38 As The Lights Go Down

N/A: ¡Hola, Hola! ¿Cómo están? Aquí vengo con un capítulo más de esta historia, veamos a ver si los gemelos logran arreglar sus diferencias o deciden dar por terminada su hermosa historia de amor. ¡Disfruten! 

«As the lights go down» Temporada I

Capítulo 38

Diciembre había llegado, y con él, el frío invernal, las lluvias y ahora comenzaba a nevar.

– ¡No puede ser! – chilló Bill con emoción mientras miraba por la ventana del gran edificio

Los chicos se encontraban en la discográfica, luego de dos ocupadas semanas de promoción del nuevo álbum. Habían estado viajando por varios países de Europa, dando entrevistas, pequeñas presentaciones y sesiones de fotos. Todo había ido de maravilla, la recepción del álbum había sido buena, tanto por los críticos como los fans. Ahora, los cuatro integrantes estaban listos para disfrutar de sus merecidas vacaciones decembrinas.

– Bien, chicos – dijo Liz entrando a la sala donde estaban reunidos – Ya está la furgoneta esperándolos abajo para llevarlos a sus casas, las maletas ya están dentro de ella y pues… nada, solo disfruten de sus vacaciones, muchas gracias por todo lo que nos han dado este año – sonrió la mujer

Los chicos celebraron y luego de despedirse y desearle felices fiestas a su representante, salieron del lugar, menos Bill, que fue detenido por Liz. El pelinegro la miró confundido y asustado, pensaba que le regañaría por haber estropeado algo de la banda.

– Bill, todo está listo – murmuró la mujer con una tierna sonrisa – Aquí tienes los boletos – agregó entregándole un sobre blanco

– Liz – sonrió el menor – ¡Gracias!

– No es nada, Bill – dijo la mujer mostrando su perfecta dentadura – Y sobre lo de David, me aseguraré que no vuelva a ponerte ni un solo dedo encima – añadió guiñándole un ojo

– Eres la mejor, Liz – rio el moreno – Gracias

– Ahora, ve y sé libre – dijo Liz dándole palmaditas en la espalda – Disfruta tu viaje

– Lo haré, hasta pronto, Liz – sonrió el cantante caminando hacia la puerta – Gracias por todo

La mujer se despidió con un ademán y cerró la puerta.  Bill caminó rápidamente por el pasillo para alcanzar a sus compañeros mientras guardaba el sobre que le había entregado Liz dentro de su bolso.

– Hey – escuchó a su espalda, lo que le hizo dar un brinco del susto

– ¡Tom! – chilló volteando – Sabes que odio cuando haces eso – resopló poniendo sus manos en su cadera

– ¿Qué te hizo David? – preguntó el mayor molesto, yendo directo al grano

– Tom… no voy a pelear contigo aquí – dijo el pelinegro serio

Ahí iban de nuevo.  Llevaban tres semanas en las que no se hablaban para nada más que lo estrictamente necesario o para pelear. Todo porque ninguno se había disculpado con el otro luego de haber peleado por culpa de John.

El cantante siguió su camino dejando al gemelo mayor atrás y más enojado.  Tom le siguió y le tomó por el brazo haciéndole voltear con cierta brusquedad, el menor se quejó y le miró furioso.

– ¡Ya basta! – masculló Bill soltándose del agarre con fuerza

– Tenemos que hablar – dijo el mayor

– ¿Ahora sí quieres hablar? – preguntó el moreno levantando ambas cejas – ¡Muévete o se van a ir sin nosotros! – ordenó

&

Al llegar a casa, Bill fue el primero en bajar de la furgoneta despidiéndose cariñosamente de los G’s, luego al entrar a casa, ambos gemelos subieron a sus respectivas habitaciones sin decir ni una sola palabra. Tom comenzó a desempacar mientras pensaba en qué película podría ver esa tarde para pasar el tiempo y no pensar en la persona que estaba en la habitación del lado. Sin ninguna delicadeza, comenzó a meter todo dentro del walk-in-closet y no fue hasta que todo lo que había metido se cayó al suelo por el desorden, que se dio cuenta que no podía dejar de pensar en él, en lo que había escuchado.

Gruñó y pateo todo lo que estaba en el suelo y volvió a su habitación, se sentó en la cama y tapándose el rostro con ambas manos, suspiró profundamente.

