69: FRENTE A FRENTE
Sofia sostenía firmemente la mano de Bill, mientras caminaban entre las mesas del bar, donde había quedado con Sarah para encontrarse, habían escogido Fragances uno de los más exclusivos bares de Alemania, conocido por la preparación de sus bebidas a base de especias de perfumes, Sarah le había enviado un mensaje explicándole que se iba a retrasar.
—Bill cambia esa cara—pidió, al divisar la mesa, donde se encontraban Lemir y Eva.
—¿De qué cara hablas? —Tom dijo, al ver a los amigos de la rubia y no encontrar a Sarah por ningún lado—es la única que tiene, no sea grosera, que yo también la tengo—los chicos rieron, sabían que ese comentario era solo para calmar la tensión que Bill estaba emanando y que al parecer ella no notaba.
Sofia simplemente rio y decidió no responder al comentario de Tom, porque ya habían llegado a la mesa—Hola chicos—saludo.
—Hey, Sofh, Hola Bill, chicos—saludo Eva, Lemir solo movió la cabeza gesto que emularon los demás, ambas chicas rodaron los ojos ante el comportamiento infantil de todos.
—Sarah, se va a retrasar, tuvo un contratiempo.
—Como no caiga en una zanja y se rompa el cuello, no veo que la pudo detener—murmuro Tom, cerca de Bill, quien solo suspiro frustrado, Lemir observo a ambos hermanos con sospecha al verlos hablar en voz baja, quienes le regresaron la mirada.
—Tranquilo lo hacen todo el tiempo—Georg le dijo—Ya te acostumbraras.
—Seguro, ordenamos de una vez o esperamos a esa chica.
—Ordenemos—dijo Gustav—Necesito un buen trago, para soportar este horrible calor—el resto asintió.
—¿Ustedes, conocen a Sarah? —pregunto Eva.
—No—respondieron todos.
—La viste anoche en la galería—dijo mirando a Bill.
—Si, como sea—se encogió de hombros como respuesta, Lemir y Eva, miraron confundidos a la pareja, mientras los otros tres se hacían tontos ante la actitud de Bill y fingían estudiar la carta, aunque ellos ya conocían el menú de pies a cabeza
—Sofia, pareció quedar encantada con ella—contó Eva.
—Es nueva en la ciudad, no tiene amigos y me agrado.
—Insisto el arsénico es más agradable que ella—volvió a murmurar Tom, Gustav se rio, ya que solo él lo escucho, además de Bill, por supuesto—Dije que debe serlo, Lemir—dijo mirando al castaño que nuevamente había fijado su mirada en él.
El mesero dejo varias copas de varios pintos colores, olores y sabores en la mesa, Bill fue el primero en tomar el suyo y darle un gran sorbo, sin siquiera degustar el sabor de la bebida, solo sintió como esta se agolpaba en su pecho al bajar de golpe. Mientras Eva y Sofia conversaban de algunas cosas que los chicos catalogaron como cosas de chicas, Georg y Gustav intentaban desviar la atención de Lemir de los gemelos, que no dejaban de hablar en voz baja. Había pasado media hora desde que todos habían llegado al lugar y hasta el momento no parecía que iba a ver señales de Sarah, pero aun no podían bajar la guardia.
El teléfono de Lemir sonó, se disculpó y se puso de pie para atender la llamada, alejándose hacia una zona apartada en la que podía hablar con tranquilidad, desde donde se encontraba hablando por teléfono, tenía una buena vista del bar, podía ver la mesa donde se encontraban todos, la puerta de entrada, donde los perros de los Kaulitz, sostenían a una chica por el brazo, mientras uno de ellos hablaba por teléfono, volvió su mirada a la mesa, viendo como Bill, se disculpaba y se ponía de pie hablando por teléfono, observo con mucha atención los movimientos del rubio, sus facciones eran las de alguien que se estaba consumiendo por la rabia en esos momentos, podía ver como sus labios se movía rápidamente, mientras caminaba hacia la salida, volvió a fijar la mirada en la puerta principal, viendo como los hombres de Bill, se alejaban sin soltar a la chica y el salía tras ellos, volvió la mirada hacia la mesa, donde los demás parecían estar ajenos de lo que sucedía al frente, salvo por Tom que tenía la mirada en su teléfono, Sofia por otro lado, continuaba hablando con Eva, desviando en ocasiones la mirada a su teléfono, como si esperara una llamada, seguramente sería de la chica que quería presentarles.
Se estaba muriendo de ganas, por salir y averiguar que se traía Bill con esa chica, no iba a quedarse con la duda, aprovechando que estaba entrando gente al lugar logro escabullirse a la salida, para ver si podía dar con ellos, no le resulto difícil encontrarlos.
***
—¿Qué quieres? —increpo a la rubia que solo torció los labios—No estoy para tus putos juegos Sarah, te lo voy a decir una sola vez—tomo fuertemente su quijada, provocándole un jadeo, la parte donde se encontraban estaba un poco oculta de las miradas curiosas y nadie podía verlos—más te vale que te alejes de Sofia, no quieres hacerme enfadar.
