, primero hay que ver qué notas sacas y sobre todo si te conceden otra beca para seguir estudiando en Hillerska—apuntó Gordon.

—También hablamos de eso, me dijo que con mis notas estaba más que seguro de que me la iban a conceder—apuntó Bill a su vez.

Gordon se le quedó mirando en silencio, estaba claro que el padre de Tom iba a concederle él mismo esa beca aunque sus notas no fueran excepcionales, aunque viendo el trabajo y esfuerzo de su hijo estaba más que claro que era uno de los mejores estudiantes de Hillerska y no dejarían que se quedara sin beca.

—Me dio su tarjeta, con su teléfono—siguió diciendo Bill—Para que hablaras con él de lo que fuera.

—Lo haré, llegado el momento—dijo Gordon con firmeza— ¿Y ya sabes a qué Universidad quieres ir?

—Tom asistirá a Humboldt, en Berlín—contestó Bill—Es muy buena, espero lograr la nota necesaria.

—Estoy seguro que lo conseguirás, desde que estás en Hillerska tus notas han mejorado muchísimo—apuntó Gordon.

—Gracias a Tom, me ha enseñado cómo organizarme para estudiar y si no fuera por él estoy seguro que solo aprobaría por los pelos—comentó Bill suspirando.

—Bueno, tú preocúpate solo ahora de terminar este curso—dijo Gordon—Ya veremos que pasa más adelante.

Bill asintió con la cabeza, pero todavía quedaba otro tema que tratar.

—Tom quiere que el próximo curso nos alojemos los dos en Hillerska—soltó de carrerilla.

Gordon se quedó mirando a su hijo con una expresión de asombro en su cara.

—Bill, ser interno en Hillerska no entra dentro de la beca—empezó a decir Gordon—Y sabes que nuestra economía no llega para eso. ¿También quiere pagarlo su padre?

—No sería como interno—aclaró Bill—Existe un edificio anexo a Hillerska destinada a alumnos no residentes y sus normas no son tan estrictas. Podemos incluso compartir habitación….queremos estar juntos y no solo vernos en clase o los fines de semana.

— ¿Y no se resentirán vuestras notas?—quiso saber Gordon.

Bill negó con la cabeza, ambos sabían que los estudios eran muy importantes.

—Bueno, deja que lo piense y hablamos al finalizar el curso, ¿de acuerdo?—pidió Gordon—Tengo que asimilar toda la información que me acabas de dar.

Bill asintió con la cabeza, no esperaba que le fuera a dar una respuesta definitiva en esos momentos. Había mucho en qué pensar y necesitaban tiempo para tomar una decisión.

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Una vez terminado de arreglarse Gordon esperó a que Kate saliera del baño donde se había estado retocando el maquillaje. Bill no se extrañó que usara el baño que había en la habitación de su padre, notando como dejaba un pequeño neceser sobre el lavabo.

Parecía que entre los dos las cosas iban bien, si ya Kate empezaba a dejar cosas suyas en casa es que iban en serio. Y él se alegraba mucho por los dos.

Se despidió de ellos, dándole un fuerte abrazo a su padre.

—Pasadlo muy bien—susurró Bill en su oído—Y no tengas prisa en venir, yo me iré pronto a la cama. Aprovechad la noche.

Gordon sonrió al escucharle, tendría que ser al contrario. El aconsejando a su hijo en su cita, y no ser el padre quien recibiera ese tipo de consejos.

Una vez a solas, Bill subió a su habitación para tratar de estudiar un poco. Kate había sido muy amable en además de preparar una exquisita comida dejarle algo más ya hecho para que cenara esa noche.

Le gustaba mucho lo bien que se llevaba con su padre, y como le cuidaba. Estaba seguro que si el próximo curso decidía asistir a Hillerska en calidad de interno no residente, su padre quedaría en buenas manos y no se iba a sentir solo.

Continuará…

Gracias por leer y Feliz año 2022.

por lyra

Escritora del fandom

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