71: ¿QUÉ CLASE DE CIEGA ERES?
—¡Estás loca, Sarah! —Tabatha le da una mirada de reprobación a la rubia—Si continúas empeñada en tu tonta venganza, vas a terminar arruinada.
—¡Mi tonta venganza! —sus ojos verdes refulgen intensamente de rabia—¡Mi padre se dio un tiro por culpa de ellos!
Tabatha rodo los ojos, fastidiada con la respuesta de Sarah—Bill te tiene cercada, dudo que despues de lo que sucedió ayer, aun no le haya hablado a su novia de ti.
—Bill es un gallina, lo conozco.
—Seguro.
—¿Qué significa eso, idiota?
—Que eso dijiste la primera vez que me involucraste en tu telaraña, dijiste que era un manso cordero, de eso no tenía nada, casi me mata—le recuerda.
—Eso fue porque eres una estúpida, no supiste envolverlo, te conté todo y no serviste para nada.
—Sabes algo, lárgate de mi casa, no quiero seguir escuchando tus desvaríos.
—Me voy, pero no porque tú me corras, tengo que ver a Lemir—sonríe.
—Estas dando vueltas como gallina sin cabeza, ¿Qué vas lograr contándole una mentira a él?
—No lo sé, pero algo lograre.
***
Sarah se sentó en la banca del parque donde se encontraría con Lemir, quien ya se encontraba en el lugar, lo observo unos momentos antes de acercarse, evaluando que tan manipulable podía llegar a ser.
—Disculpa la tardanza—sonrió tristemente.
—No te preocupes.
—Me sorprendió que me llamaras tan pronto.
—Bueno, Kaulitz, nunca ha sido santo de mi devoción, después de lo que presencie ayer, aumento mi preocupación de que mi mejor amiga este con él.
—Si te entiendo—su voz era baja y lastimera—Bill, puede aparentar ser el hombre más dulce del mundo, sabe cómo envolverte para que hagas lo que él desea—Se estremeció.
—¿Cómo lo conociste?
—Una tarde en un parque, él llego con un chico rubio oxigenado, tenía un look muy particular que llamo mi atención—torció los labios, como repasando la historia en su cabeza, antes de contarla completa al chico frente a ella.
Sarah se aclaró la garganta cuando por fin tuvo ordenado en su mente todas las mentiras que iban a comenzar a salir de su boca, puso en práctica todos sus dotes actorales mientras comenzaba a narrar su fantasiosa historia con Bill, su voz se cortaba en momentos, sus ojos se llenaban de lágrimas, su mentón temblaba, toda ella temblaba.
Lemir la observaba entre incomodo, sorprendido y con algo de furia mientras la rubia frente a él, lloraba a cantaros contándole como los Kaulitz hundieron a su familia, llevando a su padre al suicidio y provocando que ella y su madre, se marcharan de la ciudad y vivieran en condiciones precarias.
—Si te cuento todo esto, es para que le adviertas a Sofia, que Bill no es alguien de confianza, cuando ella por fin abra los ojos e intente dejarlo, él va arruinar su vida—sus hombros tiemblas y se lleva las manos al rostro—No solo la de ella, también la de todas las personas que la rodean—murmura con la voz amortiguada—Bill, no deja que nadie lo deje.
—Yo…siempre presentí que él no era alguien de confianza, pero nunca imaginé que fuera alguien tan cruel.
—Bill es cruel, no solo arruino a mi familia, cuando yo me rehusé a salir con él, se volvió loco, y asesino a mi novio, el amor de mi vida y salió impune de eso—su llanto es desgarrador, Lemir le mira boquiabierto.
—¿Un asesino? —Sarah asiente, le es imposible decir una palabra—Esto último es muy serio, Sofia está en peligro.
—Lo… esta—hipa—tienes que hacer que se aleje de Bill, antes de que sea tarde.
—Tú tienes que contarle todo esto, si lo hago yo, no me va a creer.
