61: SARAH

Tom mira con detenimiento a Bill, quien tiene la mirada clavada en el lienzo blanco frente a él, su ceño esta fruncido tanto que sus cejas casi se juntan.

¿Pasa algo malo entre tú y Sofia? —decide preguntar, pero Bill continua sin responder—Se negó a vivir en la casa que compraste cuando se enteró que yo, viviré en la casa de al lado—La respuesta de Bill sigue siendo la misma—¡BILL! —termina por gritar como último recurso, esta vez funciona.

Lo siento que decías—le mira por unos segundos antes de tomar su lápiz y comenzar hacer trazos sobre el lienzo frente a él.

¿Qué te pasa?

Nada.

¿Nada? Estas muy extraño, ¿paso algo malo entre tú y Sofia? Se rehúsa a vivir en la casa que compraste por mí, no quiere que sea su vecino—Bill rie ante lo preocupado que se escucha su hermano—No te rías tarado—le lanza un borrador que tiene al alcance.

Las cosas entre ella y yo están bien, creo que le agrado la idea de que vivas cerca.

¿Cómo que le agrado la idea? ¿dijo sí o no?

Dijo algo así como que suponía que era algo normal el que fuéramos tan unidos, ya que somos gemelos y luego comenzó a decir un montón de cosas medio extrañas con hechos científico, la verdad no le puse mucha atención.

¿Por qué no le pusiste atención? Tú usualmente estas al pendiente de todo lo que diga, aunque no entiendas nada la mayoría de las veces.

Estaba pensando en otra cosa.

¿Otra cosa u otra? Ya te aburriste de ella, te dije Bill que Sofia no era para un simple rato, pero tu como siempre …

¡CALLATE TOM! —grita —Si estaba pensando en otra, pero no es lo que imaginas, no me he cansado de ella, ¿crees que de hacerlo habría comprado una casa de casi 10 millones? ¿Estaría haciendo las modificaciones que quiere solo para que esta contenta? Para tu información en este momento debe estar con Dunja y Morgana escogiendo los muebles de la casa.

Lo siento, es que me pones de nervios, ¿Así que Morgana ya acepto que vivan juntos?

No es como que tuviéramos que pedirle permiso—retoma los trazos en el lienzo— pero tras nuestra conversación donde prácticamente le asegure que mi intención no es alejarla de ella, sino de hacer vida juntos y todo lo quería escuchar terminaron haciendo las paces.

Como siempre te saliste con la tuya.

Le di a Sofia lo que quería.

Pero eso no es lo que te tiene así, ¿dime la verdad?

Hace unos días salimos a pasear a con los perros al Volkspark Friedrichshain, íbamos hablando sobre como decorar la casa y sobre los arreglos que quería hacerle, yo llevaba a Lucas, porque como siempre Sofia no logra controlarlo, aunque creo que le gusta llevar a Pumba porque es más “ligero” —ambos ríen por la burla de Bill sobre su adorado bebé—el caso es que de la nada salió un corredor.

¿Los asaltaron? ¿Dónde estaban Markus y Sakí? —pregunta rápidamente.

Justo detrás de nosotros, y no nos asaltaron, era una corredora, el punto es que había demasiado espacio para que pasara, corrió directo hacia nosotros o mejor dicho hacia ella, porque de pronto paso a una gran velocidad golpeando a Sofia en el hombro y derribándola.

Seguramente fue un accidente.

Claro que no, que no escuchaste cuando te dije que había espacio suficiente para que pasara, corrió directo a ella.

¿La lastimo?

No, bueno, tiene un morete en el hombro, pero creo que le dolió más el orgullo por caer de culo—sonríe ligeramente.

Pobre, creo que más bien debió sentirse avergonzada, la he visto arriba del ring de ese gimnasio y nadie puede derribarla y que una extraña lo hiciera, frente a su novio y los gorilas que los cuidan, no debió ser divertido, la otra persona se disculpó.

No.

¿Cómo no se detuvo?

Siguió corriendo, Markus no pudo detenerla y Sakí salió tras Pumba, porque cuando Sofia cayo, salió corriendo, el pobre también se asunto.

Bueno hay cada gente loca y extraña en este mundo.

Lo más extraño es que—se calla, no estando seguro sobre si continuar.

