Fanfic TWC / TOLL de lyra
«Jóvenes Rebeldes: 2 Temporada»
Capítulo 18
Al día siguiente se encontró con Alex en la parada del autobús y no pudo esperar más para contarle sus planes.
—Tom me ha invitado a un crucero por el Mediterráneo—soltó emocionado sin poder contenerse.
— ¡Un crucero por el Mediterráneo!—repitió Alex sintiendo algo de envidia.
—Serán 15 días, pero necesito que me hagas un favor—pidió Bill mirando fijamente a su amigo.
—Sabes que si, el que sea—dijo Alex sin dudarlo.
—Que trabajes por mi este verano en el bar con mi padre—soltó Bill sin aliento—Ya sabes que la mitad de la plantilla se va de vacaciones y no quiero dejarle tirado. No es mucho trabajo y pagan bien.
—Me vendrá bien el dinero extra—dijo Alex aceptando de inmediato.
—Gracias, prometo traerte un regalo de mis vacaciones—prometió Bill sonriendo.
—Tu sólo relájate y disfruta de esos días junto a Tom—le pidió Alex—Últimamente se le ve muy preocupado por el tema de su padre, espero que se pueda solucionar pronto.
Bill asintió con la cabeza, no podía decirle que ya estaba resuelto. Era a Tom a quien le correspondía decirlo, o quizás esperar hasta que saliera el juicio. No sabía como iban esas cosas.
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Llegaron a Hillerska y antes de entrar a clase Bill comprobó que había un grupo de alumnos haciendo corrillo ante Tom. Arrugó la frente, no entendía qué podía estar pasando, solo esperaba que no fuera nada malo ahora que las cosas empezaban a salirles bien.
Se dieron prisa en entrar en clase, no pudo hablar con Tom hasta llegada la hora de la comida. Camino del comedor Tom se le acercó y le cogió de la mano para que parara y dejara que sus compañeros se adelantaran.
Una vez a solas, Tom se le quedó mirando esbozando una amplia sonrisa.
— ¿Qué ha pasado?—preguntó Bill muy nervioso.
—En Hillerska las noticias vuelan—empezó a explicar Tom—Ya se sabe lo del arresto de David y aunque no ha salido aún el juicio todos los que creían que era culpable ya me han declarado inocente.
—Claro, y ahora ya vuelven a ser amigos tuyos—murmuró Bill resoplando—Deberían haberte apoyado desde el principio, ¡pues vaya amigos!
—Eso ahora no me importa, se están tragando sus palabras—dijo Tom sonriendo—Ellos y sus padres. Todos los que le han dado la espalda a mis padres ahora están que no saben como pedir disculpas, mi padre tenía negocios con la mayoría y quienes los cancelaron ahora quieren volver a trabajar con mi padre, que no les va a poner las cosas fáciles.
Bill le escuchaba sin saber que decir, por un lado entendía perfectamente la reacción del padre de Tom. Pero por otro…
—Entiendo que te suene raro—dijo Tom como si le hubiera leído la mente—Los de nuestra clase actuamos así, si nos dan la espalda no perdonamos fácilmente. Y mi padre sabrá como aprovechar la situación, al final saldrá ganando y no sólo económicamente. Así la próxima vez que quieran dudar de su palabra, se lo tendrán que pensar 2 veces.
—Tú no eres como ellos—dejó Bill bien claro.
—Lo sé, pero no puedo tampoco perdonar fácilmente el daño que han hecho a mi familia—dijo Tom con firmeza—Todos los que se me han acercado esta mañana, en el fondo son unos falsos. Lo han hecho solo para quedar bien, en Hillerska no hay amigos de verdad. Quitando los que me han apoyado desde el principio. Y por eso me gustaría hacer una pequeña celebración con ellos, este viernes en el bar de tu padre. Hablaré con él, y por supuesto dile a Alex que está invitado.
