«Billy Future» Fic de Ignacio Pelozo
Capítulo 39: ¿Quién más desea a Tom?
Estuvieron todo ese día sin hablarse. Tom no volvió a llamarlo, ni responderle los mensajes de texto. Bill no comprendía porqué lo ponía en ese aprieto si él mismo fue quien le aconsejó que se metiera en ese mundo. Quería decirle que estaban por ser padres, pero él también tenía orgullo y no iba a rebajarse primero.
Jane le contaba lo que había charlado personalmente con Gustav pero él no ponía atención, su cabeza se regañaba a sí misma por querer saber qué había ocurrido, qué le sucedía a Tom.
Mansión Kaulitz
– ¿Entonces? – Preguntó tímidamente Derek – ¿Dejaste a Natalie sola con el niño?
– ¡Oh vamos! – Rió – ¿A quién le importa que esa puta esté embarazada?
– A ti debería importarte – contestó.
– ¿Te oyes? – Volvió a reír en forma de burla – ¿Tú, un asesino te muestras sensible? No seas hipócrita, en el fondo te sientes feliz porque te gusto.
– Yo jamás dije eso señor –su labio tembló al sentir las manos del hombre pasearse por sus piernas– yo… yo estoy con Victoria.
– A Vicky me la follaba yo también – susurró Jörg contra sus labios – ¿Será que te haces el malo pero eres un inocente?
– No… no se -tartamudeó – ¿Usted qué cree?
Sin decir más lo aprisionó contra el sofá besándole insistentemente los labios, casi devorándoselos.
– ¿Qué es lo que quiere? –cuestionó molesto liberándose – Usted me hace esto porque algo quiere. Siempre que se obsesiona con algo me pide favores a mí.
– Al fotógrafo quiero –respondió. El director se echó hacia atrás con los ojos como platos – hombre no me mires así, ¿Me vas a decir que no está bien bueno?
– Pe-pero – suspiró – no no entiendo.
– ¿Nunca te preguntaste por qué no quiero a mi hijo y a Thomas juntos? – sonrió con malicia.
– Es broma ¿cierto? – no lo podía creer ¿Cómo no lo había pensado antes?
– Deseo el trasero de Trümper desde que pisó la editorial – admitió – y ahora tú me lo traerás o te quitaré tu bendita virginidad trasera.
– ¿Qué me da a cambio? – sonrió Derek.
– Chantajista – y lo besó – déjame pensar, sabré recompensarte. Mientras puedes pasar la noche aquí y no debes negarte.
Departamento de Bill
Abrió los ojos con lentitud. Había dormido intranquilo. Podía notar la sombra de los muebles y el movimiento de las cortinas por el viento. Miró la hora en su móvil. Cinco y media de la mañana, aún estaba de noche. Se llevó sus manos detrás de su nuca y suspiró.
– Idiota Tom – dijo en voz alta – ha de ser por la revista, porque salí en la competencia.
Miró todo su cuarto notando que no había mucho espacio. ¿Dónde tendrían al bebé? El departamento era pequeño y para comprar una casa no tenían dinero suficiente. No pudo volver a dormirse, estaba nervioso. Seguramente cuando llegara a las nueve a Billy Future se encontraría con su padre y su propia pareja lo fotografiaría. Que locura. Hacía días que no sabía de su padre y su nuevo medio-hermano. ¿Estarían bien Natalie y el bebé? ¿Qué sería de la vida de Charly? Muchas preguntas comenzaron a invadir sus pensamientos, preguntas que dentro de muy poco tendrían respuesta.
– ¡Bill teléfono! – Jane cállate – ¡Bill una monja al teléfono! – me duele la cabeza y… ¿Una monja? Se levantó de la cama de un salto ¿Tan rápido? ¿Cómo es posible? ¿No que esos trámites duraban eternamente? – ¡Bill de una casa hogar!
– Ya te oí enana – corrió desesperado y tomó el tubo. La morena se sonrojó al verlo tan solo en boxers e intentó mirar a otro lado – ¿Hola? …Sí, sí soy yo… ¡Oh! ¿De verdad? ¿Tan pronto? No sabe cuánto me alegra oír eso. Claro esperaré, de todos modos, me deja un mensaje aquí o me llama al móvil. Perfecto, gracias a usted. Adiós.
– ¿Por qué te llaman de un lugar así? – agregó la morena nerviosa.
– Porque yo… no espera me vestiré primero – salió corriendo hasta la habitación, tomando lo primero que encontró y feliz regresó a la sala – porque voy a ser padre.
– ¿Otra vez con eso? – Resopló Jane – ¿A cuántas te dirán que embarazas?
– No idiota – sonrió – Tom y yo vamos a ser padres.
– ¿¡Estás embarazado?! – gritó espantada.
– No – llevó las mano a la cabeza de su mejor amiga – sé que no puedes pensar, pero no te pases de imbécil. Tom y yo vamos a ser padres, porque adoptaremos un bebé.
Silencio total. Eso dolió ¿Acaso significaba una unión mutua para siempre? Sonrió débil y forzosamente abrazándolo con fuerza para que no notara como sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas.
– Te felicito – susurró – serás un gran padre.
– Gracias – suspiró emocionado – Tomy también lo será.
Mansión Kaulitz
¿Algo peor que el sol de las mañana dándote en la puta cara? ¿O peor es despertarte y notar que estás desnudo bajo unas sábanas que precisamente no son de tu cama?
– ¿Qué-que? – tartamudeó Derek al darse cuenta que estaba solo en la mitad de una enorme cama – Nunca vi camas con techo.
– En tu mundo no las tienen – le dijo una voz – ¿Cómo dormiste?