—¿Quién dijo que estoy jugando? —respondió con la voz cargada de diversión, llevo su mano, hasta la de él, clavándole las uñas, para que le soltara—Yo solo estoy haciendo lo que tu familia le hizo a la mía, voy contra el miembro más vulnerable de tu vida.
—Ella no tiene nada que ver contigo, ni con lo que paso con el cobarde de tu padre—siseo, arrinconándola, sus ojos llameaban, no iba a dejar que ella lo intimidara, no iba a revelarle cuando vulnerable podía volverse cuando se trataba de Sofia.
—Es tu punto débil, he visto como la miras, como la cuidas—respondió—A mí nunca me viste así—intento tocar su rostro, pero su mano fue apresada por el fuerte agarre de Bill.
—Las putas como tú, no merecen ese tipo de miradas ni tratos, creí que ya lo sabias, es parte de tu oficio—las aletas de la nariz de Sarah se abrieron cuando su respiración furiosa las atravesó—la verdad duele, pero es lo que eres, una puta ardida, porque no pudiste salirte con la tuya, tal vez acabaste con la vida de un cabrón que no le hacía un bien al mundo y me jodiste a mí, pero resulta que al final, quien termino peor parada fuiste tú, no te lo voy a repetir de nuevo—murmura lo suficientemente bajo, en un tono que no le augura nada bueno—regresa a la alcantarilla de donde saliste, aléjate de Sofia.
—¿Qué si no lo hago?
—No me tientes Sarah, no sabes las ganas que tengo de sacarte esos asquerosos ojos y dárselos a los perros, para tu mala suerte yo no amenazo en vano, le tocas un cabello rubio a ella o te acercas de nuevo y créeme que vas a conocer lo que es el infierno de mi propia mano—la empujo, haciéndola trastabillar.
—No te tengo miedo, puedo apostarte lo que quieras, a que estas asustado, ¿tu pequeña estúpida, sabe de mí? — sonrío, al ver el ligero tic en el rostro de Bill — No lo creo o de lo contrario no estarías aquí amenazándome, no eras más que un niño mimado, que solo alardea.
Bill ríe, pero es una sonrisa vacía, una que hacía mucho tiempo no brotaba de sus labios, sujeta a la rubia del cuello, no demasiado fuerte como para dejar una marca, pero si lo suficiente como para demostrarle que no le tiene miedo.
—A las putas como tú, me gusta usarlas como saco de boxeo, es tan divertido verlas, llorar y suplicar porque pare, ¿y adivina qué? Nunca he ido preso por eso, a todas a las que les he dado una paliza imagino que tienen tu cara, así que ya te puedes hacer una idea, de lo que te voy hacer, donde no te largues.
Se da media vuelta y se aleja, dejándola con la palabra en la boca y con algo que lo ha hecho sentirse calmado por unos segundos, miedo, ha logrado infundirle un poco de eso, pero sabe que eso no se va a quedar así.
Regresa al interior del bar, retoma su lugar junto a Sofia, a quien le besa le mejilla, le da una mirada a Tom, solo para tranquilizarlo.
***
Sarah hace puño las manos, intenta controlar su respiración y los temblores que invaden su cuerpo, los guardaespaldas de Bill no están por ningún lado, pero eso no quiere decir que se hayan marchado, está segura que ellos vieron todo lo que sucedió entre ellos, toma su celular y le envía un mensaje a Sofia, con una excusa tonta, necesita irse a su casa y replantear su estrategia de ataque, estar frente a frente con Bill, no salió como esperaba, nunca imagino que la imbécil esa, fuese a llevarlo, le había contado de un amigo y su novia, pero no de él y estaba segura que no estaría solo y en esos momentos no se encontraba lista para un segundo round.
Cuando siente que las piernas le han dejado de temblar debido a la rabia, camina hacia la salida del lugar, se pasa las manos por el rostro, al sentir una lagrima de impotencia resbalar.
—¿Disculpa estas bien? —se gira al escuchar la pregunta, encontrándose con un chico castaño de dulces ojos verdes—te vi hablando con Bill, no parecía que sostuvieran una agradable conversación.
—¿Lo conoces? —pregunta, estudiando mejor al chico, su apariencia le suena de algo, pero no logra recordar de dónde.
—Bueno es novio de mi mejor amiga.
—¿Lemir?
—¿Nos conocemos?
—No, soy Sarah, pero Sofia, me dijo que me presentaría a su amigo, y me dijo tu nombre, así que … sí.
—Oh, claro, tú eras la chica que Sofia, quiere presentarnos—la rubia asiente—¿De dónde conoces a Bill?
—Es una larga historia—murmura en un tono lastimero—pero como ya te habrás dado cuenta, no sostuvimos una agradable conversación y si me disculpas, tengo que marcharme—el labio le tiembla, y las lágrimas vuelven agolparse en sus ojos, lo que funciona al ver el gesto de confusión del chico, quien al final asiente.
