84: A veces es necesario perder el alma

CAPÍTULO 84: A VECES ES NECESARIO PERDER EL ALMA

Algo que había aprendido en el tiempo que estuvo conviviendo con los Kaulitz era que ellos siempre observaban a las personas sobre las que sentían curiosidad o simplemente les estorbaban, aprendían su rutina y buscaban un espacio por el cual poder entrar para tomarlos en desventajas, aun recordaba aquella ocasión cuando bromeando Andreas se había delatado, al confesar que Bill lo había hecho seguirla por varias semanas y lo que termino confesando.

Miedo fue el primer sentimiento que la invadió ante el nuevo conocimiento, rabia fue el segundo y tal vez el más intenso y aunque en ese momento decidió guardarlo en lo más profundo de su memoria, no lo olvido y eso fue lo que la hizo arder en una mezcla indescriptible de sentimientos cuando encontró los cuadernos y enfrento a Bill, acepto su versión pero eso no significaba que iba a olvidar, su relación estaba basada en mentiras y trampas que la fueron envolviendo hasta que cayó en las redes de él, ¿pero valía la pena, replantearse eso a estas alturas? Sabía que no, estaba irremediablemente enamorada y obsesionada hasta la locura con él y aunque era consciente de que no era sano, ya no le importaba, ya nada importaba más que tener a Bill solo para ella.

Sacudió la cabeza no era el momento ni el lugar para pensar en eso, tenía a una persona en la mira y si atacaban en las sombras como era el caso de Esther, bueno Sofia iba a dejarle claro que ella prefería hacerlo de frente. La ex esposa de Jake siempre le había parecido una mujer sin mucha gracia, aceptaba que tenía una belleza normal para los estándares de algunas personas, sin embargo, siempre tuvo curiosidad sobre que había visto Jake en esa mujer, no era lo suficientemente despampanante para estar al lado de un hombre como él.

Pero tenía que admitir que Esther era una bruja inteligente que había sabido como enredarlo, aunque si ella hubiera tenido algo de maldad en aquella época, se habría quedado con Jake Fritz solo para joderla, pero no se consideraba tan cruel en ese tiempo, ahora… ahora las cosas habían cambiado.

Ser atacada desde diferentes ángulos por tantas personas que solo buscaban hundirla, había despertado ese lado sádico del que siempre había tenido miedo, durante mucho tiempo lucho por mantenerlo calmado, le daba cierta libertad cuando tenía que defenderse de Tabatha, Erika y Matt, pero esta vez tenía la certeza de que se ese lado, no se iba a conformar con palabras acidas y leves empujones, esta vez quería infundir miedo, respeto pero principalmente moría por ver reflejado el miedo en los ojos de las personas que estaban intentando lastimarla, la noche anterior había estado jugando la idea de convencer a Bill, de que la dejara ayudarle con Sarah, de una forma más sutil sin que él tuviera que llenarse las manos de sangre, porque sabía que él haría prácticamente eso.

Se regaño a si misma por estar desviándose del objeto de interés en ese momento, Esther paseaba a su pequeño hijo de la mano por el parque, era un niño guapísimo que estaba comenzando a dar sus primeros pasos, desde donde estaba podía ver que era la viva imagen de Jake, sonrió al imaginarlo de grande rompiendo corazones como supuso su padre lo hizo. No iba a dañar al niño, no era un monstruo, aunque dentro tuviera uno, nunca sería capaz de lastimar a un infante, pero iba a usarlo para darle una lección a esa mujer.

Esther tenía el mismo patrón que Sofía ya había memorizado quince días atrás, había sido un trabajo difícil dar con ella, pero lo había logrado, llevaba al pequeño al parque a la misma hora, que resultaba ser la hora en que no se encontraba tan lleno, esporádicamente se podía ver alguien haciendo footing, pero no había muchas personas con niños o personas que pudieran verla observando a esa mujer que se sentaba en la caja de arena con su bebe, mientras sacaba un libro de su bolsa y comenzaba a leerlo en voz alta, mientras el pequeño jugaba alegremente con su carrito.

Sus ojos se desviaron hacia dos chicos que caminaban en dirección a ella, los observo intercambiar un par de palabras con ella y como le extendía un mapa, eran dos turistas que al parecer estaban perdidos, Sofia observo como ambos bloqueaban a la mujer y como una tercera persona se acercaba al niño y le sonría, todo paso demasiado rápido en un abrir y cerrar de ojos, el pequeño niño había desaparecido.

Observo con expresión lastimosa a Esther que comenzaba a gritar y como los dos chicos le pedían que se calmara, mientras uno de ellos sacaba su teléfono y se lo llevaba a la oreja, los gritos histéricos de la mujer habían atraído la atención de las pocas personas que se encontraban por el lugar.

