CAPÍTULO 32: LA MEJOR VISTA DEL MUNDO

For you de Disclosure comienza a sonar interrumpiendo el agradable silencio que envuelve la habitación, Bill gruñe al escuchar el ruido que interrumpe su apacible sueño, se gira intentando llegar al ruido, pero en su lugar se encuentra con la espalda de Sofía, parpadea confundido y da una mirada a la habitación, el edredón gris que los cubre solo a la mitad, Pumba dormido en medio de ellos, Lucas a los pies de la cama, regresa su mirada a Sofía, que duerme tranquila, aun en ropa interior y aunque no es fan de los boxes en las chicas, está pensando en replantearse esa idea, sobre todo al ver lo bien que luce el trasero de ella, en esos ajustados bóxer de color azul aunque no hagan juego con el sostén blanco, no es el tipo de ropa interior sexy que está acostumbrado a ver, es más como la ropa interior de una niña sin gracia, pero ese cuerpo y las cosas que le provocan, no son cosa de niñas. Pasa su mano por su espalda que se encuentra cálida, el teléfono vuelve a sonar, con la estruendosa canción y se da cuenta que él se siente como un tonto por ella, aunque las mentiras y las traiciones las cometa él.

Sofía, saca su cabeza que está escondida debajo de su almohada, aun con los ojos cerrados, llega hasta la mesa, abre solo un ojo, para comprobar la hora, seis cuarenta y cinco, gruñe y vuelve a esconder la cabeza, contando hasta cinco, antes de que tenga que abandonar sus cálidas y suaves mantas y comenzar con su rutina mañanera, antes de llegar a cinco, se gira aun con los ojos cerrados, cuando llega a cinco parpadea acostumbrándose a la oscuridad que aun envuelve la habitación. Bosteza y se estira de la misma forma que lo hace Milk, levanta el trasero y deja apoyados solo los hombros contra el colchón, se mantiene por unos segundos en esa posición, antes de volver a la posición inicial.

Como  todo un gato—gira la cabeza hasta la fuente de sonido y en la penumbra puede ver la silueta de Bill, esta de lado apoyando sobre su codo, mientras la observa, sus ojos brillan, por la tenue luz que comienza a filtrase, haciéndolos más claros, casi dorados. —Buenos días o aun noches—sonríe, lleva su mano libre al vientre de Sofía, que se encoje al sentir el roce de los dedos fríos, sobre su piel.

Te quedaste—responde con la voz ronca.

Te dije que me quedaría, pero tú no me dijiste que despiertas en mitad de la noche—la toma de la cintura y deja un beso en su hombro, sintiendo cosquillas en la nariz por el cabello de Sofía, obtiene solo un bostezo en respuesta y la siente acomodarse mejor contra su cuerpo—¿Tienes que levantarte?

Tengo que ir al hospital—responde, con los ojos cerrados, dejando que las sensaciones de los labios de Bill sobre su piel y sus dedos acariciando su cintura la envuelvan.

¿Qué tengo que hacer para que te quedes? —pregunta atrapando el lóbulo de su oreja entre sus dientes y dejando que la punta de su lengua humedezca la zona.

Nada, tengo que ir y no es algo que este a discusión.

Prefieres pasar todo el día rodeada de enfermos y compañeros envidiosos, a pasar el día conmigo.

Sofía ríe y se gira entre los brazos de Bill, quien apoya sus labios contra su frente— ¿Cómo piensas siquiera convencerme?

Pequeña, dulce e inocente Sofía, recuerda que mi padre es un empresario astuto y mi padrastro es un político muy importante algo les he aprendido y no solo a ellos, también a mi adorada madre.

Me vas a chantajear o algo parecido.

