2 Temp. Jóvenes Rebeldes 3

Fanfic TWC / TOLL de lyra

«Jóvenes Rebeldes: 2 Temporada»

Capítulo 3

Pasó el resto del día estudiando encerrado en su habitación. Sabía que Bill estaría en la biblioteca pero no quiso ir allí para no incomodarle. O por si por casualidad se lo encontraba coqueteando con el tal Patrick, es que le partía la cara y se quedaba tan ancho.

Ya era la segunda persona que se interesaba por Bill, recordando lo que le había dicho Charles. Parecía que tras lo del video Bill era más popular de lo que hubiera querido, solo esperaba que no se dejara engatusar y supiera ver a los que solo se acercaban por el morbo.

Tenía que hablar con él seriamente, advertirle antes de que fuera tarde. No quería que se pillara por el tal Patrick y luego fuera más difícil lograr separarlos.

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Tuvo oportunidad al día siguiente. Tras la comida se tomó su tiempo en saborear su plato de estofado y aunque el resto de sus compañeros ya habían terminado y se habían retirado a estudiar él se quedó solo en la mesa vigilando que todos hubieran salido del comedor, su primo el primero.

Cuando al fin lo logró, se dio prisa en terminar de comer mientras que los alumnos encargados de retirar la vajilla usada recogían las mesas y limpiaban.

Vio a Bill salir de la cocina anudándose a la cadera un delantal. Le hizo una pequeña señal y Bill se acercó resoplando.

— ¿Vas a terminar de comer de una vez?—preguntó en voz baja.

— ¿Qué estás haciendo con ese Patrick?—preguntó a su vez Tom.

Bill maldijo por lo bajo, era imposible tener secretos en Hillerska.

—No sé a qué te refieres—murmuró Bill poniéndose a la defensiva.

—No te conviene—apuntó Tom.

—Es solo un amigo—apuntó Bill a su vez—No sé quien te ha metido cosas raras en la cabeza aunque me hago una idea. Alex es un bocazas…

—Es tu amigo, si no le escuchas a él yo no tengo nada que hacer—dijo Tom con lástima—Porque tú y yo nunca seremos amigos.

—No sigas por ahí, por favor—pidió en un susurro Bill.

—Te estoy abriendo mi corazón, ¡joder!—estalló Tom sin poderse contener—No quiero perderte, era muy bonito lo que había entre los dos. ¿O ya lo has olvidado?

—Sabes que no puede ser—siseó Bill—No nos conviene a ninguno de los dos.

—Estoy cansado que todo el mundo sepa mejor que yo lo que me conviene o no—dijo Tom enojado—Mis padres los primeros, me he enfrentado a ellos y han aceptado mi situación. Pero tú ahora has cambiado de opinión y quieres mandar a la mierda todo lo que hemos compartido.

—No quiero, pero es lo que debemos hacer—susurró Bill— ¿Qué pinta alguien como yo en tu vida Tom? Te mereces alguien mejor, yo ya lo he asumido.

Cogió el plato de Tom que ya había terminado de comer, pero Tom le cogió con firmeza de la muñeca.

—Pienso luchar por ti—le prometió Tom con rabia—No me doy por vencido Bill, eres lo mejor que me ha pasado y no pararé hasta que te des cuenta.

Le soltó con cierta brusquedad y se puso en pie retirando la silla con demasiada fuerza haciéndola caer. La dejó allí tirada y salió del comedor hecho una furia.

Bill jadeaba tratando de recuperar el aliento, todo lo que le había dicho Tom le asustaba. Que iba a pelear, no iba a parar hasta conseguirle. ¿Por qué no se daba cuenta que su relación estaba predestinada al fracaso? ¿Qué era mejor olvidarlo?

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Pasó el resto de la hora metido en la cocina fregando los platos usados. Procuraba no pensar en lo que había pasado, por suerte nadie había sido testigo de lo ocurrido y no llegaría a oídos de Nolan que habían estado hablando en el comedor a solas.

Terminó su tarea y secándose las manos a un paño se quitó el delantal y lo dejó colgado de un gancho. Repasó que estuviera recogida la cocina, el resto de sus compañeros habían dejado las mesas preparadas para la cena y barrido y fregado el suelo.

