«As the lights go down» Temporada I
Capítulo 7
El ambiente estaba muy tenso en la casa de Tom Kaulitz. Después de lo sucedido la noche anterior ninguno de los dos se hablaba. Bill parecía muy molesto y Tom tenía muy mal humor, cuando el menor le sirvió el desayuno creyó que le diría algo, que le reclamaría o le haría disculparse, pero nada, el pelinegro no dijo absolutamente nada, le sirvió el plato y se fue, como si no existiera.
– “No fue para tanto” – pensó Tom empezando a comer sus waffles de mala gana
Cuando terminó de desayunar salió de su casa sin siquiera decir a dónde iría, no soportaba estar en ese lugar un segundo más, no soportaba la presencia de Bill y tampoco soportaba ver la pequeña marca morada que tenía en su mejilla.
Por otro lado, Bill se sintió aliviado al ver que su hermano se iba, no soportaba verlo. Aún no podía creer que le había bofeteado la otra noche. Él solo quería ayudarlo, no era para que su hermano reaccionara de esa manera, pero ahora Tom podía irse al infierno, podía olvidarse de que era su gemelo, se merecía andar con ese parche que llevaba en la frente.
En lo que restaba de la mañana, se dedicó hacer sus quehaceres tranquilamente. Nunca había podido hacerlo de esa manera, ya que Tom siempre andaba de aquí acá para molestarlo. Cuando terminó, fue al salón y se sentó en uno de los sofás y con su móvil en mano marcó el número de su prometido, hacía mucho que no hablaba con él, solo se comunicaban por mensajes de texto.
– “¿Bill?”- escuchó
– Sí mi amor, soy yo – sonrió el moreno
– “¿Cómo estás, amor mío?” – preguntó Gareth alegremente – “¿Estás bien? Es un milagro que me llames”
– Estoy bien – mintió el pelinegro fingiendo una sonrisa – Lamento no llamarte antes, casi no he tenido tiempo y el que tengo es en la noche y supongo que te has dormido
– “Sabes que puedes llamarme a la hora que sea, Bill” – sonrió el rubio
– Lo sé, pero no quiero molestarte…
Continuaron hablando alrededor de diez minutos, Gareth le preguntaba si todo iba bien ya que el moreno se escuchaba diferente, como si estuviera triste, él mentía diciendo que todo iba de maravilla y para cambiar de tema preguntó por su padre, ese fue el turno del rubio para mentir diciendo que Gordon estaba igual que siempre, pero la verdad era que empeoraba cada día más.
La llamada fue interrumpida ya que el timbre de la puerta principal sonó, Bill creyó que era Tom que había olvidado las llaves, pero al voltear sobre el sofá y ver a través de la puerta de cristal vio a dos hombres que, aunque llevaban gafas oscuras, pudo reconocer muy bien quienes eran.
– Tengo que irme – dijo el menor perplejo – ¡Te amo!
– “Yo también te amo” – dijo Gareth
Bill finalizó la llamada y se levantó del sofá y caminó hasta la puerta intentando ocultar su emoción, nunca había conocido a gente famosa, bueno solo su hermano, pero él no contaba.
– ¡Hola! – sonrió abriendo la puerta
– ¡Hey! – saludaron ambos chicos – Ehm… ¿Tom… Tom está en casa? – preguntó uno el más alto – Somos…
– Georg y Gustav – interrumpió Bill sonriendo – Los he visto en televisión muchas veces
– ¡Oh, claro! – rio Georg nervioso
– ¿Tú debes ser Bill, su hermano? – preguntó Gustav
– Ehm… sí – contestó, ni siquiera él sabía que eran – Tom no está en este momento, salió desde temprano
– De hecho, lo sabemos – dijo Georg – Sabemos que no está, por eso vinimos
– ¿Qué? – preguntó Bill confundido y nervioso ¿Por qué habían venido? ¿Le violarían?
