46: RECONCILIACIÓN

Sofia suspira y se adentra en la cafetería que está cerca de edén, ha quedado con Georg en encontrarse en ese lugar, cuando el termine de arreglar sus asuntos con Harry, pero su sorpresa es grande cuando en el mismo lugar encuentra a Lemir, sentado con Eva, por la expresión de la chica parece estar completamente confundida por el mal humor de su novio, incluso parece que intenta hacerlo sonreír, pero nada parece estar dando resultado.

Esta por girarse y esperar a Georg, fuera de la cafetería, pero ya es tarde, Eva la ha visto y le hace señas para que se acerque, mira hacia la calle, pero aún no hay rastros de Georg, así que no le queda más remedio que acercarse a la mesa y sentarse con ellos.

Hola chicos—les ofrece una sonrisa, sentándose con ellos, Lemir, solo gira el rostro y Sofia rueda los ojos.

Hola doctora, me da gusto verla nuevamente, sin momentos incomodos—Eva se sonroja al recordar lo sucedido.

Lo mismo digo Eva—sonríe—Y puedes llamarme Sofia, no es la primera vez que nos vemos—le recuerda.

Mi madre no tenía por qué someterte a ese examen físico—gruñe Lemir, ignorando lo que Sofia le ha dicho a Eva.

Estoy bien amor, la doctora, digo Sofia, fue muy amable.

Tranquilo Lemir, solo le tome la presión y la temperatura y una exploración de rutina, nada comparado con el resto de las chicas.

De todas maneras, no tenías por qué haberlo hecho, Eva, no se acuesta con los clientes—Sofia pone los ojos en blanco de nuevo y le sonríe a la morena—Bueno las ordenes de tus padres no son algo que pueda contradecir, lo sabes—dice con la intención de poner fin al mal humor del chico y que la pobre de Eva, no se sienta tan incómoda. Lemir solo se encoge de hombros y da un sorbo a su café sin decir algo más, dejando ambas chicas mirándolo incomodas.

Vamos al gimnasio después de comer, Lemir quiere entrenar un rato, ¿te unes?

Me gustaría, pero tengo un compromiso.

¿A dónde vas Sofh? Tú nunca rechazas una ida al gimnasio y hace un tiempo que no vas.

Bueno esta vez, voy a tener que declinar la oferta, podrías enseñar a Eva a boxear, eres un buen profesor.

Me encantaría aprender.

Vez Lemir, así tendrás algo en que distraerte, para que se te quite el mal humor.

Seguro—murmura tras su taza de café—Voy al baño ahora vuelvo.

Ambas chicas lo ven ponerse de pie y caminar hacia los baños.

Nunca lo había visto así de molesto, ¿tanto le enfureció que me hicieran el examen o es algo más?

Lemir es bastante especial, cuando se molesta, pero no te preocupes, no le dura mucho el berrinche y no dejes que eso te ponga incomoda o te haga sentir mal.

Gracias, tú lo conoces mejor que yo.

Bueno son años de ser amigos, te tomara un poco de tiempo, solo tenle paciencia, dios sabe que yo se la he tenido—ambas se ríen, lo que hace sonreír a Lemir, que se acerca a la mesa.

¿Qué es tan divertido?

Tú—responde Sofia, palmeando el hombro de Lemir, quien rueda los ojos, Eva toma la mano de su novio, ahora más tranquilo y eso la hace sonríe.

Lemir desvía la mirada hacia la puerta, en el preciso instante en Georg entra en la cafetería, frunce ligeramente el ceño, cuando lo ve a avanzar por entre las mesas, sus cejas se juntan más y una clara mueca de molestia se plasma en su rostro.

¿Tu qué haces aquí? —cuestiona cuando Georg se detiene junto a ellos.

¿Lista para irnos? —se gira a Sofia, ignorando a Lemir.

Tú no vas con él—sujeta a Sofia por el antebrazo, deteniendo su intento por ponerse de pie, Eva los mira confundida.

