CAPÍTULO 74: NUESTRO BILL

Los ojos verdes insidiosos de Sarah miran con cautela a una malhumorada Tabatha, que acaba de entrar en el departamento, la castaña lanza su bolsa y abrigo al sillón más cercano a ella, al tiempo que deja escapar un gruñido de frustración.

¿Todo bien con Otto? —su voz está repleta de veneno.

Si—responde de mala gana.

Sarah rio divertida de las muecas que hacia su prima.

Tu cara dice todo lo contrario, vamos cuéntame—pidió usando un tono dulzón en su voz—tal vez pueda ayudarte.

Dudo mucho que tú puedas ayudarme, es más solo quieres saber que está pasando entre nosotros para burlarte.

Tabatha, me apena el concepto en el que me tienes—dice teatralmente.

Sarah, yo no soy uno de tus estúpidos esbirros, a mí no me vas a convencer tan fácilmente.

Pues allá tú, yo solo estaba intentando ser una buena prima, pero en vista de que no quieres contarme tus problemas, me voy a dormir—se pone de pie con la intención de dejar a la castaña sola con sus pensamientos.

Discutí con Otto—dice, deteniendo a Sarah, que sonríe triunfante, se gira y le mira seriamente—me pidió que dejara el bar y que me deshiciera de este lugar.

Sarah chasque la lengua ante el ultimo comentario—Bill, te lo regalo ¿cierto?

Sí, eso me dijo la persona que estuvo aquí hace un par de meses, el lugar está a mi nombre, fue algo así como mi liquidación.

¿Por qué quiere que te deshagas de este lugar?

Yo que se—murmura, encendiendo un cigarrillo.

Seguramente esta celoso, porque es obvio que él jamás podrá darte los lujos que Bill te daba.

Eso pensé, obviamente no se lo dije para no comenzar una discusión, pero cuando me dijo que dejara Edén, le dije que no lo haría, me gusta ganar mi dinero y no voy a negar que me encanta que me admiren.

¿Qué te dijo él?

Que no dejo el lugar, porque seguramente estoy esperando a que Bill, regrese para volverme a convertir en su amante.

¿Es verdad eso? —su voz es una mezcla entre curiosidad y molestia.

¿Te molestaría? —le mira con maldad.

Seamos honestas, Bill jamás volvería contigo—responde con indiferencia.

¿Por qué estás tan segura?

No eres su tipo.

¿De verdad?

Si.

¿Te escuchas muy segura de tus palabras?

Por qué lo estoy, a Bill, le gustan las mujeres de apariencia frágil e ingenua y tu prima es que no tienes ni pizca de nada de eso.

Porque tú vas sobrada de eso—se rie.

Puedo ser tan ingenua y dulce, que lo haría volver conmigo.

Tabatha, comienza a reírse tan fuerte que el estómago comienza a dolerle por las palabras de Sarah.

¡Por el amor de dios, Sarah, no digas idioteces! —dice, tras componerse—Bill, jamás regresaría contigo, te recuerdo que conoce la clase de basura que eres, ni volviendo a nacer, cambiarias.

Las bellas facciones de la rubia, se contraen en muecas de molestia, que para la castaña son muy divertidas.

Vamos no te pongas así, ambas sabemos que no digo mentiras.

Eres una imbécil—se pone de pie.

Tal vez, pero tú, estás segura que yo no soy su tipo, te recuerdo que estuve con él por algún tiempo, conseguí que me regalara esto, además de todas las joyas que aún conservo, dime ¿tú que conservas de él?

¿Te dio joyas? —pregunta asombrada.

Muchas—extiende su pequeña mano con uñas manicuradas en rojo, donde un anillo de oro blanco con pequeños diamantes reposa bellamente en uno de sus dedos—jamás tuve que pedirle una, siempre tenía una para mí, despues de tener sexo.

Era su forma de pagarte—le responde molesta.

Lo sé—se encoje de hombros—pero tú no respondiste mi pregunta, ¿Qué conservas de él? —la observa caminar hasta la cocina, donde escucha como abre los gabinetes y mueve los vasos de cristal, tiene una sonrisa de autosuficiencia pintada en el rostro, sabe que ha jodido a Sarah en donde más le duele, porque, aunque diga que odia a Bill, sabe que no están cierto ese odio.

Odio—responde entrando de nuevo en la sala, con una botella de tequila y dos vasos —eso conservo de él.

Si tú lo dices—susurra sirviéndose un poco de tequila.