– ¿Qué te pasó en la mejilla? – preguntó Gustav levantando sus gafas oscuras
– “Ok, esto se está poniendo incómodo” – pensó el pelinegro – Nada… solo…
– ¿Fue Tom? – preguntó Georg imitando a su amigo
– ¡No! Es solo… –
– ¡Lo sabía, lo sabía! – decía Gustav dando pequeños golpes en el brazo de su compañero – ¡Tom es un maldito!
– ¡Oye, tranquilo! – se quejó Georg sobándose el brazo – Mira Bill, vimos a Tom ahora en la mañana, estábamos en la discográfica haciendo audiciones para el nuevo cantante y tu hermano tenía cara de pocos amigos y sabemos que ayer en la noche la pasó muy mal, así que queríamos saber si estabas bien o si te había hecho algo
– No es nada, en serio – dijo Bill tocando su mejilla
– ¿Podemos pasar, Bill? – preguntó Gustav
– ¡Claro! – dijo el moreno dejándoles pasar – ¿Quieren algo de tomar?
– Agua – contestaron al unísono
Bill fue a la cocina por dos botellas de agua y algunas frituras que sirvió en un bowl, cuando regresó al salón, los compañeros de Tom se cuchicheaban al oído.
– ¡Gracias! – agradecieron ambos
– ¡Con gusto! – sonrió el moreno sentándose en el sofá al frente de los muchachos, hace mucho que no escuchaba la palabra “Gracias”
– Bien – carraspeó Georg quien no sabía por dónde empezar – Nosotros queremos decirte que… bueno, conocemos muy bien a Tom y él es un poco violento
– No siempre – interrumpió Gustav – Él es muy buena persona mientras no esté drogado o bebido
– ¿Tom usa drogas? – preguntó Bill sorprendido
– ¿No lo sabías? – preguntó Gustav
– No… – susurró el pelinegro
– Bueno, es muy normal en nuestro gremio – añadió el rubio – Pero Tom no lo controla muy bien que digamos
– Ayer estuvimos con él en una fiesta, como es de costumbre él bebió y se drogó, hasta terminó peleando con un tipo y le dio un botellazo que le rompió la frente – rio Georg en la última frase, Bill no le vio la menor gracia – Es… es normal que tu hermano termine golpeado – carraspeó al ver la molestia del menor
– Quisimos ayudarlo, pero él no se dejó – comentó Gustav – Dijo que volvería a casa
– Sí y a mí tampoco me dejó ayudarlo – dijo el moreno – ¿Por qué es así? – preguntó
– Por la droga – respondieron ambos al mismo tiempo – Y porque es un cabeza dura que piensa que puede hacer todo él solo – agregó Gustav
– Antes no era así – dijo el bajista – Pero desde que John dejó la banda tu hermano perdió el camino, John era como su hermano y al abandonarlo, más sabiendo que era su culpa, lo destrozó y lo volvió loco
– Por eso queremos pedirte que tengas cuidado con él, Bill – dijo Gustav seriamente – No lo provoques, no hagas que pierda la poca paciencia que tiene, él no sabe lo que hace
– Lo intento, pero a veces resulta imposible – se quejó el moreno
– Lo sabemos, pero ya te acostumbrarás – dijo Gustav
– ¿Por qué?… ¿Por qué Tom traicionó a su amigo de esa manera? – preguntó el menor curioso
Ambos se miraron a los ojos, no sabían si era buena idea contar eso, pero Bill era de confiar – Se dice que Charlotte se enamoró de Tom cuando lo conoció, pero no sabemos por qué se hizo novia de John si amaba a Tom
– No lo amaba – dijo Gustav molesto – Yo pienso que solo quería la fama y el dinero que John tenía y ya cuando vio que Tom estaba al mismo nivel de él decidió engatusarlo, lo que no entiendo es por qué Tom, sabiendo que era la novia de su mejor amigo, le hizo caso y se enredó con ella
– Sabes cómo es Tom con las mujeres – dijo Georg como si fuera obvio – Ella es muy linda, pero muy cruel, destruyó una amistad de años en solo unos meses
– Ya veo – susurró Bill
– ¿Sabes? Ella se parece un poco a ti – dijo Gustav de la nada – Hasta el mismo Tom lo decía, solo que ella tiene los ojos azules
– ¡Jajajaja, que idiota que eres Gustav! – rio Georg – No le hagas caso, no se parecen
Bill rio débilmente.
