CAPÍTULO 78: DÉJAME PENSAR

Markus suspiro al dar la llamada por terminada con Sakí, el otro hombre había estado tan furioso con él, por no reportarse antes y explicarle que estaba sucediendo, pero como le explicaba que, si no había podido llamar antes, era precisamente porque Bill, se lo había prohibido.

Así mismo como había tenido que mentirle en otras cosas, que su compañero le pregunto.

¿Hablaste con Sakí? —Bill estaba apoyado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados.

Sí, lo he hecho—el rubio asintió conforme —Sofia está preocupada porque no le has llamado—le dijo recordando las palabras de Sakí.

Lo hare después—dijo encogiéndose de hombros y dándose media vuelta para dejar al hombre parado en medio de la sala con cara de molestia.

Respira Markus, esto va para largo—dijo Andreas que se encontraba sentado frente al televisor con una bolsa botanas en su regazo y una cerveza en la mano.

¿No te parece que está haciendo una estupidez? —le dio una mirada molesta al castaño.

Me lo parece, sin embargo, sabes tan bien como yo que no va a escuchar a nadie, más que a su propia voz.

¿Qué hay de Tom?

¿Que le vas a decir?, que hace dos días que volvimos Alemania, pero que Bill, no quiere que nadie se entere, porque ha maquinado la manera de deshacerse de Sarah, sin que nadie se entere.

Al menos podríamos decirle que estamos aquí y…

Nadie va a llamar a mi hermano—dijo Bill apareciendo de nuevo en la sala, con su teléfono en la mano.

Al menos ten la decencia de llamar a Sofia e invéntale una mentira creíble—ordenaron Markus y Andreas a la vez.

Lo haré, solo que ahora no tengo tiempo—dio una mirada a su reloj—¿tienes preparado lo que te pedí? —le dio una mirada a Markus, el hombre asintió y camino hacia una mesa, donde se encontraba un pequeño maletín, plateado que coloco sobre la mesa.

La cantidad que me solicitaste en denominaciones bajas—Markus abrió el maletín dejando a la vista de Bill el dinero—sigo diciendo que me parece una pérdida de tiempo esto de pagarle a un investigador privado, por encontrar Sarah, no lo hemos podido hacer nosotros, ¿Por qué crees que ese tipo lo hará? —le dijo de mala gana.

No lo sé, solo dijo que tenía información que me resultaría útil, es más de lo que todos ustedes inútiles me han dado en los últimos meses.

Bill, deja de actuar como un pendejo mal agradecido—le reprendió Andreas, desviando su mirada de la televisión hacia los dos hombres—todos hacemos lo mejor que podemos, te recuerdo que tú no haces nada salvo gritarnos a todos.

Yo contacte al investigador—Se defendió.

Sí, sí, sí —hizo un gesto despectivo con la mano, justo en el momento que el timbre sonaba.

Markus camino hacia la puerta la cual abrió con recelo, solo para encontrarse con un chico que no debía pasar de los treinta o tal vez tuviera menos, eso sin duda debía ser una puta broma que Bill iba a odiar, como este chico podía fingir ser un investigador privado, si lucia como un jodido modelo sacado de pasarela.

Buenas Tardes—saludo el chico, fijando sus ojos verdes azulados que resaltaban con su piel oscura—estoy buscando a Bill Kaulitz—informo dándole una mirada glacial a la gran mole que estaba frente a él.

Markus, déjalo pasar de una maldita vez—ordeno la fría voz de Bill, parado justo detrás de él.

El hombre gruño, sin embargo, hizo lo que le ordenaron, dándole una mirada que decía “de verdad crees que este niño bonito va ayudarte” al rubio, que tenía una cara de confusión de ver al chico frente a él.

Bill Kaulitz—dijo el chico frente a el rubio—Soy Ben Evans, hablamos esta mañana por teléfono —extendió su mano, pero esta fue ignorada por Bill.

¡Me tienes que estar jodiendo! —dijo en voz alta—tú no tienes pinta de investigador.

Me lo dicen a menudo, sin embargo, soy muy bueno en lo que hago.

