49: DE MUJER A MUJER
Que le respondiera el buzón de voz no era lo que deseaba, esta era su llamada numero mil, ok exageraba, pero está seguro que era la treinta y Eva seguía rehusándose a responder sus llamadas o mensajes, incluso lo había bloqueado en Facebook y eso ya era malo. En edén también lo ignoraba y ya todos se habían dado cuenta, incluso su madre, quien ya le había preguntado que estaba sucediendo y él no tenía valor para decirle que había montado una escena celos a la chica incorrecta y había lastimado a su novia.
Sabia de sobra que Angela lo golpearía y le diría que estaba ladrándole al árbol equivocado, con respecto a Sofia, que tenía que entender que ella estaba ciega por Kaulitz y que nunca lo iba a querer como él quería y tenía que conformarse con ser el mejor amigo, porque si no fuera ese sería cualquier otro y nunca él.
Vuelve a guardar el teléfono dentro de su chaqueta y espera paciente su turno para que tomen su orden, tiene que arreglar muchos desastres y el primero es con el origen de sus problemas, él también ha tenido la misma actitud que Eva, para con Sofia, pero es que no soporta la idea de que ella este con alguien como él.
—Buenos días—le saca de sus cavilaciones la chica del otro lado del mostrador— ¿Qué te doy?
—Buenos días, voy a necesitar dos cafés, un latte macchiato y un espresso macchiato y dos paninis de queso y pavo—hace el pedido y espero a que le digan la cantidad, paga la cantidad marcada y deja propina, se aleja del mostrador y espera su turno para recoger su pedido.
Mira su reloj de pulsera, aún es temprano y espera que su ofrenda de paz, sea bien recibida cuando lo vean y no reciba la puerta directo en su nariz, a ese paso terminara necesitando cirugía reconstructiva por cada golpe que ha recibido en los últimos meses, aun no puede creer que conserve su dentadura completa, blanca y brillante. Se acerca al mesón a recoger su compra y sale del lugar.
Antes de subir a su coche, se detiene en un puesto de periódicos donde los encabezados llaman su atención, no puede evitar la risa al leer la noticia, lo cual provoca que el hombre encargado lo mire molesto, pues no comprende el motivo de su risa, importándole poco la mirada que recibe del hombre, toma uno y lo paga. Regresa hasta su coche y coloca su compra con cuidado en el asiento del copiloto, enciende el coche y se mete al poco tráfico de ese sábado por la mañana.
Le toma casi treinta minutos llegar a su destino, sin contar con encontrar un sitio donde estacionarse, cuando finalmente lo hace, baja del coche con su tan preciada ofrenda de paz, entra en el edificio y como lo hace todo el tiempo saluda a la señora Donovan que siempre está en la entrada arreglando sus flores no importa la estación del año, esa mujer siempre se encuentra ahí, sonriendo a todo el mundo.
Sube las escaleras y se detiene frente al apartamento de Sofía, se replantea la idea sobre llamar a la puerta o simplemente dar la vuelta, pero ya está ahí y no puede dar marcha atrás, esta vez tiene que portarse como un hombre y dejar de hacer berrinches por su relación con Bill Kaulitz, aunque el bastardo narcisista no se la merezca.
Llama dos veces, rogando porque Sofía se encuentre sola y no con ese idiota, aunque después de ver la noticia del periódico donde se habla del escándalo acontecido entorno a la familia Kaulitz, es probable que esté sola o en su defecto con ese imbécil. Llama por tercera vez y la puerta finalmente se abre, frente a él esta Sofía con su usual ropa de dormir, una camiseta de alguna banda de rock y en calzones (se recuerda no bajar la mirada hacia esas piernas torneadas), con los ojos a medio abrir y el cabello alborotado.
—Lemir son las siete de la mañana—reclama con la voz pastosa— ¿Se puede saber que rayos haces aquí?
—Traigo café—le muestra sus compras.
—Más te vale que tengas un espresso macchiato ahí—le advierte dándose la vuelta y regresando al interior del departamento— ¿No vas a entrar? —pregunta al verlo de pie en la puerta, deliberando si entrar o no.
— ¿Estas…? —deja la pregunta sin terminar.
—Bill está en su casa, si es lo que quieres saber.
—Bien—entra cerrando la puerta detrás de él —También traigo paninis de pavo y queso, mucho queso como te gusta.
— ¿Es tu usual ofrenda de paz? —pregunta, camino a su habitación.