—No puedo—responde con la voz atemorizada—Bill me amenazo, no quiero que me haga daño, si me ve lo hará.
Lemir se frota las manos contra el pantalón, pensando en cómo lograr que ambas chicas se reúnan, sin que Bill se entere.
—Deja en mis manos, esa reunión, voy hacer que hablen.
—Ella es afortunada en tenerte—en su rostro aparece una sonrisa dulce—ojalá yo hubiese tenido un amigo como tú.
—No te preocupes, Sarah, cuando hablemos con Sofh y le abramos los ojos, entre ambos te ayudaremos.
—Gracias.
**
Lemir entra en el gimnasio saluda a la nueva chica de la recepción, continua su camino a los vestuarios para dejar sus cosas y encontrarse con Ed y Sofh, quienes ya le están esperando, necesita encontrar un momento para hablar con ella, sobre su reunión con Sarah y lo que descubrió de Bill. Ahora más que nunca está preocupado por ella.
Camina hacia donde siempre entrena con Sofia, lo que se encuentra lo deja sorprendido,
Observa al igual que algunos de los pocos chicos que se encuentran en el gimnasio a esa hora, boquiabiertos como Sofia está golpeando el saco frente a ella, el cual se balancea de un lado a otro, por la furia que está descargando la rubia sobre él.
Se acerca a su primo, que no pierde ni un solo segundo de los movimientos de la rubia—Siendo honestos no me gustaría ser el saco en estos momentos—le comenta, retrocediendo un paso cuando el saco se abalanza en su dirección debido al fuerte golpe—Ni tampoco la persona que esta imaginando que debe ser ese saco.
—Seguramente está pensando en Bill—Si supiera lo que él sabe de ese imbécil, sabe que él haría exactamente lo mismo.
—¿Bill? ¿Tú crees? —le pregunta confundido.
—Si no es él, ¿Quién más puede ser? ¿Tú, yo, Tabatha? —ambos ríen ante el ultimo nombre.
—Pues en ese caso, no me gustaría ser Kaulitz, ¿Crees que debamos decirle que ya es suficiente? Tiene asustados a los más machos del lugar.
—¿Quieres arriesgarte? —le da una mirada de duda a su primo, que solo niega.
Él saco finalmente sede ante el último golpe de Sofia, un estruendoso ruido y un poco de polvo son el resultado final.
—Ok, Mohamed Ali, creo que ya es suficiente—exclama Ed, haciendo que Sofia se gire a verlo—Ya has asustado bastante a todos.
—¿De qué rayos hablas?
—¿Por qué estas de malas? —pregunta Lemir, entregándole una toalla y su botella de agua.
—No lo estoy—responde tras dar un trago.
—Sofh, te conozco como la palma de mi mano, así que habla, ¿qué te hizo Kaulitz?
Sofia rio ante la pregunta —¿Por qué piensas que me ha hecho algo?
—No lo sé, toda tu, grita que algo malo paso en y dudo mucho que sea algo ajeno a él.
—Pues estas equivocado—responde, caminando hacia el ring.
—¿A dónde vas?
—Es obvio—señala el lugar.
—Cremé nadie va a querer tener un duelo contigo en estos momentos.
Sofia tuerce los labios, da una mirada a los pocos chicos del lugar, quienes fingen estar muy ocupados con su rutina, como para aventurarse en un juego de ring con ella.
—Entonces lo mejor será que me marche a casa—dio media vuelta para caminar hacia el vestidor.
Lemir se encontraba apoyado junto a la puerta del vestidor, cuando Sofia salía, cargando su bolsa de entrenamientos.
—Necesito hablar contigo—toma su mochila y se la coloca en el hombro.
—¿De qué? —su voz sale con un tono de fastidio, que él decide ignorar.
—Aquí no, vamos a otro lugar.
—Es sobre Bill, ¿cierto? —pregunta, caminando hacia su coche, donde Leo y Wali le esperan apoyados contra la camioneta negra que la sigue.
