5: ¿Recuerdo o Realidad?

Este es un bello arreglo que hizo Scarlett Engel.

Wir Schliessen uns Ein”

Capítulo 5: ¿Recuerdo o Realidad?

Bill se sintió un poco aturdido después de aquel extraño beso con su gemelo. No había tenido intensiones de hacer algo así. Fue un acto reflejo para soltarse del agarre de Tom, creyó que un beso en los labios lo habría hecho saltar un metro de distancia y ambos habrían terminado riendo a carcajadas por el estúpido suceso. Jamás esperó ser correspondido. Pero lo peor fue la partida de su hermano… cabizbajo, triste, arrepentido.

El rubio se pasó la mano por la cara, maldiciendo en silencio la barba que ahora no paraba de crecer. Al final no comieron nada. Apagó la cocina y encendió la cafetera. Necesitaba café en su sistema. Necesitaba pensar, pero sobre todo, necesitaba estar lejos de Tom, al menos los escasos metros que los separaban en esa pequeña cabaña.

Se quedó de pie, mirando el electrodoméstico, aguardando el sonido que le indicaría que su preciado brebaje oscuro ya estaba listo. Dos minutos y el familiar “ding” sonó.

Bendita sea la tecnología —dijo suavemente y no pudo suprimir una sonrisa al recordar una anécdota de una de sus tantas vidas pasadas. Pero luego arrugó el ceño. Apretó la taza en su mano y caminó hasta la sala.

Tomó el control remoto y se sentó frente a la televisión, pero no la encendió. Volvió a dejar el mando en la mesita y puso ambas manos en su taza, como para calentarlas. Sintió un escalofrío, recordando una aterradora muerte bajo el hielo, sin embargo, sacudió la cabeza y echó esa memoria al fondo de su mente. Debía concentrarse en lo que haría de ahora en adelante. Debía programar cada paso para estar bien con Tom, con su amado Tomi.

Oh, Tomi. ¿Qué vamos a hacer ahora? —Preguntó a la nada en un suave murmullo.

Llevó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. Su mente evocó el día de la presentación del grupo en aquel programa de variedades, el mago y la hipnosis. Recordó la llamada de David y decidió revisar el correo electrónico por si había noticias de su manager. Sin duda el hombre tenía motivos de sobra para estar furioso, lo que se suponía sería el primer paso para devolverles la fama, se convirtió en un escándalo mediático que solo les había provocado más retrasos.

Oh, queridas fans —dijo al leer el tema, de varios mails de apoyo a la banda.

Pasaron los minutos, los mensajes sin leer disminuían, al igual que el café de su taza. Soltó un sonoro bostezo y decidió que ya era hora de apagar las luces e intentar dormir.

Me pregunto qué soñaré o recordaré hoy…

Había pasado tan poco tiempo, sin embrago cada noche parecía mostrar una vida nueva al Kaulitz rubio, haciéndole sentir cansado, como si en esos días hubiese vivido una aventura extrema que le quitaba la energía.

Dejó la taza vacía en la cocina y apagó las luces. Caminó lentamente, subiendo peldaño a peldaño, como si en verdad, no quisiese llegar a su cuarto. Un vez en el segundo piso, miró la puerta cerrada de la habitación de Tom y decidió que por esa noche, sería mejor dejarlo solo.

Se puso un pijama y se recostó. Cerró los ojos y trató de dormir, pero al parecer no le sería posible. No culparía al café, porque amaba esa bebida. Pero deseó poder tener una noche de paz.

Se mantuvo con los ojos cerrados, aunque su mente se empeñaba en mostrarle imágenes de sus romances antiguos. Se vio a sí mismo siendo penetrado por su amado y embistiendo el cuerpo de Tom tanto en forma femenina como masculina.

Aahh… —Gimió despacio, sintiendo como su cuerpo reaccionaba ante los recuerdos.

Vio su rostro barbado, siendo besado por el Tom de trenzas, por el Tom con rastas, por el Tom con cabello castaño. Su gemelo, en cada estado de su vida, de esta vida.

Abrió los ojos de golpe—. ¡No, Bill! —Se regañó en un suave susurro—. Eso no es, no fue real. Nunca lo ha sido.

El Tom de ahora era su gemelo. Tenerlo como amante sería incesto, y eso estaba penado por la ley. Quizás en otras vidas fuera aceptado, pero ahora no. Ahora era una abominación para la sociedad. Además…

Tomi no me quiere de esa forma… —susurró al aire.

Cerró los ojos, entristecido por esa dolorosa verdad. Su hermano se había dejado hipnotizar por amor a él, pero de forma fraternal, para ayudarle a saber qué ocurría con todo esto que alteraba su mente. Pero en ese beso compartido horas antes en la cocina, pudo notar que se sentía obligado a todo esto. Tom no quería saber esta verdad.

«He cometido un error» Pensó y sus ojos se llenaron de lágrimas.

Finalmente se durmió, pero tal como ocurriera antes, las imágenes eróticas de sus vidas pasadas, hicieron reaccionar su cuerpo. Despertó completamente sudoroso y con una erección palpitante. Se sentó en la cama y se avergonzó de verse así.

Como hombre no podía aguantar mucho tiempo, así que bajó la mano y agarró su miembro, masajeándolo suavemente, soltando unos leves jadeos. Las imágenes calientes, aún latentes en su memoria, solo ayudaban a incrementar las sensaciones.

Tom… —susurró y apretó los ojos, pensando en su gemelo, en su cabello castaño, en como se habían sentido sus labios, hacía un rato sobre los suyos.

El ritmo de su mano se intensificó y se corrió muy fuerte, mojando no solo su vientre, sino la ropa de cama.

Soltó un suspiro y se sintió culpable. Si su Tom actual no quería tenerlo como amante, sería muy duro para él volver a actuar como un simple hermano. Se sentó en la cama, quería llorar como la mujer que alguna vez fue, pero no podía, quizás la sangre vikinga que poseía le impedía portarse de esa forma sentimental. Optó por levantarse y darse una ducha.

.

Cuando el vapor llenó por completo el pequeño baño, Bill salió solo con unos bóxers blancos, que enmarcaban su masculinidad. Se sentó en la cama con la toalla sobre el cabello y pensó «Parece que esto ha sido un error. Tom no debió haber visto nunca nuestras vidas juntos»

En esos instantes, la conexión que tenía con su gemelo, le indicó en su pecho, que Tom estaba mal. Corrió hacia el cuarto junto al suyo y vio como lloraba y se agitaba en sueños.

¡Noo! —Gritó.

El rubio casi saltó en la cama y lo sacudió—. Tom. Tom, despierta. —Bill lo observó hasta que abrió los ojos.

¡Bill!

Tom se abalanzó contra el rubio. Quería desahogarse, sacar todo el sufrimiento por el que pasó en aquella visión. Bill correspondió el abrazo, trataba de calmarlo, pero por más que intentaba, no lo lograba. No quería verlo sufrir, la idea de que el también viera sus vidas pasadas, había sido un error. Un completo error.

 

& Continuará & 

Bueno gente bella, hemos visto la versión de Bill y Tom después del primer beso en la vida actual. Y al parecer, no fue una buena idea. ¿Quién creen ustedes que escribió este capi? Están invitados a comentar.

por administrador

Publico con autorización del autor

Un comentario en «5: ¿Recuerdo o Realidad?»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Content is protected !!