—Sí, espero me perdones.
—No tengo nada que perdonarte—responde, regresando a la cocina, vistiendo la misma camiseta, pero con unos pantalones deportivos— solo estoy cansada de tus constantes berrinches, tienes a Eva y vas a terminar perdiéndola si continuas de esa forma.
—Si bueno, las cosas entre nosotros están algo tensas en este momento.
— ¿Qué hiciste ahora? —Se apoya en la mesada y saca su panini con extra queso y da un sorbo a su café, es el cielo en la tierra en ese momento.
—Está molesta por tu culpa
—Mi… culpa—se atraganta con el panini y comienza a toser, Lemir le golpea la espalda y le pasa el café para que se trague el pedazo de comida que debe tener atorado— ¿Cómo que mi culpa?
—De acuerdo mi culpa, pero tú eres mi problema.
—Lemir, tu eres tu propio problema, tienes a Eva una chica hermosa, inteligente y que luce como diosa, porque demonios no puede comprometerte con ella y dejarme tranquila.
— ¿Crees que no lo intento?
—No creo que lo hagas con mucho empeño.
—Sofia—se lleva las manos al cabello y lo alborota.
— ¿Quieres que la busque y tenga una conversación de mujer a mujer?
— ¿Harías eso por mí?
—Haría muchas cosas por ti, tonto—pone su mano sobre su brazo y lo aprieta cariñosamente—eres mi mejor amigo y mi hermano y quiero que seas feliz y sé que Eva te hace feliz.
— ¿Tu eres feliz con… con Bill? —pregunta con esfuerzo.
—Lo soy.
—Bien, supongo que es hora de conozca mejor a ese—se detiene al ver la mirada amenazante que le dirigen—conocer mejor a Bill y dejarle claro un par de puntos, si llega hacerte llorar de nuevo.
—Entonces tengo que llamar también a Andrew, también quiere participar en esa cosa del hermano protector.
—Me agrada, que se dé cuenta que tú también tienes un ejército de amigos a tus espaldas, como él—ambos ríen—en otro orden de ideas, ya viste el periódico de hoy.
—Lemir antes de que llegaras, estaba disfrutando de un agradable sueño, que interrumpiste.
—Si bueno, pero valía la pena, ahora ya somos amigos de nuevo.
—Nunca hemos dejado de serlo, ahora dime que hay en el periódico de hoy, cerraron el club de Wolfang en una redada.
—Ojalá fuera eso, pero no, es mucho mejor—coloca el periódico sobre la mesa, Sofia mira la primera plana, Tom con el rostro desencajado y su ex novia con la misma expresión— ¿Quién iba a pensar que al Kaulitz mayor, le ponían semejantes cuernos?
—No te rías, fue un momento muy incómodo.
— ¡¿Estuviste ahí?! Claro que sí, que pregunta más estúpida la mía—palmea su frente—cuéntame todo con lujo de detalles.
—Qué quieres saber, Tom se enteró que la chica con la que iba a casarse y de la cual estaba enamorado, no lo quería de la misma forma y solo quería su posición y que se yo—comienza a recoger la basura.
— ¿Es todo? Oh vamos Sofía, sé que hay más dime—pide haciendo ojitos.
—Lemir, vas a necesitar más que un espresso macchiato y esos ojitos para saber algo, te dije lo que paso.
—Seguro, si no quieres decirme, la prensa se encargará de filtrar todo, si no es que está ya en internet—Sofia rueda los ojos—Si yo fuera Tom, querría que me tragara la tierra, imagínate el tipo se jactaba de ser un mujeriego y resulta que a él también le ponían los cuernos y lo humillaron frente a personas importantes, sin duda estaría muy molesto y no querría que el mundo me viera, es algo que ¡Auch! —Se calla al recibir el duro golpe de Sofia en la cabeza— ¡¿Por qué me golpeaste?!
—Porque te lo mereces, deja de burlarte de Tom, no sabes que sucedió ni como estaba anoche.
— ¡Hay si lo defiendo porque es mi cuñado! —se cruza de brazos molesto.
Sofia pone los ojos en blando y se presiona las sienes—No lo estoy defendiendo, pero no debe ser nada agradable que te engañen y te lo restrieguen en la cara y más aun de esa manera, ¿qué harías tu si fuera tu caso con Eva?
—Eva jamás haría eso, no compares.
—De acuerdo, pero deja ese asunto, fue una noche horrible para todos.