¿Qué fue lo más extraño?

Su perfume.

¿Su perfume? Espera me estás diciendo que una loca tiro a tu novia y, aun así, tuviste tiempo de olfatear su perfume.

No era un perfume cualquiera, ese aroma no podría olvidarlo nunca.

¿Así y por qué?

Sarah.

Tom puede sentir su mandíbula caer y sus latidos detenerse, ante la mención de ese nombre, Simone ya le había advertido de la presencia de esa bruja, pero jamás se imaginó que tuviera la desfachatez de aparecer frente a Bill.

¿Estás seguro que era ella? —pregunta con cautela.

No podría asegurarlo, rubias hay un millón en esta ciudad, pero ese perfume—Bill frunce el ceño—Tal vez solo lo imagine.

Tal… vez así fue—murmura—Bill puedo hacerte una pregunta, hipotética.

Seguro—responde.

¿Supongamos que? Recuerda que es hipotética.

Tom—se gira a verlo—tu pregunta.0

Claro, ¿Supongamos que hipotéticamente, Sarah apareciera qué harías?

Bill siento una oleada de rabia comenzar a burbujear desde lo más profundo de su ser, ¿Qué haría si tuviera entre sus manos a esa puta? Porque si al final descubrió que la dulce chica que creyó conocer, no era más que una puta que disfrutaba de manipular a las personas, él había sido un muñeco de trapo en sus manos, que se dejó hacer por ella a su antojo ¿Por qué razón? Un poco de sexo, había sido un ingenuo que creyó que conocer a una chica como ella, atractiva, sexy, rebelde e inteligente había sido lo mejor que había podido pasarle en su vida, que iluso había sido o mejor dicho que pendejo.

Lamentablemente descubrió todo cuando fue demasiado tarde, aun no podía olvidar la sonrisa de triunfo que ella le dedico al bajar del estrado, después de decir que él había disparado, que él la había amenazado con arruinar su vida, si no le habría las piernas. Era solo un chico de dieciséis años ¡Por el amor de dios!  con las hormonas alborotadas y furioso con su madre, su padre y su hermano, no un maldito asesino, violador como ella lo hizo quedar, frente al jurado, gracias a dios o mejor dicho a su padre que había comprado al juez y a Gordon que había hecho que su psicólogo declarara, fue que no lo enviaron a una prisión para menores, aunque claro estar en  una cárcel psiquiátrica tampoco había sido como estar de vacaciones en un hotel cinco estrellas, por más aislado que estuviera, aun así tuvo que ser víctima de las burlas de los guardias, ya que no podían hacerle daño físicamente o alguien se enteraría, pero aun así había noches en que podía escuchar, los gemidos de esos cerdos violando a los chicos menos afortunados a él y claro el abandono de Simone, quien en el año que estuvo ahí, nunca fue a verlo, ni siquiera en su cumpleaños o navidad.

¿Bill? —Tom coloco su mano sobre su hombro, haciéndolo dar un bote en su lugar—¿Estas bien? Te pusiste rojo y después pálido.

Sí, estoy bien.

¿Entonces?

¿Entonces qué?

Lo que te pregunte, ¿qué harías?

Matarla, pero primero me aseguraría que sufriera lentamente, que me rogara por su vida antes de mandarla al infierno—sus manos están hechas puños y Tom traga al ver los oscuros ojos llenos de odio de Bill—¿Por qué lo preguntas?

Curiosidad, ya que la mencionaste, me entro curiosidad— Bill asiente—Escucha, si ella volviera te juro que esta vez no va acercarte a ti y sobre matarla, no voy a permitir que arruines tu vida una vez más por ella, no esta vez—presiona fuertemente sus hombros—tienes alguien mucho mejor en tu vida.

Se gira de nuevo al lienzo, su mirada oscura y llena de rabia, se suaviza al ver los rasgos de Sofia dibujado.

Soy afortunado por tenerla.

Demasiado, así que no lo arruines o yo me la quedo—Ambos se ríen, pero la sonrisa de Bill rápidamente desparece—¿Ahora qué?

Tom, necesito que me prometas algo.

Segura, ¿Qué cosa?

Si Sarah algún día llegara aparecer y lograra matarla…

¡Bill! Deja de decir idioteces.

