Fanfic TWC / TOLL de lyra
«Jóvenes Rebeldes: 2 Temporada»
Capítulo 6
La semana se le hizo demasiado larga. Se concentró en sus estudios tratando así de evadirse, pero por las noches a solas en su cama cerraba los ojos y la cara de Bill flotaba ante ellos.
Le echaba mucho de menos, más de lo que se hubiera esperado. Estaban hechos el uno para el otro, no había otra explicación. Hablaría con él en Hillerska, tenían una charla pendiente y si hacía falta le pediría perdón de rodillas, que le diera otra oportunidad.
La noche antes de su vuelta a Hillerska Tom recibió la visita de su madre. En esa semana apenas la había visto pues castigado en su habitación no había recibido visita alguna de ella.
Tenía mala cara y los ojos hinchados, señal de que había estado llorando. Por su culpa, seguro. Y Tom se maldijo por ello.
— ¿Estás bien?—preguntó muy preocupado.
Simone asintió con la cabeza y tomó asiento en una de las butacas que tenía Tom ante la chimenea de su habitación.
—He hablado firmemente con tu padre—empezó a decir Simone.
— ¿Habéis discutido?—quiso saber Tom sentándose a su lado— ¿Por mi culpa?
—Llevo años callada pero no podía más—estalló sin querer Simone—Así se lo he dicho a tu padre, no puede estar toda la vida exigiéndote. Has cambiado, lo hemos visto tras el accidente. Te mereces tener la vida que tú quieres, y no la que te queramos imponer nosotros.
Tom no podía evitar sentirse muy orgulloso de su madre, como daba la cara por él en algo tan importante como con quién quería compartir el resto de su vida sin importar que fuera de su mismo sexo.
—Tu padre sigue inflexible en su decisión, le he dicho que así nos iba a perder a los dos—murmuró con tristeza Simone—Llevo años a su lado, callando para no ofenderle. Pero no puedo dejar que a ti te haga lo mismo, te mereces ser feliz.
—Siento mucho que te hayas tenido que enfrentar a papá—dijo Tom sintiendo que se le llenaban los ojos de lágrimas—Os he dado muchos disgustos, pero he cambiado. Pero no puedo cambiar lo que siento, y no quiero verte llorar por mi culpa.
—Todo es por la maldita apariencia—estalló Simone—Que nadie sepa que te gustan los chicos o seremos unos parias. ¡Como si fueras el primero!
Tom miró a su madre sin entender.
— ¿Recuerdas a Matthew, el hijo de los O´Brian?—preguntó Simone, viéndole asentir con la cabeza—Tiene novio, desde hace 2 años. Sus padres no quieren ver la realidad, pero es un secreto a voces. Y también el hijo de los Peterson, Bobby.
Tom no se lo podía creer, los conocía solo de oídas pero sabía que su padre era amigos de los suyos.
—Y lo tuyo ya lo sabe todo el mundo gracias a Andreas—murmuró con rabia Simone—Me hubiera gustado que se hubiera sabido de otra manera, pero quizás al final ha sido mejor así para que tu padre abra los ojos y vea que sigues siendo su hijo.
—Pero con novio—apuntó sonriendo Tom—Eso si Bill lo quiere aún serlo.
—Ya verás como si, y tu padre terminará cediendo—aseguró Simone—Yo me encargo de ello, no pienso dejar que piense que eres la vergüenza de la familia.
Tom se mordió el labio al escucharla, fijo que su padre había usado esas mismas palabras.
—Así me he sentido yo alguna vez—confesó Tom en voz baja—Antes de aceptar lo que me estaba pasando, llegando incluso a pensar en terminar con todo y así ahorraros más disgustos….
— ¡Eso no lo digas ni en broma!—dijo Simone muy seria cogiendo su mano—Ya no tienes por qué guardarte las dudas que puedas seguir teniendo, me tienes aquí para escucharte. Siempre podrás contar conmigo.
Tom sonrió a su madre, ojalá hubieran tenido esa conversación años antes. Le hubiera ahorrado muchas noches en vela pensando que sentirse atraído por otro chico no era lo normal, que había algo en él que estaba mal.