– David – susurró

David le había hecho algo a Bill, el muy maldito se había atrevido a tocarle y Bill no se lo había dicho ¿cuándo había sucedido? ¿por qué su hermano no le dijo nada?

– Acaso… no –

Negó rápidamente, no podía ser que a Bill le hubiera gustado ¿o sí? No quería pensar mal de su hermano, sus estúpidos celos ya les habían hecho pelear y no quería hacer que el asunto se volviera más grave. Entonces… ¿David se había aprovechado del moreno?

Con una gran furia creciendo dentro de su ser, salió de la habitación con paso firme para buscar a su hermano en la habitación del lado. Tocó la puerta y sin esperar respuesta, entró.  Bill ni siquiera se inmutó, siguió organizando la maleta que estaba sobre su cama mientras daba manotazos al aire para que Pumba no se metiera dentro de ella.  Tom entró de lleno al lugar y se dio cuenta que, en lugar de desempacar, su amado moreno estaba empacando. Sintió un frío bajar por su espina y su corazón comenzó a latir como si fuera a salirse de su pecho.

– ¿Qué haces? – preguntó con un hilo de voz

El pelinegro no dijo nada, solo tomó el sobre que estaba sobre la mesita de noche y se lo tendió al mayor, para luego intentar cerrar la maleta, fallando miserablemente.

– ¿Qué es esto? – preguntó Tom nervioso abriendo el sobre – ¿Boletos?

– Me voy a casa, Tom – murmuró el cantante con voz apagada

– ¿Qué? ¿Por qué? – gritó el guitarrista sin querer

– Necesito hacerlo – dijo Bill sintiendo sus ojos llenarse de agua, no quería llorar frente a su hermano, pero era inútil evitarlo

– Bill, no… no puedes irte – dijo el mayor desesperándose – ¿Estás dejándome?

– Por supuesto que no, Tom – negó Bill comenzando a llorar – No te estoy dejando

– Entonces dime, Bill, porque no estoy entendiendo nada – pidió Tom a gritos

– Nunca entiendes nada – susurró el moreno limpiándose las lágrimas con rabia

– ¿Cómo hacerlo si no me dices que sucede? – gritó – A Liz sí le cuentas todo ¿por qué  mí no? Soy tu gemelo, Bill… tu novio

– Creí que habías dicho que tenías mucho qué hacer como para estar pendiente de mí las veinticuatro horas – dijo el pelinegro luego de sorber por la nariz

Tom cerró los ojos y gruñó, caminó hasta el pequeño sofá de la habitación y se sentó en él con pesadez. Bill hizo lo mismo en su cama y como si fueran una misma persona, ambos se presionaron el puente de la nariz mientras suspiraban profundamente al mismo tiempo. Pumba, por su parte, se restregó contra el costado de Bill y apoyó su cabeza en el regazo de su dueño como si así le brindara tranquilidad.

– Dime, Bill – pidió Tom juntando sus manos – Dime todo lo que tengas que decirme

Bill miró a su hermano y luego bajó su llorosa mirada hacia la cabecita de su perrito, se acomodó el cabello detrás de las orejas y comenzó a acariciar las orejitas de su can para sentirse más seguro.

– No sé… no sé qué me pasa – comenzó a decir el cantante – Siento demasiadas emociones dentro de mí… tú mejor que nadie sabe todo lo que me ha pasado este año, tanto lo bueno como lo malo, y ahora que está por terminar, no puedo evitar pensar en todo esto… la enfermedad de papá, su muerte, nuestros problemas al inicio, lo de Gareth… mi bebé – finalizó casi sin voz

– Bill, eso ya pasó, debes superarlo – dijo Tom perdiendo un poco la paciencia – Ahora la vida te sonríe, disfrútala

– Sí, para ti es fácil decirlo – dijo el cantante poniéndose de pie – Sabía que no entenderías

– Bill… no – gritó Tom yendo hacia él

– Hay dos boletos, Tom – dijo el pelinegro mirándolo a los ojos con seriedad – Puedes venir conmigo… si quieres

Tom le miró fijamente por un momento en silencio, volver a su “hogar” no era algo que tuviera en sus planes, odiaba ese lugar, le traía muy malo recuerdos, pero era Bill quien le estaba pidiendo volver.