Se alejo del árbol en el que estaba apoyada y camino hacia la mujer que lloraba desconsolada sosteniendo el conejito que había llevado el pequeño.

Esther era un manojo de nervios y llantos, vamos un completo desastre, lo que se esperaría de una madre que acaba de perder a su hijo en sus narices, observo a las pocas personas que miraban con lastima a la mujer.

¿Esther? —dijo con voz sorprendida al ver a la mujer sentada en el suelo—¿Qué sucedió?

Le robaron a su hijo—respondió una voz, los ojos de Sofia se abrieron grandemente ante lo que escucho.

¿Cómo?

No…no sé—respondió hipando.

Tenemos que llamar a Jake—le dijo, colocando una mano en su rodilla—¿llamaron a la policía? —uno de los chicos asintió y señalo a un hombre que se acercaba a paso rápido seguido de otro.

Buenas tardes, soy el detective Russ y mi compañero el detective Riemann—se presentaron ambos hombres comenzaron a interrogar a las personas que se encontraban ahí y tomaron los datos que la histérica mujer pudo proporcionarles sobre su hijo. —Señora será mejor que se marche a casa, nosotros la llamaremos ¿desea que la llevemos? —pregunto el hombre.

Yo la llevo—se ofreció Sofia, odiaba a la mujer, pero estaba sufriendo por su pequeño—vamos Esther—la tomo del antebrazo y la puso de pie, llevándola hacia su coche, con ayuda de uno de los detectives lograron subirla al coche.

El interior del coche se inundó de los gemidos de lamentos de la mujer y Sofia sabía que debería sentirse mal por ella, pero simplemente le estaba resultando imposible. Continúo manejando por alrededor de veinte minutos con el odioso sonido que provenía de la mujer en el asiento del copiloto, cuando por fin vio el frente de la casa de la mujer no se pudo sentir más aliviada. Abrió la puerta del lado de la mujer y la ayudo a salir y caminar hacia el interior de la casa.

¿Vas a dejar de llorar en algún momento? —pregunto aburrida.

El sonido de su voz pareció sacar a la mujer de su trance que rápidamente miro el lugar, reconociéndolo como su hogar, ¿en que momento habían llegado? Sin embargo, eso no remitió el llanto, el cual aún seguía corriendo y el dolor en su pecho por haber perdido a su hijo.

Tú no entiendes, ¡mi hijo acaba de ser secuestrado! —grito con voz temblorosa.

La expresión en el rostro de Sofia estaba carente de emociones, sus ojos ni siquiera mostraban empatía ante el dolor de la mujer.

¿Sabes que eso no habría sucedido, si no fueras tan idiota? —la expresión confusa de la mujer, le regalo cierta diversión a la rubia—¿Qué clase de madre, descuida a su hijo, para darle información a dos chicos? —rodo los ojos.

¿T…tú…co…cómo? —tartamudeo—¿Qué… hacías… tú… ahí?

Sofia sonrió dulcemente y batió sus largas pestañas, su rostro era la expresión del ser más dulce, tierno y comprensivo que Esther había visto, el cual rápidamente se fue transformando al de una persona que está lleno de maldad.

Sofia le sonrió de lado, era una expresión llena de diversión y que no auguraba nada bueno.

¿Duele cierto? —le pregunto

Esther la miro con los ojos aun llenos de lágrimas sin saber que responder, por la sencilla razón de que no entendía nada de lo que estaba sucediendo o tal vez sí, pero se negaba aceptar la realidad.

¿Duele perder aquello por lo que tantos has luchado, una carrera… un hijo, tal vez?

La mujer sintió que su corazón se detuvo ante las últimas palabras de la rubia, ¿ella, tenía a su hijo? No eso no podía ser verdad, Sofia no era una persona cruel, la chica había tenido una infancia dura, ella conocía su historia, no era alguien que pudiera lastimar solo por lastimar, Esther era consciente de que le había hecho una putada al entregarle el video a Campbell en una de sus rabietas con Jake, aun la culpaba por el fracaso de su matrimonio, pero no la creía capaz de algo tan monstruoso.

Sofia cerro sus ojos un momento y sus dedos apretaron el puente de su nariz—¿No, entiendes aun, cierto? Tú luchaste por tener un matrimonio con Jake, luchaste por quedarte embarazada, todos esos tratamientos de fertilidad no fueron baratos ni en vano, tuviste un niño precioso, que se parece demasiado a su padre.

¿De que estás hablando? —pregunto con la voz quebrada.