– ¿Ah? ¿Qué…? ¡Oh mierda! – lo recordó.
– Vamos Derek demuéstrame que tan macho eres…
– Haa, ruégueme señor, déjeme ser el amo por primera vez.
– Más Zac… Mmm… Deme más ¡Quiero más, más fuerte!
– Que vergüenza – suspiró Derek – jamás creí que le daría a un tío.
– ¿Alguna vez le has dado a una mujer? –bromeó– no tienes de que avergonzarte, no eres tan pequeño de allí… ya sabes. Pero ahora te toca a ti. Yo te deje ser el primero en tocarme en esas zonas, ahora tú me traes a Trümper mañana por la noche.
– ¿Y cómo señor? – Añadió comenzando a vestirse – ¿cómo lo convenzo?
– Ese es trabajo tuyo, si no me lo traes tú serás mi juguete de modo que lo piensas bien-
Caminó por la habitación sonriente, gustoso de lo que pronto iba a disfrutar.
Empresa Editorial
– ¿¡Bill!? – Gritó Violeta al verlo ingresar en el establecimiento – ¿¡Volviste!? ¡Regresarás!
– No subas la voz – susurró mirando hacia todos lados – Mi padre no debe saber que estoy aquí, vine como modelo del nuevo número.
– ¡Oh te he visto en Style! – Sus ojos brillaban, se arrodilló abrazándole las piernas – de hecho ahora soy tu faaan… ¿Puedo ser la número uno? ¿Puedo? ¿Puedo, me dejas?
– Violeta levántate del suelo – sus mejillas se sonrojaron – ¿Ha llegado Tom?
– No aún no, viene demorado – contestó poniéndose de pie, como siempre pensó- están dos modelos muy guapos en la sala de fotografía esperando.
– ¿Muy guapos? – Rió Bill – eres una babosa.
– No tan guapos como tú – suspiró y el muchacho negó con la cabeza – ¡Bill te queda de lujo el nuevo peinado!
– Gracias- alcanzó a decir, para luego caminar hasta el ascensor. Se quedó pensativo comenzando a asustarse. ¿Se enojaría Tom de verlo ahí? Cuando llegó al piso correspondiente, se alegró de pasar desapercibido. Inmediatamente se encontró con dos modelos ¿Guapos? Si estos eran guapos, él era el San Pedro.
– Buenos días Tom – saludó Lily, luego de quince minutos – recién me han informado que los modelos te esperan en la sala.
– Perfecto – sonrió – veremos si ahora esta mierda de empresa toma un poco de vuelo.
Fue hasta su oficina por su portátil y su cámara. Como extrañaba al idiota de Bill, pero tenía que castigarlo. Después de tomar todo el material la puerta de la sala se abrió. Ambos se miraron desafiantes.
– Bien sáquense la ropa – ordenó el pelinegro de trenzas. Bill lo fulminó con la mirada. ¡Venganza! ¿Quién era el celoso ahora? – y ustedes dos cierren la puerta y pónganse a trabajar.
Lily y Violeta se ruborizaron y se marcharon. Como siempre espiando. Los tres se quedaron tan solo en boxers. El ex director se ruborizó al notar como los otros modelos lo miraban fijamente; pero no fue el único en notarlo. Tom frunció el ceño.
– Tú, quédate – señaló a Bill y éste arqueó una ceja – gracias a ustedes por venir.
Permanecieron en silencio hasta que los jóvenes se retiraron y los saludaron.
– ¿Qué mierda te pasa a ti? – Preguntó molesto – ¿Por qué rayos no me atiendes? ¿No sabes que me duele que me ignores? Ni siquiera se exactamente el motivo de tu enojo y…
Antes de que pudiera continuar hablando, el fotógrafo lo calló de un beso. Acarició lentamente su espalda desnuda – lo siento, mis celos, mis celos incontrolables – y volvió a fusionar sus labios con desesperación comenzando a tocarlo sin vergüenza alguna.
– Para… para estamos…ahgs – gimió – ¡Para! Debo contarte algo.
– No… -suspiró oliendo su cuello, lamiendo su piel – quiero tenerte ahora…
– Es que… – tiró la cabeza hacia atrás perdiéndose – ayer… ayer no pude decírtelo.
– No entiendes… estaba celoso – Tom hablaba sin saber a qué se refería Bill.
– ¡Vamos a ser padres! – gritó tomando distancia – vamos a ser padres.
– ¿Qué? – Sonrió ampliamente – ¿Bill? Vamos a…
– Sí, me han llamado. La adopción marcha perfectamente – su pecho se infló de felicidad – ahora sí hazme lo que quieras, pero asegúrate de que la puerta esté cerrada.
– Mi Billy es un sucio – rió.
– Y tú eres el ser más hermoso del universo – sin dejar de besarse, se abrazaron hasta dar las rodillas con el suelo – Te amo.
Tom llevaba puesta una camisa de a cuadros rojos, que no tardó mucho en ser arrojada lejos, perdiéndose entre las cosas de fotografía.
Luego las finas manos del nuevo modelo, se centraron en sus pantalones bajándolos ansioso comenzando a acariciar su piel hasta desnudarlo por completo. Sus frentes se chocaron, su respiración entre cortada podían sentirse en el rostro del contrario y sus labios se unían en cortos besos. Las manos de Bill se aferraron a sus hombros arañándolos un poco, deslizándose con sus uñas por todo su pecho. Arrodillado, Tom se sentó sobre sus propios tobillos alzando a Bill por las caderas hasta penetrarlo con cuidado, moviéndose lentamente sin dejar de mirarlo a los ojos y repetirle cuanto lo amaba.
Continuará…