¿Seguro? —le dio una mirada a Markus, que estaba cruzado de brazos, aguantándose las ganas de reír—Escucha si esto es una broma, la mole que está a tu espalda, está más que lista para romperte esa cara de muñeco de pastel que tienes.

Aprecio la advertencia, sin embargo, te aseguro que esto no es una broma.

Bill señalo la sala del lugar dejando que el chico pasara primero, Andreas desvió la mirada de la televisión para fijarla en el chico, que entraba con Bill y con Markus pisándole los talones.

Hola, soy Andreas—se presentó el castaño.

Ben Evans, investigador privado.

¿Seguro? —pregunto asombrado de saber a lo que se dedicaba.

El chico le ofreció una sonrisa divertida, estaba acostumbrado a que la gente que contrataba sus servicios le hiciera ese tipo de preguntas, sobre todo cuando en este caso, había hablado con Bill Kaulitz, por teléfono ya que el chico, le había dicho, por no decir ordenado que solo le vería cuando le diera resultados, que no le interesaba ver su cara y toda la información que necesitaba le había sido enviada por fax.

Lo estoy—tomo asiento frente a los dos chicos, coloco una mochila de cuero café sobre sus piernas, de donde saco un sobre blanco—Primero que nada, quiero dejar algo en claro.

Tu dinero esta como lo solicitaste—le interrumpió Bill.

No es eso, pero me alegro de saberlo—dio una mirada a los tres hombres —cuando recibí los documentos que me enviaste, comencé con la búsqueda de Sarah Ulrich…

¿La encontraste? —le volvió a interrumpir Bill.

Te importaría, mantener la boca cerrada, para que pueda terminar de hablar y entregarte todo lo que encontré.

Andreas y Markus se ríen entre dientes, por la cara que ha puesto su amigo/jefe.

Lo intentare.

Bien, con eso me conformo—dijo—bien como decía, en cuanto recibí los documentos que me enviaste comencé a llamar a mis contactos para reunir toda la información que podría servirme para dar con el paradero de Sarah Ulrich, no fue nada fácil he de confesarlo, la familia Ulrich, dejo la ciudad una vez que el juicio contra ti dio por finalizado, se mudaron al norte del país, fueron a vivir con la familia del padre de la chica, pero este se suicidó unas semanas más tarde, en su cuerpo encontraron una carta donde relataba que se sentía decepcionado por lo que había hecho su hija y muy triste por las represalias tomadas por la familia Kaulitz Trümper pero no les culpaba.

Bill asintió, en lo más hondo de su ser, sabía que ese hombre al igual que él era solo una víctima de la psicópata y narcisista que tenía por hija.

Cómo decía, una vez muerto el hombre, la madre y la chica se fueron a vivir con la familia de la madre al sur del país, Sarah se convirtió en un dolor de cabeza para su familia, comenzó a salir con hombre por dinero.

Vamos que se volvió una puta—murmuro Bill.

Algo hay de eso, en fin, la chica se involucró con un hombre que perteneció a la mafia rusa, el cual misteriosamente fue encontrado muerto en su casa, casa en la que también vivía Sarah, me ahorraré los detalles escabrosos, se dice que la chica lo vendió a sus enemigos a cambio de dinero y que despues la gente del hombre asesinado, le puso precio a su cabeza, así que escapo de Moscú y volvió Alemania, hace unos meses.

Así que la muy perra volvió hacer de las suyas—gruño—¿aún la buscan?

Sí, pero al parecer es demasiado buena para esconderse, porque no han logrado dar con ella, hasta ahora.

¿Por qué tú la encontraste?

Exactamente.

¿Dónde está?

Antes de decirte donde está, ¿No quieres saber cómo la encontré? Te aseguro que es bastante interesante.

Claro que deseo saberlo.

El chico asintió.

Seguí a tu novia—dijo simplemente.

¿Qué hiciste qué? —exclamo molesto.

Seguí a Sofia—volvió a decir tranquilamente

Con qué derecho haces eso, te pago para que encuentres a Sarah, no para que sigas a mi novia.

¿Puedo preguntarte algo más antes de continuar?

Primero respóndeme a mí, ¿Por qué seguiste a Sofia?