—Disculpa, si sueno lo bastante entrometido, pero—suspira—¿Crees que podríamos vernos en otro lugar otro día, para que me cuentes sobre él?
Los engranes del cerebro de Sarah, trabajan a gran velocidad, al recordar las palabras de Tabatha, este chico Lemir, era de quien su prima le había hablado, el chico que parecía estar enamorado de Nina, quien supuestamente le había coqueteado a Bill, pero finalmente había sido Sofia, quien se lo quedo ¿pero si estaba enamorado de esa tal Nina? ¿Por qué parecía preocupado por la sosa de Sofia? Algo definitivamente no cuadraba en la relación de Bill y esas dos chicas.
—Seguro—intercambian números rápidamente—¿puedes hacerme un gran favor? —Lemir asiente—no le cuentes a Sofia que me viste, ella no sabe que estuve aquí.
—No te preocupes. Te llamo en estos días para hablar.
***
—¿Pasa algo malo? —pregunta Bill, dando un nuevo sorbo a su bebida, esta vez disfrutando del sabor de las especias en su trago.
—Amm, Sarah no podrá venir, su novio está enfermo—tuerce los labios.
—Otro día será—le sonríe, ella solo asiente.
Lemir regresa a la mesa y se sienta junto a Eva.
—¡Oye, comenzaba a preocuparme por ti! —le reclama la morena.
—Lo siento, me encontré con una amiga y me retuvo.
—¿Una amiga? —pregunta con curiosidad.
—Sí, pero no te preocupes, que solo tengo ojos para ti.
—Es bueno escuchar eso—dice Tom, con una sonrisa arrogante, misma que tiene Bill, Sofia se aclara la garganta.
***
Sofia había querido pasar a saludar a su tía, así que Lemir y Eva habían decidido ir también, ya que hacía mucho tiempo que no se reunían, Bill por su parte se había excusado, o mejor dicho Tom lo había excusado, diciendo que deberían de retomar el partido de videojuegos que habían dejado pendiente.
Con Leo y Walí, siendo las sombras de Sofia, los tres chicos se habían marchado, mientras que ellos regresaban a la casa de los tortolos.
—¿Bien vas a contarnos que paso? —pidió Georg, vocalizando lo que los otros dos estaban pensando, una vez que estuvieron en la sala de la casa de Bill y Sofh.
—Le deje claro que no le tengo miedo y lo que le va a pasar, si continua con su estupidez de ir tras Sofia.
—¿Crees que eso sea suficiente?
—No, la conozco demasiado bien, y sé que esa perra va a volver con todo, pero para cuando eso pase yo voy a estar listo.
—¿Podemos saber que vas hacer?
—No, Gustav, no pueden.
—¿Quieres dejar de actuar por tu cuenta? Somos tus amigos y queremos estar a tu lado y apoyarte.
—Lo sé, pero ella es mi problema.
—Lamento decirte esto hermanito, pero Sarah es problema de todos, y ya sé que me vas a mandar a la mierda, pero insisto que deberías contarle todo a Sofia.
—Después de esta noche, yo también creo lo mismo, hablare con ella, le contare toda mi historia con esa perra.
—¡Vaya, ya era hora que te comportaras como hombre! —exclama Andreas, entrando en ese momento.
—¿Tu dónde, rayos estabas?
—Averiguando como rayos fue que entro esa a la galería.
—¿Qué averiguaste?
—Se revolcó con el imbécil de Adam, la noche anterior y por eso la llevo, me dijo que la conoció en un bar y le pareció alguien linda y con quien podía pasar un buen rato.
—¿Cómo lo supiste?
—Le pregunte que le había parecido el evento y despues le pregunte si se había ido alguien, dijo que no tuvo necesidad que llevaba cita y me hablo de ella. Obviamente no le dije nada de ella, pero ahora sabemos cómo fue que consiguió entrar sin que la seguridad y nosotros la notáramos, hasta que fue tarde.
—Pues te tenemos una mejor aún—dice Gustav, colocando una botella de tequila y varios vasitos en la mesa de centro de granito.
—¿Qué?
—Sofia se hizo su nueva amiga.
—¿Están de broma?
—Nop—dice Tom, encendiendo un cigarrillo— Eso no es todo.
—¿Qué aún hay más?
—Estuvimos frente a frente finalmente—conto Bill, tras beberse de un solo golpe el caballito de tequila que Gustav le dio.
—Ella estaba ahí, me refiero a Sofia, los vio.
—No Sakí y Markus, la detuvieron en la entrada y me avisaron.
—Así que ambos se dijeron sus verdades.
—Bill, le dijo lo que le iba hacer, si sigue jodiendo, eso es seguro—conto Georg, Andreas miraba boquiabierto al rubio que solo volvía llenar su vaso con más tequila.
Todos tenían la certeza de que lo sea que Bill hubiera hablado con Sarah, no les iba a decir, pero en sus ojos podían ver que esta vez no iba a dejar que esa bruja se saliera con la suya.