Claro que no, prefiero el termino de opciones, la primera es que puedes levantarte y hacer tu rutina normal o puedes quedarte a dormir un poco más entre mis brazos, cuando sea una hora decente, te llevare a desayunar a mi restaurante favorito, podemos tomar mi coche a los niños y salir a pasear con ellos al campo aunque no es muy buena idea, aún hay nieve, o te puedo llevar a mi estudio, donde podemos comer, te enseño mi próxima colección y tal vez si ambos tenemos suerte te pueda pintar, podemos acurrucarnos en mi sillón, ver películas todo el día, besarnos y tocarnos, pero claro siempre puedes escoger irte al hospital.

Es una propuesta tentadora—le besa el mentón.

Lo es, solo tienes que hacer faltar un día, ¿Alguna vez te saltaste un día de escuela?

Nunca, siempre he sido muy responsable.

Aburrida, necesitas un poco de diversión.

Tú serás, quien me enseñe—se separa de sus brazos y se sienta, Bill asiente aun acostado.

Por supuesto, ahora solo necesitamos que faltes y sabes que te mueres por hacerlo y pasar el día conmigo.

Eso es chantaje y es bajo hasta para ti, Bill Kaulitz—recibe un asentimiento y una sonrisa radiante de Bill—Más te vale que compense mi día aburrido en el hospital—le besa rápidamente los labios, Toma su teléfono y busca entre los contactos a Morgan, después del tercer timbre la voz adormilada de Morgan, la saluda del otro lado. Sofía rápidamente le informa que se encuentra con una infección estomacal y que ha pasado un noche pésima, producto del dolor, Morgan le dice que se encargara de avisar, le pregunta acerca de los cuidados que ha tenido y tras escuchar los medicamentos que ya ha tomado, le desea que se recupere y le pide le llame en caso de sentirse demasiado mal, incluso se ofrece ir a cuidarla tras terminar el día, pero Sofía descarta la invitación, diciendo que Pier y Jake la cuidaran y que no hace falta que cruce toda la cuidad, que ya se verán al día siguiente, ya que no cree que le dure mucho, tras un par de indicaciones más por parte de Morgan y de escuchar de nuevo las palabras recupérate, terminan la llamada—Listo—se deja caer de nuevo entre los brazos de Bill, que toma el edredón y los cubre mejor.

Sofía abre los ojos al escuchar el ruido de la puerta abrirse y el sonido de la alarma desactivarse, Bill gruñe al sentirla abandonar la cama. La observa caminar hasta el armario y sacar una playera enorme, ocultando su cuerpo, se pasa las manos por la cara, dejando escapar un suspiro de frustración, esa mañana en cama, está resultando más fastidiosa de lo que hubiera esperado, se pone de pie y toma la camiseta que llevara el día anterior, para salir de la habitación.

Sofía esta con Pier hablando en la sala, Pier sonríe y Bill se siente incómodo ante la sonrisa y sobre todo al escrutinio que está siendo sometido por parte del chico.

Buenos Días Bill—saluda.

Y  lo son—responde, enviándole una mirada divertida a Sofía, que gira el rostro y camina hacia la cocina con Lucas detrás de ella.

Voy a llevar a Lucas y Hamlet a pasear, quieres que el pequeño pumba se una.

Olvide la correa.

Podemos usar alguna de Hamlet, es un paseo corto y después cuando ambos estén despiertos y sean personas se pueden unir  al desayuno, o simplemente recoger a los perros, Sofía tiene llave—la ve regresar con Lucas con la correa ya puesta, Bill le entrega a Pumba y tras pedirle que sea un buen chico, Sofía acompaña a Pier hasta la puerta, mientras Bill regresa de nuevo a la habitación—No olvides usar condón, niña—llegando a la puerta y cerrándola detrás de él, dejando a Sofía con la boca abierta y las mejillas sonrosadas.

Bill observa a Sofía sacarse la playera y regresar a la cama— ¿Contigo no hay conjuntos de ropa interior de encajes de color negros?

Sofía le da la espalda y se abraza a la almohada— ¿Qué tiene de malo lo que llevo?

Nada, pero no es muy sensual—responde dejando un beso en entre sus hombros.