¿Qué dijiste?

Que tengo una duda.

¿Cuál?

Siempre me he preguntado, ¿porque me acercaste a él?

Porque tenía la esperanza que me ayudaras a destruirlo, pero nunca fue así.

Porque convirtiéndolo en un adicto a las drogas iba hacer súper sencillo.

Digamos que esa parte no la pensé bien, nunca imagine que el entrara y saliera de ellas, como si se tratara de una casa de verano, pero también es cierto que esperaba que se enamorara de ti y le rompieras el corazón.

Cosa que tampoco nos resultó.

No, aun no entiendo en que fallamos, cuando comenzaste a salir con él, juraba que lo teníamos en nuestras manos.

No contamos dos pequeños obstáculos, uno más grande que él otro.

Esas malditas idiotas—gruñe.

Jamás pensé que Bill, se fijara en la sosa de Nina, pero aun peor nunca imagine que se enredadera con Sofia, las pocas veces que cruce palabras con ella, me parecía ser una chica que no perdía su tiempo, con tarados como Bill.

Pues ya vez—ambas se quedan en silencio, bebiendo de sus vasos de tequila—¿Qué hay de la otra estúpida?

¿Quién, Nina? —Sarah asiente—no tengo idea, desde que la despidieron por atacarme, fue como si se la hubiera tragado la tierra, solo deseo que un rayo haya partido a la muy puta.

No te agrada nada.

Era una imbécil, que se creía la dueña de Edén solo por estar protegida por los Timbler.

¿Esos quiénes son?

Como que quienes son, pues Lemir y su padre, siempre sospeche que esa le abría las piernas ambos, por eso los tenía comiendo de su mano y era tratada diferente al resto.

¿Lemir, el amigo de Sofia?

Si.

Mmm—frunce los labios.

¿Qué?

¿Qué significa tratada diferente?

Pues que cuando había eventos especiales, nunca se quedaba, jamás le hicieron pruebas de enfermedades veneras, por la sencilla razón de que ella no se acostaba con los clientes y créeme más de uno llego a ofrecer sumas, elevadísimas solo por una mamada de esa, pero Harry jamás acepto.

¿Cómo se llevaba con Lemir?

Demasiado bien, podías verlos bromear y tratarse como dos amantes, eso hasta que Bill, puso sus ojos ella, todos los de seguridad se dieron cuenta, de que la muy zorra de Nina, aceptaba los coqueteos de Bill.

Así que nuestro adorado Bill, puso sus ojos en las dos mujeres más importantes para Lemir—sonrió—ahora entiendo porque lo aborrece tanto.

¿Dos mujeres?

Lemir está enamorado de la sosa e insípida de Sofia.

¿De verdad? Vaya eso no lo imaginaba, a esos dos, siempre que los vi, se trataban como hermanos.

Pues ya vez, me pregunto ¿si esas dos se conocerán?

¿Y tú para que quieres saberlo?

¿Cómo que para que, tonta? Para saber si Nina odia a Sofia, por quitarle lo que parecía que sería para ella.

Aah, pues buena suerte encontrándola, porque no trabaja en ningún lugar como Edén, le he preguntado a varios por ella y no han visto a nadie con esas características.

¿Y tú para que la buscas?

Pues para invitarla de compras no será, ¿Cómo que para qué? Aún tenemos un asunto pendiente esa perra y yo.

La paliza que te dio—se burla.

Si la paliza que me dio—responde molesta—te juro que esa me las va a pagar, solo tengo que dar con ella.

¿Qué te parece si la buscamos y dejas pendiente tu paliza?

¿Por qué razón haría yo eso?

Porque si Bill, una vez estuvo interesado en ella, ¿quién dice que no lo estaría si la vuelve a ver una vez más?

No te entiendo.

Tú y yo no somos lo suficientemente poderosas para hacer que Sofia mande a la mierda a Bill, pero si logramos calentarle la cabeza a Nina, para que busque a Bill, lograríamos que la otra lo deje.

Y despues tendríamos a Nina, ocupando el puesto de Sofia y sería el cuento de nunca acabar.

Claro que no, conecta bien tus neuronas—gruñe— una mujer despechada, por venganza hace cualquier cosa, te puedo apostar, que ella no guarda un buen recuerdo de él, despues de todo, la despidieron por agredirte, precisamente a ti, que eras la puta en turno de Bill, cuando ella esperaba serlo.

No sé.

