Notas: Hola, Hola! Cómo están? Espero que bien luego de todas estas catástrofes que han sucedido en el mundo.
Aquí traigo el tercer capítulo de esta historia, espero que lo disfruten!
3.Surprises
– Bill – llamaron tocando la puerta
– Mmmm… – gruñó Bill revolviéndose en la cama
– Bi, despierta – llamaron de nuevo y nada – ¡Bill Kaulitz, despierta de una buena vez vagabundo de mierda! – gritó su madre golpeando la puerta
– ¿Qué? Sí… ya… ya voy – gritó Bill asustado sentándose en su cama de golpe
Se rascó los ojos mientras bostezaba y trataba de calmar sus palpitaciones por el susto ocasionado por su querida madre. Se fijó en el reloj que tenía en la mesita de noche, apenas eran las 8:30am, su madre debía estar bromeando. Buscó en su cama los boxers que casi habían sido arrancados por David la noche anterior y se los puso.
– Esta mujer va a matarme – resopló malhumorado
Se levantó de su cama y se estiró, luego caminó hasta el armario para ver que prendas tendrían la dicha de cubrir su cuerpo hoy, se rasco la cabeza al ver las prendas colgando, se decidió por una camiseta azul oscura, casi negra y semi transparente, no dejaba ver mucho, de manga larga que llegaba hasta los nudillos de sus manos; unos pantalones negros y botas bajas. Se fue al baño para ducharse dejando que el agua se llevara con ella el sueño que tenía, cuando se sintió despierto del todo salió de la ducha y se secó el cuerpo con una toalla, luego se puso sus boxers y sus pantalones, por último las botas para dedicarse a secar su cabello y dreads que eran como esponjas, con la secadora, una vez terminado se puso la camiseta. Ya vestido se dedicó a peinarse y maquillarse.
– ¡Eres tan jodidamente perfecto, Bill! – suspiró enamorado de él mismo cuando estuvo listo
Salió de su habitación y fue a la de su hijo, la cual estaba vacía, pero al instante escuchó la delicada y estruendosa risa del pequeño que al parecer estaba en el salón con su tío rubio.
– ¡Buenos días! – saludó llegando al salón con una enorme sonrisa
– ¡Hola, papi! – contestó el niño riendo
– ¡Oh my God, Bill! – gritó Andrej caminando hacia su primo – ¿Qué tienes ahí? – le preguntó corriendo un poco de pelo de Bill dejando al descubierto un chupetón en su cuello
– ¡Oh mierda, David! – gruñó Bill tapándolo con su mano
– ¿Qué? No puede ser – rio el rubio tapándose la boca con ambas manos – ¿Metiste a David a la casa anoche? Creí que no estaba en el país – susurró
– No lo metí, él se metió solo, por la ventana de mi pieza – masculló el pelinegro para que no lo escuchara el niño
– Vaya, se nota que tuviste acción anoche – se burló su primo, el moreno lo fulminó con la mirada – Pero tranquilo, nadie lo notará, solo yo porque soy muy observador
-Metiche, querrás decir – susurró el mayor
– ¡Buenos días, Bill! – saludó una sonriente Simone
– ¡Hola, mamá! – respondió Bill tapándose de nuevo con cabello – ¿Y esa sonrisa?
– Porque ya vi a tu hermano – contestó Simone feliz – Está muy guapo
– ¿Ah, sí? – dijo el modelo celoso y tomando ese porte de diva – Bueno, si es mi gemelo debe ser guapo
– Créeme, no se parecen en nada – contestó su madre mirándolo con desdén
– Como sea – dijo Bill ofendido – ¿Y dónde está para ver si es tan guapo como dices? – preguntó imitando la forma en la que Simone lo había dicho
– Ha salido con tu padre un momento – respondió la mujer – Pero llegarán en cualquier momento
– ¿Con mi padre? – susurró Bill con una mano en el pecho sintiéndose desplazado
En ese momento se escuchó el auto de Gordon fuera de la casa, Simone se puso como loca, Bill rodó los ojos y se cruzó de brazos, odiaba a su hermano sin conocerlo, luego de unos segundos la puerta se abrió y apareció Gordon con un chico de dreads negros detrás de él.
– ¡Hey, chicos! – saludó Gordon – Miren quien está aquí, él es Tom nuestro nuevo miembro – dijo orgulloso
Bill, Andrej y Tom abrieron los ojos desmesuradamente.