—Lo sé mamá—dijo Tom con firmeza—Y no tengo ya duda alguna. Me gustan los chicos….bueno, me gusta solo uno. Bill.
Simone sonrió al escucharle, se le veía tan enamorado. Ojalá tuviera suerte y Bill recapacitara, viendo en él a una persona que no podía vivir sin tenerle a su lado.
&
Se levantó temprano al día siguiente. Era domingo pero tenía que estar en Hillerska para la hora de la comida. Por la tarde tenía que reunirse con Nolan para que comprobara que todos los deberes extras que le habían caído estaban hechos y perfectos.
Desayunó en su habitación y se vistió con su uniforme que la noche anterior le había subido la doncella de su madre recién lavado y planchado. La maleta ya estaba cerrada y con ella de la mano bajó al recibidor.
Allí le esperaba su padre, mirándole muy serio apoyado en su bastón. Ya caminaba sin necesidad de ayuda, pero le costaba aún mantener el equilibrio.
—Thomas, quiero que hablemos antes de que te vayas—pidió Jörg.
Tom asintió y entregando su maleta al chófer se puso todo lo derecho que pudo para hablar con su padre.
—Estoy seguro que tu madre ya te habrá contado que en estos días me ha dejado algunas cosas claras—empezó a decir Jörg.
—Sólo quería que vieras por lo que estoy pasando—le interrumpió Tom sin poderse contener.
—Y yo solo quiero que me dejes disculparme—dijo para su sorpresa Jörg—Tu madre me ha contado de como has estado estos años creyendo que lo que te pasaba estaba mal y pensando incluso en terminar con tu vida. Y todo por mi culpa, porque te he exigido demasiado…
—Solo me has exigido que comportara y yo no he sabido hacerlo—interrumpió de nuevo Tom.
—Eras un niño, normal que tu comportamiento fuera como tal—dijo Jörg—Pero has madurado, y he visto en el hombre en que te has convertido. Y si ya has tomado una decisión sobre tu vida yo solo tengo que aceptarla. Te gustan los chicos, y estás enamorado de Bill.
Tom no podía creer lo que estaba escuchando, de la noche a la mañana su padre había cambiado por completo de parecer. Claro que su madre había tenido mucho que ver.
—Espero que me puedas perdonar—siguió sorprendiéndole Jörg—Tú y Bill, siento mucho haberme negado a ver que estabais enamorado.
—Y yo te pido perdón por todos los disgustos que te he dado—se disculpó a su vez Tom—Te juro que esta pelea ha sido la última, no volverán a expulsarme de Hillerska por mi mal comportamiento.
Jörg miró a su hijo asintiendo con la cabeza y le tendió una mano. Tom se la quedó mirando y se negó a estrecharla. Dio dos pasos en su dirección y le dio un fuerte abrazo que pilló a su padre desprevenido pero que le devolvió de inmediato.
—Y ahora vete, que se te hace tarde—murmuró carraspeando Jörg.
Le acompañó hasta la puerta y salieron, quedándose Tom con la boca abierta.
— ¿Es para mi?—preguntó, sin podérselo aún creer.
Ante la puerta de la mansión había aparcado un Mercedes negro reluciente, con tapicería también oscura.
—Claro, para eso te sacaste el carnet hace unos meses—dijo Jörg sonriendo a su hijo.
—Y me dijiste que pasarían años hasta que pudiera conducir mi propio coche—le recordó Tom.
—Tu padre pensó que con todo lo que has trabajado en Hillerska y llevando su empresa, merecías un buen regalo—intervino Simone—Queríamos algo que no fuera muy ostentoso para tu edad, así puedes ir y venir de Hillerska cuando quieras.
—Pero…¿un regalo ahora, porqué?—preguntó Tom negándose aún a aceptarlo.
—Digamos que es un regalo de Navidad atrasado—murmuró Jörg carraspeando—Lo compramos a finales de Noviembre, pero tras lo ocurrido me negué a regalarte nada porque no te lo merecías. Pero estaba muy equivocado.
—Tenías razón para no querer regalarme nada—apuntó Tom—Yo tampoco os he puesto las cosas fáciles.