—Bill debió estar muy molesto.
—Estaba algo devastado, por ver a su hermano tan humillado.
—Tú por otra parte de vez guapísima—señala la imagen donde sale de la mano de Bill, posando para los fotógrafos—Parece que siempre has pertenecido al mundo de él.
—Solo es una foto.
—Me alegra escuchar eso, no quiero perder a mi Sofh.
—Eso no va a pasar.
— ¿Entonces conociste a los padres de Bill y al Gobernado?
—A Gordon ya lo conocía y es muy amable, con el padre de Bill, hable solo unos minutos, pero dijo que le gustaría que nos reuniéramos para comer y conocerme mejor.
—En pocas palabras asegurarse que no eres una caza fortunas.
—Tal vez.
— ¿No te molesta, que piense de esa forma?
—No soy una zorra caza fortunas y Jörg Kaulitz se va a dar cuenta de eso, además puso a su ex mujer en su lugar.
— ¿A qué te refieres?
—Simone, la madre de Bill, estaba algo alterada por lo que estaba pasando y su molestia la dirigió a las personas incorrectas.
— ¿Personas incorrectas?
—Acuso a los amigos de Bill y Tom, sobre estar enterados de lo que estaba pasando, lo cual no creo que sea verdad, ellos estaban igual de sorprendidos.
— ¿Te dijo algo a ti? —Sofia niega rápidamente, no tiene caso que se lo cuente, de hacerlo Lemir hará un escándalo que llegara hasta los oídos de Bill, ocasionando un problema más a la larga lista que sabe que tiene y si ser llamada puta había sido doloroso, no quería imaginar que otra clase de insultos saldrían de la boca de Simone.
—Me alegra saber eso.
—Lo sé, pero tampoco pudimos hablar mucho, estaba muy emocionada por esa noche, en fin, iré a darme un balo y tu apúntame la dirección de tu Julieta e iré a buscarla.
— ¿De verdad lo vas hacer?
—Claro que si zopenco.
—Oye Sofh—Lemir le mira con el rostro pálido y una muestra de arrepentimiento en sus ojos.
— ¿Qué?
—Eva sabe que Nina y Tu son la misma persona—se aleja un par de pasos de la rubia a quien le rechinan los dientes.
—Tuve que decírselo, pensaba que ella era como mi tercer plato de mesa.
—Voy a reglar tu asunto con ella —murmura entre dientes—Y después me voy asegurar de castrarte, ahora deja la dirección y largo de aquí.
—Sofh, acabamos de reconciliarnos.
—Tienes razón—suspira y relaja el rostro—Para que te perdone, tú tienes que ser amable con Bill, voy a presentárselo oficialmente a mi tía y tú vas a estar ahí y te vas a comportar como un chico agradable y no como una arpía, ¿Entendido?
—Tengo otra opción.
—Que te corte la lengua.
—Seré un ángel.
***
Sofia detiene el coche en la dirección que le escribió Lemir, silba al ver el complejo de casas, lo que la lleva a cuestionarse que hace una chica como Eva trabajando en edén si vive en una zona como esa o si la paga era tan buena bailando como para permitirle una renta de esa magnitud.
—Demonios perdí casi cuatro años tras la barra por tan poco—murmura—Bueno dos pies izquierdos tan bien son una buena razón —“y tu supervivencia” grita su conciencia.
Baja del coche y pone la alarma, aunque una zona como esa duda que alguien se atreva a hacerle algo a su mano mini.
Llama al timbre y espera paciente a que Eva abra la puerta, no tiene un discurso preparado, pero espera improvisar, la puerta se abre y Sofia le sonríe a la morena del otro lado, que al verla solo le cierra la puerta en la nariz, ok ese no era el recibimiento que tenía en mente.
— ¿Qué rayos? —Golpea la puerta nuevamente— ¡Eva! —Grita, mientras aporrea la puerta—Vamos abre, tengo que hablar contigo—presiona el timbre, pero no recibe respuesta alguna—Bien, puedo hacer esto todo el día, tenemos que hablar y no me voy a ir sin hacerlo y tú tienes que salir en algún punto de tu casa.
Unos segundos después la puerta se abre nuevamente dejando ver por completo la figura de la morena, que estudia a Sofia, vestida con jeans, una blusa blanca y el cabello lacio y sin una gota de maquillaje, admite que es hermosa, sobre todo por esos enormes ojos verdes curiosos que la observan con determinación.