– «¿Cómo?» – pensaron los tres sin poder creérselo
– Chicos, digan algo – dijo Simone nerviosa al ver que nadie decía nada
– Ahm… sí… Hola Tom, mucho gusto – dijo Andrej ofreciéndole la mano al chico – Yo… yo soy Andrej… tu primo – dijo con esfuerzo
– Hola – dijo el de dreads tratando de sonar tranquilo – El gusto es mío, Andrej
– ¿Bill? – le llamó su madre viendo su cara de asombro
Bill estaba estático, en estado de shock, jamás creyó que lo vería de nuevo. De pronto su expresión cambio de asombro a una indescriptible, su mirada se tornó oscura, podría matar a cualquier persona en cualquier momento.
– ¡Vaya, vaya! – rio con ironía – El mundo es tan pequeño, Thomas – dijo con arrogancia
– ¿Se conocen? – preguntó Simone
– ¡Claro que nos conocemos!- respondió Bill sin dejar de fulminar al recién llegado con la mirada – Fuimos compañeros en el colegio ¿cierto, Tom?
– Vaya, eso es genial – sonrió Gordon ajeno a las miradas de los gemelos
– Bueno… ejem… ¿por qué no desayunamos? – intervino Andrej para aligerar el ambiente, sentía que Bill mataría a Tom con una sola mirada
– Sí, mejor – dijo Simone – Pasemos al comedor
– Bienvenido, Tom – intentó sonreír el rubio
– Gracias – susurró con esfuerzo el aludido
– Sí Tom, bienvenido – sonrió Bill con malicia en sus palabras
Pasaron al comedor y se sentaron a la mesa, Gordon y Simone en los extremos, Andrej y Tom al lado derecho y Bill y Collin al izquierdo, les sirvieron el desayuno el cual se lo comieron haciéndole un interrogatorio al chico nuevo.
– ¿Cómo pasaste la noche, querido? – le preguntó Simone
– Muy bien, esa cama es deliciosa – respondió el rastas amablemente
– Debió ser muy cansado, un viaje desde Estados Unidos hasta aquí es muy agotador – comentó Gordon
– Sí – respondió el chico
– ¿Y desde hace cuánto vivías allá? – preguntó Simone
– Unos 5 o 6 años, nos fuimos porque mamá tuvo una buena oportunidad de trabajo y quería que yo estudiara allá, pero yo no quería irme – contó Tom
– ¡Sí, claro! – resopló el pelinegro alzando las cejas
– ¿Qué dijiste, Bill? – preguntó su madre
– Se me ha quitado hambre – se excusó levantándose y tirando la servilleta en la mesa de mala gana – Con permiso – dijo saliendo del comedor
– Discúlpalo Tom, Bill es algo especial – le pidió su madre avergonzada por el comportamiento del menor
– No hay problema – sonrió el hijo mayor – Ya se le pasará
Terminaron de desayunar y cada uno se retiró a hacer sus labores, Gordon y Simone en el estudio, Andrej tuvo que salir a hacer una sesión fotográfica, Collin subió a la habitación de su papá y Tom se fue a seguir desempacando sus cosas.
– De todas las personas que pensé, jamás me imagine que serías tú – dijo Bill con un toque de arrogancia
Tom volteó la mirada luego de dar un respingo y vio a Bill con el niño de pie en la puerta.
– Sí… es increíble ¿no? – dijo el chico de rastas – Has cambiado mucho – sonrió nerviosamente
– Lo sé – dijo Bill entrando a la pieza con porte superior – Ya no soy el chico feo, tímido y torpe que conociste – Tom lo miraba con recelo – ¿Qué? ¿Te sorprende que ya no sea el patito feo que usaste y dejaste como una mierda en el colegio, Tomi?
– Bill… yo… no debí… lo siento – intentó disculparse Tom
– Ningún “Bill, lo siento” – dijo el pelinegro alzando la voz – Collin, ve a tu habitación un momento, por favor – le pidió Bill con dulzura a su hijo, el pequeño obedeció y su padre cerró la puerta – Me engañaste, Tom – dijo con odio – Dijiste que me querías, me usaste y luego me abandonaste – una sonrisa maliciosa apareció en su rostro – Pero no me abandonaste solo a mí, no me dejaste precisamente “solo” – dijo esperando que su “hermano” entendiera la indirecta
Tom le miró sin entender, pero luego de unos segundos se quedó en shock, no podía ser cierto lo que él estaba pensado ¿o sí? Debía ser una broma.