—Si no te gusta el color,…—empezó a decir Jörg tratando de relajar el ambiente.
—Es perfecto, muchas gracias—dijo Tom sonriendo—Aunque no sé que dirá el director Nolan viéndome regresar con un coche nuevo. Se va a pensar que me estáis premiando por mi comportamiento.
—Ya he hablado yo con él para que lo puedas aparcar sin problema en Hillerska—explicó Jörg—Le he dicho la verdad, que es un regalo atrasado de Navidad. No ha puesto ninguna pega.
Tom sonrió al escuchar a su padre, estaba claro que Nolan con tal de no perder un alumno influente como él tragaría con cualquier cosa. Pero seguro que dejaría caer alguna pullita cuando se reuniera en su despacho con él.
—Date prisa, no llegues tarde a Hillerska—dijo Jörg—En la guantera tienes toda la documentación y el carnet. Y no corras mucho, es la primera vez que coges un coche.
—Vamos papá, sabes que Enrico me ha dado clases de repaso mientras esperaba tener mi propio coche—murmuró Tom, intercambiando una mirada con el chófer de su padre.
—Y lo hace muy bien, si se me permite opinar—intervino Enrico.
—Pero haz caso a tu padre—dijo con firmeza Simone abrazando a su hijo—No corras mucho.
Tom se lo prometió a su madre y le besó en la mejilla. Luego se despidió de su padre con otro abrazo, dándole las gracias por haberlo comprendido al fin.
—Quiero unas notas excelentes antes de Pascua—pidió Jörg—No me hagas castigarte sin coche.
Tom se lo prometió y entró en el coche sin poder evitar sonreír. Era una maravilla de automóvil para ser el primero que iba a conducir, sería la envidia de muchos de sus compañeros.
— ¿No se te olvida algo?
Tom miró a su madre sin entender, viendo como le devolvía el móvil.
—Está cargado, lleva toda la semana apagado—explicó Simone—Luego podrás mirar con calma si tienes algún mensaje de Bill.
Simone sabía que era lo que Tom estaba deseando, tener noticias de su amado.
Se despidieron de su hijo y arrancando su propio coche Tom emprendió el viaje de vuelta a Hillerska, pensando que podía hacer una pequeña parada de camino.
&
Era domingo y Bill descansaba tras haberse pasado toda la mañana estudiando. Había sido una semana demasiado larga en Hillerska, solo se había tomado el fin de semana de descanso y el lunes se incorporó a las clases con la cabeza bien alta. No pensaba dejar que nadie le volviera a humillar, ya estaba en bocas de todos la pelea del jueves anterior y uno de los motivos que la originó.
Una vez más su nombre resonaba en los cuchicheos de los pasillos y tuvo que reconocer que sin Tom cerca para poderle defender se había sentido desvalido. A pesar de que Alex callaba bocas con una fulminante mirada, no era lo mismo.
Deseaba que llegase el fin de semana para poder descansar un poco, y también porque el lunes regresaría Tom a Hillerska y podían tener esa conversación que ambos sabían que tenían pendiente.
Tumbado en el sofá esperaba que su padre terminara de preparar la comida, se había empeñado en probar una nueva receta que había leído en Internet y aunque se había ofrecido a ayudarle Gordon le mandó a estudiar. Pero ya se había cansado, le dolía la cabeza y no volvería a tocar los libros hasta la hora de la cena.
—Bill, ¿quieres que hoy comamos en el salón?
La voz de su padre le sacó de sus pensamientos.
—Siempre lo hacemos en la cocina—contestó con pereza Bill.
—Por eso, vamos a implantar una norma—dijo Gordon mirando a su hijo—Los domingos se come en el salón. Vamos, a poner la mesa.
Bill se movió de inmediato, su padre parecía haberse olvidado un poco de la pelea de la semana pasada y solo quería que volvieran a ser los de antes.
— ¿Llevo platos de postre?—preguntó Bill desde la cocina.
Pero no obtuvo respuesta alguna. Entró en el salón viendo a su padre ante la ventana con una expresión muy seria en la cara.
—Tenemos visita—murmuró Gordon.