Lemir, no comiences—coloca su mano sobre la del chico, retirándola y poniéndose finalmente de pie.

¡¿Qué no comience?! ¿Qué haces con un amigo de Kaulitz? —Se pone de pie, molesto de lo que está viendo, e intuyendo hacia donde se dirige Sofia con Georg

Chico, no comiences—Georg, suspira —deja que nos marchemos, para que puedas continuar esta cita con tu novia—mira a la morena, que los observa en silencio, Lemir mira por un segundo a Eva, antes de regresa su mirada a Sofia.

¿Vas a buscarlo?

No es asunto tuyo, pero ya que desear saberlo, si, voy hablar con Bill e intentare que lo nuestro se arregle.

¿Después de lo que te hizo?

Escucha—pone sus manos sobre sus hombros—por muy difícil que te sea entenderlo, voy a volver con él, ahora sé que no me ha mentido.

¿Qué te dijo este imbécil? —se zafa del agarre.

¡Hey! Ten cuidado con esa boca—Georg, se acerca, pero es detenido por la mano de Sofia.

Basta Lemir, no comiences de nuevo, Georg tiene razón, nosotros nos vamos y tú te quedas con Eva, llévala al gimnasio y enséñala a boxear.

Vamos Sofia, se nos hace tarde—dice Georg, girándose, Sofia asiente.

Te veo después, adiós Eva—se despide y sale detrás de Georg, que se dirige a su vehículo que esta estacionado frente al lugar.

Así de sencillo, ¡después de que lloraste en mi hombro, vas y corres detrás de él, como una pendeja enamorada!—grita Lemir, saliendo detrás de ellos, Sofia se gira al igual que Georg—Te engaña con una puta como Tabatha y tú lo perdonas, por lo que te haya dicho este imbécil, en verdad eres increíblemente estúpida—Lemir cae al suelo, Sofia y Eva dan un bote, la primera se gira a mirar a Georg que está estirando los dedos de su mano, la cual ha impactado en el rostro de Lemir, Sofia se pone a la altura de Lemir, para revisar su rostro que está sangrando—¡No me toques! —La empuja, Sofia no pierde el equilibrio, gracias a Georg que la sostiene, Eva ayuda a Lemir a ponerse de pie—Ya lárgate, pero no vuelvas a buscarme para que te sirva de consuelo, cuando ese idiota te vuelva a engañar.

Lemir regresa al interior de la cafetería, seguido de Eva, que solo mira a Sofia como si esperara una explicación, pero al ver a la rubia, entrar en el coche, de Georg, sabe que no la obtendrá.

 

***

Voy a decir, solo para quede claro, que no lo lamento—La voz de Georg, rompe el incómodo silencio, Sofia desvía la mirada de la ventana—Lemir será tu amigo, pero no tiene ningún derecho a llamarte estúpida y a comportarse como lo hizo, no con su novia delante.

Golpearlo no era una solución, y no te voy a dar las gracias por lo que hiciste.

No es algo que esté esperando—se encoje de hombros, sin desviar la mirada del camino— nos conocemos hace poco y la decisión que sea que tomes, nadie tiene porque cuestionarla, estas bastante crecidita, para saber dónde te metes y sabes perfectamente que haces.

¿Tu no me vas hablar de las maravillas de Bill? —pregunta con curiosidad.

¿Las maravillas de Bill? —se ríe—No sé cuáles sean, pero te puedo decir, que está loco, es un adicto a las compras, ama a Tom por sobre todas las cosas, al igual que a pumba, adora a su padrastro, tiene una extraña relación con su padre, adora pintar, es un buen amigo y lo más importante te quiere a ti, si esas son las maravillas a las que te refieres ahí tienes mi aportación sobre Bill.

Algo así me han dicho—Georg asiente.

¿Entonces así es como piensas ir a ver a Bill? —decide cambiar de tema, mientras da una mirada crítica a los jeans deslavados y la blusa de manga larga y claro la bata blanca, además del rostro sin una gota de maquilla el cabello sujetado en un firme moño.