El también había terminado y apagando las luces salió de la cocina, pero al abrir la puerta se chocó con una persona que entraba en esos momentos.

—Lo siento—murmuró sin aliento.

Se había golpeado con el hombro de alguien, que le cogía por los codos con firmeza para que no cayera. Alzó la mirada y se encontró con la de Tom.

—Perdona, no te vi—susurró Tom sin soltarle—Venía a por una manzana para Buckbeak, el caballo de Harry. Ayer le prometí traerle una todos los día y se me ha olvidado con nuestra discusión.

Bill le escuchaba en silencio, no podía dejar de mirar sus labios mientras hablaba. Y Tom lo notó, suspiró y sabiendo que no debía hacerlo se inclinó sobre él robándole un beso.

— ¡Tom!—siseó Bill volviendo a la realidad.

Se soltó de su agarre y se alejó todo lo que pudo de él.

—Deja de inventarte excusas tontas para verme a solas—pidió Bill enojado—No te entra en la cabeza que no quiero que me expulsen de Hillerska.

Salió de la cocina y echó a correr por el comedor dejando a Tom a solas con una amplia sonrisa en los labios. El beso había sido breve, pero lo suficiente para notar que se seguía estremeciéndose en sus brazos cada vez que sus respiraciones conectaban….

&

Sentado a solas en la biblioteca Tom trataba de estudiar pero imposible con Bill metido en su cabeza. Con un bolígrafo en su mano garabateaba en su cuaderno sin darse cuenta que estaba escribiendo el nombre de Bill una y otra vez.

Escuchó un bocinazo y se asomó a la ventana, el último autobús de la tarde llegaba para recoger a los alumnos rezagados descubriendo a Bill entre ellos. No estaba solo, el tal Patrick le acompañaba y no pudo evitar ponerse celoso al verlos, como le tomaba con naturalidad del codo y Bill se dejaba.

— ¿Así es como estudia?

Se separó de golpe de la ventana encontrándose con Nolan cara a cara.

—Creía que se estaba tomando sus estudios en serio—murmuró Nolan recogiendo su cuaderno.

Tom maldijo por lo bajo, viendo la expresión de enojo que puso Nolan al ver que lo único que había hecho en la media hora que llevaba era garabatos.

—Debería centrarse más en sus estudios—dijo Nolan dejando caer el cuaderno sobre la mesa—Y sacarse a ese chico de la cabeza. No le conviene.

—Ya sé que mi padre le ha puesto al día—saltó Tom sin poderse contener—Y le habrá pedido que haga todo lo que esté en sus manos para separarnos, como desfavorecer a Bill y amenazarle con expulsarle de Hillerska para que así se mantenga alejado de mi.

Nolan tragó con esfuerzo, había acertado en todo.

—La próxima vez que hable con mi padre dele la enhorabuena de mi parte—dijo Tom con ironía—Bill tiene miedo de verme, para él Hillerska es muy importante y prefiere perderme con tal de que no le expulsen. Es una pena, es un buen estudiante y no se merece que le traten así. Y mucho menos que sea el director en persona.

—Se está excediendo—saltó esa vez Nolan—Admito que quizás mis métodos hayan sido abusivos y voy a corregirlos. Pero no le permito que me hable en ese tono, seguro que otra semana en los establos le harán recapacitar antes de hablar.

Tom se cruzó de brazos como respuesta, o se mantenía callado o no iba a salir de los establos el resto del curso. Pero tampoco es que le importaba, no tenía otra cosa mejor que hacer y prefería la compañía de los caballos que sentirse observado por el resto de sus compañeros, que parecía esperar que desafiase al director y mostrara en público su amor por Bill.

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Los días pasaron y Tom se centró en su castigo procurando no hacer nada que hiciera que le cayera otra semana. Pudo observar que el trato hacia Bill había cambiado, los profesores que desde su vuelta a clase tras las vacaciones parecían exigirle más que a nadie bajaron el nivel de exigencias y Bill pudo relajarse. Ya no le veía tan estresado porque sus trabajos presentados no obtenían la nota adecuada, empezó a subir de nota y recibir incluso halagos.