—Hola—sonríe sin dejar de ver los bonitos ojos azules grisáceos de la morena que solo la miran con furia— ¿Podemos hablar?
— ¿Cómo conseguiste? —no termina su pregunta, mira sobre el hombro de Sofia.
—Lemir no está aquí y él fue quien me dio tu dirección, ¿me invitas a pasar o prefieres que hablemos aquí afuera? —Eva se corre a un lado dejándola entrar, observa el bonito interior del lugar, mucho más elegante que el exterior—Bonito lugar, tienes un buen gusto.
—Gracias, pero mi madre lo decoro.
—Oh, hizo un gran trabajo.
—Supongo que sí, yo solo le pago una mensualidad hasta que la casa sea completamente mía.
—Entonces la paga en edén es buena—comenta sin dejar de admirar los detalles de la decoración.
—tú debes saberlo, has trabajado ahí por mucho tiempo.
Maldice a Lemir, antes de girarse a ver a la morena—No fueron tantos y mi sueldo no se parecía en nada al de las bailarinas, ¿Por qué trabajas en edén, si al parecer tú provienes de una familia con recursos?
— ¿Por qué lo hacías tú?
—Yo solo tengo a mi Tía y por muchos años cuido de mí, así que era mi turno de cuidarme por mis propios medios.
— ¿Eso te condujo a edén?
—No antes de llegar ahí, solía trabajar medio tiempo como asistente de un profesor de la universidad hasta la noche que conocí a Lemir.
—Me conto que le salvaste la vida.
—Esa historia tiene muchas versiones—Señala el sofá blanco con cojines verde agua.
—Siéntate por favor.
—Solo para aclarar las cosas, creo que es mejor que te cuente la historia desde el principio—se mira las manos por un segundo, ordenando sus ideas—Yo estaba en mi tercer semestre de medicina, solía reunirme con mis amigos en la biblioteca para adelantar temas y tareas, siempre he sido algo nerd—sonríe, contagiando a Eva—En fin una noche, salí más tarde de lo usual porque no encontraba un libro y tuve que esperar a que la persona que lo estaba consultando terminara… creo que estoy divagando mucho, el punto es que cuando salía, escuche un altercado en un callejón cerca de la universidad, no soy tan idiota como para hacerme la valiente y averiguar que estaba pasando, pero si lo suficiente para regresar por donde había venido, para no meterme en problemas, así que espere unos minutos, hasta que vi a un par de chicos salir corriendo de ese lugar, uno de ellos dejo caer una navaja, lo sé por el ruido que hizo al golpear contra el suelo, cuando me acerque me di cuenta que el objeto estaba lleno de sangre, así que por primera vez me hice la valiente y entre en el callejón, el cual estaba obscuro, pero escuche un gemido, lo que me hizo caminar en dirección al ruido, y ahí estaba Lemir, al principio no podía distinguir bien su silueta, pero cuando lo hice me di cuenta que necesitaba ayuda, estaba sangrando horriblemente, lo habían apuñalado en el estómago, hice que se pusiera de pie y caminara hasta la entrada del callejón, necesitaba pedir ayuda y mi teléfono estaba muerto y Lemir no tenía uno a la mano, comenzó a ponerse frio y cada vez perdía más sangre, lo único que podía hacer era presionar su herida y mantenerlo consiente, le pregunte su nombre, le pregunte cuanta tontería se me venía a la cabeza, solo para que no se desmayara, sabía que si eso sucedía, su vida peligraría más, pero finalmente se desmayó y yo aproveche esos segundos para comenzar a gritar, logre llamar la atención de un guardia que nos ayudó, lo siguiente que Lemir supo es que había despertado en un hospital, con sus padres a su lado y yo esperando por saber si estaba bien, había perdido demasiada sangre y yo había donado, en realidad no hice gran cosa, pero él y su familia dijeron que estaban agradecidos y desde entonces, ellos me han ayudado, los Timbler se convirtieron en mi familia y los quiero, mi tía y yo los adoptamos al final y nos convertimos en esta gran familia disfuncional que se quiere.
— ¿Y por agradecimiento terminaste trabajando en edén?