Cuando me puse de pie, tus ojos estaban pegados a mi trasero, así que no veo porque te quejas.

No lo hago, es solo que no imagine que fueras de las chicas que usaba boxers y sostenes deportivos.

Se gira a verlo y le sonríe—el cajón de victoria Secrets es el tercero—señala el mueble blanco en la esquina de la habitación.

Oh, es bueno saber que sabes dónde están, ¿Algunas vez usas algo de ahí?

A veces—bosteza—ocasiones especiales, Bill tengo sueño, vamos a seguir durmiendo, o me voy al hospital.

No eres muy dulce, cuando estas gruñona.

Tú tampoco—le sonríe, al tiempo que deja su cabeza apoyada sobre su pecho, Bill pasa su mano por sus cabellos y se queda dormido de nuevo.

***

Cuando Bill abre de nuevo los ojos, está solo en la cama se lleva  de nuevo las manos al rostro y bosteza.

¿Bill? —Sofía está apoyada en el marco de la puerta, lleva un jersey negro de cuello alto, unos jeans del mismo color, con unas botas bajas y una chaqueta de cuero y el cabello suelto en ondas—Vamos despierta ya tengo hambre y me prometiste llevarme a desayunar—entra en la habitación y se sube a la cama, quedando a horcajadas de Bill, que aún tiene las manos en su rostro. 

¿Qué hora es? —pregunta con la voz ronca.

Casi las diez, hemos dormido bastante—retira las manos del rostro de Bill, para inclinarse y besar castamente los labios de Bill—Vamos, ya estas despierto—dice contra sus labios.

Bastante despierto—murmura, al sentir su miembro despierto, Sofía hace una mueca y se quita de encima—Vez tú me provocas y no me ayudas.

El agua helada, siempre sirve—dice seria—Voy por Lucas y Pumba, mientras te bañas.

Bill la observa salir y tras escuchar la puerta cerrarse, se golpea la frente al darse cuenta de la estupidez que ha dicho, cuando la noche anterior le prometió ir tan lento como ella quisiera.

Usa la otra cabeza Bill—se reprende a sí mismo, mientras comienza a vestirse, se pasa las manos rápidamente por el cabello, en la sala están su chamarra y su gorra, la puerta se abre cuando termina de ponerse la gorra, Sofía lleva a pumba en sus brazos que está completamente dormido, Lucas entra sin su correa, corre a su cama, donde se queda dormido.

Nos vamos, en verdad muero de hambre.

Bill asiente, recibiendo a Pumba para que Sofía pueda terminar de ponerse su abrigo y tomar sus cosas, para salir. Ambos entran al coche, dejando a un dormido pumba en el asiento trasero. 

Ambos esperan en silencio a que llegue su orden, Bill está revisando su teléfono y respondiendo algunos mensajes a Tom, sin dar demasiada información sobre dónde y con quien esta.

¿Qué haremos después?

Tú me debes una mañana de diversión, me hiciste faltar al hospital—sonríe, justo cuando el mesero deja sus desayunos, panqueques para Bill y waffles para Sofía, con cubierta extra de azúcar glas.

Qué tal  el Volkspark friedrichshain, está a un par de calles aquí, aunque hay un poco de nieve se puede caminar y podemos soltar a Pumba para que corra—Sofía asiente y ambos comienzan a desayunar en silencio.

Sofía lleva a un dormido Pumba en sus brazos, mientras camina junto a Bill, por el camino que está libre de nieve, caminan en silencio disfrutando de los pequeños rayos de sol que hay ese día. Bill le señala la parte del lago y los jardines, le dice que una vez que llegue el verano, deberán regresar para hacer un picnic y traer a sus pequeños.

Una hora después Bill, la lleva hacia Kurfursten-Damm tras escuchar la respuesta de Sofía, que pocas veces visita esa zona, decide que es momento de arreglar eso y recorrer los cuatro kilómetros o los que puedan antes de que les vuelva a dar hambre.