– Bueno, creo que mejor nos vamos, no queremos que Tom nos vea aquí si se le ocurre venir – dijo Gustav levantándose del sofá
– Sí, mejor no vamos – dijo Georg imitando a su compañero – Ha sido un placer conocerte, Bill
– El placer es mío chicos, siempre quise conocerlos – sonrió el moreno acompañándolos hasta la puerta
– Nos vemos luego – se despidieron
Cuando lo dejaron solo, Bill se quedó pensando en todo lo que le habían dicho. Tom se drogaba, eso no lo esperaba, tal vez fue muy inocente de su parte pensar eso, pero no podía creer que su hermano, quien fue su héroe cuando eran niños, usara drogas. Eso explicaba un poco su comportamiento.
&
Al ser las 9:30pm, entraba un furioso Tom que botaba todo lo que se interpusiera entre su camino. Adornos, floreros y portarretratos quedaron hechos añicos en el suelo por la rabieta del guitarrista.
¿La razón de su furia? Simple…
Durante el receso que tuvieron en la tarde, Lizzy, la representante de la banda les contó que John tenía una nueva banda y que pronto lanzarían su álbum debut. Eso fue un golpe bajo para el guitarrista, el pensar que John lo había reemplazado.
– ¡Maldito imbécil! – gritaba pasando su brazo por una mesa llevándose todos los adornos de esta al suelo – ¡Traidor!
Pero no fue hasta que su vista se situó en unas gafas oscuras que estaban en uno de los sofás, que su ira se disparó a niveles extremos. No eran suyas y dudaba que fueran de Bill, se acercó y las tomó para inspeccionarlas, estaba seguro de que las había visto antes y luego de unos segundos dio con quien era el dueño.
– ¡BILL! – gritó subiendo las escaleras furioso, sentía que su cabeza explotaría
Cuando estuvo arriba vio que le moreno salía de su habitación sin idea alguna de qué había hecho mal esta vez.
– ¡Tú! – dijo tomándolo por los brazos para ponerlo contra la pared – ¿Qué hace esto aquí? – preguntó mostrándole las gafas
Bill las miró sin saber que decir – Yo… –
– ¿Estuvieron aquí, cierto? – preguntó molesto el mayor – ¿Georg y Gustav?
– S… Sí – respondió Bill nervioso, no quería que los muchachos tuvieran problemas
. ¿Qué les dijiste? – preguntó apretándolo con más fuerza contra la pared
– Nada – contestó Bill con una mueca de dolor
– ¡No me mientas, Bill! – gritó Tom golpeándolo contra la pared – ¿Dime, les contaste lo que te hice anoche? ¿Eh? ¿Se los dijiste?
– Tom… yo no –
– ¡Maldito marica! – gritó dándole un puñetazo en el estómago
El moreno cayó de rodillas intentando recuperar el aire perdido por el golpe.
– ¡Escúchame bien, Bill! – siseó el guitarrista tomándolo del cabello para hacerle mirarlo – Que sea la última vez que me dé cuenta de que has hablado con ellos ¿entendido? – gritó – Te lo prohíbo – finalizó soltándole bruscamente haciéndole caer al suelo
– “Tom” – pensó Bill viéndolo encerrarse en su habitación mientras sus ojos empezaban a llenarse de agua – “¿Por qué?”
Continúa…
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