Tu hiciste la pregunta y yo juego con los escenarios si tuviera frente a mí a esa puta, no voy a detenerme hasta matarla, no me importa si de un tiro o a golpes, golpear a una puta nunca ha sido un problema para mí, el problema es Sofia, prométeme que no dejaras que se acerque a mí, si llego a pisar una prisión o una institución mental, prométeme que la cuidaras y la obligaras seguir con su vida, como si yo nunca hubiera irrumpido en la suya. Los G’s tienen razón ella tiene un futuro brillante y no voy a dejar que lo arruine, no por mí.

Eso no va a pasar, tú y ella van a estar juntos hasta que uno de los dos le saque los ojos al otro y aun así seguirán juntos, quien sabe tal vez en un futuro procreen rubios divas y buenos golpeadores como ustedes.

Eso sería genial, pero prométemelo.

Te lo juro, pero sabes que no va a pasar y además yo siempre voy a cuidarte las espaldas ya lo sabes, siempre y cada maldita vez, ese es nuestro lema.

Lo sé, pero tampoco voy a dejar que arruines tu vida, solo por tu culpa tienes que olvidarte de que me debes algo, esa fue mi decisión.

Y la mía cuidarte, eso no está a discusión—decide dar por terminado el tema—Una nueva pintura de Sofh, ¿tiene idea de cuantas de ella hay?

Solo hay tres con esta—se rie—los otros son dibujos, pero esta es especial, es su regalo de graduación.

¿Una casa de 10 millones a su nombre no lo es?

Cállate, no tiene idea y se entera es capaz de rechazarla. Y querrá pagarme la mitad, ayer fuimos al banco y a ver lo de su fideicomiso, es bastante rica, casi se le cae la mandíbula cuando se enteró que tiene una fortuna de casi 25 millones, según Morgana, Bastian y Dimitri le compraron acciones de no sé qué, que con el tiempo fueron triplicando su valor, Ernesto el abogado de su familia, se encargó de hacer movimientos para que su fortuna siguiera creciendo.

Eventualmente se va a enterar.

Cuando lo haga, inventare algo para convencerla de que sé que la quede, sin dramas—sonríe

Simone pensando que es una cazafortuna y ahora es millonaria—rie Tom—¿inventaras algo para convencerla? Siempre consigues que acepte todo lo que le das.

Lo sé, pero por alguna extraña razón le gusta discutir.

Aun no comprendes porque—dice Tom levantándose y caminando hacia la cocina por un par de cervezas.

¡Sexo! —grita

Nunca falla y por como ustedes se miran, me sorprende que no estén uno encima del otro, parecen adolecentes hormoneados.

***

Tabatha miraba boquiabierta la cantidad de bolsas de las mejores marcas dispersas por toda su sala, mientras Sarah, simplemente rodaba los ojos, mientras al otro lado de la línea escuchaba las palabras del hombre que le había enviado los costosos regalos.

Claro que me encantaron y me gustaría lucir todo lo que me has enviado contigo en un crucero, pero como te lo dije, mi prima continua muy grave y tengo que quedarme en Berlín—respondía a la pregunta hecha por el hombre al otro lado de la línea, Tabatha desvió su mirada de una bolsa con el logo de Gucci hasta la rubia que miraba más entretenida una revista de moda que el teléfono en altavoz sobre la mesa de centro—No lo sé, su médico dice que es muy tentativo darle una esperanza de vida, talvez le queden tres o cuatro meses incluso una semana de vida, todo depende de cómo progrese su cáncer—el hombre al otro lado no parecía muy contento con esa respuesta—Ya te lo dije, se llama Sofia—Tabatha, dejo caer la prenda que había tomado ante el nombre de la chica—tengo que dejarte, es hora de que la lleve a su consulta adiós.

¿Sofia? —pregunta mirando a la rubia.

¿Por qué no?

Ese hombre es un pez gordo o algo así.

Es un empresario algo influyente en Frankfurt, ¿Por qué lo preguntas?

Porque no tienes miedo, que decida investigar y averigüe que no tienes ninguna prima con ese nombre.

No voy a quedarme mucho, solo el tiempo suficiente para poder lastimar a Simón, hiriendo a Bill, ella sufre y que mejor forma que dándole a Bill donde le duele, en esa insípida rubia que sale con él.