—Felicidades—dijo Tom una mañana tras la última clase.

Bill admiraba su sobresaliente alto con una amplia sonrisa en la cara.

—Te lo mereces—insistió Tom ante sus silencio.

—Gracias—dijo Bill procurando no alzar la mirada.

Se hallaban solos en clase, sus compañeros ya habían salido y Bill se había entretenido hablando con el profesor sobre su excelente examen.

Tom no pudo evitarlo y bajando una mano la puso sobre la de Bill, quien se puso tenso bajo su contacto.

—Joder Bill, no hagas eso—pidió Tom retirando la mano—Parece que te da miedo que te toque, como si te fuera a violar o yo qué sé.

—Sé que serías incapaz pero…me da miedo que me toques de esa manera—susurró Bill carraspeando.

—Te echo mucho de menos—confesó Tom también en un susurro.

Bill levantó la cara y sus miradas se encontraron. Se mordió el labio al sentir que le temblaba, él también le añoraba pero no quería admitirlo y mucho menos ante él. No quería darle falsas esperanzas.

—Tom, yo también…—empezó a decir Bill.

— ¿Bill?

Tom maldijo por lo bajo sin volverse, Patrick les había interrumpido cuando Bill estaba a punto de abrirle su corazón.

— ¿Estás listo?—preguntó desde la puerta Patrick.

Bill asintió y recogiendo sus cosas se levantó. Pasó al lado de Tom sin decir nada y se reunió en el pasillo con Patrick.

— ¿Qué tal el examen?—quiso saber Patrick.

Caminaban demasiado juntos para el gusto de Tom, que no había podido evitar asomarse al pasillo para observarles.

—Sobresaliente alto—murmuró Bill tendiéndole el examen.

—Lo has clavado, ya te dije que lo lograrías—dijo Patrick sonriendo.

—Gracias a tus clases—apuntó Bill.

Tom comprendió entonces que ya no era a él a quien recurría para estudiar juntos, de ahí que Alex le hubiera dicho que le veía mucho por casa de Bill.

Siguieron caminando alejándose de la triste mirada de Tom.

—Hay que celebrarlo—empezó a decir Patrick en voz baja—Mañana por la tarde, me he enterado de que habrá una fiesta en el bosque. La organizan los alumnos de tercero pero me han invitado, podíamos ir.

Bill suspiró antes de contestar, en una fiesta así fue cuando Tom y él se dieron su primer beso.

—Sé que hay clase al día siguiente pero no será hasta tarde—siguió diciendo Patrick—Mi padre me deja el coche, te prometo que nos vamos cuando tú quieras. Vamos, te mereces algo de diversión.

Bill asintió con la cabeza para alegría de Patrick. Entraron en el comedor y cada uno se sentó en la mesa que les correspondía.

—Vaya, pensé que ya te habías olvidado de mi—picó Alex cuando Bill se sentó a su lado—Pasas tanto tiempo con Patrick que no te acuerdas de los amigos de toda la vida.

—No seas tonto, me está ayudando con alguna asignatura—murmuró Bill resoplando—Mira mi último examen, sobresaliente alto.

—Tom también te estaba ayudando—comentó sin querer Alex.

Bill le fulminó con la mirada, él más que nadie debería saber el daño que le hacía estar lejos de Tom. No hacía falta que siempre se lo recordara, más en esos momentos cuando le estaba pidiendo una segunda oportunidad que no podía ser.

—Mañana hay una fiesta en el bosque, ¿quieres venir?—le invitó Bill—Patrick nos recogerá con el coche de su padre.

—Creo que si voy, no le gustará a Patrick—murmuró Alex.

— ¿Qué quieres decir con eso?—preguntó Bill muy serio.

— ¿No lo ves? Le gustas, quiere tener algo contigo Bill—contestó en voz baja Alex.

—Eso es absurdo, es solo un amigo—dijo con firmeza Bill—Yo no he hecho o dicho nada que le haga creer lo contrario.