Esther tú no eres estúpida, eres una mujer inteligente, un fracaso actualmente como médico psiquiatra, pero no te culpo, tu preferiste tu maternidad a tu vida laboral, cada una lucha por lo que más le conviene, tú eres madre y harías cualquier cosa por defender y proteger a tu hijo, es lo que hacen las buenas madres, aunque claro, tú te llevas el premio a la peor madre en este momento.

¡Habla claro! —exigió

De la forma recelosa que se supone deberías cuidar a tu hijo, yo cuido mi vida profesional, pero tú, no has podido soportar tu fracaso como mujer y profesional, en lugar de hacer algo para arreglarlo, prefieres atacarme a mí, pues adivina que pedazo de idiota, si tú me jodes yo te jodo.

Eso último fue lo que le hizo comprender todo lo que estaba sucediendo.

¿De verdad pensaste que podías, entregarle un video al cerdo de Campbell y salir limpia?

¡Tú arruinaste mi matrimonio! —grito

Yo no arruine nada, me separe de tu marido antes de que te casaras o acaso ya olvidaste tús palabras, porque yo recuerdo la forma tan sutil que tuviste para echarme en cara, mi mayor estupidez, si no supiste cuidar lo que tenías fue tu culpa, no la mía.

Devuélveme a mi hijo—suplico.

Devuélveme mi tranquilad, entrégame el video que le diste a Campbell y tendrás de regreso a tu hijo.

La policía está investigando, van a saber que fuiste tú.

¿Qué policía? ¿hablas de los dos tipos del parque? —se burló— Esos dos tipos, yo los contraté, al igual que a los chicos que te distrajeron para que pudieran llevarse al niño, ya te lo dije, tú me jodes yo te jodo.

Es un niño, él no te ha hecho ningún daño.

Lo sé, pero es lo que tú más quieres, lo único que yo tengo seguro es mi carrera profesional.

Porque te dejaron y eres el hazme de reír de la prensa—ataco la mujer.

¿Esa es tu mejor carta? —pregunto sin emoción—¿echarme encara que termine con Bill? —sonrió— Eso no te va a regresar al pequeño Jake.

Esther se abalanzo sobre Sofia, quien reacciono a tiempo para sujetarla de las manos, evitando que pudiera golpearla, la mujer estaba llorando y berreando como un animal herido, lo que estaba resultando molesto a los oídos de la rubia, que la empujo al suelo.

¡Escúchame bien y escucha claro, imbécil, que te lo voy a decir una sola vez! —su voz salió baja y oscura—no eres la primera persona en atacarme, pero eres la primera perra que pierde algo importante, ¿quieres al niño si o no?

¡Si!

La tomo fuertemente por el mentón—Campbell me ha amenazada con hacer público el video si no me acuesto con él y eso es tu culpa, así que tu arregla ese desastre y yo te entrego a tu hijo—se puso de pie y camino hacia la salida—intenta joderme de nuevo y te juro que no lo vuelves a ver en tu puta vida.

¡Eres una maldita loca! —grito, deteniéndola antes de que saliera de la casa—pero no te vas a salir con la tuya, la policía se va a enterar de lo que me has hecho.

¿Crees que van a creerte? —le miro con superioridad— No seas imbécil Esther, tengo a Bill Kaulitz metido en mi cama, ¿en verdad piensas que él va a dejar que alguien como la policía, ponga en duda mi reputación? ¿Por una escoria como tú? No lo creo.

Si es tan poderoso, háblale de Campbell y a mi entrégame a mi hijo.

No, no se me la gana, tú fuiste quien inicio esto, yo solo te estoy dando el aliciente para que le pongas un fin, ¿quieres a tu hijo? Tienes cuarenta y ocho horas, para regresarme el video y más te vale que no haya una copia.

***

Sofia lloraba desconsolada sentía que estaba perdiendo el rumbo sobre su persona, no podía reconocerse, su rostro estaba oculto entre sus manos, su garganta dolía y las lágrimas quemaban al bajar por sus mejillas.

Lo siento—susurro con la voz quebrada—pero ya no puedo permitir que me ataquen y quedarme de brazos cruzadas—murmuro, coloco una mano temblorosa sobre la placa de la tumba de su padre—lamento tanto decepcionarte papá… lo lamento tanto—hipo, su mira se dirigió a la placa con el nombre de su tío y un fuerte dolor la atravesó, sentía que había decepcionado a dos de las personas que más la querían.

El peso de su primer ataque pesaba y dolía como si tuviera heridas abiertas, tal vez así se siente perder el alma y convertirse en alguien sin escrúpulos, aunque sabía que él bebe era pequeño y no recordaría la separación temporal con su madre, no podía evitar sentirse como un monstruo.