—¿Cómo lo supiste? —le mira asombrado.
—Contigo siempre es sobre él—se encoje de hombros, la ve acercarse a los dos hombres y entregarles su bolso del gimnasio, uno de los dos hombres en la camioneta y el otro los sigue a pie a una distancia decente.
Entran en una cafetería cerca del gimnasio, Sofia se sienta en la mesa más apartada del lugar, mientras Lemir ordena dos bebidas energéticas.
—Toma—le entrega su bebida a Sofia, la observa beber la bebida con tranquilidad—Sofh—comienza—tú sabes que eres mi mejor amiga, también sabes que nunca voy a dejar de preocuparme por ti—ella asiente—y obviamente conoces mis sentimientos por ti—guarda silencio cuando la ve desviar la mirada y exhalar fastidiada—Sé que odias que te hable de mis sentimientos, pero…
—¡No de nuevo, Lemir! —chilla—creía que ya habíamos superado todo este asunto, de tu enamoramiento pasajero conmigo.
—¿Qué te hace pensar que es pasajero?
Sofia parpadea sorprendida de la respuesta del chico, pero logra recomponerse rápidamente.
—¿Qué querías decirme de Bill? —decide cambiar de tema, antes de caer de nuevo en un espiral de dimes y diretes.
Lemir hace una mueca derrotado, es una batalla perdida hablar de sus sentimientos.
—Bien, hablemos de ese hombre dechado de virtudes con él que estás viviendo—responde con acidez.
—Sin sarcasmos, sé qué clase de persona es Bill—su voz es seria y está envuelta en tono mordaz.
—¿Recuerdas él día que ibas a presentarnos a una nueva amiga que hiciste? —asiente, pero no entiende a que se debe la pregunta, sin embargo, opta por no decir nada y espera a que Lemir continúe—Bueno, ¿recuerdas que me entro una llamada y tuve que salir?
—Si.
—Mientras hablaba por celular, vi que Bill se dirigía a la salida del bar, intercambio unas palabras con su equipo de seguridad y como no me gustó nada la actitud que tomo despues de eso lo seguí, uno de sus hombres estaba sujetando fuertemente a una chica rubia, él camino hacia ella y la sujeto igual o más fuerte alejándose a una zona de la entrada que estaba un poco aparta de la vista de todos, no puede escuchar de que hablaban, pero Bill se veía realmente molesto cuando regreso al interior del bar, él nuevamente no me vio.
—Seguramente viste mal—dice.
—¿Estas dudando de lo que mi palabra?
—No, pero tratándose de Bill y de ti, prefiero no decir nada.
Lemir deja escapar una sonrisa irónica —No me trates como idiota, yo sé lo que vi, incluso me acerque con la chica y me presente con ella, ¿sabes quién era?
—No, pero sé que me lo vas a decir.
—Pues sí, su nombre era Sarah Ulrich.
El rostro de Sofia se descompone cuando escucha ese nombre, lo que no pasa desapercibido para Lemir, aunque ella rápidamente se recompone.
—¿La conoces no es verdad? —le mira con los ojos entrecerrados.
—Si—responde a regañadientes.
—Era ella a quien deseabas presentarnos, ¿sabes porque no llego? —la ve rechinar los dientes—Por que Bill se lo impidió, eso precisamente hizo que mi curiosidad aumentara, así que fui y hable con ella.
—¿Hablaste con ella?
—Claro ¿quería saber de dónde conocía a Bill?
—¿Por qué hiciste eso? —se cruza de brazos, lo que la da pie a él a saber que se está cerrando a toda información que esté relacionada con él.
—Lo hice por ti—se defiende.
—¿Por mi o por ti? —está molesta y él lo sabe.
—Por ti, porque te quiero y por qué no quiero que él te lastime, porque sé exactamente lo que va a pasar cuando él se aburra de ti o cuando tú por fin dejes de cegarte ante él y veas la clase de escoria que es Bill Kaulitz.