—Pues no lo ve así, solo te pido que tengas mucho cuidado—le advirtió Alex.

—Si tanto te preocupas, ven conmigo a la fiesta de mañana—pidió Bill.

—La organiza Andreas, después de lo que nos hizo no me apetece verle la cara—murmuró Alex— ¿No te has dado cuenta que ni él ni Thomas se dirigen la palabra? Son familia y cuando se ven parecen dos completos extraños.

Bill tuvo que darle la razón, pero no sabía el motivo que los había llevado a distanciarse. Ni se lo iba a preguntar a Tom, no quería que malinterpretara su preocupación por él.

—Iré a la fiesta, pero por ti—cedió Alex—No me fio de Patrick, no pienso dejarte a solas con él.

Bill se lo agradeció en silencio, le había hecho dudar y ya no sabía que pensar de Patrick. Ni de nadie que se le acercara con buenas intenciones, parecía que al final siempre buscaban algo a cambio.

Y ese algo era él…o su cuerpo, más bien…

&

Después de una ajetreada tarde limpiando los establos Tom se dio una ducha rápida y decidió ir al gimnasio a entrenar un poco. Hacía mucho que no iba, dejó las clases de remo porque Andreas era el jefe del equipo y no le apetecía tenerle cerca.

Pero allí se lo encontró entrenando a solas en el gimnasio. Maldijo por lo bajo y ocupando una de las máquinas empezó a entrenar sumido en sus pensamientos. Bill y Patrick.

— ¿Es imposible que hagamos las paces?

La voz de Andreas le sacó de su pensamientos. Se le quedó mirando como si hiciera falta que le recordara lo que les había hecho a él y a Bill.

—No hay vuelta atrás, si pudiera jamás hubiera publicado el video—insistió Andreas—Lo hice por rabia Thomas, lo siento mucho.

Tom no sabía si creer o no a su primo, era la primera vez que le veía rebajarse para suplicarle a nadie. Y ahí le tenía, suplicando una vez más su perdón.

—Si quieres, voy y le pido perdón también a Bill si es necesario—murmuró Andreas.

—No, él no lo sabe—dijo Tom con firmeza—Y prefiero que siga sin saberlo, sería humillante.

Andreas asintió con la cabeza, por lo menos había conseguido que le volviera a dirigir la palabra.

—Mañana por la tarde celebramos una pequeña fiesta, ven si quieres—le invitó de repente.

—No me apetece, gracias—murmuró Tom.

—Bill irá—soltó Andreas mirando a su primo fijamente—Lo sé de buena tinta.

Tom se le quedó mirando, no se esperaba que Bill aceptara ir a una fiesta estando tan preocupado por su estancia en Hillerska. Siempre mirando con lupa todo lo que hacía o decía para que fuera lo correcto.

—Estás invitado si quieres, te vendrá bien despejarte un poco—le animó Andreas—Últimamente pareces enfadado con todo el mundo.

—Será porque todo el mundo me ha visto follando en tu puto video—no pudo evitar estallar Tom.

Andreas alzó una ceja al escucharle, la verdad es que en el video solo se mostraba unos segundos de lo que todos pensaban que había pasado. Se les veía retozando en la cama, pero no se sabía a ciencia cierta si las relaciones habían sido o no plenas. Y Thomas allí confirmándoselo.

—Cuando no fue así—dejó Tom bien claro al ver su gesto.

— ¿Tú y Bill no…..no?—quiso saber muy interesado Andreas.

—No es asunto tuyo, pero esa vez desde luego que no—se le escapó a Tom.

Se maldijo por haber hablado demasiado, no quería dirigirle la palabra a su primo y en unos minutos le había contado todo con pelos y señales.

—Tienes razón, no es asunto mío—dijo Andreas carraspeando—Lo dicho, ven si quieres a la fiesta. Habrá buena música, alcohol….y quien sabe si algo más. No tienes más que pedirlo si lo necesitas, invita la casa.

Salió del gimnasio dejando que siguiera entrenando, sonriendo por el camino sabiendo que su primo iría al final a la fiesta. La diversión estaba asegurada.

Continuará…

por lyra

Escritora del fandom

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