Llevo sus rodillas al pecho y escondió su rostro entre sus brazos.

¡¿Sofia?! ¡¿Qué sucedió?! — pregunto Morgana Alarmada al ver a su sobrina meciéndose y temblando—cariño, ¿Qué pasa? —se puso a su altura, su corazón se rompió al ver el dolor y el miedo reflejados en los ojos de su sobrina.

Ti… tía—pronuncio entre sollozos—me estoy convirtiendo en un monstruo.

¡Claro que no! Tú eres una dulce chica, ¿Por qué dices eso?

Hice algo horrible.

***

La mirada de Morgana estaba puesta en Sofia quien dormía profundamente, gracias a la pastilla que le dio, una vez que llegaron a casa, no dejaba de darle vuelta a las palabras de Sofia, ¿Qué era eso tan monstruoso que la había dejado al borde de la histeria?

¿Sigue dormida? —su mirada se desvió a Lemir quien estaba apoyado en el marco de la puerta.

Creo que dormirá otro par de horas, voy a llamar a Morgan y decirle que Sofia no ira hoy a trabajar.

Lemir asintió, sentándose al lado de la rubia, que aferraba fuertemente las sabanas entre sus dedos, observo el movimiento rápido de sus ojos, tras los parpados cerrados fuertemente, aún quedaban rastros de lágrimas en sus mejillas y salían algunos hipidos de sus labios.

Él estaba ahí solo porque deseaba disculparse con ella, hacia unos días atrás habían discutido, cuando ella tuvo que explicarle la razón (que no había necesidad, pero él había insistido) de aquel asqueroso chupetón en su cuello, en su mente rondaba un nombre, pero se negaba a creerlo, pero cuando sexo y Bill en la misma oración fueron la confirmación de sus sospechas, la conversación termino en una discusión donde él la insulto, ella lo golpeo y lo corrió de la casa.

Así que ahí estaba de nuevo, arreglando sus mierdas nuevamente, porque no iba a perder a su amiga, no por Kaulitz.

¿Tanto daño te ha hecho Kaulitz, que ya no te reconoces sin él? —pregunto a la chica quien, dormida, lo había llamado.

Una ola de impotencia lo invadió, finalmente había aceptado su rol en la vida de la rubia, ese amor irracional que decía sentir por ella, poco a poco iba menguando, pero no así el sentimiento de protección hacia ella.

***

La cabeza le pesaba, sus ojos ardían y su garganta se sentía rasposa, podía culpar al tranquilizante que ingirió, pero era su consciencia quien la hacía sentir así, movió su cabeza, observando toda la habitación, afortunadamente estaba sola, no tenía el humor y los ánimos, para hablar del deplorable estado en el que la había encontrado Morgana, no podía decirle que lloraba porque se estaba despidiendo de la antigua Sofia, ¿Cómo decirle a la mujer que creía conocerte, que la chica dulce que había criado, había muerto la tarde anterior?

Una solitaria lagrima descendió la misma que fue limpiada con furia.

Se acabo la dulce Sofia—se recordó a si misma, abandonando la cama, tenía cosas importantes de las que ocuparse.

Lo primero que hizo fue hacer una llamada a la persona que estaba cuidando al pequeño Jake, para asegurase que se encontraba bien, sabía de sobra que el niño no recordaría la separación y eso la hacía sentirse menos mierda. Lo segundo era llamar a la idiota de Esther, solo para asegurarse de que no hubiera hecho algo que la pusiera en riesgo, no mentía al decir que, si necesitaba la ayuda de Bill, él se la daría sin preguntar, pero por primera vez quería arreglar todo por sus medios, aunque sus tácticas estaban más que aprendidas de Bill.

Ahora tenía que hacer un plan para ocuparse de Campbell en caso de que Esther no cumpliera con su parte, iba entregarle al niño, pero la haría sufrir un rato más si las cosas no se solucionaban en el plazo establecido. A veces eran necesarios los daños colaterales y el pequeño había tenido la mala suerte de ser ese daño colateral.

Estudio su reflejo frente al espejo y recordó aquella ocasión en que le pareció ver a Nina frente a ella, en ese momento pensó que se estaba volviendo loca, pero esta vez cuando se miró, pudo ver que no había nada al fondo, era como si su alma se hubiera esfumado, era solo un cascaron vacío.

A veces es necesario perder el alma” recordó aquellas palabras de Bill, cuando le pregunto si alguna vez sentía remordimiento por las cosas que había hecho. Ahora entendía a la perfección el significado de esas palabras.

Continuará…

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