Bill asintió con la cabeza, le gustaba mucho que su mejor amigo y su novio se llevaran bien.
—Por cierto que le hablé de lo del crucero y me sustituirá este verano con mi padre—explicó Bill a su vez—Le he prometido comprarle un recuerdo del viaje, se lo merece por el gran favor que me va a hacer.
Tom sonrió al escucharle, sin poder contenerse en estrecharle en sus brazos. Se hallaban solos en el largo pasillo que comunicaba las clases con el comedor, todos sus compañeros ya estarían sentados y empezando a comer.
—Una de nuestras paradas es Creta—empezó a explicar en voz baja—He estado varias veces allí, adoro sus playas como la de Elafonissi, un oasis de arena clara y agua limpia, cálida y transparente…
Bill se estremeció en sus brazos solo de pensar en poder darse un baño en esas aguas que tan románticamente le estaba detallando Tom susurrando en su oído.
—Y hay muchos lugares interesantes para ver—siguió Tom con sus explicaciones—La aldea de Kritsa, el casco antiguo de Heraclión y el Palacio de Cnosos, la ciudad laberinto del rey Minos que vigilaba el famoso minotauro como dice la leyenda. Ah, y el Museo Arqueológico de Heraclión donde se encuentra la colección más rica de artefactos minoicos.
—Estoy deseando verlo todo—susurró Bill abrazándose a su cuerpo—Más que un crucero de placer es toda una clase de historia.
Tom se apoderó de sus labios sonriendo, rezando para que los meses que faltaban para el viaje pasaran lo más deprisa que pudieran.
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Meses después, Tom era noticia de nuevo. Se había realizado el juicio contra David al que encontraron culpable de todos los cargos. Pasaría una buena temporada entre rejas, no había querido colaborar y su conducta añadió más años a su pena. Incluso había tratado de involucrar al padre de Tom en asuntos turbios, pero toda la empresa había sido investigada de arriba abajo sin encontrar nada de nada.
Tom había tenido que faltar a clase toda una semana entera mientras se realizaba el juicio en el que había sido testigo clave. Y cuando salió el veredicto la prensa ya esperaba a la salida de los juzgados para obtener sus primeras declaraciones.
Salió acompañado de sus padres y de sus abogados, quienes le animaron a decir unas palabras a la prensa. Se había demostrado que era inocente, no tenía por qué esconderse de nadie y estaba deseando de poder gritarlo a los 4 vientos.
Pero antes de dar por terminadas sus declaraciones a la prensa, una pregunta realizada por uno de los reporteros abrió una lejana herida.
— ¿Es cierto que mantiene una relación sentimental con el mismo joven que aparece en el video del cual negó su participación?
Al momento uno de los abogados de su padre levantó la mano dando por finalizada la improvisada rueda de prensa, pero Tom negó con la cabeza y pidió silencio para poder tomar la palabra de nuevo. Tenía ante él los micrófonos de los reporteros junto con sus cámaras, sus palabras serían escuchadas por toda la gente que estaba viendo la televisión en esos momentos, y estaba seguro que serían retransmitidas en más de una ocasión dada la importancia del juicio.
Y quería que así fuera, le debía a Bill una disculpa pública y qué mejor momento que ese.
—Es cierto—dijo para asombro de toda la prensa presente.
Al momento cientos de flashes se activaron, querían sacar la mejor fotografía del momento.
—Sé que ha pasado mucho tiempo, pero me gustaría pedir disculpas por mi comportamiento tras la filtración del video—siguió diciendo Tom—No fue correcto por mi parte admitir en un comunicado que no era yo quien aparecía en dicho video, dejando que todas las miradas y culpas cayeran sobre la que ahora es mi pareja. Debí asumir mi parte de culpa y no escudarme en que solo por ser hijo de una importante familia podía salir indemne de cualquier situación. Así no me han educado mis padres, y desde aquí pido perdón públicamente a todo el mundo por mi comportamiento. Pero sobre todo, a mi pareja que como yo solo fue una víctima inocente.