¿No, dijiste que en año nuevo se besaron, delante de medio club, con el tarado de Lemir ahí?

Lo hicieron.

Vez, a eso me refiero, tal vez ella pensó que eso significaba que Bill, la escogería sobre cualquiera.

Cosa que no sucedió.

Exacto, porque Bill, se fue como perro en celo, sobre Sofia.

Sarah enciende un cigarrillo, mientras Tabatha vuelve a llenar los vasos, con más tequila.

¿Cómo era Nina? Nunca me la describiste.

Rubia, de 1.70 probablemente, jodidamente atlética con ojos verdes o azules, no estoy muy segura.

¿Cómo que no, estás segura?

Pues no, siempre se escondía detrás de un maldito antifaz, que le cubría casi medio rosto, lo único libre eran sus labios, para mí que tenía una horrible cicatriz y por eso cubría su rostro.

¿Nunca la viste sin él?

Cuando yo llegaba al lugar, ella ya estaba detrás de la barra con su uniforme, entraba antes que todas.

¿Qué hay de la seguridad? ¿Alguna vez la vieron si esa cosa en la cara?

Creo que no.

Entonces estamos jodidas, si no sabemos cómo es, nunca vamos a encontrarla, puede ser cualquier rubia sonsa de ojos verdes o azules.

Adiós brillante plan, y adiós a mis ganas de venganza contra ella—suspira.

Tendremos que pensar en otra cosa.

¡Pero un plan brillante! —lanza el vaso a la pared.

¡Oye! No rompas mis cosas—le regaña.

Es un simple vaso, no dramatices, que Otto te compre uno nuevo—Tabatha rueda los ojos, ante la mención de su novio—Tendrás que volver a entrar en la vida de Bill.

¿Por qué yo?

Que no dijiste hace rato atrás, que tú eras de su tipo.

Cuando no estaba con Sofia.

¿A caso dudas de tus capacidades como mujer?

Claro que no, pero tú misma has dicho que está enamorado de ella hasta la medula, de no ser así, crees que habría dejado escapar a la zorra de Nina.

¡Pues algo tenemos que hacer! No puedo dejar que ese imbécil, piense que me ha ganado, ni él ni su estúpida familia.

Entonces piensa en otro plan.

Eso hago, pero parece que nada me funciona, el pendejo de Lemir, no responde mis llamadas, ya ha pasado una semana, desde que lloré y le conté mentira tras mentira sobre Bill. Estoy segura que algo hizo para convencerlo de que soy una víbora venenosa.

¿Por qué no te le plantas a Sofia?

Porque nunca está sola y a mí me reconocerán rápidamente—se calla, pero una sonrisa aflora en su rostro—Oye, tu podrías acercarte a ella, no creo que tenga una alerta sobre ti, sería algo casual.

¿Y qué le digo? Hola Sofia, ¿cómo estás? Oye que te parece si hablamos, de ¿cómo es nuestro Bill, en la cama? Sabes que voy a lograr con eso.

No necesito tu sarcasmo—le reprende—no tienes que preguntarle cómo es nuestro Bill, en la cama, las tres sabemos de sobra que es una bestia insaciable y por desgracia el mejor amante que vamos a tener.

Qué suerte tiene la sonsa esa.

Pero puedes calentarle la cabeza con eso, hacer comparaciones de que le hacías y que te hacía en la cama, si no logramos separarlos, al menos lograremos que se peleen.

Para que despues venga Bill y me arranque la cabeza.

Bueno pues entonces sigue el consejo de Otto, vende este lugar, busca otro y nos mantendremos seguras.

Aun no te he dicho si voy aceptar.

¿Qué tienes que pensar?

Que lo me estas pidiendo no es fácil, Sarah, por el amor de dios, Bill te odia, pero jamás te puso una mano encima, te recuerdo que yo tuve dos costillas rotas, un golpe más y hubiera tenido desprendimiento de retina, el labio roto y un horrible dolor por casi un mes, ¿en verdad piensas que me voy a exponer a eso, nuevamente?

Pues has lo que te dice Otto, vende este lugar, consigamos otro o es que acaso no desea cobrarte también esa paliza.

Claro que lo deseo, pero no voy a exponerme a una nueva.

Entonces no le hables a Sofia, de cómo es Bill, en la cama, cuéntale la bestia que se esconde detrás de esa cara, aún tenemos las fotos que te saque, despues de la paliza y el certificado médico que explica todo, ella es médico y sabrá que esas lesiones no son el resultado de una caída por las escaleras, podemos decir que incluso perdiste a un hijo de Bill, por la paliza.

