Believer 3: Cortados de la tierra

«Believer» Fic TWC de MizukyChan

Capítulo 3: Cortados de la tierra

Samantha Ferris no sólo preparó limonada fresca para el Padre Kaulitz, sino también un contundente almuerzo, pero no pudo disfrutarlo como debía, ya que la preocupación sobre el hombre misterioso de ojos de fuego, no abandonaba su cabeza.

¿Está seguro de que está bien, Padre Thomas? —Preguntó la mujer con expresión preocupada.

Él la miró, como si realmente se hubiera alejado mentalmente de ese lugar y acabara de regresar al planeta Tierra—. Lo siento —se disculpó, levantándose de la mesa—. Debo regresar a la iglesia y también debo visitar al sheriff para presentar mi declaración.

Ya veo —respondió la mujer, descubriendo el motivo de la intranquilidad del joven sacerdote—. Padre —dijo, poniendo su mano en el codo del hombre—, esto no es su culpa.

Él asintió y trató de darle una sonrisa, pero ésta se desvaneció de inmediato. No estoy tan seguro de ello.

Tom regresó a su habitación en la iglesia, se dio una ducha fría y cambió su atuendo por su acostumbrado traje negro. Tomó su rosario favorito y notó que todavía tenía tierra en las uñas por el trabajo realizado en el huerto de la señora Ferris, así que regresó al baño y comenzó a lavar sus manos, pasando una pequeña escobilla. De pronto vio que el agua se teñía, no de la suciedad de la tierra, sino de carmesí. Parpadeó fuertemente y fijó la vista en sus manos, no había sangre, ni tierra, sólo piel irritada por el agua fría. Manos limpias.

Dios mío… —No otra vez.

Regresó al altar y se arrodilló nuevamente—. Escúchame, Señor, no creo que deba guardar esta confesión. Debo advertir al sheriff del nuevo ataque. Debo hacerlo.

El sonido del teléfono lo sacó de su trance y corrió a contestar en la oficina—. Padre Kaulitz al habla.

Thomas, soy John.

¿Pudiste preguntar lo que te pedí?

Lo hice.

¿Y?

La repuesta es concluyente. La confesión es secreta.

Pero…

Thomas, no puedes romper el secreto de confesión.

Pero alguien más puede morir… esta misma noche. ¿Qué se supone que haga, John? Sentarme a esperar que eso ocurra —su voz aumentó un par de decibeles.

Hubo una pausa al otro lado de la línea, hasta que Tom dejó de respirar entrecortadamente.

¿Estás más calmado?

No —respondió Tom, pasando una mano por su barbilla, deseando no haber cortado su barba espesa, se sentía incómodo sin ella, expuesto de algún modo. Más joven y vulnerable.

Escucha, Thomas, lo que pasó hoy fue fortuito, un hombre desconocido confesó un crimen…

Así es.

Un desconocido, Thomas.

Lo sé.

¿Qué le dirás a la policía? ¿Quién es el hombre de la confesión?

No lo sé, John, no lo sé. Pero él dijo que lo volvería a hacer —respondió al borde de la desesperación—. Había tanta seguridad en su voz, John, que yo… —Tengo miedo.

¿Tú, qué, Thomas?

Me temo que me está tentando, John.

Hubo otro silencio al otro lado de la línea. Hasta que Tom le oyó carraspear—. ¿Cómo?

Creo que quiere que lo haga, quiere que avise a la policía que matará a alguien más. Es como si me pusiera a prueba a mi, porque dijo… que él castiga a los pecadores que Dios le indica. Y yo… —soy la voz de Dios en este pueblo.

Escucha, Thomas, ni siquiera sabemos quién ha muerto, o si realmente hay un muerto, hasta el momento sólo hay una mano como evidencia…

Tom resopló, era lo mismo que había escuchado mencionar al grupo de chicos esa mañana en los jardines de la iglesia.

Si no hay cuerpo, no hay caso. Eso es ridículo —respondió, cabreado.

