27: ¿Dos embarazos?

«Billy Future» Fic de Ignacio Pelozo

Capítulo 27: ¿Dos embarazos?

Soledad. Nuevamente se sentía completamente solo. Únicamente deseaba su apoyo, nada más. Estaba seguro que de haber tenido el apoyo de Tom, su felicidad no se hubiese convertido en cenizas. Pero ahora sí, ahora no tenía nada. Quería mandar al diablo a Natalie, a la empresa, a su casa, a Tom, al perro, no le importaba nada. El mismo ya sentía como comenzaba a irse lentamente. Se volvió al escritorio, tomó su abrigo y las llaves y se marchó alejándose de los problemas. Conducía sin rumbo alguno, el de trenzas tenía ese furioso dolor en el pecho. Él también deseaba escapar, y lo peor de todo es que no sabía que había dolido más. Si mentirle como lo hizo tirando a la basura la confianza de Bill o saber que él la había tocado a Natalie. Golpeó el volante con fuerza y resopló. El aire le costaba salir de su interior, venía conteniendo el llanto, apenas una lágrima que se le escapaba y con ira la esfumaba con el puño de su campera. Un corazón roto, sí uno. Porque en el fondo ellos sabían claramente que conformaban una única persona. Pero eran dos almas que gracias al dolor se disolvían poco a poco.

Empresa editorial
Charly era consiente. Ahora podía comprender. Jörg había estado utilizándolo todo el tiempo, ya que solo él conocía su lado homosexual. Y no le bastaba con tenerlo de juguete sino también, era capaz de engañarlo. El muchacho no era estúpido. Sí, estaba enamorado pero no se dejaría caer en las redes otra vez. Esa tarde, fue citado luego de dos semanas sin hablarse y fingiendo sensibilidad entró en el despacho después de ver a la rubia salir de allí comprobando de este modo que era nada más ni nada menos que Natalie. El hombre estaba en aprietos, tenía que terminar toda relación ajena a la suya con la futura madre de su hijo sino sus planes se verían en riesgo y todo se iría al demonio. La puerta fue tocada levemente tres veces seguidas, y él ordenó el acceso.
– Buenos días – saludó el joven – ¿Necesitaba algo señor? Estaba trabajando, por eso mi demora. Siento no ser eficaz siempre.
– ¿Te comiste un payaso? – Cuestionó molesto – deja de decirme señor y siéntate. Tenemos una larga conversación pendiente.
– Yo quiero decirte que nuestra relación Jörg, no la quiero terminar ¿Por qué? ¿No la pasábamos bien juntos? Me habías dicho que sería tu Zorro para siempre y me fallaste.
– Para – resopló el hombre – siempre lo serás, pero la vida a veces te pone a pruebas y yo…aún soy joven tengo mucho más que vivir más ahora. Así que siento decirte Charly pero volverás a ser lo mismo que eras cuando entraste aquí: un simple empleado.
– ¿Por qué ahora? – Interrumpió sintiendo una interna tristeza – ¿Por qué me lo decís ahora? ¿Es por otra?
– Soy hombre Charly – agregó.
– Yo también soy hombre, pero tengo sentimientos y no me revuelco con la primer rubia regalada que se me cruce ¿comprendes? – estaba molesto, dolido, enojado. Solo quería un por qué – ¿Qué mierda te ata a ella? Decías que me amabas…yo te creía.
– Sí y no dejé de hacerlo – mintió – pero ella está esperando un hijo mío y debo hacerme responsable como corresponda.
Genial. En ese instante quiso que la tierra lo tragara. ¡Se había ido de boca! Natalie lo mataría. Charly quedó perplejo intentando asimilar lo que ese hombre al que tanto amaba y tanto daño le hacía le había dicho.
– Es decir que me engañas desde hace tiempo – lloriqueó el jovencito – perfecto. Y yo no enterado ¿cuánto lleva el embarazo?
– No lo se con exactitud – contestó sin darle mucha importancia – siento haberte lastimado.
– Hazme un favor – tomó aire intentando no romper a llorar delante de él – no renunciaré porque no tengo otro empleo, pero hasta que lo consiga por favor no me dirijas la palabra. Perdón por mezclar trabajo con lo personal, pero si no sé qué dinero le llevaré a mi madre.
Asintió reincorporándose en su asiento. Charly se marchó y de inmediato el rostro de Jörg comenzó a demostrar preocupación.
– ¡Por la mierda! – se dijo a si mismo – que este no se vaya de boca o estamos fritos.

Departamento de Bill
Estuvo deambulando toda la tarde, entre lágrimas y las duras palabras de Tom retumbando en su mente como un eco el cual no podía callar. Justo cuando el reloj marcó las nueve de la noche entró a su departamento donde Jane lloraba frente al televisor mientras veía una película romántica. Pero otro llanto la desconcertó.
– ¿Qué te pasó? – preguntó entre exaltada y asustada, pero Bill no podía decir nada. Sus repetitivos sollozos se lo impedían – ¿Billy?
– To…Tom – contestó con dificultad. La morena lo abrazó caminando hasta el sillón donde se sentaron y ella intentó calmarlo – él…él se enojó conmigo.
– ¿Qué hiciste? – interrumpió presintiendo una mala noticia.
– Le conté, le conté – tartamudeó – le conté que Natalie dice esperar…
– Esperar ¿Qué espera? – cuestionó comenzando a alterarse. Ante los nervios corrió hasta la cocina y trajo un vaso de agua para tranquilizarlo – ¿Qué espera Natalie?
– Recuerdas…lo que te conté que ella dijo… – comenzó mientras se retiraba el resto de lágrimas.
– Sí, lo recuerdo – suspiró dolida ante la idea de ellos juntos.
– Bueno, Natalie dice que espera un hijo mío – silencio total. Jane de inmediato miró a la pared. Ella sabía que su mejor amigo jamás le correspondería, y hasta era consciente de que algún día él se casaría y probablemente tuviese hijos. Pero un día en el que ella ya lo haya olvidado. Entonces comprendió el dolor de Tom y no supo que decir.
– Lo siento – dijo totalmente apenado el muchacho de rastas bicolores.
– Debe de sentirse destruido – murmuró aún con la mirada perdida.
– ¿Qué mierda dices? ¡Me ha dicho cosas espantosas! – Gritó con nuevas lágrimas asomándose – me ha dicho que me usó, que solo quería follarme, que no le importo.
– Es el enojo – remató Jane – compréndelo, ponte en sus zapatos.
– Me dijo que me muera – sollozó – yo jamás, ni con todo el enojo del mundo podría decirle algo así.
– Se ha pasado de la raya – añadió la morena pero un sonido familiar los interrumpió – es tu celular.
Bill esperanzado con sus manos temblorosas buscó en el bolsillo de su abrigo y al mirar la pantalla su corazón dio un vuelco. “Llamada entrante: Casa de Tom”