¿Qué tiene de malo mi atuendo?

Solo decía— se encoje de hombros—Ya sabes, la última vez te pusiste incomoda por cómo te vean las empleadas y quien sabe, tal vez te encuentres con Simone.

Sofia hace una mueca, sopesando las palabras de Georg—Bien, llévame a mi departamento—finalmente cede, logrando la sonrisa de triunfo del castaño.

***

Georg estudia mejor el pequeño y bonito de departamento, reparando en las cosas que llaman su atención, a simple vista parece que está mirando por curiosidad, pero en realidad está intentando entender cómo demonios Bill y Andreas lograron pasar tanto tiempo en ese pequeño lugar y pasar desapercibidos para cualquiera, la mujer de la entrada lo miro fijamente, como si su rostro le fuera familiar, pero sabía que no era así, lo que hacía que se preguntara como demonios ese par, logro pasar desapercibido para la mujer, el rostro de Bill, es conocido por medio país, sobre todo como demonios logro Andreas estar en el mismo lugar con Sofia y que ella no lo notara, Sofia tenía un grave delirio de persecución, lo ha notado, de cuando bajaron del coche y ella miro por sobre su hombro como si buscara algo o mejor dicho alguien, y el sistema de seguridad que apago cuando entraron, y claro ese par de vecino entrometidos que tenía, los cuales prácticamente lo invitaron a un trio, se estremece de solo recordar, la insinuación que uno de ellos hizo y como el otro simplemente sonrió.

¿Sofia, te falta mucho? —pregunta, mirando su reloj, Sofia lleva dos horas arreglándose y tal vez no debió haberse burlado las dos primeras veces que salió, y la envió de regreso a su habitación, diciéndole que lucía exactamente igual a cuando llegaron, que, si en verdad quería que Bill, volviera con ella, debía lucir un poco más sexy, había recibido una mirada furiosa y claro un golpe en el hombro, de la nada delicada rubia— ¡¿Sofia?! —Grita nuevamente.

¡Ya voy! —grita Sofía, Georg escucha el sonido de tacones contra la madera del suelo, se pone de pie, con un nuevo comentario burlón, hacia el atuendo de Sofia, pero este se queda atascado en su garganta. —Si te burlas de nuevo, te voy a lanzar el primero objeto que tenga a la mano, aunque después tenga que suturarte yo misma—le advierte, parándose frente a él,  burlarse no es precisamente lo que le pasa por la cabeza, al ver el ceñido vestido color plomo, con magas hasta los codos, y arriba de la rodilla, unas zapatillas de color negro de tacón fino,  además del cinturón que hace su cintura más pequeña, lleva una chaqueta de cuero sobre los hombros, su cabello ondulado esta acomodado de su lado izquierdo, su maquillaje es natural, pero no le resta belleza —¿Y bien, después de tres intentos, estoy lo suficiente arreglada para poder hablar con Bill? ¿Y conocer a su madre en caso de que suceda? —coloca sus manos sobre sus caderas, Georg solo asiente y ella sonríe complacida y sobretodo agradecida de que por fin puedan salir del departamento.

Sofia se remueve nerviosa en el asiento, comienza a preguntarse si Bill, querrá escucharla esta vez, después de todo fue ella quien no creyó en sus palabras.

Georg nota lo tensa que se ha puesto, incluso puede decir sin temor a equivocarse, que probablemente se esté arrepintiendo—Hey, tranquila, tienes derecho a equivocarte, y Bill, tiene que entender eso.

Suena tan fácil—murmura.

Bueno, si se pone en plan diva y no quiere escucharte, siempre podemos amarrarlo a una silla, encintarle la boca y obligarlo hacerlo, ya sabes cómo al personaje de Matthew McConaughey en la película de soltero en casa—logra que Sofia ría y eso lo tranquiliza, en verdad la chica le agrada demasiado, sin duda Tom, tiene razón, Bill es un maldito bastardo con suerte, por tener a una chica como ella, casi en la palma de su mano, si no es que ya lo está.