Y con esas palabras dio por finalizada su intervención. Dio las gracias a la prensa y se volvió para emprender el camino hasta la limusina de sus padres que esperaba con el motor en marcha.
Una vez dentro, Simone miró con orgullo a su hijo. Había tenido que madurar de golpe con todo lo pasado, pero le había demostrado que sabía defenderse ante todo el mundo.
—Bill debe estar en estos momentos llorando ante el televisor—dijo Simone sonriendo a su hijo—Ha estado muy bien lo que has hecho, se merecía un perdón público.
—Siento mucho no haberlo hecho antes, y que haya tenido que ser hoy junto con la noticia del juicio—se disculpó Tom mirando a su padre.
—La pregunta del reportero fue directa, hiciste bien en plantarle cara—dijo Jörg con firmeza—Si hubieras eludido hablar del tema, hubiera sido peor.
Tom asintió con la cabeza, no tenía porque avergonzarse sólo por el hecho de haberse enamorado de alguien de su mismo sexo. Iría con la cabeza bien alta, y pobre del que se metiera con él o Bill.
Sintió que su móvil vibraba dentro del bolsillo interno de su caro y elegante traje que se había puesto para el juicio. Lo cogió y leyó el mensaje que le acababa de llegar con una amplia sonrisa en los labios.
— ¿Es de Bill?—preguntó Simone sin poderse contener.
Tom asintió con la cabeza mientras leía su corto mensaje una y otra vez.
«Te amo con todo mi corazón»
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De vuelta a Hillerska, Tom no podía evitar sentirse el hombre más feliz del planeta. Se habían terminado sus preocupaciones, sus padres podrían al fin respirar tranquilos y tenía a su lado a una persona maravillosa.
Ansiaba volver a ver a Bill, habían pasado toda una semana separados aunque habían hablado por teléfono todas las noches, incluyendo la anterior al juicio donde Tom no podía evitar sentirse muy nervioso por lo que iba a pasar al día siguiente pero Bill supo muy bien como calmarle.
Esa noche fueron más lejos e hicieron una videollamada, pudo observar con sus propios ojos como Bill gemía y se retorcía desnudo en su cama mientras se tocaba sólo para él. Fue una llamada corta pero intensa, ambos no se pudieron contener por más tiempo y no tardaron en obtener un profundo orgasmo mientras se miraban fijamente a los ojos.
Deseaba volver a tenerlo entre sus brazos, a hacerle el amor lentamente y no a través del teléfono.
Sabía que le vería en clase al día siguiente, no había tenido tiempo de parar a saludarle. Y tampoco quería molestarle, estaban sumergidos en los exámenes finales y aunque se había perdido uno muy importante por culpa del juicio Nolan se lo iba a repetir varios días después cuando pudiera concentrarse de nuevo en sus estudios, aunque esa semana que había pasado fuera no había descuidado sus estudios y estaba al día de todo lo que habían dado y hecho en clase.
Al día siguiente cuando se reencontró con Bill, echó a correr por el pasillo y se fundieron en un abrazo mientras se besaban apasionadamente entre los aplausos de sus compañeros. Todos habían visto su declaración de amor ante las cámaras, y no podían hacer otra cosa que mirarlos con cierta envidia sana.
Ese día terminadas las clases Tom fue llamado al despacho de Nolan. Bill le esperaba paseando por el pasillo, habían decidido saltarse la comida de ese día. Alex tenía que echar una mano en cocinas y les había preparado unos bocadillos y bebidas que se tomarían en un rincón solitario mientras se ponían al día tras tanto tiempo separados.
Cuando Tom salió del despacho de Nolan, tenía un gesto entre divertido y enfadado.
— ¿Qué ha pasado?—preguntó Bill al verle en ese estado.
—Que soy muy feliz a tu lado—contestó Tom cogiéndole de la mano.