De pie ante la ventana, le señaló el coche que acababa de aparcar ante la casa. Bill se acercó con curiosidad, era un coche muy elegante que destacaba en su barrio.
Entonces le vio, sentado ante el volante Tom sonreía al descubrirle asomado a la ventana. Le vio salir del coche y caminar con paso decidido hacia la puerta de casa.
— ¿Le has pedido que viniera?—quiso saber Gordon mirando a su hijo.
Bill negó con la cabeza, había recuperado el móvil pero no había llamado ni intercambiado mensajes con Tom. Así se lo había prometido a su padre.
—Yo me encargo, tú quédate en casa—ordenó Gordon.
Salió del salón y antes de que Tom llamase a la puerta se la abrió en sus narices.
—Buenos días—saludó muy cortado Tom—Siento mucho presentarme sin avisar. ¿Puedo hablar con Bill?
— ¿Cómo te atreves a venir después de lo que ha pasado?—estalló Gordon sin poderse contener — ¿Has visto lo que le han hecho a mi hijo? Por tu culpa, desde que has aparecido en su vida no tiene más que problemas. Aléjate de el, no le convienes.
—Vengo a pedirles perdón—dijo Tom antes de que le cerrara la puerta en la cara.
— ¿Exactamente por qué?—quiso saber Gordon— ¿Por hacer que casi le expulsen dos veces de Hillerska? ¿O por usar mi casa para tus encuentros amorosos?
Tom no supo que contestarle, sobre todo por lo último que le había echado en cara y con toda la razón del mundo. No llegó a pensar que se podía sentir ofendido por aquella vez que se quedaron a solas con la excusa de estudiar, y aparte de eso hicieron algo más.
—Papá por favor—intervino Bill—Eso fue culpa de los dos, y no volverá a pasar.
—Ya te digo yo que no, porque te prohíbo que le veas—dijo Gordon con firmeza.
—Bill y yo nos amamos—apuntó Tom—Mis padres ya lo han aceptado, espero que usted también lo haga.
Gordon se le quedó mirando, sin saber como se atrevía a responderle.
—Quiero lo mejor para Bill, y no eres tú—murmuró Gordon.
— ¿Cómo lo sabe?—preguntó Tom—No me conoce de nada, solo lo que ha visto o leído en la prensa. Pero no soy así, he cambiado y quiero demostrárselo a usted y a Bill.
—Papá por favor, no es justo que trates así a Tom—suplicó Bill—Al principio te caía muy bien, viste todo lo que había avanzado gracias a su ayuda en los estudios. Ese es el Tom de que me he enamorado, solo quiero que tú también lo conozcas.
Gordon no podía negarse al ver la mirada suplicante de su hijo. Era cierto que al principio Tom le había caído muy bien, llegando a pensar que era muy diferente de todos los niños ricos que estudiaban en Hillerska. No podía cambiar tan radicalmente de idea solo porque alguien había sacado a la luz su mayor secreto. Tenía que admitir que él no tenía la culpa de nada, al igual que su hijo era sólo una víctima.
— ¿Tienes hambre?—preguntó de repente Gordon—Íbamos a comer, podemos poner otro plato.
—Muchas gracias por la invitación pero debo estar en media hora en Hillerska—explicó sonriendo Tom—Solo pasé a saludar a Bill antes.
Gordon asintió con la cabeza y dio media vuelta dejándolos a solas. Se quedaron mirando en silencio, sin saber cómo ni quién empezar a hablar.
— ¿Podemos dar un paseo?—pidió Tom.
Bill asintió con la cabeza y salió al jardín. Echaron a andar hacia el coche, que no podía ser más llamativo.
—Siento mucho haberme encarado con tu padre—se disculpó Tom—Espero que no tengas problemas por mi culpa.
—No, mi padre se ha dado cuenta al final de que estaba equivocado—explicó Bill— ¿Qué tal esta semana en casa? ¿Cómo se han tomado tus padres tu expulsión?
— ¡Fatal!—exclamó resoplando Tom—Al principio discutimos, pero luego mi madre nos ha ayudado mucho. Ha hecho que mi padre cambié de opinión de la noche a la mañana, incluso se ha disculpado por haber tratado de que no te volviera a ver.