Gracias.

¿Por qué?

Por todo, por traerme hablar con Bill, si hubiera venido sola, creo que hace mucho que habría dado la vuelta de regreso a casa.

No tienes nada que agradecer, me agradas y me gustaría que me consideres tu amigo, a pesar de que te obligue a dejar edén, en verdad lo hago porque creo que no es un lugar para ti.

También me agradas, todos ustedes, son un poco locos, pero estoy segura que son buenos y con respecto a edén, sabía que tarde o temprano tendría que dejarlo, solo que no esperaba que sucediera, tan pronto.

¿Entonces sin resentimientos, por eso? Y sobre todo por obligarte a reglarte tres veces.

Sin resentimientos, aunque no fue nada divertido, pero tienes razón, tengo que hacer que Bill, me escuche y si logro el mismo efecto en él que contigo cuando me viste salir, me daré por satisfecha.

¿A qué te refieres? —pregunta haciéndose el tonto.

Georg, prácticamente se te desencajo la mandíbula cuando me viste, ya sé que soy guapa, pero no tienes que ser tan obvio. —se burla, disfrutando del sonrojo del castaño.

Vaya, también tienes un gran ego, igual que Bill, pero mi mandíbula estaba bien, es solo que me sorprendió, que tuvieras un vestido y más aún, que puedas caminar con semejantes tacones.

Seguro—se ríe, ahora más relajada.

Pero si te ves muy hermosa, Bill, es un bastardo con suerte, por tenerte.

Gracias supongo.

De nada supongo—repite sus palabras y ríe— pero no le digas que dije eso.

¿Qué cosa? ¿Qué soy hermosa o que es un bastardo con suerte?

Todo.

De acuerdo, no se lo diré.

***

Sofia suspira por enésima vez en ese día, siente el pulso acelerado y el estómago revuelto, mientras observa la enorme puerta frente a ella, Georg, esta tranquilamente esperando a que abran la puerta. Georg, la toma de la mano y la arrastra hacia el interior como la última vez, y no puede evitar sentirse agradecida, de no ser por el firme agarre está segura que, ya habría salido corriendo.

El camino esta vez es diferente, según lo que el mayordomo les dijo, Bill se encuentra en la piscina techada y hacia esa dirección se dirigen, puede escuchar la voz de Bill, conforme se acercan al lugar, su voz suena molesta y cansada, además se escucha la voz de otra persona, una mujer, que intenta que se calme, pero no parece estar resultando, ya que Bill, ha comenzado alzar la voz, Sofia frunce el ceño ante eso, Georg no dice nada y se detienen a unos pasos,  para escuchar a Tom, tratando de calmar a Bill, quien parece que ha lanzado algo, ahora es la voz de la mujer desconocida y la de Tom, la que le piden que tenga paciencia.

Espera aquí—pide Georg, sin esperar una respuesta, Sofia se apoya en la pared, escuchando a Georg, saludar a sus amigos, también ayudando a Tom a controlar lo que ahora parece una rabieta de Bill. Mira detrás de ella, hacia el pasillo por donde han llegado, completamente desierto, vuelve a mirar hacia la entrada, esta vez mordiéndose el labio, Georg está tardando demasiado en decirle a un enojado Bill, que ella está esperando afuera, así que antes de que el poco valor que ha logrado reunir, se evapore completamente, decide toma el control de la situación.

Ver a Bill sentado derrotado, no era lo que esperaba ver, no después de los gritos que presencio hace unos segundos, Tom y Georg, son los únicos que le dirigen una mirada, una mujer de mediana edad castaña, está sentada junto a Bill, mientras sostiene una pequeña pelota entre su mano y la de Bill, esperando a que él siga la indicación que le ha pedido, pero Bill, se reúsa.

¿Qué tal si lo dejamos descansar un segundo? —Interviene Tom—Tal vez si se relaja un poco pueda intentarlo más tarde.

¿Quieres descansar Bill? —pregunta la mujer, Bill, encoje un hombro, pero no despega su mirada de la pelota que tiene en su mano.