Sofía suspira cuando Bill, la arrastra hacia el interior de Dior, una de las chicas encargadas del lugar le sonríe al verlo y rápidamente los conduce ambos hacia una zona exclusiva, donde lo deja revisar las ultimas prendas que han recibido esa mañana, le señala a Sofía el sillón de color blanco que está en una esquina, mientras el comienza a revisar los percheros.

Acompañarte a comprar ropa, no estaba entre las promesas—le dice a un dormido pumba, mientras Bill está probándose algunas chaquetas—Dijo que iríamos al cine—continua quejándose con el cachorro que no le presta atención, el carraspeo de Bill la hace mirarlo, le muestra una chaqueta azul.

¿Qué tal?

Es bonita.

¿Solo eso?

Te queda bien.

Bill suspira —Le pido consejos a la hermosa chica que usa interiores de varón.

Idiota—murmura, Bill solo ríe— ¿No tienes algo así como un armario lleno de ropa?

Lo tengo, pero necesito algo para mi próxima exposición.

¿Exposición?

Sí, dentro de un par de semanas, tendré una muestra de mis pinturas.

Felicidades.

Gracias, pero eso dímelo después de que veas mi pieza central—sonríe— la chica que lo atendió regresa y Bill, le entrega la chaqueta azul, le extiende la mano a Sofía y ambos van tras la chica, salen de la tienda y caminan un par de calles más pasando por algunas tiendas de diseñadores, deteniéndose solo unos segundos antes de seguir su camino, hacia un restaurante exclusivo de la zona, Sofía se queja de nuevo, al ver a un par de chicas salir del lugar vestidas de manera elegante, que la miran como si fuera un bicho raro, pero Bill le dice que las ignore y entran.

***

¿Ahora dónde estamos? —Observa el insípido edificio de ladrillos

Camina y no preguntes—responde tomándola de la mano y entrando en el edificio, la lleva hasta el elevador industrial y presiona el botón del último piso, el elevador se abre frente a una puerta metálica, Bill suelta su mano y arrastra la puerta de metal, para que pueda entrar.

Sofía entra dejando en el suelo a Pumba que corre hacia algún lugar en partícula, termina de entrar en el lugar, observa la gran estancia abierta.

¿Qué te parece mi refugio?

Es muy grande y blanco—responde mirando las paredes y muebles blancos, la enorme cocina de concepto abierto.

Me gusta el blanco, esa parte es nueva—señala una estructura metálica negra, que hace de segundo piso del lugar—Terminaron de instalarla hace tres días, hace que se eleve el lugar.

¿Qué hay ahí? —pregunta comenzando a caminar

Mi estudio.

Pensaba que tu habitación.

No esa está del otro lado—señala un angosto pasillo —mi estudio solía estar en aquella esquina, donde está el piano ahora.

Sofía observa el piano de cola negra, pero lo que más llama su atención es el jarrón de rosas blancas.

¿Pasa algo? —Pregunta al verla tan callada y con la mirada fija en las flores— ¿Sofh?

No, nada es solo que las flores…—se gira a verlo, Bill frunce el ceño—Tu…—boquea y regresa la mirada a las flores.

¿Yo que?

No, nada olvídalo, iba a decir una estupidez—se encoje de hombros—Me muestras el resto de tu refugio.

Bill la toma de la mano y la conduce escaleras arriba sobre la estructura metálica con pisos de madera, donde se encuentra con una mesa llena de pinturas acrílicas, pinceles de todos tamaños y formas, en un esquina esta un caballete que tiene puesto un bastidor con una pintura a medio terminar, en otra esquina hay varias pinturas ya terminadas, Sofía mira a Bill, quien le hace una señal con la mano que le da a entender que es libre de husmear por todo el lugar como desee, camina hacia una mesa que está frente a una enorme pared de cristal, por la cual se puede ver parte de la ciudad, techos de algunos edificios que cuentan con jardines, otros simplemente tienen concreto.