Escúchame, quieres —advirtió—. Vas a ir a la comisaría y presentarás tu declaración, excluyendo la visita del homicida a tu confesionario. Pero sí dile al sheriff que viste a este desconocido con la capucha, es probable que alguien más lo haya visto y si es así… entonces ellos tendrán algo que investigar.

Pero…

Es lo que harás, Thomas, de lo contrario, la iglesia se verá involucrada y no queremos mala publicidad ahora.

Tom suspiró y volvió a pasar la mano por su recién cortada barba—. Lo haré —Aunque no quiera.

Bien.

Antes de que su amigo cortara la llamada, agregó—. John, ¿qué pasa si mañana…?

Mañana afrontaremos lo que venga, hoy sólo debemos hacer lo que el Vaticano ordena y eso es mantener el secreto de confesión a salvo.

Está bien.

¿Thomas? —Tom cerró los ojos y esperó la pregunta de siempre—. ¿Estás durmiendo?

Un poco, sí.

¿Y las pesadillas?

Sólo la del incendio.

¿Estás seguro?

Sí.

Bien. Procura…

Hacer ejercicios, lo sé. Estoy agotado, pero en forma —rió sin ganas.

Cuídate, Thomas.

Lo haré. Adiós, John.

Te llamo mañana. Adiós.

Cuando la llamada se cortó, Tom suspiró y se dejó caer en el asiento tras el escritorio. Sacó la biblia que siempre tenía en el cajón sin llave y la abrió.

Proverbios 2: 22

Pero los impíos serán cortados de la tierra, Y los malvados serán desarraigados de ella”.

Suspiró, aún no había rastro de quién era la víctima del asesino de ojos de fuego, así que no había forma de saber si realmente…

El muerto era un impío cortado de la tierra —terminó en voz alta.

Bajó la mano a su bolsillo para sostener su rosario, pero no lo halló. Arrugó el ceño y bajó la otra mano, revisando el otro bolsillo. Nada.

Se levantó y regresó al altar de la iglesia, buscando. No había rastro de su preciado rosario, ni sobre el altar, ni en el piso, ni en los alrededores.

Lo tenía en mis manos cuando oraba.

Volvió sobre sus pasos a la oficina, vigilando cuidadosamente el piso, hasta llegar junto al escritorio y el teléfono. No estaba. Arrugó el ceño, no era la primera vez que tenía la sensación de que alguien lo observaba. Giró lentamente y se dispuso a salir de allí, cerrando la puerta con llave y verificando que cada cerrojo de la iglesia y sus aposentos estuvieran firmemente candados.

Nuevamente tomó el Jeep y arrancó con dirección a la comisaría, hablaría con el sheriff y le daría la mayor cantidad de detalles sobre el hombre de ojos de fuego.

&

En mitad de la declaración, el sheriff presionó al joven sacerdote, pidiendo más datos puntuales sobre el desconocido.

Mierda—. No recuerdo, la capucha cubría casi por completo su rostro. Pero recuerdo que llevaba un colgante, un crucifijo en el pecho —respondió Tom, exasperado y ansioso, nadie más había mencionado a un extraño con capucha, era imposible que sólo él lo hubiera visto.

No se ofenda, Padre, pero ¿cómo no se dio cuenta que había alguien extraño en su congregación? ¿Cómo no le habló después del sermón o algo?

Lo intenté, pero entonces vinieron los gritos y ya no lo vi más —se defendió, con el ceño apretado—. ¿Cree usted que si hubiese sabido que era un asesino lo hubiera dejado escapar? —lo increpó desafiante.

El sheriff dejó salir una risa sin humor y le dio una palmada al joven en el hombro—. Apuesto a que no, Padre, pero… si llegara a verlo otra vez, avise a la estación… —lo miró directo a los ojos—. No vaya a jugar al héroe. No vaya tras él.

Tom arrugó el ceño—. ¿Por qué me dice eso?

He visto esa mirada antes, Padre, esa determinación, esa ira contenida, y nunca sale nada bueno de ello, se lo aseguro.