– No hay nada para mí en ese lugar, Bill – murmuró el guitarrista – Tú sabes que odio esa casa

Bill se secó las lágrimas y rio débilmente. Lo sabía muy bien. Tom no quería nada con su pasado, pero él, ingenuamente, creyó que, si tal vez él le pedía ir por un tiempo, él aceptaría, pero se había equivocado, aunque de antemano, ya sabía cuál sería la respuesta de su hermano.  Al menos, lo había intentado.

– Bien – sonrió Bill con esfuerzo – Procuraré volver antes de año nuevo – dijo volteándose para intentar cerrar la maleta nuevamente

– No, Bill – le detuvo Tom por el brazo – No puedes irte, menos tan cerca de navidad

– ¿Cuál navidad, Tom? Aquí no hay navidad – estalló el menor – ¿Has visto todas las casas decoradas? ¿Y esta? Ni siquiera tenemos un árbol

Tom le soltó y agachó la mirada, no soportaba ver a Bill así, mucho menos por su culpa. Sabía que Bill amaba la navidad, pero tampoco creyó que no celebrarla le afectaría tanto.

– Quiero… quiero alejarme de todo esto por un tiempo – esnifó el cantante – Necesito despejar mi mente para estar listo para el próximo año

Tom levantó la mirada hacia Bill y asintió débilmente, sonrió con esfuerzo y se sentó en la cama, al lado de la maleta del menor.

– Creo que esto es lo mejor para ambos – dijo el moreno sentándose arrodillándose frente a su gemelo, este le miró asustado – Hablo… de un tiempo… para pensar en nosotros

– Yo no necesito pensar nada, yo te amo – dijo Tom con seguridad

Bill sonrió tímidamente – Créeme, debes pensar, Tomi – murmuró el menor uniendo sus manos con las de su hermano

– Nada te hará cambiar de parecer ¿verdad? – preguntó Tom dándose por vencido

– Quiero hacer esto – susurró el pelinegro

Tom le miró dolido y se levantó de la cama dispuesto a irse dejando al menor arrodillado en el suelo, pero al llegar a la puerta se detuvo.

– ¿Quieres… puedo llevarte al aeropuerto? – preguntó el castaño

– No, pediré un taxi – declinó el pelinegro poniéndose de pie – Está empezando a nevar y no quiero que conduzcas así

– Bien – susurró el guitarrista, salió de la habitación, pero en medio pasillo recordó que debía preguntarle algo más a su hermano – ¿Bill? – llamó volviendo a la entrada – ¿Qué te hizo David?

Bill se sentó a la orilla de la cama y luego de dar un largo suspiro, habló – David intentó besarme – respondió – Sucedió el último día de grabación en el estudio

El cantante pudo notar como la quijada de su hermano y sus puños se apretaban y sabía que en cualquier momento Tom estañaría contra él.

– ¿Por qué no me lo dijiste? – preguntó manteniendo la calma, lo cual sorprendió a Bill

– Te lo iba a decir, el otro día cuando…

– Sí, ya sé cuál día – interrumpió Tom molesto – ¿Y te ha seguido molestando?

– No ha pasado nada más, Tom – murmuró el menor – Liz ya se ha hecho cargo de eso

– Entiendo – mintió el mayor, la verdad era que no lograba entender nada

Tom se marchó de la habitación cerrando la puerta. No sabía qué pensar ni qué sucedería ahora con ellos.  Bill dijo que necesitaba pensar, no sabía de qué, quizás ya el pelinegro ya había caído en cuenta de que lo suyo estaba destinado a fracasar, quizás se había cansado de un amor clandestino y prohibido, quizás ya él no le amaba.  Estaba dispuesto a darle el tiempo que pedía, rogando porque no fuera eterno.

&

– ¿Tom?

El guitarrista abrió los ojos al escuchar la dulce voz del moreno, se había quedado dormido en uno de los sofás del salón mientras intentaba entender las razones del abandono de Bill.  Se enderezó y enfocó su vista y pudo ver al pelinegro de pie a su lado, iba completamente abrigado, con gorro, guantes y una larga gabardina, a la par había dos maletas y Pumba jadeando sin parar.

– ¿Qué pasa? – preguntó Tom poniéndose de pie

– Yo… el taxi me espera fuera – murmuró el menor desviando la mirada de su hermano

Tom levantó una ceja y asintió lentamente.  Bill esperaba que su hermano se acercara y le abrazara, le besara o hiciera lo que fuera para despedirse, pero no hacía nada, solo estaba de pie mirándolo como si fuera un extraño.