—Algo así, Harry me ofreció una obscena cantidad como recompensa, pero me sentí incomoda con la cantidad y le pregunte a que se dedicaba, me conto que tenía un club, entonces Angela tuvo la brillante idea de que podía ayudar detrás de la barra, el sueldo era muy bueno, más de lo que ganaba como asistente del profesor, al principio me pareció una pésima idea, alguien podía reconocerme y yo no quería que algún compañero de clases pensara cosas que no eran, Nina, nació gracias a Angela ella hizo el antifaz, esa mujer se encargó de todo, solo para que yo aceptara trabajar con ellos y estuviera tranquila de que nadie me molestara, además Lemir estaba pasando por el estrés postraumático y no quería salir de su casa, yo fui a visitarlo un par de veces y nos fuimos haciendo amigos, los mejores. Creo que eso resume toda la historia que hay entre Lemir y yo.
—Es una historia interesante, ¿Pero aun no comprendo que haces aquí?
—Estoy aquí por Lemir—responde mirando fijamente a la morena—Sé que es un imbécil, pero también sé que te quiere, no de hecho no te quiere—se detiene observando cuidadosamente el rostro de Eva, que se ha desencajado—Te ama.
—Te equivocas a la única que Lemir ama es a ti, yo solo soy su premio de consolación.
— ¿Premio? Eva conozco a Lemir más de lo que se conoce y sé que te ama, aunque él es demasiado idiota para darse cuenta de eso.
— ¿No has pensado que la idiota eres tú, al no darte cuenta que Lemir te ama? —Refuta poniéndose de pie —Sera mejor que te marches, esta conversación es una pérdida de tiempo.
—Tienes razón es una pérdida de tiempo, porque eres tan testaruda como él—se acomoda mejor en sillón, sin dejar de ver a Eva que camina de un lado a otro dentro de la habitación —¿Tú crees que si Lemir, no estuviera enamorado de ti, Angela no te haría la vida de cuadritos?
— ¿Angela?
—Desde el primer momento que Lemir te vio, Angela supo que habías atrapado a su hijo, hizo lo imposible porque Harry no te contratara, me hizo hacerte más pruebas médicas que al resto de las chicas, la última revisión que te hice, me pidió incluso un test de drogas, créeme ella puede ser muy molesta cuando se trata de su bebé—una pequeña sonrisa aparece en el rostro de Eva— A Lemir le brillan los ojos cuando te ve o habla de ti, lo hicieron desde ese primer día—suspira y frunce el ceño— Para el no existe nadie más que tú y todos lo hemos notado, Angela lo sabe y está asustada por que le rompas el corazón a su hijo, yo estoy asustada por eso —se detiene y muerde el labio—honestamente, si terminan yo seré la persona más feliz, porque no quiero perderlo, pero no puedo hacerle eso.
— ¿Perderlo? No entiendo.
Sofia desvía la mirada del rostro de Eva fijándola en la ventana que da al bonito jardín frontal de la casa—Salgo con Bill—frunce el ceño nuevamente—Bueno no es un secreto, el punto es que él nunca me ha mirado como Lemir lo hace contigo, a Bill no le brillan los ojos cuando me ve, Lemir te mira como si fueras la pieza más delicada que ha visto en su vida, a mi Bill, me ve cómo ve una presa—Eva camina hasta sentarse junto a Sofia, que regresa su mirada a ella—Lemir es dulce, cálido, transparente y con un gran corazón, no necesitas instrucciones para leerlo, para saber cuándo está molesto, cuando es feliz, cuando está siendo sarcástico—suspira —Es un gran chico y tú tienes mucha suerte de que Lemir te amé.
— ¿Hablas como si Bill, no te amara?
—Bill no me ama—parpadea—Me desea y no soy tan estúpida como para no darme cuenta, a él no le brillan los ojos, al contrario, cada vez que mira sus ojos se obscurecen, mi relación es complicada, tenemos más problemas que una pareja que lleva diez años juntos.
— ¿Por qué estas con él entonces?
—Porque me gusta torturarme y él es bueno haciéndolo.
— ¿No entiendo?
—Cuando era pequeña me rompieron en pedazos, jamás logre armar de nuevo a la persona que una vez fui, no hay psicólogo, psiquiatra o fuerza en este mundo que me regrese lo que me quitaron, pero Bill es lo más seguro a una autodestrucción placentera que he conocido.
—Eso es una locura.
—Dicen que cada uno escoge la forma de autodestruirse, yo escogí la mía en él, Bill me va a romper de todas las formas que él conoce y voy a disfrutar cada momento de eso, porque ya no hay regreso.
Eva la mira como si la persona que está frente a ella, no fuera la chica fuerte de la que Lemir habla todo el tiempo, la misma chica que la ha hecho sentir insegura desde el inicio de su relación, la chica que esta frente a ella es una completa extraña—Sofia no está bien lo que dices, necesitas alejarte de él.