Salieron de Hillerska y echaron a correr por los jardines, se dirigieron a los establos y allí prepararon su improvisado picnic.
— ¿Qué te ha dicho Nolan?—quiso saber Bill.
—Me ha felicitado por el resultado del juicio—empezó a explicar Tom—Y también me ha castigado.
Bill se le quedó mirando sin entenderle, ¿qué podía haber hecho en las pocas horas que llevaba en Hillerska para merecer un castigo?
—Me ha pedido que no seamos tan efusivos en los pasillos, y que una tarde limpiando los establos calmarán mis hormonas—explicó Tom entre risas.
Bill no pudo evitar echarse también a reír, sintiéndose culpable también del recibimiento que le había dado esa mañana.
—Te has librado del castigo porque tienes ensayo de coro—le advirtió Tom—Pero la próxima vez, espero que me hagas compañía aquí en los establos.
—Nos pasaríamos todo el tiempo retozando entre la paja en vez de limpiarlos—murmuró Bill alzando una ceja.
— ¿Es eso una sugerencia?—preguntó Tom en un susurro.
Dejó su botella de agua a un lado y se inclinó sobre Bill, haciéndole recostar sobre la paja donde se había sentado para saborear sus bocadillos.
Bill se dejó besar suspirando, tenían unos minutos para disfrutar de unos besos y caricias antes de tener que regresar a sus obligaciones. No podía faltar a los ensayos del coro, el curso estaba a punto de terminar y había una ceremonia el último día que ya se estaba preparando.
Llegada la hora de separarse, Tom le ayudó a levantarse y se sacudieron la ropa y el pelo de toda la paja con la que se habían manchado. Bill no quería que Nolan le viera en ese estado y supiera exactamente lo que habían estado haciendo, fijo que castigaba a Tom limpiando los establos el resto del curso.
Se despidieron hasta más tarde, quedando en la biblioteca para estudiar.
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Una vez terminado el ensayo del coro, Bill se reunió con Alex que le esperaba para estudiar juntos hasta que Tom terminara de su castigo. Pero al parecer, Bill tenía otros planes en mente.
—Necesito que me acompañes—le pidió a su amigo.
Alex aceptó de inmediato sin hacer preguntas. Pasaron de largo la biblioteca y bajaron las escaleras encontrándose a Charles por el camino.
— ¿Has visto a Tom?—preguntó Bill—Hemos quedado para estudiar tras los ensayos del coro.
—Si, ya ha terminado de limpiar los establos y está en las duchas—explicó Charles— ¿Nos vemos en la biblioteca?
—Claro, coge sitio—le pidió Bill—Me he dejado un libro en clase, ahora vamos Alex y yo.
Esperó hasta que Charles se hubo marchado para encaminarse hacia las duchas que había en el gimnasio y usaban para asearse tras terminar de limpiar los establos.
— ¿Qué libro te has dejado en clase?—inquirió Alex—Y por cierto, que vamos en dirección contraria.
Pero Bill no le contestó, llegaron al gimnasio y fueron derechos a las duchas, quedándose ante la puerta que se comunicaba con ellas.
—Tienes que hacerme otro gran favor—le pidió Bill en voz baja—Que vigiles por si viene alguien.
Alex iba a replicar cuando al fin entendió el plan de su amigo. Tom se hallaba al otro lado de la puerta, duchándose a solas y Bill quería hacerle compañía.
Asintió con la cabeza sin pedirle explicación alguna. Bill se lo agradeció con una amplia sonrisa.
—No tardaremos mucho—le prometió.
Entró en las duchas y se dio prisa. Dejó sobre el banco su mochila y tras echar un vistazo para comprobar que no había nadie más excepto Tom duchándose al fondo sin darse cuenta de nada empezó a desnudarse con rapidez.