Porque me intrigo que quisieras encontrar a esta mujer, tu solo me dijiste que era urgente que dieras con ella, despues de lo que encontré entenderás que quería estar seguro, del motivo de tanta urgencia, encontrarla no fue fácil.  Ahora puedo preguntarte yo algo.

Supongo—accedió de mala gana.

¿Confías en tu novia?

¿Qué clase de pregunta retorcida es esta? Es obvio que lo hago. Volviendo a lo de seguir a Sofia, ¿Qué tiene que ver ella en todo esto?

Tú nunca dijiste que Sarah era tu exnovia, y que por eso has ido preso, eso lo supe hasta que leí los informe que me enviaron, el que tú me enviaste era muy vago. Así que una vez que leí la información, me pregunté si era más fácil buscar en ciego, o buscar a la persona que una mujer quisiera dañar, en este caso tu novia y…

Y ahí encontraste a Sarah—esta vez fue Andreas quien le interrumpió.

Ben miro molesto al castaño antes de responder—No precisamente, hace unos días una mujer se presentó en el hospital, creo que se sentía mal y fue atendida en emergencia, la ingresaron por unas horas hasta que finalmente se sintió, un rato después la vi acercarse a tú novia y al parecer el intercambio de palabras que tuvieron no fue muy agradable.

¿Qué mujer? —pregunto Bill, no entendiendo nada.

Castaña de ojos verdes, tez apiñonada, bastante atractiva.

Bill dejo escapar un resoplido ya sabía de quien se trataba—Tabatha—dijo, hacía mucho que no sabía nada de esa zorra, no desde su último encuentro en Edén, la noche que Sofia le dio una buena paliza, recordar eso le hizo reír, ganándose la mirada de los tres hombres—disculpen, ¿Qué hacia esa puta hablando con Sofia?

En ese momento no lo supe, pero me quedé en el hospital más tiempo para ver si podía averiguar algo más. Sin embargo, no fue así, el día de tú chica fue bastante normal, para alguien que está metida en un hospital setenta y dos horas, ceno con sus amigos y tu hermano en la cafetería y el viernes temprano tuvo una reunión con Tabatha.

¿Cómo que una reunión? —pregunto—¿Me puedes decir porque yo no me entere de eso, Markus? —le dio una mirada molesta al hombre.

No tenía idea de esto, Sakí no menciono nada cuando hablamos esta mañana.

Bill asintió y se imaginó porque su jefe de seguridad no le habría contado a Markus, la única razón que se le ocurría tenía un nombre, Sofia debió haber persuadido/amenazado a Leo para que no informara nada, ese imbécil iba a tener que aprender que quien paga su sueldo es él y no la terca de su novia.

Déjalo Markus, ya nos encargaremos de esto después, ¿me puedes decir porque Tabatha es relevante en todo este asunto?

Ya llegaremos al punto—respondió —en fin, me hice pasar por un camarero, para poder escuchar su conversación, al parecer esa tal Tabatha, intento amenazar a tu novia, diciendo que iba a decirle a todo el mundo que se hacía pasar por una tal Nina y creo que eso enfureció bastante a tu novia, aunque no cedió antes esa chica. En fin, una vez que tu novia se retiró del lugar, me pregunte si sería buena idea seguir a esta tal Tabatha, efectivamente fue lo mejor—hizo una pausa y entonces le paso el sobre blanco que había sacado momentos antes.

¿Qué es esto? ¿Qué tiene que ver Tabatha aquí?

Ábrelo, mientras te explico, lo que hay dentro—Bill hizo lo que le ordenaron—dentro podrás encontrar unas fotos de Sarah con Tabatha, descubrí que ambas chicas llevan viviendo juntas desde hace meses.

Bill rechino los dientes al leer la dirección y reconocerla como el del departamento que él, le había regalado a esa puta, como compensación por los servicios que le presto.

Eso no es todo, descubrí que son familia.

¿Familia? ¿cómo que familia? —esta vez fue el turno de Markus de hablar, el hombre estaba en shock, por lo que estaba escuchando.

Son primas—dijo dando una mirada a Bill, quien parecía que estaba por explotar, conforme sus ojos se movían por el documento que estaba en sus manos—Si me permites hacer una observación, tu seguridad tiene un hueco que ha pasado desapercibido, y no los culpo, creme que en los días que llevo en tu caso, hasta a mí me sorprendió.