– Bien, me voy – susurró el pelinegro tomando ambas maletas y la correa de Pumba

Caminó hasta la puerta y pronto Tom estuvo a su lado abriéndola para que pudiera salir.  Luego de susurrarle un inaudible “gracias” caminó hacia afuera, pero el mayor le detuvo por un brazo haciéndole voltear.

– Cuídate mucho, Bill – le pidió acariciándole la mejilla con increíble ternura

Bill tragó sus lágrimas y asintió débilmente – Tú también – susurró

Tom asintió y vaciló antes de dar un paso al frente y envolver al cantante en un cálido abrazo.

– Vuelve pronto, por favor – murmuró contra la cabeza del moreno – Te amo

Bill se separó luego de un momento y asintió levemente, se inclinó para darle un suave beso a Tom en los labios.

– Hasta pronto – suspiró el menor

El guitarrista vio como el pelinegro tomaba de nuevo las maletas y la correa de Pumba.  La nieve caía lentamente sobre ellos, haciendo que la escena se tornara más melancólica.  Al fin, Bill desapareció de su vista y él solo pudo sentir como su alma y corazón se partían en mil pedazos, rogando porque eso no significara el fin de su amor.  Claramente había notado que Bill no le había dicho “te amo” ni una sola vez mientras se despedía.

Continúa…

¡Ay no! ¿Ustedes qué creen? ¿Creen que en verdad Bill esté pensando en terminar con Tom? ¿Qué sucederá ahora? Para saber esto y más, no se pierdan el siguiente capítulo (solo nos quedan dos más y terminamos).

Gracias por leer y comentar! Besos!

por Kaulitz Angel

Escritora del fandom

7 comentario en “38 As The Lights Go Down”
  1. Ohhh, drama en el fic también. Típico pedir tiempo. Seré honesta al decir que no entiendo a Bill. Las cosas se solucionan hablando no evadiendo o bueno yo lo veo así.
    Algo bueno quizá saldrá. .espero.
    Caray, caray en verdad odio el drama XD

  2. La verdad me súper confundió Bill con su sedición de alejarse en lugar de hablar y arreglar las cosas…
    O será que trae un lío de hormonas? Será que está esperando un mini Tom o se lo está replanteando seguir con Tom?
    Hablando de Tom, él debería disculparse con Bill por el tonto comportamiento de la vez pasada y entender mejor a Bill, eso ayudaría un poco.
    No puedo creer que ya solo falten dos capítulos, ojalá se reconcilien y tengan un bebito 😍😍

  3. Bill. Bill… mi querido bill. Sé que estas dolido. Y también se que estas en todo tu derecho de mandar a la literal #*@#¡$ a tom. Pero por favor piensalo. Si vuelve es peor para los dos. Tu también ponte un poco en el lugar de tom. Su «HOGAR» para el solo significa sufrimiento. Negación y soledad. Pon un poco de tu parte también entendiendo a él

  4. No creo que quiera terminar.. mas bien necesita alejarse de todo y de paso darle una lección a tom. Al ser hermanos y novios es necesario el doble de esfuerzo para mantener las cosas bien entre ellos pero parece que tom no se da cuenta de eso. Le falta mucha empatia a ese niño

  5. Por fin me he puesto al día con la historia.
    Ah, yo creo que Bill está embarazado y por eso está así de cambiante, porque él ama a Tom, no hay duda de eso.
    Me encanta tu fic.

  6. Ah, este parece el principio del fin…
    No creo que esté embarazado (todavía, aunque sería una agradable sorpresa).

    Aunque siempre este del lado de Bill, pase lo que pase, tengo que admitir que solo está consiguiendo empeorar las cosas.
    Y Tom… ni quiero pensar en lo que puede llegar a hacer.

  7. ¿Cómo es que todo se está derrumbando? No más drama 😭
    No entiendo porque Tom toma esta postura difícil y obstinada ¿tan horrible le parece regresar a su pueblo en compañía del amor de su vida? Me pierdes Tom 😭😓
    No esperaba que se separaran, aunque tal vez sea lo mejor para que Tom recapacite y valore lo que tiene con Bill.
    Me puso nerviosa que Bill no le haya respondido «te amo» a Tom ¿no se lo dijo porque ya no lo siente o es porque no lo merece y quiere castigarlo?

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