Qué tal si levantas la cabeza y miras quien ha venido, tal vez eso te levante el ánimo—Georg, le frota la cabeza, logrando que Bill obedezca, en realidad luce como un perro apaleado, y no como el arrogante chico que está acostumbrada a ver.

¿Tu qué haces aquí? —su voz sale dura y hasta ahí, ha quedado el perro apaleado para Sofia.

Bill, compórtate—murmuran Tom y Georg, pero es como si no los escuchara, Sofia camina hasta pararse delante de Bill, importándole un demonio, que esté actuando como un pendejo, ella también puede ser igual de terca, cuando quiere que la escuchen, e igual que él hizo cuando la obligo a escucharlo, ella hará lo mismo.

Tenemos que hablar—responde, con voz segura.

Bill se ríe— ¿Hablar? ¿De qué?

Tú sabes de qué, no te hagas el tonto—responde en el mismo tono altanero de Bill, importándole muy poco, quienes continúen en la habitación

Los dejamos para que hablen—Tom dice, indicándole a la mujer la salida, para después salir él y Georg.

Bill, cierra los ojos y apoya la cabeza contra el respaldo de la silla, Sofia se sienta frente a él y aprovecha ese momento, para estudiarlo mejor, lleva puesto solo unos jeans deslavados, una camiseta sin mangas, puede ver completamente los tatuajes del brazo de Bill, así como la cicatriz, de color rosa que se asoma por la camiseta, va descalzo, tiene círculos oscuros debajo de los ojos y luce una barba de más de tres días.

¿Habla? —dice después de unos segundos de silencio, tomándola desprevenida.

¿Cuándo te quitaron los puntos?

Hace unos días, ¿de eso quieres hablar?

No, claro que no, pero no me pidas que no me preocupe.

¿Vas a disculparte? —cuestiona, Sofia suspira derrotada y finalmente asiente—No quiero tus disculpas.

Bill, en verdad lamento, mucho no haber creído en ti.

Seguro lo lamentas, ¿pero ¿qué quieres que haga?  —le mira molesto

Primero que no me mires así, segundo que en verdad me creas cuando te digo que lo lamento.

Ya te lo dije te creo, ya puedes irte— toma la pequeña pelota roja, que anteriormente le habían entregado.

¿Eso es todo?

¿Y qué esperas? Que te palmea la mano y te diga, no te preocupes Sofia, todo está olvidado, confiaste en la palabra de una puta y no en la mía, cuando he sido completamente honeste contigo, si es típico que esas cosas me pasen, sobre todo cuando se trata de mi novia, la persona que se supone debe confiar en mí.

Y ya te dije que lo lamento.

Supongo, porque de lo contrario no estarías aquí, ¿cierto? —Sofia desvía la mirada— ¿Qué te hizo cambiar de opinión? Sé que Tom fue a verte, sé que Andreas hablo contigo, el ver a Georg, y que tu aparecieras unos segundos después, también me confirma eso, así que hazme un favor y se honesta contigo, ¿si ellos no hubieran hablado contigo, estarías aquí?

Quieres honestidad, bien, tu hermano fue muy rudo cuando hablo conmigo, pero aun así no cedi y vine a verte inmediatamente, Andreas tampoco me persuadió de hacerlo, y Georg, no me dijo nada sobre que debía venir hablar contigo, si estoy aquí es porque sé que nunca me mentiste.

¿Cómo estas tan segura?

No, podemos simplemente olvidar ese malentendido, dar vuelta a la página y continuar como si nada.

Así de sencillo, te dije la verdad, y tú no me creíste, como quieres que ahora haga como si nada, te conté sobre las cosas que no mentía, cuando te dije que te quiero no mentía, pero tú no confiaste en mí.

¡Ok, ya lo entendí, debí confiar y me arrepiento no haberlo hecho, pero tengo derecho a equivocarme, Bill, no eres precisamente un santo!