– Es él – susurró mirando a su mejor amiga, quien le asintió ordenándole que atendiera.
– ¿Hola? – respondió cerrando los ojos, pero una diminuta voz en parte le desilusionó – Ah Meli, si dime.

Casa de Trümper
– Bill tienes la voz algo extraña –dijo la pequeña, con sus pies sobre el sillón y en puntitas de pies ya que el teléfono estaba fuera de su alcance– yo llamaba para recordarte que mañana es la pijamada ¿recuerdas? Y por la noche… pero pero ¡no! Bill eres mi amigo, me lo prometiste…por favor, te prefiero a ti antes que a toda mi clase… ¿de verdad? ¡Gracias gracias! Te quiero amigo, adiós.
Claramente el joven director se había resistido a ir sabiendo que tendría que dormir con Tom tan cerca de él. Pero Melisa era su debilidad y no pudo decirle que no. La niña bajó de un salto del sillón justo cuando la puerta de su casa se abrió. Feliz corrió a saltarle a su hermano pero al notar que estuvo llorando se detuvo en la mitad de la carrera.
– ¿Qué tienes? – le preguntó preocupada, pero él siguió su camino ignorándola. Pasó por la puerta de la cocina y colgó sus llaves y su campera. Se sacó las zapatillas dejándolas cerca de la lavadora. Melisa lo observaba triste.
– Simone no me llames a cenar – le gritó desde allí, su voz se notaba diferente, triste, enojado – pienso dormir toda la puta noche.
Subió las escaleras pesadamente. Su pequeña hermana estaba estática en el mismo lugar con lágrimas en sus ojos.

Enfadada por no haberle dado un beso corrió por las escaleras entrando al dormitorio justo cuando Tom se metía en la cama ya en boxers.
– ¡No entres así enana! – Le gritó descargando su enojo con la niña – ¿Qué quieres?
– Mamá te enseñó modales – dijo cruzándose de brazos – pero tu no me saludaste.
– Perdón – suspiró debilitándose nuevamente – estoy… no estoy bien eso es todo. No quise tratarme mal, no tienes la culpa.
La pequeña se sentó junto a él – ¿Es por Bill?
Y aunque fuese difícil de contarle a una niña tan pequeña todo el problema, Tom se descargó diciéndole que ‘lo había maltratado’ todo por no comprender ‘un inconveniente de Bill’ pero que ahora no habría marcha atrás.

El de rastas no pegó un ojo en toda la noche. Acostado en su cama con el celular encendido esperaba algo por parte del fotógrafo que jamás llegó: una sencilla disculpa. Mientras releía los mensajes de texto que se mandaban en la oficina y uno de ellos captó su atención: “El que diga que esto es solo sexo está equivocado ¿entiendes? Te amo como jamás amé a nadie bebé 🙂 De: Tom”
Suspiró cerrando los ojos intentando borrar de sus pensamientos las frías palabras viviendo de los hermosos momentos de tan solo días atrás.
Cuando se dio cuenta, el sol ya colgaba desde un rincón del cielo y pequeños rayos de luz llegaban hasta sus ojos cegándolos. Su espalda dolía fatalmente, sus ánimos estaban por el suelo y lo que menos deseaba era ir a la editorial. Para su suerte, esa noche la pasaría en casa de Tom.

Cocina de la empresa
Mataba el aburrimiento y acomodaba las tazas, mientras se sumergía en sus pensamientos. Los empleados iban llegando uno a uno.
– Nene hazme un café – le ordenó Natalie. De inmediato reconoció su voz y su pecho se contrajo.
-¿Con dos de azúcar corazón? – preguntó el joven con ironía – ¿O tres de cianuro?
Ella revoleó los ojos y comenzó a preparárselo ella misma. A los pocos segundos que se sentaba en la mesa con la bebida caliente entre sus manos y Charly la miraba cada tanto un resonar de pasos familiar se acercaba. Bill se dejó ver, vestido de ropa oscura detrás de unas gafas oscuras.
– Ven – le ordenó a Natalie. Ella señaló la taza y el muchacho de rastas resopló – al diablo con el café, vamos a hablar.
– ¿De qué? – cuestionó molesta, mientras el jovencito escuchaba todo.
– De nuestro hijo – respondió llevándosela a su oficina. Charly quedó nulo ¿Por qué Bill había dicho ‘nuestro hijo’? ¿No sería su hermano? ¿Jörg le mentía para no regresar con él o…Bill estaba siendo engañado? Sea como sea, estaba dispuesto a averiguarlo.

Continuará…

por administrador

Publico con autorización del autor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!