—Y te han regalado un coche—apuntó Bill.
—Era un regalo de Navidad atrasado—explicó Tom—No me lo quisieron dar antes pero ahora creen que me lo merezco. Por todo lo que me he esforzado en Hillerska y llevando también la empresa de mi padre. Aunque no deberían recompensarme por ello, es lo que todo hijo hubiera hecho.
Bill asintió con la cabeza de acuerdo a sus palabras, si su padre le necesitara también le ayudaría sin pensárselo dos veces.
— ¿Tú estás bien?—preguntó en voz baja Tom.
Se había fijado en su labio, apenas quedaba rastro de la bofetada de Patrick. Pero aparte de las heridas físicas quedaban otras más difíciles de sanar.
—Ya es solo un mal recuerdo—murmuró Bill—No pensemos más en ello, él no se lo merece.
Tom asintió con la cabeza, pero no pensaba bajar la guardia. Si le veía cerca de Bill, se las iba a tener que ver con él.
— ¿Quieres que te enseñe el coche?—preguntó Tom cambiando de tema.
Bill asintió con la cabeza. Tom le cogió de la mano y rodeando el coche le abrió la puerta para que entrara. El ocupó su asiento a su lado y arrancó el coche para que la radio se pusiera en marcha.
—Me quedan aún dos semanas de castigo—empezó a decir Tom—En los establos, pero cuando se termine te traeré a casa tras las clases. Estudiaremos juntos, y recuperaremos todo el tiempo perdido.
Bill suspiró asintiendo con la cabeza, solo esperaba que Tom no pensara hacer que iban a hacer algo dentro de ese coche. La tapicería se veía cara, no quería hacer nada que la estropeara.
—Venga, que se te hace tarde—dijo Bill saliendo del coche.
Tom apagó el motor y salió también.
—Entonces, ¿entre nosotros está todo bien?—preguntó Tom deseoso de que la respuesta fuera un si.
—Es imposible tratar de ignorarlo—dijo con firmeza Bill—Nos gustamos, nuestras familias ya nos apoyan. Ahora nos toca disfrutar de lo que tenemos.
Tom no podía estar más de acuerdo con sus palabras. Dio un paso en su dirección, pero Bill negó con la cabeza.
—Tom, que nos pueden ver—susurró Bill echando un vistazo a las casa vecinas.
—Me da igual—dijo Tom sonriendo—Ya no me importa, ¿y a ti?
Bill negó con la cabeza sin pensárselo ni un segundo. Entonces separó los labios, esperando recibir los suyos. Y Tom no se hizo de rogar, se inclinó sobre él y le dio un profundo beso que le hizo estremecer.
— ¡Cómo lo he echado de menos!—susurró Tom contra sus labios.
Bill suspiró de acuerdo con sus palabras. Se dieron otro beso antes de que Tom se separara con pesar y entrara en el coche. No quería llegar tarde a su cita con Nolan y que le cayera otra semana de castigo.
Arrancó y puso rumbo a Hillerska, dejando a Bill diciéndole adiós con la mano y una amplia sonrisa en los labios.
— ¿Ese cochazo es de Tom?
Bill se dio la vuelta y sonrió a Alex, que no podía creerse que Tom tuviera un coche así.
—Se lo han regalado sus padres, por Navidad—explicó por encima Bill.
—Ya, a mi me regalaron una mísera bufanda—comentó Alex con sorna—Y oye, os he visto besaros. ¿Eso quiere decir que…?
—Que oficialmente, estamos juntos—dijo Bill sonriendo ampliamente—Y también públicamente, al fin.
— ¡Pues cuánto me alegro por vosotros!—exclamó Alex.
—Estoy muy nervioso, a ver cómo se lo toman en Hillerska—murmuró Bill.
—Que les den, son todos unos putos envidiosos—dijo Alex encogiéndose de hombros.
Era muy fácil decirlo, pero Bill sabía que más de uno soltaría algún comentario inapropiado. Llevaba escuchándolos desde el primer día, por su aspecto. Y ahora con Tom a su lado, a saber la de burradas que tendría que escuchar.
Esperaba que eso no los afectara como pareja…
Continuará…