—Tú necesitas volver con Lemir—responde firmemente— y olvidarte de ese idea de que él está enamorado de mí, porque no hay forma en este mundo de hacer que nosotros estemos juntos, Lemir necesita alguien con luz como tú, no un ser obscuro y roto como lo soy yo—se cruza de brazos y se muerde el labio—es algo que no entiende, el cree que el amor lo cura todo, que puede arreglar el mundo, tal vez sea así—Se pone de pie y camina hasta la ventana que da al jardín del frente—Yo no quiero que me quieran, esa es la razón por la que yo jamás podría estar con él.
—Pero dijiste que querías a los Timbler, ellos te quieren, entonces si puedes querer y te pueden querer.
—Lo hago, quiero a mi tía, a los Timbler—se gira a ver a Eva quien se encoge al ver la mirada abrazadora de Sofia —Dios sabe cuánto amo a Lemir—dice con voz suave, causando un estremecimiento en Eva—Pero no es lo que yo necesito.
—Entonces soy como tú remplazo para Lemir.
— ¡No eres mi reemplazo! — la mira molesta—Lemir te ama estúpida que no entiendes, está volviéndose loco por tu culpa y tú siempre estas, pendientes de ser mejor que yo, entiende nosotros nunca vamos a estar juntos, yo no quiero a Lemir a mi lado.
—Suenas tan mártir Sofia, sacrificándote por mí para que este con él.
—No me estoy sacrificando, porque yo nunca elegí a Lemir, mi primera opción fue Bill y siempre será él. Sabes que haz lo quieras, regresa o no con él, es tu decisión, no eres una niña a la que tenga que decirle lo que tiene que hacer. Pero te vas a repetir toda tu vida si no vuelves con él, porque el tiempo que estés con él siempre será lo mejor te habrá pasado en tu patética vida—sale de la sala camina hacia la entrada principal.
—Tú los amas a los dos—sale detrás de ella.
—Y me voy a quedar con Bill, así tenga que pelearme con el mundo entero por él, porque tarde o temprano, todos se van a dar cuenta que solo nos hacemos daño y van a querer separarnos, pero eso no va pasar al menos de mi parte, así que tú decides, pierdes a Lemir en una batalla que tienes ganada o aceptas que lo has tenido desde siempre.
—Tú siempre serás mi sombra.
—Jamás me veras inmiscuyéndome en tu relación nuevamente, esta fue una excepción, porque me parte el alma, verlo triste sí sé que puedo solucionarlo, esa fue la razón por la que estoy aquí, fue mi idea venir hablar contigo, contarte la verdad de lo que yo siento por él, para ver si de esta forma te hacia entender cuanto te quiere a pesar de que diga que me ama, Lemir no me ama, porque nunca me ha mirado como a ti, a él jamás le brillaron los ojos cuando me hablo de amor, me quiere porque me ve como alguien vulnerable, que necesita que la cuiden de todo, pero yo no quiero que me cuiden, quiero que alguien me consuma como lo hace Bill, esa es la razón por la que estoy con él, porque si algún día él me habla de amor será autodestructivo y estoy esperando ansiosa por eso, no quiero un cuento de hadas como lo que te ofrece Lemir.
Ambas se miran fijamente Eva, sigue dándole vueltas a todo lo que, escuchado, mientras Sofia espera haber hecho un hueco en su cerebro y haber logrado hacerle entender que lo mejor que le puede pasar es estar con Lemir, aunque haya tenido que revelar todo lo que es su relación con Bill.
—Voy a llamarlo, creo que necesitamos hablar de lo que está pasando en nuestra relación—Sofia asiente a sus palabras y sonríe al ver conseguido al menos eso.
—Bien, no le cuentes todo lo que hablamos, no necesito tenerlo preocupado y taladrándome la cabeza con que deje a Bill.
—No deberías estar con él y creo que necesitas ayuda.
—Ya he tenido mucha ayuda y no ha funcionado y te repito, estar con él es mi decisión, soy consciente de todo y otra cosa, no le cuentes a nadie, que sabes que Nina y yo somos la misma persona, nadie en edén sabe eso y alguien se entera me va a causar problemas.
—Ese alguien es Tabatha—Sofia asiente—tranquila, todo lo que hablamos y tu secreto está a salvo, no diré una sola palabra.