– ¿Qué? – preguntó Tom sin voz – Bill… no puede ser cierto – dijo sentándose en la cama – Pero… ¿cómo?
– Ja, ¿cómo? ¿Te explico cómo se hacen los bebés? – rio el pelinegro – ¿Ya te olvidaste de lo que hicimos? Te lo dije, Tom ¿y qué hiciste tú? Ah sí, me dijiste que te ibas…
– No me lo dijiste – se defendió Tom
– Pero lo sospechaba – gritó Bill de vuelta
& 6 AÑOS ANTES &
Bill tenía 16 años, era un chico tímido y algo torpe, usaba una ropa horrible, usaba unas gafas gruesas y era el «nerd» de su clase, era el chico que todos molestaban. Siempre estuvo secretamente enamorado de Tom Trümper, el chico más sexy de su clase y el líder de los abusones. Cuando él se enteró que Bill lo amaba le hizo creer que él también lo hacía y le pidió que fueran novios, pero solo lo hizo para llevárselo a la cama y demostrarle a sus amigos que el “Gran Tom” era capaz de acostarse con quien quisiera, no le costó mucho tiempo lograrlo, Bill confiaba ciegamente en él y estaba dispuesto a hacer todo por su amado Tom, este no solo logró poseerlo una vez, fueron múltiples veces, hasta que se aburrió.
– Tomi… – le llamó Bill nervioso – Creo que… podría estar esperando un bebé
– ¿Cómo? – preguntó Tom incrédulo
– No sé… no estoy seguro pero he tenido varios síntomas y… –
– Espera un momento, Bill – le interrumpió – No sé qué harás si eso es verdad, pero yo me voy
– ¿Qué? – preguntó Bill incrédulo – No… no puede ser cierto, no puedes dejarme así – decía con voz quebrada
– Me voy a otro país Bill, así que mucha suerte con eso – dijo el chico de rastas
– ¿Tom por qué haces esto? Yo te amo – lloraba Bill
– Dime algo, Bill ¿en verdad creíste que yo Tom Trümper, me enamoraría de una cosa como tú? – se burló el chico dejando a su “ex novio” hecho un mar de lágrimas
Desde ese día, Bill no volvió a saber nada de Tom, el chico se fue para Estados Unidos y se desentendió de todo, ni siquiera supo si tuvo un hijo o no. La vida de Bill se complicó en ese instante, sus padres resentían que su “pequeño” fuera a tener un hijo de quien sabe quién y en el colegio lo molestaban aún más porque Tom abandonó y embarazado. Fue hasta un día que salió con Andrej a comer y David los vio y les dijo que tenían futuro como modelos, aún Bill con su embarazo. A partir de ese momento la vida de Bill cambió por completo, lo convirtieron en un chico elegante, guapo e irresistible, además su autoestima aumentó el 100% y su embarazo de unos 5 meses le daba más fuerza para salir adelante. Una vez cuando se iba a dormir decidió que cambiaría, sería fuerte, orgulloso y nunca más dejaría que lo lastimaran, ni a él ni a su hijo.
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– ¿Pero sabes algo, Tom? – sonrió Bill – No me arrepiento de nada, a final de cuentas me diste el mejor regalo de mi vida – dijo refiriéndose a Collin
Tom no sabía que decir, muchas emociones juntas, apenas llegó a su casa la noche anterior, se entera que Bill es su gemelo y después se entera que es padre, le iban a matar de un ataque al corazón.
Bill rio, jamás había visto a Tom en ese estado de shock y disfrutaba mucho verlo así – No puedo creer que haya tenido un hijo con mi propio hermano gemelo – sonrió comenzando a caminar hacia la puerta.
– Bill – le llamó Tom, pero el otro lo ignoró olímpicamente
Claro que le había sorprendido que Tom, el padre de su hijo fuera su gemelo, nunca lo imaginó, estaba nervioso y tenía muchos sentimientos encontrados, pero no dejaría que Tom le viera de esa forma, no de nuevo y se encargaría de hacerle pagar todo lo que le había hecho a él y su pequeño.
Notas Finales:
Ooooh, Tom! ¿Qué hiciste, idiota?
Gracias por leer y comentar!
Besos!