Entonces corrió a su encuentro, hallándole de cara a la pared mientras terminaba de ducharse. Se abrazó a su desnudo cuerpo y empezó a besarle el cuello sintiendo como el agua caía sobre su pelo y resbalaba por su espalda.
Tom se volvió con rapidez, sorprendido de tenerle desnudo entre sus brazos allí en Hillerska.
— ¿Qué estás haciendo?—preguntó en voz baja.
— ¿A ti que te parece?—preguntó Bill a su vez.
Tom no se lo podía creer, ¿dónde estaba ese Bill que se escandalizaba si les veían besarse en Hillerska?
Antes de poder replicar nada, Bill se apoderó de sus labios y entró en su boca. Tom no tuvo más opción que separar sus labios y recibirle dentro, frotándose contra su lengua mientras que girando de nuevo le dejó colocado contra la pared de las duchas.
Bill tomó impulso y separando las piernas se abrazó con ellas a la cadera de Tom que le cogió con firmeza con sus brazos. No tuvo que esperar más tiempo, nada más empezar a besarse su cuerpo ya había reaccionado y lucía una erección que dirigió a sus nalgas.
Entró en su cuerpo con rapidez, sintiendo que Bill soltaba un profundo jadeo contra sus labios. Tenía que darse prisa, sabía que alguien podía entrar en cualquier momento y pillarles en esa situación.
Pero alejó esa idea de su mente, concentrándose en embestir una y otra vez a Bill hasta que minutos después se derramó en su interior sintiendo que el aire no llegaba a sus pulmones.
Salió de su cuerpo entre jadeos, ayudando a Bill a bajarse de su cuerpo.
— ¿Tú no…?—empezó a preguntar.
Bill negó con la cabeza, todo había sido tan rápido que él aún no había llegado al clímax. Entonces Tom se arrodilló a sus pies y le recibió en su boca haciéndole estremecer. Retrocedió un paso apoyándose contra la pared de la ducha, cerró los ojos y bajando las manos las colocó en la cabeza de Tom para ayudarle a marcar el ritmo al tiempo que movía sus caderas contra sus labios…
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Mientras, Alex hacía guardia ante la puerta de las duchas. A esas horas estaban casi todos o estudiando en la biblioteca o en algunas clases extraescolares como equitación, remo o esgrima.
Casi dio un grito al ver que Andreas se dirigía a las duchas, se puso tenso sin saber qué hacer para impedírselo.
— ¿Tú que haces aquí?—quiso saber Andreas al verlo.
—Esperar a Tom, ¿y tú?—preguntó Alex a su vez.
Andreas arrugó al frente al escuchar cómo llamaba a su primo con tanta familiaridad. Y con ese nombre tan vulgar y absurdo.
— ¿Thomas está dentro?—preguntó Andreas de nuevo, recalcando el nombre de su primo.
—Terminando de ducharse—explicó Alex— ¿Quieres entrar y comprobarlo?
Andreas le fulminó con la mirada, no le gustaba que un alumno de primero le plantara cara de esa manera. Por lo general, les infundía miedo y respeto.
—No entra en mis sueños ver cómo se ducha mi primo—siseó Andreas—Y ten cuidado con tus palabras, te recuerdo que puedo hacer que pases el resto del curso limpiando los baños por ejemplo.
—Ya no estás al mando, Andreas—le recordó Alex con una amplia sonrisa en los labios.
Tras su larga ausencia y el motivo que la originó, Nolan le había destituido para que se concentrara solo en sus estudios y en recuperarse lo antes posible. Quien se encargaba en esos momentos de vigilar y encomendar sus tareas a los alumnos de primero era Georg. Andreas había tenido que ceder a regañadientes, con lo que él disfrutaba castigando a los de primero…
— ¿Y Bill?—quiso saber Andreas, cambiando de tema—Siempre vais juntos a todos los lados, parecéis siameses.
—Está dentro, ayudando a Tom a ducharse—soltó Alex sin poderse contener.