Tienes una bonita vista—pasa la mano por los cuadernos de dibujo— ¿Puedo? —Señala uno, recibiendo solo un asentimiento, en su interior hay diferentes paisajes algunos muy hermosos, algunos otros bastante tétricos, cierra el cuaderno y abre otro encontrando diferentes dibujos, se detiene en el dibujo de un pequeño niño de cabellos castaños y ojos oscuros, con una dulce sonrisa, que se le contagia— ¿Eres tú? —le mira por un segundo, Bill camina hacia ella, observa el dibujo dejando escapar un suspira al tiempo que niega, se muerde la lengua para no preguntar, la mirada vacía de Bill, le da entender que no recibirá respuestas si pregunta, cierra el cuaderno y da otra mirada el lugar, dirigiéndose a la esquina donde varios cuadros están colocados en línea.

Esa es parte de la colección que voy a mostrar en unas semanas.

Sofía asiente algunos son parte de los dibujos que vio en los cuadernos, se detiene frente al dibujo de una hermosa mujer rubia de ojos color miel, la frialdad que Bill a capturado en sus ojos, la hace estremecerse, es como contemplar un ser sin vida, frio e indolente, pero le llama la atención el gran parecido en la mirada con Bill.

¿Quién es ella?

Es hermosa ¿Verdad? —Sofía asiente —Es mi madre, intente capturarla tal cual es.

Su mirada es algo extraña.

Sin vida, fría y vacía—se estremece al escuchar el tono tan frio de Bill—En fin, ven que te muestro lo mejor de este lugar.

Camina detrás de Bill, pasando un angosto corredor tenuemente iluminado las paredes en las cuales hay algunos cuadros colgados, todos con la firma de Bill, se detienen al llegar a la entrada de la habitación, frunce el ceño y se queda en el marco.

¿Sofía? —extiende su mano, al verla dudando entre si entrar o girarse —Dormimos en la misma cama y no te hice nada, solo voy a enseñarte porque me gusta tanto este lugar.

Con un suspiro de rendición, toma la mano de Bill e ingresa del todo en la habitación que está completamente oscura—Quédate justo aquí, ahora vuelvo—siente algo pararse a su lado y aruñar la pierna de su pantalón, se inclina y toma a Pumba, mientras escucha a Bill moverse, dentro del lugar.

Bill, si estas planeando un asesinato, te advierto que soy cinta negra en karate y soy una experta en boxeo.

No voy asesinarte, solo quiero mostrarte porque amo este lugar—escucha su voz en algún lugar de la habitación, junto con el sonido de un clic y el sonido que hacen las persianas al comenzar a subir, dejando que la  luces naranjas y moradas del atardecer comiencen a iluminar todo el lugar.

Mira asombrada, como la habitación comienza hacer más clara, levanta la vista hacia el techo donde el cielo aparece en todo su esplendor, las pocas nubes que decoran el atardecer, las luces naranjas, rosas y lilas que se entremezclan, el sol ocultándose detrás de los edificios.

¡Woow! —murmura contemplando la vista a través de las paredes y techo de cristal.

Esta es la razón por la que compre este lugar.

Es una vista hermosa.

La mejor vista del mundo.

Puedo ver desde el amanecer hasta el anochecer e inspirarme aquí. —toma su mano y la hace caminar hacia la cama donde ambos se recuestan, dirigiendo su vista al techo y contemplando las nubes— Eres la primera y la única chica que ha entrado aquí.

Sofía presiona sus labios en una firme línea, gira un poco la cabeza amabas miradas quedan conectadas, sonríe y apoya su cabeza en el hombro de Bill, quien la rodea con su brazo libre, mientras con el otro mantiene a Pumba apoyado en su pecho.

Bill, yo.

No digas nada, disfruta de la vista, ya hablaremos después de lo que sea que va a pasar entre nosotros.

&    Continuará   &

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