Aun no puedo creer que hayas tenido la osadía de aparecer frente a ellos.

Bill es un estúpido ni siquiera me reconoció, tenía los ojos puestos en esa, como si fuera algo maravilloso.

¿Celosa?

¿De quién de esa? Por favor, no sé qué tenía Bill en la cabeza, admito que es bonita, pero no es algo que me haga decir Woow.

Yo creo que si—murmuro con diversión, volviendo su atención a las bolsas—¿Qué piensas hacer?

No lo sé aun, continuar vigilando hasta encontrar un hueco en la seguridad de esa, nunca pensé la cuidaran como si fuera una princesa.

Bueno sale con Bill, que esperabas.

En el tiempo que saliste con él, no te cuidaron.

Fui su puta gracias, era Julia Roberts y nosotros no estábamos jugando a mujer bonita.

Sí, tienes razón, disculpa por hacer un comentario tan hiriente para ti—Tabatha le mostro el dedo del medio como respuesta—¿Dónde dices que puedo encontrarme con… como dijiste que se llamaba?

¿Quién?

El chico que dices que es amigo de esa.

Se llama Lemir, no tengo idea, tal vez afuera de edén, pero no te recomiendo que te acerques, no vaya hacer que Georg te vea.

Seguramente ni me reconocerá.

Solo porque Bill no lo hizo, no significa que él no.

De acuerdo, creo que iré a darme una vuelta por esa bonita galería de Bill, no puedo creer que tenga una y sea considerado un gran artista.

De acuerdo.

Iras esta noche a trabajar a ese lugar.

Si.

Averigua donde puedo encontrarme con ese chico.

¿Para qué lo quieres saber?

Tu solo hazlo.

Vas a meterme en problemas.

Claro que no.

Te pregunte, lo afirme, tu siempre me metes en problemas, siempre ha sido así desde que somos niñas.

No comiences Tabatha, ya comienzas a sonar como tu madre.

Quien por cierto es tu tía.

Si como sea, vas hacer lo que te pido.

¿No lo hago siempre?

Eres la mejor y como prueba de eso, te dejo quedarte con todo, excepto por esto—toma una pequeña bolsa.

¿Qué es?

Mi perfume—una sonrisa aparece en su rostro.

¿Qué?

El día que tropecé con Bill y su novia, él reconoció mi perfume.

¿Por qué estás tan segura?

Por lo vi, no te lo dije—Tabatha niega—después de tumbar a la idiota esa, pude ver como Bill la ayuda a ponerse de pie, pero antes de eso, olfateo mi perfume en el aire.

Quien no, esa cosa la hueles a kilómetros.

Pásame esa bolsa—señala una con el logo de Chanel.

Dijiste que podía quedarme con todo—le reclama.

Lo harás, es solo un vestido que necesito, no puedo ir con esto—señala los jeans y la blusa que viste—necesito algo sobrio y elegante para entrar en ese lugar.

En verdad que eres increíble, no tienes miedo de nada, ni siquiera de Simone.

Esa mujer no puede lastimarme más de lo que ya lo ha hecho, mi padre se suicidó, mi madre perdió la razón, de no ser por tu familia, habríamos terminado en una calle, aunque claro prácticamente lo estuvimos.

Si bueno, siempre fuimos los pobres de la familia, pero aun así los ayudamos.

Y tu madre, no paro de echárnoslo en cara.

Ya sabes cómo es.

Por eso me encanto su cara, cuando le dije que eras una puta, debiste haberla visto, ella pensando que estudiabas danza en Berlín y en lugar de eso, le bailabas a los hombres y le habrías las piernas al hijo del gobernador.

Si continúas insultándome, olvídate de mí ayuda—se pone de pie, abandona la habitación molesta, llevándose varias bolsas con ella.

¡Era una broma! Que sensibles son las putas el día de hoy.

Tú también lo eres, solo que la diferencia entre nosotras es…

Que yo selecciono hombres con dinero y tú no—termina de decir Sarah.

No la diferencia es que yo me acuesto con hombres de mi edad, no con hombres que podrían ser mi abuelo, por mucho dinero que tengan, la necrofilia no es lo mío—Arremete y toma las bolsas que faltaban, dejando a Sarah, con la palabra en la boca y enojada.

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