Andreas no pudo evitar imaginarse por un momento la situación, sacudiendo la cabeza para poder sacarse esa imagen de ella. Dio un paso en su dirección y alargó la mano, rozando el manillar de la puerta que les separaba de la ducha. Alex se puso más tenso de lo que ya lo estaba.
—Vaya, ver a Bill duchándose desnudo si entra dentro de tus sueños…—le picó sin poder contenerse.
Andreas soltó el manillar y retrocedió un par de pasos, deseando poder estrangular a Alex con sus propias manos. ¿Ver a Bill desnudo? Se le revolvía el estómago de solo pensarlo, como aquella vez cuando les pilló y grabó en video. No entendía que a su primo le gustaran los chicos, aunque Bill tenía su atractivo pero jamás se le pasaba por la cabeza en pensar en él de ninguna otra manera como Alex le estaba proponiendo.
—Está ensayando con el coro—explicó Alex, rezando para que Andreas se fuera de una maldita vez—Pero entra a comprobarlo si quieres…no te quedes con las ganas.
Andreas se dio media vuelta y se alejó, dejando a Alex con una sonrisa triunfal en la cara. No sabía como había logrado encararse con él y salir ganando, solo con insinuar que en el fondo le gustaría ver a Bill desnudo había sido suficiente para hacerle desistir de entrar a comprobar si era cierto o no lo que le había insinuado.
Esperó unos minutos a que se hubiera ido y tras comprobar que estaba bien lejos llamó a la puerta con suavidad y la abrió lo suficiente para que le escucharan.
— ¿Habéis terminado?—preguntó en voz baja.
—Si, salimos en 5 minutos—contestó Bill por los dos.
Alex asintió con la cabeza y cerró la puerta de nuevo dejando que terminaran de secarse y volvieran a vestirse.
— ¿Estaba Alex fuera?—preguntó Tom sin poderse contener— ¿Nos habrá escuchado?
—Estaba vigilando, sino no se me hubiera ocurrido entrar—explicó Bill en voz baja—Y con el ruido del agua no creo que haya escuchado nada.
—Cada día me sorprendes con tus ocurrencias—dijo Tom entre risas—Hemos pasado del sexo telefónico a hacerlo por todo Hillerska.
—Solo ha sido en las duchas—apuntó Bill sonriendo.
—Y mi habitación, ¿o ya no te acuerdas?—preguntó Tom estrechándole en sus brazos— ¿Qué será lo siguiente? ¿La biblioteca? ¿El despacho de Nolan?
Bill se echó a reír sin poderse contener, de solo imaginarse cómo sería montárselo en el despacho de Nolan. No se atrevería, de hecho esa sería la última vez que se arriesgaran dentro de Hillerska, solo faltaba que fueran pillados y les expulsaran cuando faltaban solo un par de semanas para terminar el curso. Echarían a la basura todo el esfuerzo realizado, y perderían la confianza que habían depositado en ellos sus padres.
—Te agradezco mucho que lo hayas hecho—susurró Tom contra sus labios.
—Te lo debía, por haberte declarado ante las cámaras—dijo Bill suspirando—No tenías porqué hacerlo, el tema del video ya estaba olvidado.
—Era un tema pendiente, y tenía que haberlo hecho antes—dijo Tom con firmeza—Oficialmente ya eres mi novio ante todo el mundo, y quiero que se sepa alto claro. Que te amo con toda mi alma….que sin ti no soy nada…
Se apoderó de sus labios suspirando, sintiendo como se estremecía entre sus brazos tras haberle abierto su corazón. Era algo que ambos sentían pero que nunca habían expresado con palabras, y una vez hecho sabía que el amor que ambos sentían se había fortalecido.
Habían unido sus corazones y destino para toda la eternidad, y tenían ante ellos un mundo lleno de oportunidades esperándolos.
Continuará…
Y el próximo capítulo,…. FIN