Un golpeteo en la puerta hizo que los dos hombres giraran cuando se abrió, revelando a Robert, el ayudante del sheriff, que agitaba un documento en su mano—. Tenemos los resultados de ADN, Mitch.

¿Quién es?

El profesor Zack Fuller.

¿Zack? ¿Zackarías, de la escuela primaria? —Preguntó el sheriff con expresión de sorpresa—. Llama a la escuela, confirma si se ha presentado hoy. Voy a su casa.

Voy con usted —dijo Tom, poniéndose de pie.

Por ningún motivo —respondió el hombre, sin dejar de caminar hasta la salida de la estación.

Si el encapuchado está en los alrededores podría identificarlo —afirmó el sacerdote, sentándose junto al hombre en la patrulla.

Está bien, pero se quedará afuera. Dios no lo permita, pero espero no encontrar una escena del crimen en casa de ese hombre.

Tom asintió en silencio y se abrochó el cinturón de seguridad, mientras la sirena aullaba como nunca había hecho en esa pequeña localidad.

Al llegar a casa del profesor, los vecinos se asomaron impresionados y asustados por el sonido de la sirena y permanecieron ahí, mirando qué ocurría. El sheriff golpeó con fuerza la puerta de la casa sin obtener respuesta, así que dio una patada que rompió el pomo y entró dando grandes zancadas.

Como prometió, Tom se quedó en el umbral, pero no fue necesario dar un paso dentro para ver el desastre que había en el lugar. Había señales de lucha, muebles corridos, objetos rotos, sangre y papeles, muchos papeles y fotografías. Tom fijó la mirada en una que estaba cerca de la puerta y sintió como la bilis subía por su garganta. Pornografía infantil.

Zack Fuller, profesor de primaria de Avery, era un pederasta.

Pero los impíos serán cortados de la tierra, Y los malvados serán desarraigados de ella”.

Tom se pasó la mano por la cara y alzó la vista, notando como un hombre se movía rápidamente tras la multitud que se reunía en el jardín de aquella casa. Una mancha negra con un leve fulgor en el pecho.

Es él.

Corrió por instinto tras el extraño, esquivando vecinos, evitando sus miradas, con un simple objetivo en mente: atrapar al asesino.

Giró por una esquina, saltando una reja y cayendo al piso cuando un perro ladró fuertemente intentando atacarlo. Se protegió el rostro cuando creyó que el can le plantaría un mordisco.

¡Quieto, Scott!

Tom prácticamente sintió al perro encima de su cuerpo, pero estaba fijo a una cadena y luego esa voz familiar lo llamó.

¡Scott!

¿Ben?

Lo siento, Padre Kaulitz, Scott es agresivo cuando no hay alguien de la familia con los extraños —respondió el chico, ayudándole a ponerse de pie—. No es que usted sea un extraño, pero…

Para Scott lo soy —terminó el sacerdote.

¿Esto es suyo? —Preguntó el chico, agachándose para recoger algo del suelo.

Tom miró la mano del chico que le ofrecía su rosario y respondió—. Sí, es mío. —Dio una última mirada a los alrededores y no vio nada. El extraño había desaparecido.

& Continuará &

Chan, chan, chan. Espero que les esté gustando. Yo, la verdad, estoy disfrutando mucho de escribir esta historia, porque les juro que ese Padre Kaulitz es tan condenadamente sexy, pero está muy cubierto por su ropa oscura de sacerdote, así que imaginen mi mente >///<

por Mizuky

Escritora y traductora del fandom

2 comentario en “Believer 3: Cortados de la tierra”
  1. Este fic me encanta 😀 me lo imagino como una serie que veo en Netflix, de hecho no puedo evitar imaginarme lo como una serie y me encanta <3

  2. Maygá estoy empezando o más bien ya amo este fic, y pensar que estaba aplazando la lectura, puro suspenso.
    Ya se descubrió quien fue el muerto, pero la verdad no sentí compasión por él, era un pederasta y se lo merecía.
    😕😕

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!