Me hice un aborto y ella me atendió en urgencias.

¿Así?

Claro tarada, tu hablaste con ella, ¿Qué no lo recuerdas?

La verdad no.

Vaya memoria la tuya.

Pues mejor aún, tenemos bastante con que hacerla dudar de Bill, tal vez esto funcione, con Bill destrozado por ser abandonado por ella, podemos pensar en otra cosa.

Tabatha se excusa para ir al baño, dejando a Sarah, maquinando un plan que le funcione para vengarse de Bill, las cosas no le están saliendo como ella imaginaba, va a su habitación en busca de su preciado polvo blanco, cuando esta drogada tiene mejores ideas.

¿Qué haces? —pregunta la castaña, entrando en la habitación de la rubia, que se encuentra en su cama con las piernas cruzadas, en sus manos sostiene una foto de Bill—él condenado es bastante sexy—se sienta a su lado, la rubia asiente—¿tengo una pregunta más que hacerte?

¿Qué cosa?

¿Porque me acercaste a él? Nunca…

Ya sabes la respuesta, no entiendo para que preguntas—responde con la mirada clavada en la foto.

No me dejaste terminar, quiero decir, ¿Qué habría pasado si nos hubiéramos enamorado y yo le hubiese contado la verdad?

Él jamás se iba a enamorar de ti, esa fue la razón por la que te lance a sus brazos.

¿Por qué piensas así? Tu misma dijiste que él no se enamoraba y ya vez, esta como lelo por esa.

Por qué lo conozco.

Creo que lo conocías, el Bill, que me describiste no es ni pizca del que me toco conocer a mí.

Si como sea—hace bola la fotografía y toma una de Sofia.

¿Sabes ahora que veo mejor a la rubia, esa sonrisa me parece bastante conocida?

¿Conocida, en qué sentido?

Tiene la misma sonrisa arrogante que poseía Nina—frunce el ceño —Espera un momento, no puede ser — le arrebata la foto a su prima, para salir de la habitación.

¡Tabatha! ¿adónde vas con eso? —sale de la habitación tras la castaña, que está en la suya, con la fotografía de la rubia y un marcador pintando sobre ella—¿Pero qué haces? —pregunta parándose detrás de ella.

¡Pero que estúpida fui! —gruñe.

¿De qué hablas? ¿Por qué la rayaste?

¿Qué no entiendes, pedazo de imbécil? Ya sé porque Lemir odia a Bill, porque Nina se ponía como loca, cuando veía a Bill conmigo, si estaba más claro que él agua.

No te entiendo.

Haber drogadicta de mierda, te lo voy a decir una sola vez y espero que las neuronas te estén funcionando correctamente, Sofia—le enseña la fotografía, donde ha dibujado un antifaz sobre el rostro de la rubia—Sofia y Nina son la misma persona, ¿entiendes?

¿Estás segura?

¡Claro que estoy segura! Jamás podría olvidar esta sonrisa arrogante.

Eso significa ¿Qué vas ayudarme? —pregunta dando saltitos de la emoción.

Esto significa que esta perra, me va a pagar por los años que me humillo en Edén, sin contar con la paliza donde logro que todas las malditas putas insignificante de ese lugar se burlaran de mi—dice temblando de rabia—yo le voy a quitar la maldita sonrisa de superioridad.

Te adoro—la abraza—sabía que eras inteligente, tenemos que pensar un plan que funcione, tú puedes acabar con ella y yo con Bill.

Tú puedes hacer lo que sea, pero esa perra la destruyo yo.

Bien.

Ahora ve a drogarte y ve si piensas en algo que pueda funcionarnos, para acabar con ese par.

¿Qué vas hacer mientras tú?

Hacerles caso a Otto y a ti, poner en venta este lugar, para poder mudarnos fuera del alcance de Bill, porque de algo estoy segura, si arremetemos contra él no habrá ningún problema, pero arremeter contra esa puta, nos va salir contraproducente.

Vaya hasta que piensas.

Largarte Sarah, que en este momento no estoy de humor para soportarte.

Guarda tu veneno, para Sofia, no para mí—sale riendo de la habitación.

Tabatha tiene la mirada clavada en la fotografía, tiene los ojos llenos de lágrimas de rabia.

Me las vas a pagar, te lo juro—murmura con los dientes apretados.

por administrador

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