¿De qué hueco estás hablando? —exigió saber Markus, sumamente indignado con lo que escuchaba—nosotros somos lo mejor de la elite en seguridad y ningún niñito, me va a decir a mi lo contrario.

Sé que son una elite, pero cuando se trata de desconfiar de todos, a ustedes les falla.

¿Explícate? —ordeno Bill.

¿Te suena el nombre de Otto Roth?

No.

Sí—dijo Andreas, a quien Bill vio asombrado —es el contador de Georg, —le respondió a Bill—él fue quien se encargó de hacer las negociaciones con los Timbler cuando les compro edén y cuando se los volvió a vender, en la misma cantidad.

No entiendo—dijo el rubio.

Tabatha es pareja de ese hombre y por lo que descubrí son pareja desde hace bastante tiempo. Y tu amigo creo que no sabe nada, además de que le está robando a la familia Listing, eso también está ahí, junto con la nueva dirección donde puedes encontrar a Sarah, vendieron el departamento donde vivían antes y se mudaron en medio de la noche, bastante sospechoso.

Bill sentía que la cabeza le punzaba, y esa parte de él que había estado contenida en lo más profundo de su ser por casi un año, estaba rugiendo y golpeando por salir a la superficie, Tabatha y Sarah, estaba aliadas desde el inicio, Sarah, siempre había conocido todos sus movimientos y ahora lo entendía todo.

Ese es todo mi trabajo, todo lo que necesitas está ahí, si me llegas a necesitar, sabes dónde encontrarme—dijo poniéndose de pie y tomando el maletín que se encontraba en el centro de la mesa—ha sido un placer trabajar para ti Bill Kaulitz—dijo poniéndose de pie, listo para dejar el lugar.

Espera—le pidió Markus—¿cómo lograste pasar todo el día en el hospital sin que mis hombres te detectaran?

Eso es algo que no puedo decirte—sonrió con arrogancia—comprenderás que mis métodos, no son algo que pueda andar revelando, a cualquiera. Hay algo que también deberían saber y es que en el hospital la chica de Kaulitz no esta tan segura como parece, hay un doctor, que la mira de manera particular, mi recomendación, mantengan los ojos abiertos.

Markus asintió y suspiro, comenzaba a creer que era más fácil poner a Sofia en una burbuja.

¿Por qué me preguntaste si confiaba en Sofia? —pregunto de pronto Bill, deteniéndolo en la puerta.

Curiosidad malsana —respondió abandonando el departamento, pensando, sobre cuál sería la reacción si supiera que hace unos meses su novia lo mando a él, a seguirlo y por desgracia no encontró nada que le sirviera a la rubia.

Bill regreso a la sala donde había dejado los documentos que le habían entregado, para leerlos con mayor detenimiento, mientras comenzaba a maquinar que haría a partir de ese momento, para joder a la hija de puta de Sarah y la zorra de Tabatha, y de paso a Otto.

Bill—le llamo Markus—¿Qué vamos hacer con ahora?

No lo sé, déjame pensar—respondió con voz oscura.

¿Qué hay de Sofia?

¿Qué hay con ella? —pregunto sin entender.

El investigador menciono, que hay un médico que la mira de forma particular, deberíamos estar más al pendiente de ella.

Markus, todo mundo sabe que es mi novia, dudo mucho que alguien sea tan imbécil, como para querer intentar siquiera insinuársele, además no podemos tener más seguridad detrás de ella, sin que lo note.

Bien, ordenare a los hombres que tenemos cuidándola que mantengan los ojos abiertos.

Lo que me recuerda, averigua porque chingados, yo no me había enterado antes de esa reunión de Sofh y la puta de Tabatha, quiero la cabeza del responsable en mi mesa.

Dicho eso se dio media vuelta y se encerró en su habitación, dejando a Andreas y Markus, con expresiones preocupadas en su rostro.

Estoy preocupado—exclamo él castaño, recibiendo un asentimiento de Markus. —¿Cuánto tiempo crees que tengamos, antes de que salga el sádico Bill a la superficie?

Esperemos que eso no pase—le dijo, antes de marcharse y llamar a Sakí.

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