¡Jamás dije que lo fuera! —grita— pero me sorprende que después de todo, lo que te dije, hayas cambiado de opinión así tan radicalmente, porque es la única respuesta que tengo conmigo, para que estés aquí, luciendo realmente arrepentida.

Sofia siente los ojos húmedos, pero se niega a dejar salir esas lagrimas— ¿Entonces supongo que esto fue todo? — Se pone de pie, alisa una arruga invisible de su vestido—Me dio gusto conocerte—sonríe de lado, Bill ríe y ella lo mira confundida— ¿Qué te causa tanta gracia? —pregunta irritada, de que ella está intentando disculparse y él está burlándose de ella.

Recuerdo que una vez, me dijiste que yo te parecía divertido, pero ahora este tú, de verdad crees que te voy a dejar ir, así como así, después de todo lo que tuve que hacer para que aceptaras ser mi novia.

¿Me estas jodiendo?

Tengo muchas ganas de hacerlo, eso puedes apostarlo—sonríe arrogante, lanzado al aire la pelota con la mano buena—Pero quiero saber, ¿exactamente que te hizo cambiar de parecer?

No puedes simplemente olvidarlo—Bill mueva la cabeza negando—Solo descubrí que era verdad, lo que me dijiste.

¿Quieres que me trague ese cuento?

No es un cuento, es la verdad.

¿Cómo descubriste la verdad? ¿Acaso fuiste y hablaste con Tabatha?

Algo así.

¿Algo así? Sofia, no soy un idiota, quieres que me trague tu arrepentimiento, dime la verdad.

Traga el nudo que se ha formado en su garganta, se pasa las manos por el rostro, intentando ordenar las palabras que saldrán—Ella me dijo que el bebé que perdió, no era tuyo.

¿Explica eso?

Tuve que realizarle un examen de rutina por edén, y ahí fue como me lo confeso.

Así de fácil—su voz está llena de cinismo—De haber sabido eso, lo habría hecho yo mismo, ahora dime otra cosa, ¿No piensas que fue una treta de mi parte, esa nueva versión de ella?

Ella nunca dijo que tú fueras el padre, yo solo asumí algo que no era y lo lamento—Sofia observa el borde la mesa, esperando que Bill, diga algo, pero nuevamente esta callado, así que decide enfrentar su mirada— ¿Cuántas veces me voy a tener que disculpar? Tú dijiste que era testaruda, pero tú te estás portando como un pendejo arrogante.

Iba a dejar que lo hicieras por unos veinte minutos o media hora más, pero en verdad como que me estoy cansando de eso.

¿Qué… qué quieres decir con cansando?

Palmea el espacio a su lado y Sofia se sienta a su lado—A esto—Lleva su mano a su cuello y la acerca lo suficiente, para colocar sus labios sobre los de ella, en un beso demandante, Sofia enreda sus brazos entorno a su cuello y Bill, sonríe dentro del beso, cuando ella muerde su labio inferior—Bonito vestido—dice rompiendo el beso.

Sofia pone los ojos en blanco y sonríe como boba—Gracias, fue un regalo de mi ahora ex novio—dice no muy segura de la última parte

Tiene buenos gustos—Sofia se encoje de hombros.

¿Ya estamos a mano?

No, Sofia —le da un golpecito en la nariz—vas a necesitar mucho para que podamos estar a mano, pero el que aceptaras que te equivocaste es un gran paso—se pone de pie y sale de la habitación, dejándola sola y confundida.

¿Vas a quedarte ahí? —Pregunta asomando la cabeza, Sofia niega—Bien, porque Tom quiere arrancarte la cabeza como se debe—se burla—Es broma—aclara al ver a la rubia palida— jamás dejaría que te hiciera eso, eres mi novia.

¿Tu novia? — una sonrisa aparece en su rostro, mientras camina hacia él.

¿Qué no venias a reconciliarte?

Sí.

Bien, entonces vamos a decirle a los chicos, que por fin arreglamos nuestro pequeño conflicto.

por administrador

Publico con autorización del autor

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