—¿Y pensaste que la palabra de una mujerzuela vale más?
—¿Una mujerzuela? ¿de qué mierda estás hablando?
—Estoy hablando de que fuiste engañado, esa zorra solo se acercó a mí con la intención de hacerme daño, por una idiota venganza contra Bill.
—Pues a mí no me parece que ella mintiera, tu novio no es una blanca paloma, no recuerdas ¿cuantas veces nos reímos de los titulares de los diarios donde hablaban de sus visitas a la comisaria, sus parrandas?
—Las recuerdo, pero también te recuerdo que hace mucho que nada de eso sale en los diarios.
—¿Qué hay de Tabatha?
—¿Qué tiene que ver todo esto con esa puta?
—¿Acaso ya olvidaste que salía con ella, mientras andaba tras de ti? —dice molesto—Sarah me conto que Bill, acabo con su familia, ¡Por el amor de dios Sofia, es un asesino!
—No lo es y baja la voz—pide entre dientes—Escucha —aprieta el puente de la nariz—Bill ya me conto toda la historia entre él y ella y te puedo asegurar…
—¿Qué te la creíste toda? ¿Qué clase de ciega eres?
—¡Basta Lemir! —alza la voz y se pone de pie—No sigas por ese camino.
—¿Qué camino?
—No voy a elegir entre él y tú.
—Hace mucho que lo dejaste en claro, él te puede mentir con todo descaro y tú vas a preferir no ver nada, con tal de seguir a su lado. Pero cuando tu burbuja de felicidad te estalle en la cara y te des cuente de la clase de basura que es Bill—se calla al ver como a Sofia le brillan los ojos y sabe que se está conteniendo al dejar escapar las lágrimas—te voy a decir te lo dije— se pone de pie y sale de la cafetería.
—No es un asesino—Sofia sujeta su brazo y detiene su paso—ella lo engaño.
—Sofia, no—toma su mano y la quita de su brazo.
—Lemir, sé que odias él hecho de que este con él, pero, aunque te duela lo amo, no quiero que sean los mejores amigos, solo quiero que entiendas que él fue quien me ayudo a superar todo—Lemir siente esas palabras como una bofetada—jamás me sentí tan segura antes, como me siento ahora, tú eres él hermano que siempre desee tener, pero no puedo permitirte que dudes de él, no cuando no conoces la verdad.
—Se lo que ella me dijo y yo le creo, ¿que ganaría ella con mentirme?
—Estamos hablando de una sociópata, por el amor de dios, estas estudiando psicología no es posible que te dejes engañar como un niño.
—A mí me pareció una chica muy normal, ella solo quiere advertirte la clase de persona que es Bill.
—Tiene una venganza contra Bill y ¿adivina quién es su blanco? Si no te haces a la idea soy yo, lo que esa mujer quiere es destruirlo y la única forma es a través de mí, ¿Cómo puede lastimarme a mí? Tú eres la respuesta, me ha seguido por meses, sabe todo de mí.
—Eso te lo dijo Bill.
—No, yo lo vi, ella le envió fotos a Bill de mí, es toda una semana en fotografía de mi rutina.
—Conociéndolo, estoy seguro que fue él.
—¡Que terco eres!
—Y tu una ciega— se aleja, dejando a Sofia plantada en medio de la calle viéndolo alejarse.
Al otro lado de la calle, Sarah sonríe triunfante a estado dentro del coche observando la escena que se desarrollaba frente a ella, ve como Sofia se limpia las mejillas antes de dar media vuelta y entrar en un coche que desaparece en el tráfico. Saca su teléfono y llama a Lemir y preguntarle si ha tenido la oportunidad de hablar con Sofia sobre lo que hablaron esa misma mañana. Se sorprende cuando Lemir le pide que se reúnan esa misma tarde y ella acepta encantada.